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"YO DI A GARY MUCHAS LECCIONES EN NUESTROS LARGOS DUELOS"
Karpov: "Kasparov fue tan grande por lo que aprendió de mí"
Jesús J. Boyero / Ibi (Alicante)

Es la 01:25 de la mañana. En medio del campo, en un bello hotel Rural de Ibi (Alicante), donde es fácil perderse y más de uno lo hace, el ruso Anatoly Karpov, el otro mito viviente del ajedrez junto con Bobby Fischer y Gary Kasparov, que el próximo 23 de mayo cumplirá 54 años, accede a esta entrevista sin ni siquiera mirar el reloj. En esta hora en principio inusual para un deportista de élite que recientemente ha ganado su torneo 161 en Burdeos (Francia), Karpov mantiene la mente despierta, escondida en una vivaz mirada, después de todo un día de actos, conmemoraciones y simultáneas con motivo del 50 aniversario del Club de Ajedrez de Ibi.

Kasparov, de 41 años, su gran rival en cinco campeonatos mundiales entre 1985 y 1990, acaba de retirarse; Fischer, después de salir de un cautiverio de muchos meses, manifiesta que nunca volverá a jugar al ajedrez clásico; sin embargo, usted mantiene la motivación y sigue aumentado su palmarés.
Me gusta el ajedrez: no sólo por ganar torneos, sino por el mero placer de jugarlo. Cuando uno es ajedrecista puede sentir placer o no en las partidas de alta competición, pero si dejas de sentirlo, lo mejor es retirarse. Como ese no es mi caso, sigo disfrutando del ajedrez. Además, sigo teniendo ideas y quiero jugar más torneos a pesar de que nadie podrá batir ya mi récord de torneos ganados, ni en esta generación, ni en la siguiente, ni vaya a saber usted en cuantas. En fin, la vida sigue, la vida no para...

El encuentro por el título mundial que nunca llegó a diputarse entre usted y Fischer, en 1975, en plena Guerra Fría y después de que el campeón estadounidense hubiera acabado con casi 30 años de dominio del ajedrez soviético, significó no obstante el comienzo de una brillante carrera. ¿Lamenta no haberse enfrentando a Fischer, con quien usted negoció en secreto en Córdoba (España), pese a que hubo una oferta mareante de 5 millones de dólares de la época para que el encuentro tuviera lugar en Filipinas?
Es una pena que ese duelo no se jugase porque hubiera sido sin duda alguna uno de los más apasionantes de la historia. Analizando este hecho con la perspectiva del tiempo, estoy convencido de que Fischer tenía un problema psicológico. En realidad nunca estuvo mentalmente preparado para enfrentarse a mí quizá porque yo era 8 años más joven que él, tenía más energía y por eso y por mis resultados, él sabía que no iba a ser nada fácil ganarme. En su obsesión por darle grandeza a su título de campeón del mundo, Fischer no sólo quería ganar el duelo, sino hacerlo sin perder ninguna partida. Eso en la alta competición es imposible.

Kasparov dice que usted hubiera ganado a Fischer, porque su ajedrez representaba una nueva era, la del fin del clasicismo y el comienzo del ajedrez práctico. Además, a su juicio, usted era mucho más fuerte psicológicamente que Spassky (campeón a quien Fischer arrebató la corona en 1972 ).
Sinceramente, creo que en 1975 las probabilidades de Fischer de ganar el duelo eran algo mayores que las mías, pero si hablamos del 1976, ya no estoy tan seguro porque progresé mucho en sólo un año.

¿Qué piensa de la situación actual de Fischer, nacionalizado islandés y al que todavía persigue el gobierno de Estados Unidos por saltarse las disposiciones contra el embargo a la antigua Yugoslavia en 1992?
Las dos partes se han equivocado en este conflicto. Fischer, en las cosas que dijo, y el gobierno americano por su actitud persecutoria. Debe de tenerse en cuenta que Fischer es alguien muy popular en todo el mundo. Me alegro mucho de que el gobierno de Islandia le haya acogido. Espero que pueda vivir allí tranquilo, a pesar del tremendo frío.

¿Le gustaría enfrentarse ahora a Fischer?
Él no querría jugar ahora, porque tengo entendido que sólo está interesado en la modalidad Benkö (Random, en la que se sortea la disposición inicial de las piezas). Cuando Fischer volvió a enfrentarse a Spassky en Sveti Stefan (Montenegro) en 1992, la calidad de sus partidas era muy distinta a la de 20 años atrás. Por tanto, supongo que ahora sería aún más distinta.

