HISTORIA DE ESPAÑA
Interesa recordar que una mirada al globo terráqueo enseguida nos descubre una península en el extremo suroccidental de Europa, que tiene una delimitación geográfica bien definida. Resultaba natural que tienda a establecerse en un espacio tan afín y tan delimitado un pueblo y una cultura comunes.
PREHISTORIA
Sin embargo, eso no se consiguió por sí mismo en los primeros tiempos ya que diversas tribus y grupos humanos pululaban por la península. Sí parece que toda la península registra nombres del vascuence, del viejo vascuence en la antigüedad; por ejemplo, en Murcia, La Arrixaca. La Virgen de La Arrixaca da a entender la extensión de la lengua vascuence o sus diversos dialectos por toda la península. Parece que hubo una cultura bastante notable en Tartesos, más bien hacia la zona de Andalucía, Huelva. Tartesos parece que tuvo una floreciente cultura y la prehistoria nos demuestra que la presencia de otros pueblos desarrolló aquí pronto focos importantes de cultura, especialmente en la costa mediterránea, que era la que tenía más fácil comunicación con los fenicios, cartagineses, romanos y griegos. Obras de arte como La Dama de Elche prueban el desarrollo de esa cultura.
EL IMPERIO ROMANO
Sin embargo, fue el Imperio Romano el que verdaderamente nos da la unidad, nos civiliza y nos hace tomar conciencia de nosotros mismos; esto no quita para que doscientos años antes, la misma Biblia en el Libro de los Macabeos, del 126 antes de Cristo, hable de España por dos veces, como un lugar donde los romanos habían expoliado mucho y antes de eso, Herodoto la menciona en su historia, hablando de un lugar llamado España. De manera que estamos ante Hispania, España, como algo anterior a cada una de las regiones que la componen actualmente. España es conquistada por los romanos, que la van a subdividir en Hispania Citerior, la más próxima a Roma, y España Ulterior; la van a dividir luego en varias provincias, la Tarraconense, la Bética, la Lusitania, la Galaecia, actual Galicia aproximadamente, con unos contornos no muy distintos a lo que actualmente podríamos conocer. Lo cierto es que aquella dominación romana nos permite dotarnos de una lengua común, de comunicaciones, de relaciones, de apellidos, de cultura, de lo que podemos llamar una unidad. España estaba unida, por tanto, por primera vez con el Imperio Romano; no era independiente, pero ya estaba unida España. Importa también saber que nosotros somos más romanos que los primitivos autóctonos; es decir, por razón de sangre, descenderemos o tendremos mucha sangre de los pueblos autóctonos que poblaron la península; pero, verdaderamente, quien nos ha hecho como pueblo y como nación es Roma, sus leyes, sus costumbres y todo. De la misma manera que la actual Hispanoamérica no es lo que hubo de pueblos primitivos, lo que hubo de pueblos de antes de la colonización, sino que, verdaderamente, es el resultado de la Obra de España. Pues así España es el resultado de la Obra de Roma en España.
LA SEMILLA DE LA FE
Pero, como sabéis, aquel Imperio era pagano; sin embargo, en ese Imperio se empieza a preparar el Cristianismo desde Judea, desde Israel, se empieza a propagar y aquí llegan dos apóstoles, San Pablo y Santiago Apóstol. San Pablo aparece confirmado en Las Escrituras y Santiago confirmado por la tradición (todas las tradiciones, primero, son orales hasta que luego se escriben. Llega un momento que se escribe algo, pero antes se conserva en el oído, se transmite de persona a persona). Y aquella Fe, que va a costar mucho trabajo implantarse en España, luego va a ser aceptada por este pueblo con una generosidad, con una entrega, con unas cualidades verdaderamente tremendas. Eso va a producir numerosos mártires de las persecuciones del Imperio Romano, que van a robustecer, van a afirmar todavía más esa Fe. No olvidemos el hecho de La Virgen del Pilar, nuestra Patrona, que según la tradición se aparece a Santiago; estaba desolado, cansado, abatido, porque no veía conversiones, no veía que le hicieran caso las gentes de estos pueblos. Esa es una buena señal; cuando alguien enseguida con mucha frivolidad se apunta a lo que sea, pues mala señal; cuando le cuesta más, lo examina, lo estudia y, por fin, se convence y da el paso, esa persona normalmente lo hace con mucha mayor consecuencia y así fue con los españoles; no se entregaron fácilmente al Cristianismo, pero luego lo hicieron con verdadera fuerza. La promesa que está en la tradición es que mientras ese Pilar esté ahí, que estará hasta el final de los tiempos, hasta el fin del mundo, pues no se perderá la Fe en éstas tierras, lo cual no significa que predomine siempre, pero, por lo menos, no se perderá. Y, desde luego, precisamente en Zaragoza se habla de los innumerables mártires de Zaragoza, cesaraugustanos.
