Xabier, no te confundo con JN

NUESTRA RELIGIÓN

Precisamente es hoy San Francisco de Sales (24 de Enero) que en una de sus obras más importantes La Filotea, que es la Iniciación a la vida devota, dice que hay tres maneras de aprender: la una, la más normal, es estudiando; la segunda, que es mejor, es escuchando, es decir acercándose directamente a los maestros que pueden enseñar; y la tercera, superior a todas, es enseñando, es decir, el que enseña aprende, se tiene que preparar forzosamente para aprender. Digo esto porque muchos de vosotros este cursillo, que os estoy dando yo ahora, tendréis que darlo a los chavales nuevos que vayan viniendo o cuando vayáis a provincias, tendréis que hacer cursillos básicos de formación; vosotros a los demás, y tendréis que aprender estas cosas elementales. Cuando uno las tiene que explicar se esfuerza especialmente para aprender porque lee, busca, hila las cosas...

Precisamente esta mañana me encontraba en el Metro con un chavalillo que desde un par de meses o así, le llevo viendo, jovencillo y le veo con pinta fachilla -digamos- y desde que me di cuenta le voy dando algunas cosas y ha quedado en venir y todavía no lo ha hecho. Me decía hoy el chaval brevemente porque solo nos vemos una estación: "Bueno, bueno, pero más política y menos religión ¿eh? Más política y menos religión que para atraer a la juventud menos religión y más política"; o sea que el chaval muy convencido... y esto es una cosa que es verdad que se da, que entre la juventud y especialmente entre la juventud que se afilia en nuestras filas es mucho más importante la atracción por lo político que por lo religioso; sin embargo, no hay verdadera política sin unos principios.

El primer principio de todos, el primer principio moral, es Dios, del cual proceden todos los demás principios; de manera que es importante la religión, conocer nuestra religión. Sin Dios no podemos hacer nada y no vamos a ningún lado; y la política, sin un conjunto de normas morales; y el patriotismo, sin entender que nuestra patria ha sido forjada en torno a nuestra religión, no se entienden de ninguna manera. Es importante que conozcamos nuestra Religión.

ÚNICA VERDADERA

Lo primero es que nuestra Religión es la única verdadera, es decir, si en el hombre hay un cierto conocimiento de que tiene que existir Dios; y, por tanto, el hombre se intenta relacionar con Dios de diversas maneras que inventa el mismo hombre, sólo hay una religión que el mismo Dios ha hecho. Es la de Jesucristo, Nuestro Señor, que ha demostrado que es Dios con sus milagros, con su obra, con sus profecías, con la resurrección de sí mismo. Pero antes de esto, lo importante para alguien es entender que existe Dios.

