Letra Y

Letra Y

Letra X Letra Z Menú de autores / Authors menu Atrás / Back Inicio / Homepage Info Enlaces / Links Los 14 poemas del mes / Poems selection Buscar / Search Autores siglo XXI Canciones / Songs Traducciones / Translations Novedades / New Herramientas / Tools Correo y sitio web / Email and web site Tienda / Shopping
MENÚ POR TÍTULO Y PRIMER VERSO

Y

Y abriría la puerta y tú estarías allí

Y ahora, aquí está frente a mí

Y ahora danos

Y ahora vamos al minuto unánime

Y al fin reina el silencio

Y aquella noche el patriarca en la era

y aquí el francés Bonpland botánico

¡Y bien! Aquí estás ya..., sobre la plancha

¿Y bien? ¿te sana el metaloide pálido?

Y construí tu rostro

Y corría la sangre como una estatua rota por las habitaciones

Y de los replanteos

Y, de repente

¿Y dejas, Pastor santo

Y, desgraciadamente

Y digan que yo lo digo

Y dijo la paloma

Y el Alma se asustó

Y EL BUDA DE BASALTO SONREÍA

Y, en fin, pasando luego al dominio de la muerte

Y en todo desnuda tú

Y era el demonio de mi sueño, el ángel

Y ESCRIBIR TU SILENCIO SOBRE EL AGUA

¡Y esos niños en hilera

¿Y esta melancolía? ¿Por qué tanto abandono

Y esta palabra, este papel escrito

Y fue entonces

¿Y fue por este río de sueñera y de barro

¡Y gloria! ¡Gloria a los patricios

¿Y ha de morir contigo el mundo mago

Y la ciudad, ahora, es como un plano

Y la música ardiendo, estallando

Y las sombras se abrieron otra vez y mostraron tu cuerpo

Y llegó la alegría

Y me bendijo a mi mare

Y mi inspiradora, alumna

Y NACER ES AQUÍ UNA FIESTA INNOMBRABLE

Y nada importa ya que el vino de oro

Y no me digan nada

¿Y no sientes acaso tú también un dolor tormentoso

Y nos levantaremos cuando se nos dé

¿Y nunca, nunca más, ni en noches llenas

Y para acá o allá

Y parados en pie. Tocan el clave

Y pensar que extraviamos

Y PENSAR QUE PUDIMOS...

(Y perdona que alargue un momento más la prédica

Y podrás conocerte recordando

¿Y por qué no ha de ser verdad el alma?

Y porque amor combate

Ya por cambiar de piel o por tenerla

ya que moría mañana

ya que navegas por mi sangre y conoces mis límites

Y qué se me importa a mí

Y que yo me la llevé al río

Y quisimos dormir el sueño bárbaro

Y resbaló el amor estremecido

Y sacaréme la niebla

Y SI DESPUÉS DE TÁNTAS PALABRAS...

¿Y si Dios no existiese? ¿Si todo feneciera

Y si no nos aguardas, dios prófugo de ti

Y SIN EMBARGO, AMOR

Y sin tener mancilla

Y tan pronto amanece

Y te busqué por pueblos

Y te digo una cosa más: donde encuentres la raíz de una verdad

¿Y temes que otro amor mi amor destruya?

