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GARGANTAS
DE TODRA-GARGANTAS DEL DADES. El Atlas (Marruecos)
Reproducimos a continuación
un fragmento del diario de un grupo de aventureros madrileños
en un viaje por Marruecos. En el nos cuentan su experiencia en
una ruta que realiza un bucle por el Alto Atlas entre dos gargantas,
las de los ríos Todra y el Dades. La ruta ofrece multitud
de atractivos y puede realizarse igualmente en moto, en bicicleta
o en un vehículo alquilado. Debemos advertir que, si bien
no presenta dificultades excesivas para un 4x4, puede ser un
duro castigo para un vehiculo convencional.
FECHA 10.08.97 GARGANTAS
DE TODRA-TAMTATTOUCHT
Ayer en el camino caen algunas gotas y el viento sopla con fuerza
levantando la arena. A dos km. de Tinejdad encontramos a un italiano
al que un camión le ha sacado de la carretera y le ha
hecho caerse de la moto. Su BMW está rota. Otro grupo
de madrileños ya está con él. Le llevamos
a Tinejdad a llamar por teléfono y le ayudamos a sacar
la moto de nuevo a la carretera.
En Tinerhir comemos, en el camping el Atlas, unos pinchos morunos
con ensalada regados con cocacola. De postre una riquísima
sandia y un melón celestial.
Nos internamos en las gargantas donde nos cobran la entrada 5
Dh. por coche (80 ptas) que hace tres años no cobraban.
Nuestra intención de cambiar dinero y hacer algunas compras
nos conduce hasta el hotel Yasmina al que se accede por unos
inestables puentecillos de madera o vadeando el Todra con el
coche. Uno de nuestros coches, que no puede utilizar la tracción
delantera, se queda atrapado en el río, ante lo que un
militar se acerca a nosotros. Nuestra experiencia en España
nos dice que si se intenta cruzar un rio de aguas residuales
siempre aparece alguien y te casca una multa, por lo que cruzar
un río de aguas cristalinas, donde la gente bebe y se
enfrían las cocacolas del hotel puede suponer cuando memos
una rafaga de ametralladora dirigida al motor. Nada más
lejos de la realidad. El militar nos indica que hay que pasar
con más impulso y se queda a ver con curiosidad la operación
de rescate que realizamos con otro de los coches y con una eslinga,
rápida y eficazmente.
Entre una cosa y otra nos retrasamos y entramos en las gargantas
a las 7 menos 25 con lo que nos queda menos de una hora de luz.
Nuestra intención de acampar por el camino se complica
por las particularidades del terreno y la falta de luz. Encontramos
un aleman que nos informa de existencia de un camping barato
unos kilómetros más adelante.
Poco después llegamos al "hotel restaurante Baddou
Panorama" en el que nos quieren cobrar el abusivo precio
de 15 Dh. por dormir en un gigantesco salón, que lógicamente
solo ocupariamos nosotros. Tras un corto regateo conseguimos
quedarnos con el salón por 10 dh x persona (160 ptas).
A la pregunta del encargado de si queremos cenar, respondemos
que traemos nuestra propia comida a lo que el añade: "No
problema" es más, nos da un puñado de tomates
para preparar nuestra ensalada. Invitamos al aleman a comer fabada
y hablamos con él en ingles.
Poco despues nos dormimos comodamente con el frescor de las montañas
del alto Atlas.
11-8-97 TAMTATTOUCH-GARGANTAS
DEL DADES
Ayer decidimos quedarnos un dia más en el "Hotel
restaurante Baddou Panorama". Tras levantarnos y desayunar
hacemos algunos arreglos en los coches. Invetigamos la localización
de unas pequeñas cascadas y si podemos bañarnos.
Moha, el encargado nos indica que uno de los niños nos
puede acompañar al lugar. Junto con muchacho se apunta
un marroquí de blanca chilaba, gafas de sol, cicatriz
en la mejilla modelo mafia y dientes de plata suficientes para
una cuberteria de 12 servicios.