¿Cómo se demuestra que existe Dios? Para el joven de hoy en día, que nace en una ciudad urbana, entre asfalto, entre máquinas, entre electrodomésticos, entre juegos que ha hecho el hombre, es difícil que se le vaya la mente a Dios, que piense en la existencia de Dios, porque a Dios se le conoce principalmente y se ha manifestado a través de sus criaturas, de la Creación que Él ha hecho; y claro, si sólo vemos obras del hombre, pues es difícil pensar que existe Dios; pero es mirando al espacio, es mirando a las montañas, al mar y a los ríos y a los árboles y a los animales como el hombre siempre entendió que tenía que haber un Autor de todo aquello. Es lo que decía el impío Voltaire en el lecho de muerte; le tranquilizaban sus amigos: "si no hay Dios, hombre"- y decía él- "pero cuanto más lo piens, no hay reloj sin Relojero". De la misma manera no puede haber una creación sin el Creador. Pensar que todo ha salido de la nada eso ¡sí que es tener verdadera fe!. Importa pensar en la demostración de la existencia de Dios. Son muchos los argumentos que se podrían emplear y serían muy largos, esto lleva cursos enteros de Teología. Por ejemplo, hay cinco vías de Santo Tomás de Aquino; nadie ha podido rebatir a una de las inteligencias más preclaras del Cristianismo de todos los tiempos. Sus cinco vías: la causa no creada, el motor inmóvil, el ser contingente y el ser necesario, el orden universal, la perfección. Estas demostraciones por sí mismas demuestran que tiene que existir un Dios. Pero creo que hay una que está muy a nuestro alcance que deriva de una de esas demostraciones, de una de esas cinco vías de Santo Tomás de Aquino. Es la siguiente: ese anhelo infinito que tenemos todos nosotros de amor, de belleza, de felicidad, de perennidad, de seguir existiendo, que es un anhelo común a todo el género humano y que no es una idea sino que es algo que nace de nuestro propio ser. Ese anhelo, por estudio de todas las demás cosas de la naturaleza, demuestra que tiene que haber algo donde eso pueda ser colmado, porque la función crea el órgano en la naturaleza, es decir, la función de oír crea el órgano de las orejas y del oído; si no existieran los sonidos sería imposible que tuviéramos orejas u oídos. De la misma manera los rayos lumínicos, los colores; si no existieran no podríamos tener vista. El hecho de que existan en nosotros esos órganos, ya en sí es una demostración de que existe la función que crea ese órgano, pues si tenemos un órgano, aunque sea espiritual, aunque no sea material, sí sensible porque llegamos incluso a sentirlo, a percibirlo, que nos reclama todas esas cosas y en grado infinito, que aquí en la tierra jamás se pueden realizar, nos demuestran que tiene que haber un lugar donde eso se pueda colmar. Creo que es algo que le pueda llegar a la gente este argumento que se puede desarrollar cuanto se quiera pero en el que convendría reflexionar y reflexionar en oración, aprendiendo de Santo Tomás de Aquino (que decía que era una inteligencia portentosa capaz de saber libros enteros de memoria, con leerlos una sola vez, páginas enteras se le quedaban retenidas en la memoria), este hombre prodigioso decía que él donde más ciencia había alcanzado era en la oración. Meditemos estas cosas en la oración; sabiendo además que la fe, que es creer cosas que no vemos, es un don que Dios nos da y que, por tanto, hay que pedírselo a Él para que nos ilumine.

