Niña hermosa que me humillas

    ABROJOS - XXXV

Niña hermosa que me humillas
con tus ojos grandes, bellos:
son para ellos, son para ellos
estas suaves redondillas.

Son dos soles, son dos llamas,
son la luz del claro día;
con su fuego, niña mía,
los corazones inflamas.

Y autores contemporáneos
dicen hay ojos que prenden
ciertos chispazos que encienden
pistolas que rompen cráneos.

Rubén Darío, 1886



Abrojos (1887)  

Incluido en Obras Poéticas Completas. Rubén Darío. Ordenación y prólogo de Alberto Ghiraldo. M. Aguilar - Editor. Madrid. 1937