1
Has tenido que partir
para soñar
que estoy cerca a tu cuerpo
para que el universo cambie
se muevan los astros
¿Qué hace -sino- Marte
tan cerca a la Tierra?
Allá
en tu hogar junto al río
viste una nueva estrella
¿Qué deseo pedirle?
Yo si le pediría
que acerque tu mano a la mía
tu alma a la mía
2
Yo encontré una noche
tu nombre en el espejo
vi tu sombra junto a la mía
y supe que en el sueño alguien
nos procuraba un hogar
un calor tierno.
3
Yo me propuse esperarte
sin aspavientos
sin lamentos
sin ir por allí quejándome
de la ausencia de la musa
Hoy sé de tu retorno
¿Qué caminos serán esos que te traen?
¿Volverás la misma?
4
Aquí estuve.
Alimentando el cuerpo con dietas extravagantes
escribiendo historias de astros
que aparecen y se van
de cotidianos escándalos
de políticos tocados en sus más íntimos miedos: el silencio.
5
Caminé.
Entendí que no me iba a cruzar contigo
No soñé
en verte de rojo o verde
por estas veredas.
Entendí
cual era mi destino en estos días.
6
Erré un día
de arriba abajo por esta ciudad.
Decidí
no extrañar nada
hasta tenerte otra vez a mi lado.
¿Por qué iba a sufrir?
¿ Por qué me iba a lamentar
y buscar el mar para plañir?
7
Sé que llegarás en cualquier momento
vienes con el viento de Oriente
Ojalá montaras un caballo alado
y te vea aparecer entre las nubes
Pero no. Vendrás despeinada sudada
cansada de tantas horas
de suplicio en un vehículo
con el motor ya sin vida.
Buscarás la ducha. Correrás en busca
del agua y el sueño
Una vez cumplido el ritual de la higiene
recién empezarás a respirar
a decir “He llegado”
y lanzarás un suspiro leve
como diciendo “¡Al fin...!”
Y el ogro que te quiere ¿dónde estará?
En espera.
Como siempre.
A un lado la piel de oveja.
Bien ajustados los lentes.
Esperaré la hora de la cita
para verte
para estrecharte con todas mis garras.
8
Dicen que tu corazón es de piedra.
Yo no lo creo.
Que se endureció en años y hombres viles
que a tu amor le salió una costra
y esta se hizo callo insensible
que tu cariño un día voló
cansado de no ser entendido
que las alas de tus sueños se deshicieron
como las de Icaro antes de salir del Laberinto
Yo no lo creo.
Y más bien aquí estaré con el bálsamo
para tus heridas
para ablandar la roca de tus sentimientos.
Por: Luis Cabrera Vigo
escribir a: cantorderumipite@yahoo.es
Trujillo, 26 de agosto del 2003