San Félix y Santa Régula

SAN FELIX Y SANTA REGULA

   Foto de San Félix y Santa Régula, que están sobre la fuente de los tres caños, de Torrijo de la Cañada .


    San Félix y Santa Régula, están ligados al municipio desde la historia, son sus patronos, y como tales los más venerados. Las fiestas principales (10/11/12 de septiembre) son en su honor.

   Su ermita se sitúa en la cima del monte más alto del término, 1.142 metros sobre el nivel del mar. Es de construcción sencilla, tiene junto a élla una casa, que debió estar habitada.
   Actualmente se ha restaurado, con ayuda de vecinos voluntarios y el Ayuntamiento, pudiendo utilizarse como merendero, pues se han construido hogares y mesas para ello.

Cuenta la historia que :
   San Félix y Santa Régula nacieron en Tebaida y pertenecían a la legión Tebea, en el año 250 después de Cristo. El emperador Maximiliano mandó diezmar por tres veces consecutivas ésta Legión, para que sus soldados dejaran de adorar a Cristo, aun así siguieron adorándole, queriendo morir por El.
   "San Mauricio animó a morir por Cristo a los soldados y puso sentencia a los Santos por quedar libres".
   Llegaron San Félix y Santa Régula a éste pueblo (entonces ciudad), en el año 288. Habían dejado el servicio pocos días antes del último edicto del emperador, en él que mandó degollar a toda la Legión.

   Lo primero que hicieron los santos a su llegada a Torrijo fue retirarse a un desierto, para ejercitarse en ayunos y oraciones, fueron a una cumbre elevada inmediata al lugar de la ermita (según la tradición subirán éllos mismos, después de degollados, tomando las cabezas en sus manos).

   Nuestros Santos murieron cuando más encendida estaba la persecución en España, no padecieron el martirio hasta el año 303, pasaron 17 años de vida anacoreta y penitente.
   Comienzan a predicar la fe, son los Apóstoles de éste pueblo. Daciano y Maximiliano mandan a un ministro cruel a nuestro país, para destruir la religión que empezaba a dar sus frutos.

   Llegó pues Leaciono a la ciudad de Torrijo (que entonces se llamaba Turego o Termes) y mandó publicar un bando, contra los cristianos en el que se mandaba que todos sacrificasen a los ídolos, y condenaba a muerte a todos los que se oponían a su culto o enseñaban doctrina alguna contra la religión de los emperadores.
   Leaciono vio que todo era inútil si no doblegaba a San Félix y a Santa Régula, por eso dejando toda la persecución contra los demás, mandó a sus ministros contra nuestros Santos, que los apresaran, los ataran con cadenas y los llevaran a su presencia y tribunal.

   El tirano se encargó aquellos días de buscar a quién sedujera a los Santos en la cárcel. Se dispuso el tribunal en la plaza del Arenal de Torrijo, a orillas del río Manubles, donde se encuentra una Cruz grande de piedra; Leacio llega acompañado de los principales de la corte y sentado ante el tribunal manda que compadezcan los Santos. Atados con cadenas llegan a presencia del tirano; éste les pregunta quienes son y que religión profesaban. Ellos dicen que eran cristianos de la Legión Tebea, compañeros de San Mauricio y de San Orupegio. Oída la respuesta, mandó que fueran tendidos en unas parrillas encendidas. Fueron los verdugos a quitarles las ropas, pero éllos mismos se desnudaron.
   Las parrillas ya habían perdido su color natural y resplandecían con el fuego, pero nuestros Santos se sentaron encima de éllas, como en cama blanda. No quedando satisfecho con éste sacrificio, mandó que fueran degollados. Más sintió la confusión de verse vencido y mandó inmediatamente que fuesen descabezados. Los levantaron los mismos verdugos de las parrillas y aún andaban como si estuvieran sanos y doblando las rodillas inclinan la cabeza para recibir el golpe y ser sacrificados; cuando ya los verdugos levantan la cuchilla para cortar aquellas Cabezas Santas, se detienen en el aire por una mano invisible, o por la impresión que causo en sus cortas vidas, unas voces acompañadas de sonidos celestiales : "Confiad amigos míos y no tengáis miedo, yo estoy aquí con vosotros y espero vuestras almas para llevarlas al Paraíso".
   Cuando los cristianos estaban pensando donde esconder y sepultar aquellas Sagradas Reliquias, quedaron asombrados cuando los cuerpos, que estaban tendidos en el suelo, comenzaron a levantarse de la tierra, y alargando sus brazos, cogieron cada uno su cabeza, y poniéndoselas delante de sus pechos comienzan a caminar seguidos de todos los cristianos. Esta fue la procesión que continuó hasta un monte que dista a más de una hora desde el lugar donde padecieron el martirio. Caminando llegaron al lugar, y volviendo a descansar en el suelo, dieron a entender a sus discípulos que aquel, iba a ser el lugar destinado para su sepultura.

   Tradicionalmente, unos creen que las reliquias se conservan en la ermita que posteriormente se edificó en dicho monte. Otros piensan que se encuentran en alguna de las dos iglesias de Torrijo. Pero lo que sí es cierto, es que San Félix y Santa Régula son venerados desde tiempo inmemorial en Torrijo de la Cañada.

   Toda ésta historia queda escrita en documentos, también lo confirman los de Munébrega (situado a 5 leguas de Torrijo) quienes también veneran por patronos a San Félix y Santa Régula, y conservan una Reliquia de los Santos entregada por los de Torrijo de la Cañada.
También son venerados en muchas ciudades de Italia, Francia y Alemania.


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