El maquillaje suele compararse muchas veces con una máscara, sin tener en
cuenta que su finalidad es ante todo resaltar los puntos positivos del rostro y
disimular los desfavorables.
Este recurso, al igual que las rutinas de belleza, refleja la sensibilidad y el
gusto con que la persona se ocupa de su apariencia estética.
Es importante tener en cuenta que sentirse bien , puede elevar tu autoestima y
proyectar una mejor imagen hacia los demás.
Conscientes del cambio físico o mental que ofrecen los cosméticos, las
compañías de belleza producen una inmensa gama de productos que te permiten
lucir espléndidamente en cualquier lugar y circunstancia.
Son tantas las ayudas cosméticas que se encuentran en el mercado, y tantos los
favores que ofrecen, que no es fácil elegir. Lo más importante, sin embargo,
antes de tomar cualquier decisión, es tener en cuenta tu tipo de piel.
Examina detenidamente tu rostro, analizando cuales son los puntos que deseas
destacar y cuales minimizar.
Para ello escoje un día libre de compromisos y acomódate en un lugar bien
iluminado, evitando la luz blanca, ya que resta tonalidades a la cara.
Con la ayuda de un espejo familiarízate, con tus facciones, analiza la textura
de tu
cutis y descubre como sacarle partido a tu rostro con los cosméticos adecuados.
Nunca te excedas en el uso de maquillaje, si no quieres adquirir apariencia
artificial y te asemejes, esta vez sí, a una máscara que distorsione la imagen
que deseas proyectar.
Maquíllate siempre de acuerdo con la hora del día o de la
noche y el tipo de actividad a la cual te vayas a dedicar.
Tu rostro es una sola unidad, por esto no debes concentrar tu tarea de
maquillaje solamente en los ojos; tu boca, mejillas, nariz y barbilla deben
complementarse entre sí para crear una imagen uniforme.
Cuando hayas definido los puntos positivos o negativos de tu cara, ensaya
varios tipos de maquillaje y selecciona el más delicado para el día; deja el
sofisticado para las horas de la noche.
La flexibilidad que das a tu maquillaje es muy importante, ya que a medida que
las casas de belleza lanzan nuevos colores, la moda y los cosmetólogos imponen
a su vez cambios en la forma de aplicación de los productos.
Hay que evolucionar y dejar atrás sin temores las antiguas prácticas;
experimenta y actualiza tus cosméticos para estar al día con la imagen de los
tiempos modernos.
La velocidad con que se vive actualmente hace necesario que des rienda suelta a
tu imaginación: combines colores nuevos y alegres, crees un maquillaje acorde
con tu personalidad y tengas en cuenta las actividades que realizas diariamente.
Te recomendamos usar en las horas del día un maquillaje suave y claro que no te
exija pasar largos ratos frente al espejo ni retocarlo constantemente; este
tipo de maquillaje da además una apariencia juvenil y saludable.
Muchos de los productos que han aparecido recientemente dejan en tu rostro un
brillo natural que lo hace especialmente sensual y atractivo. Algunos son tan
ligeros que permiten ver la piel a través de sus modernos matices.
Estos tonos básicamente pasteles y neutros, permiten crear ojos grandes y
definidos, cejas arqueadas y bien arregladas, mejillas rosadas y transparentes.
En los momentos de tensión es aconsejable usar una base ligera sobre su rostro,
sobre todo en las esquinas internas de los ojos y alrededor de la nariz.
Para los ojos basta con una capa de rímel, y en caso de morderse los labios por
el
nerviosismo, puedes recurrir a un lápiz labial que contenga humectantes; así
evitarás el resecamiento de esta área.