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Durante bastante tiempo, en las pinturas a la cera de Miquel Angel Pintanel abundaban
los peces de variadas coloraciones que, poco a poco, fueron alternando con
figuras, bustos i rostros extrañamente angustiados. Habia como un presentimiento, tanto en la luz como en las expresiones, de una especie de transformación de los seres creados en una cosa nueva. Ahora, con su tipología actual, aquella transformación se ha producido:
los seres viven en un ambiente abismal, sometidos a enormes presiones y en un medio
con poquísimo oxígeno y sin luz solar. Habitan un mundo muy denso y han surgido de sus profundidades para mostrar un evidente drama existencial.
Como toda fauna abismal, tienen una cabeza grande y empotrada en el cuerpo,
parecen respirar más por branquias que por la nariz o las bocas, casi siempre todas cerradas, por bien que algunas aparezcan como demasiado abiertas, como expresando un grito sordo. Tambien son abismales las extremidades, larguísimas manos que coinciden con las características de los animales que habitan en los grandes fondos marinos. Lo mismo
podría decirse de las tres variantes de ojos, típicas de los peces de las profundidades: enormes y muy fijos, estrechos y semi-cerrados o simplemente inexistentes. Antropomorfos sufridores, angustiantes o, al menos, preocupados, tienen epidérmis opalinas, nunca acariciadas por ningún Sol, que en ocasiones cubren con vestiduras de colores más delicados que no brillantes y, a veces, se esconden aún tras extraños lamentos, en forma de algas,
venidos de no se sabe donde.
Es evidente que Pintanel no ha encontrado estas figuras a su alrededor: las ha sacado de muy dentro y se le han ido revelando en tanto rascaba las capas de cera empotrada sobre papeles. Estaban escondidas bajo las ceras y ahora han surgido a la superficie! Venidas del más allá, son símbolos o signos? Expresiones o abstracciones? Desde el momento en que pueden ser captadas
por los sentidos son realidades. existen y lo sabemos, y quizá cada espectador sabrá que hacer con ellas, que sentido darles, ya que cada espectador tiene su abismo. La diferencia es que Pintanel ha sabido revelar las criaturas que habitan el suyo y ahora piden ser compartidas. |