GAVOTA

      GAVOTA

Señor, Dios mío: no vayas
a querer desfigurar
mi pobre cuerpo, pasajero
más que la espuma del mar.

Ni me des enfermedad larga
en mi carne, que fue la carga
de la nave de los hechizos,
del dolor el aposento
y la genuflexión verídica
de tu trágico pavimento.

No me hieras ningún costado,
no me castigues a mi cuerpo
por haber vivido endiosado
ante la Naturaleza
y frente a los vertebrales
espejos de la belleza.

Yo reconozco mi osadía
de haber vivido profesando
la moral de la simetría.

Amé los talles zalameros
y el virginal sacrificio;
amé los ojos pendencieros
y las frentes en armisticio.

No tengo miedo de morir,
porque probé de todo un poco,
y el frenesí del pensamiento
todavía no me vuelve loco.

Mas con el pie en el estribo
imploro rápida agonía
en mi final hostería.

Para que me encomiende a Dios,
en la hostería, una muchacha,
con su peinado de bandós;
y que de ir por los caminos
tenga la carne de luz
de los peroles cristalinos.

Y que en sus manos, inundadas
de luz, mi vida quede rota
en un tiempo de gavota.


Ramón López Velarde


   El son del corazón (1932)    

La edición de José Luis Martínez trae «de los perones cristalinos.» en el verso 36.

Notas de edición José Luis Martínez: Primera publicación conocida en México Moderno, México, 1º de noviembre de 1920.

Incluido en Obra poética. Ramón López Velarde. Edición crítica. José Luis Martínez. Galaxia Gutenberg. Círculo de lectores. ISBN 8489666350. Incluye valiosas notas de poemas, así como apéndices, fotos de manuscritos originales, antología de la prosa y otros artículos, cartas y ensayos que la convierten en la obra definitiva que todo admirador de D. Ramón debe poseer.

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