Inmediatamente pensamos que su intencion era la de ver a nuestras
compañeras de viaje en bañador, pero por sucesos
que acontecerian esa misma noche, comprendimos que estabamos
equivocados. Las cascadas de Tite N´Tamda resultan ser
un paisaje encantador que por la estación del año
no estaba en su mejor momento. Un semicirculo de piedra de algo
mas de 1,80 m de altura por donde cae un chorro de agua, rodeado
de áridas piedras. Gran cantidad de ranas pueblan sus
márgenes. Nuestro intentos por capturarlas nos hacen descubrir
a otro de los habitantes de sus aguas, unas sanguijuelas rojas
que culebrean con garbo en busca de un turista con el que desayunar.
El propitario de los dientes de plata realiza una sesión
de quiromancia en la que adivina con sorprendente eficacia las
edades y aficiones del grupo. ¡Ya quisiera Rapel!
De vuelta en nuestro salón-habitación donde habiamos
dejado despreocupadamente todo el equipaje, nos ponemos a preparar
la comida. Espaguetini, ensalada, albondigas, jamón serrano
y de lata, foeigras y cocacola. Uno de nuestros coches parece
ser una despensa inagotable como el cuerno mitologico de la abundancia.
Tras la comida una siesta comunal en una de las jaimas que realizamos
acariciados por el viento del Atlas. Una tranquilidad especial
nos hace disfrutar de esos momentos de pereza brutal con una
paz solo posible en los sueños.
Tras el merecido descanso nos vamos a rapelar en las gargantas
del Todra. Acercamos a tres belgas unos kilometros hacia Tinerhir,
hasta que encontramos un lugar idoneo para colocar las cuerdas.
El rappel aunque no muy largo es especial por el incomparable
paraje que nos rodea. Las paredes rojizas de las gargantas nos
protejen del sol y a nuestro alrededor vuelan algunos murcielagos
y vencejos. Un paseo por las gargantas y nuevamente al hotel.
Decidimos cenar lo que tengan allí y dejar lo nuestro
para más adelante. 30 dh de cena (480 ptas), tortilla
bereber pan y melón. Acabamos llenos. Nos estabamos dejando
llevar por la pereza nuevamente cuando se prepara una fiesta
de forma instantanea y nos unimos a ella. Dos filas de hombres
se colocan una frente a otra y parecen competir con sus voces.
Nuestras tres compañeras son las únicas mujeres.
Cuando una fila avanza la otra retrocede. Como lógicamente
no sabemos la letra imitamos el sonido con entusiasmo y no sin
cierta gracia. El ritmo y la letra son repetitivos. El proposito
de la danza que se nos antojaba meramente lúdico queda
esclarecido cuando nuestro amigo, el de la dentadura argéntea,
le dice a uno de los hombres de nuestro grupo: "¿tu
querer hacerlo con un hombre?".
El se niega y se sonroja entre las carcajadas generales.Como
nos estamos divirtiendo continuamos bailando. Intentamos escudarnos
con las chicas y consigimos evitar las lascivas miradas del sodomita
quiromantico que hábilmente se coloca junto a nosotros
en el momento en que los bailarines se dan la mano. Con dolor
de cabeza de tanto reirnos abandonamos el baile y poco a poco
nos vamos retirando a dormir.
FECHA 12.08.97 HOTEL "LA
KASBAH DE LA VALLEE"-KM 27 DE BOULMANE DE DADES
Llegamos aquí ayer por la noche recomendados por Moha
del hotel Baddou. EL camino hasta aquí discurre por impresionantes
gargantas, precipicios y montañas.
Al salir de Tamtatouch los niños nos dicen que vamos mal
tomemos la dirección que tomemos. Como la vez anterior
nos dejamos llevar por el instinto y confiamos en que todos los
caminos en lugar de conducir a Roma conduzcan a Boulmane de Dades,
nuestro destino. Por el camino encontramos pastores con sus rebaños
colgados de escarpadas paredes y unos parajes que necesitarían
un par de docenas de autobuses llenos de japoneses para poder
fotografiar todos sus mágicos rincones. Una pintada en
una piedra que nos informa de la localización del hotel
que acabamos de dejar nos hace pensar que vamos por buen camino.
