Marga Gil Roësset

Jacinto Higueras Cátedra

MARGA ESCULTORA



Ana Serrano me ofrece la oportunidad de conocer la obra de la escultora Marga Gil Roësset, realizada entre los años 1923 a 1932, en el que interrumpió su vida de forma dramática.

Es sorprendente que una obra escultórica de tan gran interés haya podido permanecer tantos años prácticamente desconocida para los estudiosos y amantes de la cultura, así como impensable la labor que habría podido realizar esta persona en un ciclo de vida natural.

La escultura es un arte complejo y, en ocasiones, duro de realizar, condición que es conveniente tener en cuenta a la hora de enjuiciar la obra de esta escultora, porque descubre una fuerza creadora que vence cualquier dificultad material que le pueda impedir expresarse con toda libertad en su impulso creador.

Al enjuiciar su obra, también es importante tener muy en cuenta la extrema juventud de esta escultora, y que en ningún caso acusa inexperiencia, sino todo lo contrario: madurez y conocimiento profundo de la figura humana, que estiliza con valentía, como puede verse en el grupo Adán y Eva, concebido no sólo con valor, sino hasta con violencia expresiva admirable; como contraste, el retrato, documento realista, que reproduce la cabeza de Zenobia Camprubí Aymar, tocado con una delicadeza y contrastes de superficies que la acredita de maestra en el manejo del cincel y la gradina. Y esta misma impresión se tiene cuando se observan los grupos de pequeño formato, en donde las superficies están tratadas con la mayor pureza y sensibilidad.

Por esto creo que el propósito de Ana Serrano de realizar una exposición antológica de la obra de esta escultora, sinceramente, merece el aplauso de cuantos estamos inmersos en el mundo de la plástica, y aún más de los comentaristas e historiadores del arte contemporáneo, quienes pueden agregar un nombre más a los valores destacados del siglo XX.


Jacinto Higueras Cátedra