LAS FUENTES DE LA REVELACIÓN

Pero entendido que existe Dios, entendido que el hombre no es una casualidad (que no sale de la nada, creer en eso es verdaderamente absurdo y luego hablaremos del tema del evolucionismo), ¿creemos que Dios nos ha creado como un niño caprichoso crea castillos en la arena del mar y luego los abandona a merced de las olas? o ¿ese Dios de alguna manera se ha relacionado con nosotros? La respuesta es que Dios se ha querido relacionar con nosotros, Dios se ha manifestado a nosotros y se ha manifestado por los profetas y por diversos signos a través de lo que llamamos el Antiguo Testamento y, por último, se nos ha manifestado en la persona de Jesucristo, que es Hijo del Padre, que es junto con el Padre de quien procede el Espíritu Santo. Dios se nos ha manifestado por Cristo. Se ha encarnado, se ha hecho hombre y nos ha demostrado, además con los milagros que Él es el Autor de la naturaleza; demuestra con los milagros (la multiplicación de los panes y de los peces, la curación de los enfermos, la resurrección de los muertos, Su propia Resurrección), el cumplimiento de las profecías, la adivinación de los pensamientos. Jesucristo demuestra que es Dios y lo sigue demostrando en la Historia con diversos milagros. Porque esto es otra cosa que es importante conocer. Los milagros demuestran que ese Dios existe. Alguien que es capaz de romper las leyes de la naturaleza (¡cuidado! porque también hay otros seres espirituales como el Demonio que pueden obrar prodigios. ¡No nos dejemos engañar!). Pero, volviendo a los milagros, hay cosas como los cuerpos incorruptos de muchos santos que están al alcance de cualquier persona sencilla que los quiera ver (quizá por eso la Revolución, el Comunismo, una de las cosa que procura es destruirlos, como aquí durante nuestra Guerra destruyó el cuerpo de San Pascual Bailón, en Castellón), ahí tenemos el de San Isidro, por ejemplo, o el prodigio de la sangre de San Pantaleón en Madrid que se licua tres días al año, del 26 al 28 de Julio. Son milagros que están al alcance de todos; lo que pasa es que la gente que no quiere creer, no quiere creer porque de verdad no le interesa lo que dice la Religión, porque le obliga a unos comportamientos morales que no desea seguir, que le van a costar mucho trabajo, que no quiere seguir; si hubiera auténtico afán por buscar la Verdad irían a ver esos milagros como fue algún médico como Alexis Carrel, que era ateo, que fue a Lourdes, precisamente con la intención de demostrar que aquellas supersticiones y supercherías estaban engañando al pueblo y él iba a demostrar que aquello era falso, y se convirtió porque vio que era Verdad y él era ateo y no era un médico cualquiera, llegó a Premio Nóbel. Los milagros están ahí. Otros milagros a nuestro alcance son los que se han producido en el orden político con la caída del Comunismo, también está al alcance de todo el que lo quiera investigar el milagro de Fátima. Un milagro contemplado por unas cien mil personas, del que dieron cuenta todos los periódicos de la época en una Portugal que estaba dominada y gobernada y en la prensa por la Masonería y los enemigos del Cristianismo, pero lo dijeron. Aquel milagro del sol que empezó a oscilar, que secó a todos instantáneamente las ropas en un día de muchísima lluvia, el 13 de Octubre de 1917. Era el mismo mes en que se establecía el Comunismo en Rusia, se fundaba la Unión Soviética, y había unas profecías que se dijeron a los niños, que los niños no sabían ni siquiera lo que era aquello de Rusia, creían que Rusia era una señora. Cuando hablaba de la conversión de Rusia ellos pensaban que Rusia era una señora que se llamaba así, que se tenía que convertir, ellos ¡qué sabían!, unos niños de una aldea en Ajustrel, ¡qué sabían ellos de aquello!. Bueno, pues alguien dice esos milagros o profecías que se cumplieron después: esta guerra está pronto a acabar; antes de que muera el Papa siguiente al actual, estallará otra más terrible que la que hay y habrá una señal roja que la precederá y se verá en toda la Tierra. Todo esto se cumplió, efectivamente; aquella Guerra Mundial acabó al año siguiente, el 18; después vino Benedicto XV, y con Pío XI prácticamente ya estalló la Guerra Mundial; al menos en sus prolegómenos, en Extremo Oriente con la invasión de Checoslovaquia (hoy Repúblicas Checa y Eslovaca respectivamente) y demás. Y la noche de la luz roja, que vio todo el mundo, se pudo contemplar en España en el año 38, en el Invierno del 38. Pero bueno, alguien puede decir "es que eso lo inventaron después". Pero hubo más cosas del mensaje de Fátima que están escritas desde hace muchísimos años y lo que dijo claramente es que al final, Su Inmaculado Corazón triunfaría y que Ella vencería y pedía que el Papa hiciera la Consagración a la Virgen. Esto lo tenemos publicado en Adelantado y lo tenemos publicado en un cartel con lo cual no me voy a extender, pero solamente deciros que el 13 de Mayo del año 81 sabéis que atentan contra el Papa; es el día de Fátima,;sabéis que tres años después, en el 84, el mismo Papa hace la Consagración del Mundo a la Virgen en un 25 de Marzo; y el 13 de Mayo de ese año, 84, sucede algo tremendo (estaba el Comunismo en su máximo apogeo y estaban a punto de invadir Europa Occidental; los generales de la OTAN estaban alarmados porque no se podían oponer al ataque comunista), que registran todos los sismógrafos del mundo como un terremoto. Un mes después se sabe que el principal arsenal de armas soviéticas en Mursmank, en el Ártico, ha quedado destruido y con él todo el aparato militar que fletaban para la invasión desde el Norte de Europa. A partir de ese momento se suceden una serie de hechos verdaderamente asombrosos relacionados con el mensaje de Fátima. El 9 de Noviembre del año 89 sabéis que cae el Muro de Berlín. Ese Muro de Berlín es muy significativo porque el 9 de Noviembre es el día de La Virgen de La Almudena (que sabéis que se encontró en un muro que se derrumbó en el momento en que pasaba una procesión buscando una Imagen escondida hacía tiempo. Aparece la Imagen de La Virgen en La Almudena con dos velas encendidas todavía, que le habían puesto los cristianos cuando la invasión musulmana) y después de muchos más hechos, relacionados todos con la Virgen de Fátima, lo de Chernobyl; terremotos y cosas que sucedieron, como la muerte sucesiva de todos los dirigentes soviéticos. Por fin sabéis que llega Gorbachov, ya para resumir, porque hubo muchas fechas, el 19 de Agosto de 1994, me parece recordar, se produce una especie de golpe de Estado comunista dentro de Rusia y por fin, el 22 de Agosto es vencido ese golpe, quitan a Gorbachov, ponen a Boris Yeltsin y ese día arría la bandera del Partido Comunista e ilegalizan el Partido Comunista en Rusia. ¿Y qué día era ese 22 de Agosto? en el calendario actual litúrgico es el día de María Reina, pero en el calendario antiguo, en el calendario que había antes, cuando las promesas de La Virgen de Fátima, es el día del Inmaculado Corazón de María y Ella dijo "Mi Corazón Inmaculado triunfará". Bueno, pues cosas cono éstas no se escapan al que busca verdaderamente al Señor en cuanto a este tema de conocer la Religión.