Nos encontramos con algunos nómadas que abandonan sus
jaimas a la carrera y trepan por las piedras descalzos para pedirnos
comida o cualquier cosa. Solo vimos mujeres y niños que
recibían con escaso entusiasmo los juguetes y apreciaban
mucho más un bote de agua o algún Dh.
Tras varios Km de tragar más polvo que los zombies de
20 peliculas de miedo, llegamos a Msemrir, donde pernoctamos
la primera vez. El pueblo está irreconocible y su pintoresco
teléfono 9 se ha transformado en dos lineas de seis números
con su correspondiente prefijo.
Compramos pan, nos regalan patatas, tomates, pimientos, cebollas
y pedimos unas cocacolas.
En la bolsa de los peluches solo quedan muñecos de niñas.
Cuando los niños ven que no hay nada para ellos van en
busca de sus hermanas y éstas a su vez de sus amigas por
lo que muy pronto todas las niñas tienen una muñeca
y todos los niños una pegatina o un bolígrafo.
Paramos a comer junto al río a la salida del pueblo. Ensalada
y embutido, unos melocotones en almibar de postre. Algo ha provocado
que la mayor parte del grupo tenga que hacer uso del Tanagel
antidiarréico. Tras algunos paseos para comunicarse con
la naturaleza continuamos ruta.
El camino discurre por un paraje espectacular y sobrecogedor,
sobre altísimas montañas áridas que cobijan
pueblecillos en sus valles lujuriosos de vejetación.
Un puestecillo junto a la carretera en una casita de barro es
la escusa perfecta para entablar otro agradable regateo-trueque
acompañados por el clásico té a la menta,
en francés y casi sin luz.
Consiguimos unas teteras de cerámica y plata , cajitas
de plata por unos Dh y algunas camisetas. Aunque nosotros nos
sentimos unos canallas por el cambio que hemos hecho, el vendedor
debe sentirse igual, ya que nos invita a los ocho a dormir y
cenar en su casa completamente gratis. Declinamos su oferta y
decidimos dormir en donde nos habia recomendado Moha.
Alojamiento en la terraza contemplando las gargantas y las estrellas
por 20 dh, cena a base de ensalada, tagine de pollo y melón
por 40 dh. Agotados, con la nariz llena de polvo la barriga llena
de comida nos vamos a dormir. Al día siguiente amanecemos
casi todos enfermos. Algunos visitan los "toilete"
con tanta frecuencia que decidimos quedarnos un día más
en el hotel para recuperar fuerzas.
Algunos decidimos ir a Boumalne Dades a buscar una farmacia,
unos limones y manzanas, arreglar uno de los coches que tenía
un soporte del amortiguador partido, echar las postales a correos
y cambiar unas pesetas por dh.
Compramos casi dos kilos de limones que luego resultan ser naranjas
y unas manzanas de aspecto desagradable. El arreglo del coche
nos sale por 110 dh. Compramos los carretes. Los postales tendran
que esperar pues al parecer no hay sellos ni siquiera en correos.
Regresamos al hotel a 27 km de Boumalne dades atravesando un
paisaje espectacular. Nuestra capacidad de asimilar paisajes
esta llena y por eso parece que estamos acostumbrados a viajar
entre enormes rocas rajizas, junto a frondosos ríos y
fértiles campos o a pueblecitos de barro rojizo entre
los que destacan las kasbas (castillos) y las mezquitas.
Paramos en un puestecillo de la carretera,junto a unas rocas
enormes erosionadas de tal forma que recuerdan a dedos y manos
o incluso pies, para hacer intercambio, lo que se ha convertido
en una especie de vicio. No aceptan el trueque si no hay también
algún dh de por medio. Antes no querían más
que objetos ahora las cosas han cambiado.
Pasamos el resto del dia en el hotel vagueando y a base de agua,
limón, tanagel y pastillas glucosalinas. Solo tres de
nuestro grupo son capaces de cenar algo decente mientras los
demas nos acostamos. A las nueve y media de la noche ya estamos
todos en la cama donde nos dormimos mirando el cielo desde nuestro
dormitorio, en una terraza, escuchando tocar los tam-tam como
en las películas.
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