FIN DEL IMPERIO ROMANO: LOS GODOS Y III CONCILIO DE TOLEDO
Por fin, cae el Imperio Romano, después de su Conversión, por las invasiones de los pueblos bárbaros. Llegan aquí los godos y traen consigo una herejía cristiana que es el Arrianismo, que negaba la divinidad de Nuestro Señor Jesucristo. Esto provocó guerras y tensiones hasta el III Concilio de Toledo en el año 589 en el que se convierte Recaredo y a partir de ese momento gozamos de la Unidad Católica como pueblo. Lo cual fue un gran bien.
INVASIÓN MUSULMANA
Después vino la Invasión Musulmana. Otra gran lección histórica porque las luchas por el Poder, al ser la Monarquía electiva, debilitaron al Estado, a la Nación, aquel Reino Visigodo. Lo debilitaron, de tal manera que un pequeño grupo de musulmanes, unos pocos miles nada más, entran en la Península y en poquísimos años se adueñan de toda ella y arrasan completamente los vestigios de culto cristiano, hasta el punto de que no veréis ahora ninguna iglesia anterior a la dominación musulmana en toda España (porque es un camelo eso de la convivencia feliz entre las Tres Culturas). Aquella apertura de las puertas de las ciudades es atribuible, en gran medida, a los judíos; de estas cosas España no perdió memoria histórica, se acordó muy bien. Que no era bueno tener una Monarquía electiva, por eso, vino luego el asegurar el modo de sucesión con la Monarquía Hereditaria. Que tampoco era bueno el que hubiera diversas religiones porque traían enfrentamientos y problemas. Que la postura de los judíos era un peligro, porque estaban enquistados dentro del Estado y en cualquier momento podían traicionar. Todo esto lo aprendió España, lo aprendieron los españoles y se fue transmitiendo desde entonces.
LA RECONQUISTA
Comienza una larga etapa de Reconquista, que la empiezan unos poquitos porque como tantas otras veces la inmensa mayoría de la población se somete, de mejor o de peor grado, al dominio que se ejerce sobre ella, como nos pasa ahora con la democracia; la mayoría de los católicos la aceptan tranquilamente, complacientemente, como pasó con la Invasión Napoleónica y con tantas cosas. La mayoría de la gente acepta, puede tener un momentito de heroísmo y luego se acomoda y se adapta. Sólo unos pocos, una minoría, son los que resisten, los que plantan cara y se enfrentan. Eso pasó en Covadonga, otra vez con la ayuda de La Virgen, Nuestra Señora, que según aquellos cristianos se les apareció y ayudó a que la Batalla de Covadonga fuera una victoria para los cristianos, inferiores en número, en armamento y en todo. Se instaura un pequeño Reino Asturiano, entre las montañas, que poco a poco a base de combatir se va extendiendo; lo mismo ocurre por el lado de los Pirineos, con algunos cristianos que van rehaciéndose sobre el terreno y se acogen a la protección del Imperio Carolingio, de Carlomagno y compañía. Y durante ocho siglos, la Reconquista para cumplir, otra vez, el ideal de una España unida, cristiana, caballeresca. Esos lances, esa lucha continua, FORJAN NUESTRO GENIO Y NUESTRO CARÁCTER: De manera especial, porque es una vida de batallas, es una vida de afirmación de la propia personalidad cristiana frente a otras personalidades judías y musulmanas. Claro, no es lo mismo creer en el matrimonio monógamo que creer en el harén, no es lo mismo creer en la fiabilidad de la palabra dada, en la honradez del que presta y espera recibir luego lo mismo, que la cultura de la usura, del dinero y de la competencia desleal y del fingimiento que practican los judíos secularmente y que se atrae los odios del resto de los españoles. De manera que La Reconquista conforma todo nuestro carácter y es una Obra gigantesca de España durante ocho siglos.