Y tú que tanto amas, tanto ríes

Y tú quieres oír, tú quieres entender

Y vi las sombras de los que fueron

Y volver a dormir y despertar del sueño

Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros

¡Y yo, por fin, qué he de decirte

Y yo, que en pequeñas partículas

Ya alegra la campiña

Ya aspiro los aromas de su huerto

Ya besando unas manos cristalinas

Ya brotas de la escena cual guarismo

Ya cabalga Diego Ordóñez

Ya cabalga Diego Ordóñez

ya comprendo la verdad

Ya de mi dulce instrumento

Ya de mis dulces años

Ya de mis verdes años

Ya de un corintio templo cincela una metopa

Ya deja Ortelio la paterna casa

Ya duermen en su tumba las pasiones

Ya el Héspero delicioso

Ya el pobre corazón eligió su camino

Ya el sol esconde sus rayos

Ya en la mitad de mis días espigo

Ya en los campos de Jaén

Ya eres mía. Reposa con tu sueño en mi sueño

Ya está guardado en la trena

Ya está seco el camino del río al valle y secos los senderos

Ya están ambos a diestra del Padre deseado

Ya formidable y espantoso suena

Ya hay un español que quiere

Ya la corona lírica tus sienes

Ya la feliz ribera

Ya la fiebre domada no consume

Ya la provincia toda

YA LA TÚ

Ya llena de sí solo la litera

ya lo veo

Ya los pícaros saben en Castilla

YA NADA AHORA

Ya nada tengo yo que sea mío

Ya no es mágico el mundo. Te han dejado

Ya no hay un dolor humano que no sea mi dolor

Ya no mana la fuente, se agotó el manantial

Ya no más, ceguezuelo hermano

Ya no más en las noches, en las noches glaciales

YA NO ME BESAS

Ya no me queda nada por decir

Ya no puedo dudar... Diste muerte a mi cándida

Ya no quiera más bien que sólo amaros

Ya no se dice oh rosa, ni

Ya no sé qué decirte, Señor: lo he dicho todo

Ya no sé qué pensar de mi propia existencia

Ya no seré feliz. Tal vez no importa

Ya no verán, oh Tormes

Ya noto, al paso que me torno viejo

Ya por añejos vinos

Ya que con más regalo el campo mira

Ya que de la esperanza, para la vida mía

Ya que la vida del hombre no es sino una acción a distancia

Ya que tu voz, como un muelle vapor, me baña

Ya se acerca, señor, o ya es llegada

Ya se acortan las tardes, ya el poniente

¡Ya se arreglarán los sueños

Ya sé: de carne se puede

—¡Ya se fue! ¡Ya se fue!—se queja la torcaza

YA SÉ POR QUÉ ES

Ya siente que te extingues en su seno

Ya silva el viento en la nevada cumbre

¡Ya su perfil zancudo en el regato

Ya te hundes, sol; mis aguas se coloran

Ya te vemos dormida.

Ya toda me entregué y dí

Ya todo es de otro modo

YA TODO ES IMPOSIBLE

Ya todo estaba escrito cuando Vallejo dijo: —Todavía.

Ya todos los caciques probaron el madero

Ya va a venir el día; da

Ya veis cuál viene, amantes, mi pastora

Ya vengo con el voto y la cadena

YA VERÁS

¡Ya viene el cortejo!

Ya viene el General

Ya viene la noche.

Ya viene la primavera.

Ya yo me enteré, mulata

Yace en esta tierra fría

Yace pintado Amante,

Yacen aquí los huesos sepultados

Yacen de un home en esta piedra dura

¡Yambambó, yambambé!

