MARTÍ

    MARTÍ

¡Ah, no penséis que su voz
es un suspiro! Que tiene
manos de sombra, y que es
su mirada lenta gota
lunar temblando de frío
sobre una rosa.

                               Su voz
abre la piedra, y sus manos
parten el hierro. Sus ojos
llegan ardiendo a los bosques
nocturnos; los negros bosques.
Tocadle: Veréis que os quema.
Dadle la mano: Veréis
su mano abierta en que cabe
Cuba como un encendido
tomeguín de alas seguras
en la tormenta. Miradlo:
Veréis que su luz os ciega.
Pero seguidlo en la noche:
¡Oh, por qué claros caminos
su luz en la noche os lleva!

Nicolás Guillén



   Tengo (1964)    

Incluido en Sóngoro Cosongo y otros poemas. Nicolás Guillén. Selección de Nicolás Guillén. Alianza Editorial. El Libro de Bolsillo nº 815. Madrid. 1998


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