LA UNIDAD NACIONAL
Reconquista que finaliza, como sabéis, en 1492 con la Toma de Granada, produciéndose, poco después, la pacífica anexión de Navarra, que era el único Reino que quedaba. Cabe reseñar a este respecto que la existencia de diversos reinos no es otra cosa que el hecho de que cada uno empieza a reconquistar como puede y desde donde puede, pero todos con la común conciencia de ser cristianos y con la común conciencia de rehacer España, todos ellos se llamaban Regis Hispaniæ, tanto los castellanos como los aragoneses. Decir que nunca hubo un reino catalán, que nunca hubo un reino vasco, frente a las pretensiones actuales del separatismo, nunca hubo nada de eso. Por fin se consigue la unidad nacional geográficamente, pero eso lleva implícito el anhelo de obtenerla verdaderamente, no sólo porque pertenecen al Estado todos los territorios de la península, sino porque también se dé una unidad de propósitos, de creencias y de ideales. Quedan unas comunidades que pronto se perciben como comunidades extrañas al ser nacional que tienen que ser expulsadas; concretamente los judíos son expulsados en el mismo 1492, el 31 de Marzo, y quizá lo que más dolió a los judíos, históricamente de esa expulsión, es la conversión de la mayoría de ellos que decidieron quedarse en España convertidos; algunos, pocos, falsamente convertidos que fueron perseguidos por La Inquisición (porque vuelve a ser interesante recordar que La Inquisición sólo tenía jurisdicción sobre los bautizados, nunca sobre los judíos no bautizados, sobre los musulmanes no bautizados; sobre los falsos judíos bautizados y que actúan como falsos cristianos, sobre esos sí tenía jurisdicción porque se habían bautizado, porque La Inquisición no era otra cosa que un Tribunal en defensa de la Fe, que determinaba si las personas eran o no consecuentes con su fe y no por el lado del pecado, de que pecaran, sino por el lado de la fidelidad doctrinal e ideológica a esa religión; lo averiguaba, lo inquiría, de ahí lo de la Santa Inquisición, inquirir, investigar y como aquello traía graves trastornos al orden social, el Poder temporal establecía unas penas para los delincuentes en esas materias de Religión y era el Poder temporal el que castigaba algunas veces, pocas, con la pena de muerte mediante los tormentos, las penas de la época, que podía ser la hoguera o el ajusticiamiento de otra manera cualquiera...)
De forma que ese anhelo se produce en 1492. Los judíos a diferencia de otras naciones, por ejemplo, en Portugal, donde se les trató de mala manera porque no se les daba opción, se les confiscaba todo y no se les permitía tampoco marcharse y se tenían que convertir casi a la fuerza, pues era una situación verdaderamente desagradable o como en otros países, donde sufrieron persecuciones; en España también habían sufrido persecución sangrienta un siglo antes, pero con los Reyes Católicos, que les trataron benignamente y que les querían proteger, no se les persiguió cruelmente, se les dio un tiempo de plazo para que se fueran (tres meses), se les dejó vender sus posesiones y que se llevaran con ellos aquello que no formara parte del Patrimonio Nacional y se establecieron en muchos sitios y tuvieron mayor o menor fortuna, dependiendo de las circunstancias y se convirtieron luego en un enemigo histórico muy poderoso contra nosotros porque se instalaron, sobre todo en los Países Bajos, Alemania e Inglaterra, urdiendo constantemente todas las guerras que tuvimos posteriormente en esas zonas y se establecieron también en Turquía y también atizaron al turco en la lucha contra la Cristiandad y lo respaldaron; tampoco era extraño porque los judíos verdaderamente siempre han procurado estar cerca del Poder constituido en cada sitio y procurando apoyarle, sacar ventajas de él y a su vez inducirle a determinados actos, eso también es bastante normal.
DESCUBRIMIENTO, CONQUISTA Y EVANGELIZACIÓN DE AMÉRICA
Se produce un hecho providencial en ese momento, que es el Descubrimiento de América y, por tanto, la conquista y evangelización de la misma; América, que es la gran hazaña de España, todavía más que La Reconquista, que nos había dejado con el espíritu combativo, firme, convencidos, audaces, en un estado nada aburguesado, nada cómodo, nada tranquilo, sino bien dispuesto a las mayores empresas. Y en ese momento, como un premio de la Providencia, parece que Se fija en España para descubrir un Mundo Nuevo, un Mundo Nuevo, que nosotros vamos a llamar el Nuevo Mundo. Porque España desde el primer momento se propone hacer ahí un Nuevo Mundo; con una facilidad tremenda los españoles, un puñado de hombres, se apoderan de imperios enteros porque es el choque de una cultura muy superior contra una cultura neolítica, de la edad de piedra; estaban atrasadísimos no conocían el arco en arquitectura, no conocían la rueda, no conocían multitud de adelantos que aquí teníamos, la brújula, etc... Sin embargo, lo que sí practicaban eran aberraciones como los sacrificios humanos en cantidades enormes, como enterrar a los siervos vivos con los caciques muertos, la esclavitud, el canibalismo, los harenes, la poligamia, las guerras crudelísimas matando a los prisioneros, el dominio de otros pueblos. Éstas cosas tienen su fin con la llegada de los españoles, que, inmediatamente se plantean qué hacer con aquella gente y esto es objeto de las más duras discusiones de los mejores teólogos de la época, que en Salamanca dan nacimiento al llamado derecho de gentes, el derecho que tienen los pueblos a vivir pacíficamente, a no ser