Las fuentes de la Revelación, por las cuales Dios nos ha revelado cómo es Él y cuál es la religión verdadera, son: la Sagrada Escritura y la Sagrada Tradición. La Sagrada Escritura es lo que conocemos como Biblia, vulgarmente, y la Sagrada Tradición es el conjunto de cosas que en ese momento no se escribieron pero la Iglesia conservó; por ejemplo, la manera de decir la Misa; o se escribieron más tarde. En nuestra Religión tenemos un Catecismo que es el resumen de todas estas Verdades. Hay unas cosas que debemos creer y saber, que son, el Credo, el dogma de la Iglesia Católica y que hay un Magisterio que lo explica. A ver si entendemos esto: no vale que cada uno crea lo que le parezca, porque la Verdad no puede ser creencias distintas. Dos ideas contrarias no pueden ser Verdad a la misma vez; no puede cada cual interpretar las cosas como le parezca (que hoy en día esto se lleva mucho, van al supermercado de la religión y cada uno coge de la Religión lo que le interesa). Pues no; lo que le interesa a cada uno, no. Es lo que es; lo que Dios quiere que sea. Siempre hubo herejías que la Iglesia fue combatiendo y fue explicando porque tal cosa era incierta, pero esto fue particularmente grave desde el Protestantismo. El Protestantismo hizo una barbaridad tremenda (lo tenéis escrito en unas Apostillas). Viene a decir Lutero que la sola fe salva sin necesidad de las obras y que la Biblia se interpreta ella sola; que el Espíritu Santo, cuando leemos la Biblia, a cada uno nos da a entender claramente lo que dice sin necesidad de que la Iglesia o el Papa nos digan lo que significa. Esto es una barbaridad, porque es evidente que cada cual que lee la Biblia interpreta una cosa distinta, con lo cual siguiendo esa tónica, esa pauta, se han creado cientos y cientos de sectas; luego esa no puede ser la Religión verdadera; y luego decir que la fe por si sola salva es una barbaridad, porque la fe es creer en Jesucristo; si sólo por eso nos salvamos, haciendo cualquier barbaridad, pues ¡vaya Religión más cómoda y más injusta! ¿verdad? Y, sin embargo, el que no cree, por mucho bien que haga, ése no se salva; ésa es una injusticia tremenda, de manera que el Protestantismo en eso está equivocado. Por eso tiene que haber un magisterio. Jesucristo ha dejado un Papa y ha dejado una Iglesia para que nos digan qué es la Verdad y qué es la mentira. Entonces, es a ese Papa y a esa Iglesia a los que tenemos que creer: los artículos del credo y todos los dogmas que conocéis.