YERBAS DEL TARAHUMARA

YESO

yo

Yo abría las ventanas de la cámara desnuda y fiaba el nombre de la ausente

Yo acaricio el paisaje

Yo adolezco de una generación ilustre; amo el dolor, la belleza y la crueldad

Yo adoro a una sonámbula con alma de Eloísa

Yo alabo al cielo porque me brindó en sus amores

Yo amo a Jesús, que nos dijo

Yo aprendí en el hogar en qué se funda

Yo cantara tus ojos en estrofas sutil

Yo canto al cielo porque mis linfas ignoradas

Yo canto, canto sin querer, necesariamente, irremediablemente, fatalmente

Yo, como Anacreonte

Yo, como tú

Yo cultivo las memorias de mi niñez meditabunda

Yo di un eterno adiós a los placeres

Yo dibujo estas letras

Yo dije siempre, y lo diré, y lo digo

Yo, el que vela arropado en la inocencia

YO EN EL FONDO DEL MAR

¿Yo en justa injusta expuesto a la sentencia

Yo en la soledad he dicho

«Yo en mi lecho de abrojos

Yo era el senescal de la reina del festín

Yo era en mis sueños, don Ramón, viajero

Yo era la rosa que en el prado ameno

Yo era un joven de espíritu inocente

Yo era un prelado riguroso

Yo escribí de los muertos

Yo escuchaba sollozos a través del sueño ligero y variable

Yo escucho los cantos

Yo estaba perdido en un mundo inefable

Yo estaba proscrito de la vida. Recataba dentro de mí un amor reverente

YO ESTUDIABA EN EL EXTRANJERO EN 1953

Yo François Villon, a los cincuenta y un años

Yo fui Gail Hightower

Yo gustaba de perderme en la isla pobre, ajena del camino usual

Yo había escapado a la saña de mi enemigos, retirándome dentro del país

Yo había pasado la mitad de la noche a la vista de las frías constelaciones

Yo había perdido la gracia del emperador de China

Yo había perdido un año en ceremonias con el rey del país oculto

Yo hacía una divina labor, sobre la roca

Yo he repartido

Yo he sabido ver el misterio del verso

Yo he visto garras fieras en las pulidas manos

Yo he visto su cara en otra parte le dije

Yo he vivido mi vida: si fue larga o fue corta

YO IBA CONTIGO

Yo iba contigo. Tú con tristes ojos

Yo indago, levemente desplazo

YO JEHOVÁ DECRETO

Yo la amé, y era de otro, que también la quería

Yo, la estatua de mármol con cabeza de fuego

Yo la quiero cambiante, misteriosa y compleja

Yo las amo, yo las oigo

Yo leía poemas y tú estabas

Yo lo noto: cómo me voy volviendo

¡Yo lo que tengo, amigo, es un profundo

Yo lo veía diariamente sentado a la puerta de su choza y con la cabeza entre las manos

Yo me acerqué hasta tu vera

Yo me alivié a un pino verde

Yo me esconderé pero que no me

Yo me esforzaba en subir el curso de un río

Yo me estava reposando,

Yo me extravié, cuando era niño, en las vueltas y revueltas de una selva.

Yo me había avecindado en un país remoto, donde corrían libres las auras de los cielos

Yo me había internado en la selva de las sombras sedantes

Yo me he asomado a las profundas simas

Yo me moriré, y la noche

Yo me muero de amor, que no sabía

Yo me pregunto a veces si la noche

Yo me pregunto, madre: ¿No se gasta la pila

Yo me senté en la orilla

Yo meditaba absorto, devanando

Yo misma fui mi ruta

Yo misma reclamando a los arcángeles

Yo muero extrañamente... No me mata la Vida

Yo, mujer, te adoré con el delirio

Yo nací un día

Yo no amo la mujer, porque en su seno

Yo no canto la defensa

Yo no debo irme: tengo que esperar

Yo no digo que ponga fin a nada

Yo no lo sé de cierto, pero supongo

Yo no necesito tiempo

Yo no pisaba las huellas del cazador extravagante

Yo no podía sufrir la vivienda lóbrega y discurría por la vega de la ciudad escolar

Yo no quiero más que una mano

Yo no quiero que a mi niña

Yo no sabría distinguir, en las cartas más fieles de los náuticos

Yo no sé de pájaros

Yo no sé muchas cosas, es verdad

Yo no sé nada

Yo no sé nada de la vida

Yo no seré yo, muerte

Yo no sufro este dolor como César Vallejo

YO NO SOY...

Yo no soy demasiado sabio para negarte

Yo no soy Pedro

Yo no soy yo

Yo no te conocía, tierra

YO NO TENGO SOLEDAD

Yo no tengo una personalidad; yo soy un cocktail, un conglomerado

Yo nunca he estado en Praga, pero le sueño jardines

Yo, Olga Orozco, desde tu corazón digo a todos que muero

Yo os quiero confesar, don Juan, primero

Yo pagaré con lágrimas la risa

Yo, para todo viaje

Yo pastor de bulevares

YO PERSIGO UNA FORMA...