conquistados por otros, etc... Se estudia porque es un fenómeno completamente nuevo y ya los reyes, desde el primer momento, quieren proteger a los indios; es famoso a este respecto el testamento de Isabel La Católica, que todos lo debiéramos conocer, donde manda que se proteja y se cuide benignamente a sus hijos, los indios. Después se van a promulgar una serie de Leyes de Indias que son todo un monumento jurídico para proteger a aquellas gentes. No se permiten los trabajos excesivos, no se permite la esclavitud. En cuanto España se vea debilitada, en la época de los Borbones, se va a volver a introducir la esclavitud y no digamos nada en las zonas portuguesas, inglesas, holandesas y demás; yendo a África, directamente a cazar negros y a llevarlos como esclavos a América. España se va a oponer cuando es una España cristiana con monarcas cristianos, que quieren gobernar en cristiano, se va a oponer a todo eso. Y además, España, no quiere que allí vaya cualquiera, no dejan ir gitanos, no dejan ir prostitutas, no dejan ir ladrones, delincuentes; al revés que Inglaterra, que, precisamente, a los delincuentes los expulsaba todos a Nueva Zelanda, especialmente, pues España no quiere que aquello se contamine, quiere empezar con las leyes del Evangelio un verdadero Mundo Nuevo, el Nuevo Mundo. Y, tampoco, deja que vayan sacerdotes de las parroquias, sólamente mandan a religiosos, a los mejores religiosos de las mejores órdenes, empiezan por los franciscanos y luego dominicos, y otras órdenes; más adelante, los jesuitas y va a haber experiencias como las de las reducciones de los jesuitas del Paraguay, que no sólo estaban en el Paraguay, sino en zonas de Argentina, en zonas de Bolivia, hasta el Perú, Ecuador, en fin, llegaron a muchos sitios estas reducciones y son un ejemplo maravilloso de civilización; de cómo cogen a los salvajes de la selva los reducen a un estado de civilización, a un lugar fijo donde habitar, les enseñan oficios artesanales y aquellos indios desarrollan todas las artes con la misma capacidad que los europeos, pero, además, sin ningún explotador, sin nadie que se aproveche de ellos; esto no podría ser consentido más adelante por la Masonería y toda esta gente que quiere tener esa mano de obra barata, sus esclavos, esas riquezas naturales y esos territorios y se van a quedar y van a destruir a sangre y fuego la Obra de las Reducciones de los jesuitas en el Paraguay. No sólo los jesuitas las hicieron, también los franciscanos y otros. Pero, especialmente, los jesuitas fueron los iniciadores y los que lo llevaron a su máxima plenitud porque la Compañía de Jesús nació en España por un vasco y español universal, Ignacio de Loyola. Es una orden prodigiosa que estuvo a la cabeza de todas las necesidades de La Iglesia. La Compañía de Jesús fue maravillosa, tenía los mejores talentos, la gente más preparada, con un método de disciplina de un verdadero ejército al servicio de La Iglesia. Por eso, la odiaron tanto los enemigos del Cristianismo y se empeñaron en suprimirla y destruirla. Así que España consigue crear allí una verdadera Civilización. Monta universidades, hospitales, catedrales, monasterios; verdaderamente América es un prodigio de cultura; América en muchas cosas era otra Europa renovada, muy superior, por supuesto, toda la América Española a lo que eran los Estados Unidos de Norteamérica que entonces no eran todavía eso, eran colonias inglesas y todavía se dedicaban, en cabañas de madera, a cazar indios, cortarles la cabellera y vivir como salvajes con un revólver al cinto. En América durante esos tres siglos de dominio español reina una verdadera pax hispánica, una paz española, sólo rota por las incursiones de los piratas ingleses y holandeses, que ambicionaban y envidiaban todo aquello y cometían ataques a nuestras colonias; únicamente había guarniciones para defenderse de éstos ataques. El resto, con la excepción de los araucanos en Chile, los indios, se sujetaron pacíficamente, aceptaron perfectamente la dominación, no hubo sublevaciones de importancia, no hubo que mantener ejércitos de conquista y cuando se produce la independencia (por obra, también, de la Masonería traidora en el siglo XIX después de la Invasión Napoleónica, aprovechando el momento en que España y su Reino, han quedado debilitados como consecuencia de aquella Invasión Napoleónica) son los indios los que van a defender la permanencia de América ligada a la Corona Española, porque los indios sabían muy bien que España es la que les podía defender mucho mejor que aquellos ambiciosos colonos, que estaban cerca de ellos y que se querían quedar con sus tierras y explotarlos y matarlos y, efectivamente, todavía a principios del siglo XIX, había un 20% de población indígena y ahora mismo, apenas es el 10%, ha disminuido mucho la población indígena porque la han ido exterminando. Se nos han atribuido, por envidia, para borrar nuestros grandes méritos una serie de leyendas negras; la Leyenda Negra ha intentado atacar a España como principal campeona de La Iglesia, como la portaestandarte de un modelo de civilización y de cultura católicos. Se han expandido leyendas negras increíbles sobre la Inquisición española, sobre lo que España ha podido hacer en las diversas partes de Europa y en América. Leyenda Negra que verdaderamente es eso, es una leyenda con el objeto de mancillar nuestra Historia que, por desgracia, hoy en día, muchos españoles la repiten como si eso fuera verdad. Y, sin embargo, es una hazaña gloriosísima la que llevó a cabo España en América.