¿Qué debemos obrar? Debemos obrar los Diez Mandamientos de la Ley de Dios, los Cinco Mandamientos de La Santa Madre Iglesia, las Bienaventuranzas, las Obras de Misericordia y también los Consejos Evangélicos. Es decir, que no sólo tenemos que creer, sino que debemos obrar como cristianos. Por último, debemos recibir para alimentarnos, para nuestro alimento, los Sacramentos, que sabéis que son Siete, y la Santa Misa.

SANTA MISA

La Misa es la Nueva Alianza entre Dios y los hombres. Cuanto hablamos del Nuevo Testamento se resume en la Misa. Por eso, es importante que a esa cita, a esa Alianza, no faltemos cada domingo. La Misa, contra lo que dicen hoy en día, lo que está muy extendido por influjo de las reformas que ha habido y de cierta mentalidad protestante y liberal, que es la Palabra de Dios, que la Misa es la reunión de los cristianos, que la Misa es la Última Cena. No es eso la Misa. La Misa esencialmente es el Sacrificio de Cristo en la Cruz. Porque por el hecho de que Cristo bajó a la tierra y murió y pagó por nuestros pecados; por ese hecho de la Cruz se ha restablecido el Orden de la Gracia; el hombre, que se había apartado de Dios por el pecado original, vuelve a encontrarse con Dios por este hecho y este hecho se celebra en la Misa; es un Nuevo Sacrificio (siempre en todas las religiones se han ofrecido; el hombre entendió que tenía que ofrecer sacrificios a Dios como reparación por las culpas que hacía; bueno,yo he pecado, te ofrezco ahora un cabrito, una oveja, unas palomas, que normalmente luego consumía la casta sacerdotal, te doy parte de mi dinero. Todos esos sacrificios quedan abolidos), porque hay un solo sacrificio para siempre, el de Cristo en la Cruz y ese es el que se celebra en la Misa. Pero igual que en aquellos sacrificios se comía de la víctima, ahora se sigue comiendo de la víctima; por eso comemos el Cuerpo y la Sangre del Señor, pero los comemos por separado, aunque en el pan, cuando está consagrado, está todo el Cuerpo y la Sangre y la Divinidad y el Alma de Jesucristo. Está todo entero y en el Vino consagrado también está completamente por entero, aunque de manera invisible que no podemos percibir con los sentidos. Sin embargo, se hace esa separación para que se signifique, claramente, el Cuerpo que va a ser entregado (es en la Última Cena, que es donde se instituye) y la Sangre que va a ser derramada. Y esa es la Nueva Alianza entre Dios y los hombres. Y eso es la Misa. Y, por eso, tenemos que ir a la Misa. Que nos aburrimos, pues procura no aburrirte, procura aprovechar el tiempo y enterarte bien de lo que se está produciendo ahí y que la Misa te valga para algo, pero te aburras o no te aburras tienes que ir. Es una obligación importante con la que hay que cumplir.

