Ansia que ardiente crece

Ansia que ardiente crece,
vertiginoso vuelo
tras de algo que nos llama
con murmurar incierto,
sorpresas celestiales,
dichas que nos asombran;
así cuando buscamos lo escondido,
así comienzan del amor las horas.

Inaplacable angustia,
hondo dolor del alma,
recuerdo que no muere,
deseo que no acaba,
vigilia de la noche,
torpe sueño del día
es lo que queda del placer gustado,
es el fruto podrido de la vida.

Rosalía de Castro


En las orillas del Sar (1884)  

Incluido en En las orillas del Sar. Rosalía de Castro. Edición de Mauro Armiño. Ediciones Libertarias. Colección Clásicos, nº 2. Primera edición de mayo de 1998.

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