GUERRAS POR LA FE Y EL SIGLO DE ORO
Otra cosa que tiene que hacer España en aquellos siglos XVI y XVII son las guerras en defensa de la Fe. España, por ser la potencia más grande del mundo se ve obligada a hacer frente al Protestantismo y a los turcos. Esto a España la va desangrar y especialmente a Castilla, que era la que generosamente se brindaba para todas las empresas porque el Reino de Aragón, especialmente Cataluña, siendo ricos no querían colaborar y apenas prestaban colaboración a la común empresa. Y España se desangró en estas guerras tremendas, pero consiguió gracias a eso salvar a la Iglesia Católica; si España no hubiera defendido a La Iglesia el Protestantismo se habría extendido hasta el Sur de Europa sin una oposición seria.
Y los turcos, lo mismo; precisamente cuando España consigue culminar su Reconquista, completar la unidad nacional, por el otro extremo de Europa, los turcos, los musulmanes, consiguen entrar en Europa. Es en 1453 cuando se produce la Caída de Constantinopla, que es la Roma de Oriente, del Oriente europeo, la otra cabeza del Imperio Romano, Bizancio, actual Estambul, y desde ahí penetran como una flecha por todos los Balcanes y se acercan a Viena, al mismo corazón de Europa; llegan en Italia a Otranto, amenazan todo el Mediterráneo, Creta, Chipre, etc. Todo lo amenazan. Y frente a eso, nuevamente, España, y además, el Sacro Imperio Romano-Germánico, desde Alemania, también combate, y conseguimos parar a los musulmanes a las puertas de Viena; especialmente importante es la Batalla de Lepanto, en 1571, día del Rosario, 7 de Octubre, las armas combinadas de la escuadra cristiana, al mando de Don Juan de Austria, el hermano bastardo de Felipe II, consiguen derrotar a los musulmanes. De esa época también es la gran Guerra de Las Alpujarras que va a culminar con la expulsión de bastantes moriscos y será ya en el siglo XVII cuando se expulse definitivamente a los moriscos. En todo ese tiempo España no dejó de sostener guerras y guerras. Mientras tanto, la política de alianzas matrimoniales había culminado con la incorporación de Portugal a la común Corona Española, porque Portugal también es España; no digo que pertenezca al Estado Español, sino que es España con el mismo derecho que el resto de España, porque España era todo y ya lo dice Camoens en Las Luisiadas "Portugueses y castellanos, que Españoles somos todos", como diciendo, no os llaméis vosotros solos españoles, porque españoles somos todos. (En Las Luisiadas se cuenta la gran gesta de los descubrimientos, conquistas y avances de Portugal por todos los océanos. Las hazañas de Portugal, de La Lusitania).