Yo pertenecía a una casta de hombres impíos

Yo pienso, cuando me alegro

YO, POETA DECADENTE...

Yo pronuncio tu nombre

Yo, que nunca sé callar

Yo que sólo canté de la exquisita

Yo que soy el que ahora está cantando

Yo quiero que el agua se quede sin cauce

Yo quiero salir del mundo

Yo quiero ser llorando el hortelano

Yo quise ser como los hombres quisieron que yo fuese

Yo quisiera cincelarte

Yo quisiera estar entre vacías tinieblas

Yo quisiera quererte como antes te quería

Yo quisiera salvar esa distancia

Yo rastreaba los dudosos vestigios de una fortaleza edificada, tres mil años antes

Yo recuerdo, Darío, que allá en mi adolescencia

Yo regaba de lágrimas la almohada en el secreto de la noche

Yo rodeaba la vega de la ciudad inmemorial en solicitud de maravillas

Yo sé cuál el objeto

Yo sé de Egipto y Nigricia

Yo sé que es vida esto que se mueve

Yo sé que hay quienes dicen: ¿por qué no canta ahora

Yo sé que mi perfil será tranquilo

Yo sé que nunca llegaré a la cima

Yo sé un himno gigante y extraño

Yo sería un gran muerto

Yo solo me embarqué

Yo sólo soy un hombre débil, un espontáneo

¡Yo solo vivo dentro

Yo soñé con un beso, con un beso postrero

Yo soy aquel que ayer no más decía

—Yo soy ardiente, yo soy morena

Yo soy como el fracaso total del mundo

Yo soy como las gentes que a mi tierra vinieron

Yo soy como una choza solitaria

Yo soy el anarquista de las bengalas

Yo soy el cóndor, vuelo

Yo soy el coraquenque ciego

Yo soy el Individuo.

Yo soy la movediza perenne; nunca dura

Yo soy tan poca cosa, que ni un dolor merezco...

Yo soy un hombre sincero

Yo subía despacio la escalera de piedra y descansaba a mis solas en una silla grave

Yo sueño con los ojos

Yo también, cual los héroes medievales

Yo te di huesos de palomas rojas

Yo te digo: «Alma mía, tú saliste

Yo te entregué mi sangre, mis sonidos

Yo te escogí entre todas las mujeres

Yo te he nombrado reina

Yo te miré a los ojos

Yo te untaré mis obras con tocino

Yo tengo en el hogar un soberano

Yo tengo un amigo muerto

Yo tenía...

Yo tenía una sola ilusión: era un manso

Yo tuve, en tierra adentro, una novia muy pobre:

Yo tuve una prima

Yo tuve un ideal, ¿en dónde se halla?

Yo velaba en la crisis de la soledad nocturna

Yo vengo de la tierna mitad de tu destino

YO VENGO DE UN BRUMOSO PAÍS LEJANO

Yo vi del rojo sol la luz serena

Yo vi la grande y alta jerarquía

Yo vi romper aquestas vegas llanas

Yo vi un ave

Yo vi unos bellos ojos, que hirieron

Yo visitaba la selva acústica, asilo de la inocencia

Yo visité la ciudad de la penumbra y de los colores ateridos y el enfado

Yo vivía a la sombra de una iglesia en la ciudad devota

Yo vivía en un país intransitable, desolado por la venganza divina

Yo vivía en una ciudad infeliz, dividida por un río tardo, encaminado al ocaso

Yo vivía feliz en medio de una gente rústica

Yo vivía perplejo descubriendo las ideas y los hábitos del mago furtivo

Yo vivía retirado en el campo desde el fenecimiento de mi juventud

Yo vivo a los pies de la dama cortés, atisbando su benigna sonrisa de numen

Yo vivo encadenado a tu hermosura

Yo voy por esta solitaria tierra

Yo voy soñando caminos

YOLLEO

YUGO Y ESTRELLA

YUNTAS