FELIPE IV - Alma

      FELIPE IV

A Antonio de Zayas

Nadie más cortesano ni pulido
que nuestro Rey Felipe, que Dios guarde,
siempre de negro hasta los pies vestido.

Es pálida su tez como la tarde,
cansado el oro de su pelo undoso,
y de sus ojos, el azul, cobarde.

Sobre su augusto pecho generoso,
ni joyeles perturban ni cadenas
el negro terciopelo silencioso.

Y, en vez de cetro real, sostiene apenas
con desmayo galán un guante de ante
la blanca mano de azuladas venas.

Manuel Machado



Alma (1902) Museo  

Incluido en Alma - Ars moriendi. Manuel Machado. Edición de Pablo del Barco. Letras Hispánicas, 283. Ediciones Cátedra S.A.


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