LA DECADENCIA
Y en 1640, se produce una cosa terrible, que para una España exhausta supone la derrota definitiva y va a suponer, a mi juicio, a partir de ese momento, la derrota que todavía estamos viviendo nosotros, pero, además cada vez más acentuada. En 1640 se produce la Traición de Cataluña. Las instituciones catalanas, que venían resistiéndose habitualmente a todos los esfuerzos bélicos españoles contra Francia (fijaos como era la cuestión; Francia amenazaba la Cataluña del Norte, la Cataluña española y los catalanes no querían prestar soldados ni armas ni siquiera dejar que se establecieran en su territorio las tropas españolas para defender a Cataluña; ellos querían ser defendidos, pero sin que les costara nada, pero querían ser defendidos y esto da lugar a una serie de revueltas que terminan en el famoso Corpus de Sangre de 1640, donde son asesinados, de manera alevosa por facinerosos, el Virrey de Cataluña y una serie de hombres representantes del Estado Español; después de muchas indecisiones el Conde-Duque de Olivares, que era el que gobernaba, decide que hay que mandar unos ejércitos e intentar reconquistar aquello. No se les ocurre otra cosa a esta gente que ponerse de acuerdo con los franceses, Richelieu y compañía, no para buscar la independencia de Cataluña, porque hasta entonces ellos seguían sin buscar la independencia, no se les había ocurrido ser independientes, nunca lo fueron, ni siquiera en esta ocasión; sino para ponerse del lado de Francia, quedar bajo la Corona Frances; lógicamente los franceses que estaban en guerra con España, una guerra tremenda, dicen que sí y aquello nos obliga aparte de estar combatiendo en todas partes, a estar combatiendo también en Cataluña. Y en ese momento los portugueses aprovechan para independizarse. ¿Qué ocurrió? Que por la Paz de Westfalia de 1648 tuvimos que ceder, y a partir de la Paz de Westfalia de 1648 y luego el Tratado de los Pirineos de 1654 (en los que se perdió la mitad Norte de Cataluña) ganó el enemigo, ganaron los protestantes, ganaron los masones, ganaron los judíos y el resto ha sido ir ocupando militarmente las posiciones que habían ganado. Primero en los países conquistados; después derribando reyes y príncipes, descristianizando las naciones y, por último, metiéndose en la propia Iglesia, todo desde la Paz de Westfalia, esa es nuestra gran derrota. A partir de ahí, digamos que hemos sido derrotados, no sólo fuimos derrotados, sino que, encima, luego nos imponen a la Casa de Borbón con consecuencias desastrosas también, porque eso nos provoca otra guerra civil, la Guerra de Sucesión de 1705, aproximadamente, a 1714, que termina con la famosa conquista de Barcelona, que da lugar a la actual Díada (que, por cierto, aquel hecho de armas, no se hizo, tampoco, para independizar Cataluña sino que los catalanes estaban a favor del Archiduque de Austria, Carlos de Austria, incluso cuando ya él había renunciado a sus derechos sobre la Corona de España, porque había sido nombrado Emperador de Austria). De manera que, otra vez, el encabezonamiento de los catalanes, y especialmente de Barcelona, nos llevó a una Guerra que nos debilitó bastante. Sin embargo, la supresión en ese momento de las instituciones catalanas va a suponer, paradójicamente un gran desarrollo y avance para Cataluña, que, hasta ese momento, había quedado muy medievalizada económicamente, bastante fastidiada; pero la apertura de fronteras, el ir los catalanes a otros sitios a establecerse, el poder a partir de ese momento comerciar con América y con todas partes que hasta ese momento lo tenían mucho más difícil porque como ellos no querían colaborar en las empresas, los reyes decían bueno si es Castilla, la que comercie con las colonias americanas, con el Imperio Español... Y como el mercado del Mediterráneo se fue cerrando, precisamente, por el avance de los turcos, hizo que Cataluña se quedara verdaderamente atrasada y la supresión de sus fueros y libertades y derechos propios, que no se había producido en 1654 cuando, por fin, son reincorporados y sometidos a la Corona Española. Ya, entonces, habían dado motivos suficientes para haber sido suprimidas todas esas instituciones. Posteriormente, en 1714, Felipe V las suprime todas porque si va a ser para dar problemas, os quedáis sin ellas; lo que ocurre con el abuso de los fueros, costumbres y tradiciones que siendo en sí buenas y razonables, como todas las cosas, se pude hacer un abuso de ellas y eso da lugar, pues, en este caso concreto a su supresión. ¿Habéis utilizado esto para rebelaros contra la común autoridad? Bueno, pues ahora se os quita esto, porque lo habéis utilizado de esta manera contra la común unidad.
