El alma tenías

El alma tenías
tan clara y abierta,
que yo nunca pude
entrarme en tu alma.
Busqué los atajos
angostos, los pasos
altos y difíciles...
A tu alma se iba
por caminos anchos.
Preparé alta escala
—soñaba altos muros
guardándote el alma—
pero el alma tuya
estaba sin guarda
de tapial ni cerca.
Te busqué la puerta
estrecha del alma,
pero no tenía,
de franca que era,
entradas tu alma.
¿En dónde empezaba?
¿Acababa, en dónde?
Me quedé por siempre
sentado en las vagas
lindes de tu alma.

Pedro Salinas, 1923


   Presagios (1923)    

Incluido en: Poetas del 27. La generación y su entorno. Antología comentada. Introducción Víctor García de la Concha. Colección Austral, nº 440. ESPASA CALPE S.A.


amazon.com

Casadellibro.com

Y en Diez siglos de poesía castellana. Selección e introducción de Vicente Gaos. El libro de bolsillo - 581. Alianza Editorial. Madrid.

amazon.com
amazon.com

Casadellibro.com