Los duelos Karpov-Korchnoi (1978-1981) y Kasparov-Karpov (1985-1990) popularizaron muchísimo el ajedrez, y sobre todo a ustedes. Mucha gente confunde a Kasparov con Karpov y a Karpov con Kasparov. Esto ahora, ¿no es peligroso después de que Kasparov, dedicado a la política rusa después de su retirada, fuera agredido por un aficionado con un tablero en la cabeza?
(Gran carcajada). No creo que Kasparov tenga mucho gancho político, pero tiende a la extravagancia y sabe muy bien cómo escribir artículos, dar conferencias o decir cosas que gusten a los periodistas y a la gente. Además, es de derechas, y la derecha está ahora en crisis en Rusia, muy dividida. Kasparov es uno de sus líderes actuales, sin embargo, la población rusa prefiere las posiciones centristas.

¿Qué piensa del adiós de Kasparov a las competiciones?
Algo malo para el ajedrez. Es obvio que es un gran jugador, pero se ha hartado de los interminables conflictos con la Federación Internacional (FIDE).

¿Cómo ve la situación actual del ajedrez, con una Federación Internacional (FIDE) que trata de arreglar el cisma creado por Kasparov en 1993?
Tenemos un verdadero desastre. Pero no empezó con Kirsán Iliumjinov, el actual presidente [quien también dirige los destinos de la república autónoma rusa de Kalmikia]. Todavía no tenemos un sistema claro para el Campeonato del Mundo, muchos jugadores de élite están en contra de la FIDE. El panorama no es muy alentador.

¿No ha pensado en presidir la FIDE?
Sí, claro, porque tengo algunas ideas y, sobre todo, porque veo el grado de corrupción enorme que hay en la FIDE. Pero es muy difícil luchar contra Iliumjínov porque utiliza los mismos trucos que Campomanes, incluyendo sobornos, amenazas y chantajes. Se trata de aclarar si yo estoy preparado para esa lucha y si el mundo del ajedrez va a asumir de una vez que la FIDE tiene que ser un organismo honrado, que no podemos seguir así. Esa es la cuestión clave.

¿Kasparov fue tan grande por lo que aprendió de usted?
Sí, eso está clarísimo. Ciertamente, él es una persona muy inteligente, que absorbe rápido todo lo que aprende, pero yo le di muchas lecciones en nuestros larguísimos duelos.

¿Con Kasparov concluyen los campeones de popularidad y carisma universal?
Cuando comencé a jugar, se podían contar con los dedos de la mano los grandes maestros de primera fila mundial que no tuvieran estudios de alto nivel. Ahora, sobran dedos para contar los ajedrecistas de élite que tienen estudios universitarios.

Usted siempre ha tenido buen ojo para predecir que jugadores llegarán a lo más alto. ¿Quién será el futuro campeón del mundo?
El húngaro Peter Leko estuvo muy cerca de destronar a Kramnik el año pasado y creo que pronto será el campeón mundial. En cuanto a los más jóvenes, el ucranio Serjei Karjakin, de 15 años, es serio, muy fuerte y está bien preparado en los aspectos técnicos. Pero le he dicho que debe cuidar más su educación general y su preparación física, que son sus puntos débiles. Estoy convencido de que para ser campeón del mundo no basta con saber mucho de ajedrez, hay que ser una persona psicológicamente equilibrada.

Actualmente es Embajador de UNICEF y de la Fundación Valencia Cuna del Ajedrez Moderno.
Mi principal responsabilidad ahora es la lucha contra el bocio -enfermedad de las tiroides-, para la que cuento con el apoyo directo de Kofi Annan, secretario general de la ONU. En cuanto al proyecto de Valencia, estoy muy orgulloso de poder contribuir a la publicidad de ese gran hallazgo, el primer libro de la historia del ajedrez tras la invención de la imprenta, que lo escribió el segorbiano Francesc Vicent.

Son las 02:18 de la mañana. Cuando le comentamos por cortesía si hay algo que quiera añadir, Karpov, sin dudar y ante nuestro asombro, dice “sí”, con la misma frescura mental con que comenzó la entrevista: “He promovido una cátedra de ajedrez en la Universidad de Moscú y el número de alumnos va creciendo sin parar, así que es probable que dentro de un par de años salgan de ahí cien nuevos entrenadores”, concluye.

 

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