EL ATAQUE DE LA REVOLUCIÓN Y EL LIBERALISMO
El siglo XVIII en cierto modo es tranquilo, pero es una lánguida decadencia donde lo que va minando es la lenta penetración de los ilustrados, aquellos del siglo de las luces, especialmente en Francia, pero que poco a poco se van a hacer extensivos a España. Ya, a finales del siglo XVIII, es cuando pululan por aquí los Aranda, Floridablanca, Campomanes y demás, que una de las cosas que van a conseguir es la disolución de la Compañía de Jesús; primero la expulsan de España, también hacen lo mismo en Francia, en Portugal, en Nápoles en otros Estados, en todos los que dominaba la Casa de Borbón; que, por cierto, luego perdería la Casa de Borbón todos sus reinos como un justo castigo a su perversidad. Se prepara el terreno, por tanto, para socavar los principios en que se asentaban aquellos reinos cristianos, que estaban dejando de serlo. Se produce la Revolución Francesa, con ella se viene abajo todo el Orden Antiguo y se produce un fenómeno revolucionario y la extensión de los principios liberales. Van a llegar a España esos principios con la Invasión Napoleónica, que, aunque el pueblo español unánimemente se enfrenta a ellos, los repudia y hace una guerra heroica, esos principios están ahí y las clases dirigentes los van a ir asumiendo y van a estar presentes todo el siglo XIX; eso provoca unas guerras tremendas. Primero con Fernando VII, que es un rey indeciso, sin firmeza, sin acierto, sin luces, que es partidario de un sistema absolutista, pero que cede repetidas veces ante los otros porque no puede, no sabe hacer otra cosa. Se establece un gobierno de corte absolutista hasta 1820. De 1820 a 1823 es un Trienio Liberal, que comienza con la sublevación de Riego en Las Cabezas de San Juan (Sevilla), con son las tropas que iban a ir a América a dominar la revuelta que había de Bolívar, San Martín, O'Higgins y toda esta gente. Al producirse esta revuelta no van las tropas y se pierde América. Esta es otra de las cosas que nos hace la Masonería al alimón en América con pequeños grupúsculos en las ciudades; eran verdaderamente unos cuantos, una minoría y en España otra minoría. Pero, es el poder de las minorías. (Las minorías organizadas pueden muchas veces más que los pueblos enteros. Por eso, la necesidad de organizarse, porque hasta ese momento los Estados se sustentaban naturalmente sobre todo un edificio de un pueblo organizado en gremios, en cofradías, en instituciones, en una aristocracia, en un clero, en un Ejército, todo con la cúpula del Rey; en cuanto ese edificio se tambaleó cada individuo queda sin poder reaccionar por su cuenta, porque no hay organizaciones que lo hagan reaccionar; por eso se va a crear en el siglo XIX, por ejemplo, el Carlismo, que ya es una organización, ya es una manera de enfrentarse organizadamente a estas otras organizaciones revolucionarias, subversivas, secretas, que son las organizaciones masónicas y posteriormente, las que vendrían después de carácter anarquista, comunista y socialista hasta los partidos políticos que conocemos hoy en día. Frente a eso, si no se organiza el pueblo español, si no se organiza la auténtica tradición, los auténticos portavoces de los valores hispánicos, pues entonces no se pueden defender, porque no se puede nada individualmente, hay que asociarse, esta es una gran lección). De manera que después del Trienio Liberal hay una reacción, se vuelve a instaurar el absolutismo y a la muerte de Fernando VII se produce un pleito dinástico porque él se ha casado varias veces, no ha tenido hijo varón y quiere que su hija Isabel sea la Reina con el apoyo de los liberales que eran partidarios de esta solución; mientras que su hermano Carlos, hermano de Fernando VII, reclama sus derechos según la Ley Sálica por la cual habiendo un descendiente, un pretendiente varón, pues es preferible siempre a las mujeres; que las mujeres no deben reinar o sólamente cuando no hay absolutamente ningún varón. Bueno, pues hay sucesivas revocaciones, esto es muy discutido y no es para entrar ahora aquí en ello, de esta Ley Sálica, que si se revoca, que si se revoca la revocación y así hasta que, por fin, estalla el conflicto. Los partidarios de Carlos V van a ser, en general, todas las gentes tradicionales, el clero rural, los frailes y toda la España tradicional. Inmediatamente los gobernantes liberales atacan furibundamente a La Iglesia. Producen la Desamortización que va a ser un gran latrocinio contra La Iglesia y va a ser la desarticulación de todo el orden social español porque, como os expliqué en una lección anterior, los campesinos que no tienen tierras cultivaban las de las iglesias o cultivaban las de los monasterios o cultivaban los bienes comunales que tenían los municipios y también trabajaban los bienes de propios. Se produce un gran descalabro como consecuencia de la desamortización. Además, hay matanzas de frailes, en Madrid, concretamente en San Francisco el Grande, por Cataluña y otros sitos también hay una persecución religiosa notable. Se produce, además, la supresión de los gremios, de los fueros y frente a todo esto reacciona la España tradicional en tres guerras que va a haber durante el siglo XIX, que son las guerras carlistas. Mientras tanto, los liberales proceden a descristianizar todo lo que pueden al pueblo. Va a ser nefasto el siglo XIX porque grandes masas de campesinos van a ir a las ciudades en condiciones muy precarias en los suburbios, sin atención religiosa, desarraigados de sus familias y ambientes y aquí se va a generar una descristianización muy importante que, además, va a ser el caldo de cultivo para las ideologías materialistas, anarquistas, comunistas y socialistas. Todo esto culmina con el llamado Desastre del 98 en el cual perdemos las últimas colonias, las últimas provincias, Filipinas, Puerto Rico y Cuba, por la agresión de los Estados Unidos. España en un siglo, de ser el mayor Imperio del mundo ha pasado a ser una potencia de segundo orden sin apenas fuerza.
SIGLO XX
De todas maneras se va desenvolviendo la vida nacional con cierta tranquilidad, alterada de vez en cuando por huelgas como la de 1909, la Semana Sangrienta en Barcelona, especialmente, nos libramos de la I Guerra Mundial, lo cual fue bastante beneficioso y, después de ciertas inestabilidades y huelgas y jaleos, viene la Dictadura de Primo de Rivera, que introduce un periodo de seis años muy fructíferos de reconstrucción nacional; los políticos se cansan de esto y conspiran hasta que consiguen acabar con esa Dictadura. Se celebran unas elecciones municipales en 1931; en las grandes ciudades ganan los republicanos y el Rey Alfonso XIII se marcha. Se instaura la República, inmediatamente comienza otra vez la persecución religiosa; un mes después de la instauración del 14 de Abril del 31, el 11 de Mayo del 31, se produce la quema de conventos e iglesias que empieza en Madrid y se propaga por todo el territorio nacional, especialmente en algunas ciudades de Andalucía como Málaga. Se vuelve a prohibir la Compañía de Jesús, se vuelve a prohibir la enseñanza religiosa y se prohíbe enseñar a las órdenes religiosas, se quita el Crucifijo de las escuelas, se produce un fenómeno de lucha de clases, pobreza, enfrentamiento, intento por parte de los grupos comunistas y socialistas de hacer una experiencia parecida a la de Rusia en 1917; hay alguna reacción en 1933 cuando ganan las derechas, las izquierdas no aceptan aquello y en 1934 hacen la Revolución de Octubre del 34, hasta que el enfrentamiento es tan grande que estalla una Guerra Civil, como conocéis, en 1936 (paso muy por encima de todo eso porque son fenómenos que conocéis bien), durante la Guerra que para nosotros es una Cruzada porque, esencialmente, se defiende a Dios y a España, se defiende el sentido Tradicional de la vida, Transcendente, frente al sentido materialista, masónico, marxista de rojos y republicanos; y después de muchos hechos heroicos, de muchas víctimas y de muchos mártires se consigue triunfar. Viene el Régimen de Franco que es, otra vez, una gran etapa de reconstrucción nacional, de prosperidad material, de pacificación de los espíritus, de revitalización del espíritu religioso. Es una gran etapa benéfica en todos los órdenes. A la muerte de Franco, como él había buscado una solución en una Monarquía Católica, Tradicional, Social y Representativa después de múltiples aportaciones y pedir opinión de todos, se produce la llegada de Juan Carlos al Poder a título de Rey y éste enseguida se pone de acuerdo con los enemigos del Régimen para derribarlo junto con los que traicionan al Régimen desde dentro con perjurio, porque habían jurado todos, por Dios, defender aquel Movimiento Nacional y aquel Régimen y nos traen la democracia para insertarnos en la Europa y en el mundo democrático en línea con otros países. Eso, como consecuencia, nos ha traído, como preveíamos todos los que nos opusimos a esa Traición, un grave riesgo para la Unidad Nacional, por la proliferación, otra vez, de autonomías y separatismos que tienen su origen en el siglo XIX; antes no había habido esos fenómenos separatistas, es un decaimiento de la Riqueza Nacional, una descristianización, una corrupción de toda la sociedad en todos los órdenes como conocéis, pues es el Paro, es la Droga, el Aborto, es el Divorcio, es la pérdida de la Familia. En fin, todo lo que estamos viviendo es consecuencia de la instauración de éste Régimen con unos principios políticos totalmente contrarios a los que siempre guiaron a España para ser una Gran Nación.
EPÍLOGO DE LOS HETERODOXOS
Creo que podríamos acabar con la lección que saca de todo esto Menéndez Pelayo, que es una página memorable, y que una parte de ella, creo que merece la pena que recordemos hoy, porque es verdaderamente muy bonito y como fin de la lección de Historia de España. Menéndez Pelayo en el Epílogo de los Heterodoxos, que escribe muy joven, lo termina en 1882, y, por tanto, él tenía aproximadamente veintitrés años cuando lo publica, quizás lo escribió incluso antes. Él dice que por nuestro carácter y por las tribus que había no estábamos llamados a la unidad porque, desde luego, España es muy grande y hay grandes diferencias geográficas. Dice también que debemos nuestra unidad, en principio, a Roma, pero que eso no bastaba. Continúa él de ésta manera: "Faltaba otra unidad más profunda, la unidad de la creencia, sólo por ella..."
Tras la lectura del final del Epílogo de los Heterodoxos el Jefe exclama Por el Imperio hacia Dios ¡Arriba España! contestamos ¡Arriba!, a continuación pronuncia ¡Viva Cristo Rey!, respondemos ¡Viva!.