Además, debemos conocer que la Religión no solamente es un conjunto de Dogmas, de Verdades, de Mandamientos y de prácticas religiosas tendentes a salvar nuestra alma, que, ¡cuidado!, es el negocio más importante que tenemos en esta vida. Lo más importante es el destino eterno que vamos a tener, ¿nos vamos a salvar para ser eternamente felices en el Cielo con Dios o nos vamos a condenar para ser eternamente desgraciados en el Infierno? Esto es algo importantísimo; es lo más importante y por eso nuestra actividad se tiene que centrar, primero, en salvarnos nosotros mismos pero, además, en salvar a nuestros semejantes. Por eso, nada se escapa a esto tan importante. Entonces, en nuestra profesión, en la política, en la economía, en el deporte, en todo los principios que informan esto, son importantísimos. El cristiano que es consecuente tiene que llevar eso a todos los órdenes de su vida, a la hora del deporte, se divierta, cuando está en el matrimonio, cuando tiene hijos, en la casa, en las tareas; en todo; es importantísimo que el cristiano lleve todo a la presencia de Dios, con el fin de salvar a sus semejantes y a sí mismo. Pero no se queda solamente en eso, es que el cristianismo tiene una visión auténtica, verdadera de la vida y del hombre. La gente está muy equivocada no sólo sobre el hecho de Dios y de la religión sino sobre el hecho mismo del hombre y de la sociedad en la que vive. Pues toda esa idea de que la Verdad la constituye lo que determine la mitad más uno de los hombres por sufragio universal, esa idea de que yo con mi cuerpo hago lo que quiero, implica ideas erróneas sobre el ser humano. Ideas erróneas que llevan a consecuencias enormes; las ideas equivocadas llevan a principios terribles. Cuando se considera al hombre en su sola materia es fácil caer en sistemas como el Comunismo; cuando se tienen ideas de una raza superior, de un mundo compuesto de razas, que unas son superiores y otras inferiores; evidentemente se desemboca en ideas como el Nazismo o como el Peneuvismo, una idea nacionalista basada en el poderío, en la fuerza de una raza, que es lo que da sentido a esa comunidad; cuando se cree que lo importante es el éxito y el tener cosas nos encontramos con el Capitalismo salvaje, nos encontramos con la explotación del hombre, nos encontramos con el éxito fácil a cualquier precio, con una falta de escrúpulos tremendos. Por eso, importa mucho la visión que se tenga del hombre y que se tenga de la sociedad.

PRINCIPIOS DE FILOSOFÍA CRISTIANA

Hay unos principios de filosofía cristiana. El cristiano ve al hombre no con el fatalismo de los orientales, por el cual nos reencarnamos sucesivas veces y hagamos lo que hagamos lo que tenemos que hacer aquí es padecer resignadamente. A ver si en una etapa posterior nos encarnamos en algo mejor, gracias a los padecimientos que hemos tenido ahora y, al revés, si no hemos sabido actuar bien nos reencarnaremos en una especie inferior. En fin, éstas son mentalidades de los hombres o ideas equivocadas o ideas de la religión como la musulmana donde se hace una teocracia, porque no se distingue el orden religioso del orden político. Todo esto es importante tenerlo en cuenta; nosotros sí distinguimos el orden religioso del político. La Iglesia del Estado, la Religión de la Política, pero eso no significa que la separemos como si no tuvieran nada que ver; tienen mucho que ver, pero creemos que son dos esferas distintas en cuanto a la actividad del hombre, pero dependientes de un Único Principio que es Dios, que siempre dará orientaciones morales a todo; el hombre no deja de tener cuerpo y alma. Mientras el Materialismo suele contemplar al hombre como un individuo, el Cristianismo contempla al hombre en sociedad, lo contempla en una familia, lo contempla en un conjunto de relaciones humanas, de trabajo (el gremio, el sindicato); de vecindad (municipio, ayuntamiento, la aldea, el barrio); de relación nacional y de ahí viene el Patriotismo, ligado con un idioma, por una cultura, por una serie de hechos históricos que nos han precedido. El hombre es un ser histórico, es un ser que se va renovando en la marcha de la Historia. Y frente a ideas de que el hombre tiene un progreso indefinido permanente o, al revés, esa idea de la reencarnación, el Cristianismo enseña al hombre que el hombre fue creado con una naturaleza perfecta, con una naturaleza en la cual el hombre no padecía enfermedad, en la cual el hombre tenía una serie de cualidades que ahora no tiene; que el hombre vino a menos por el pecado original; no, por el contrario, que resulta que hubo una evolución con la que acabamos siendo más perfectos. No, el hombre tuvo una caída por el pecado original y el hombre atravesó unas etapas de barbarie tremendas donde por culpa de su cerrazón, su falta de luces, su egoísmo, su pecado innato que tenía dentro, el hombre no era capaz de pasar de unos estadios muy primitivo;, construía algunos imperios sobre la base de la dominación de otros pueblos y de ahí no pasaba; imperios que aparecían, crecían un poco, desaparecían, como tantas civilizaciones que ha habido anteriores al Cristianismo (el mundo mesopotámico, el mundo egipcio, el mundo de los griegos, el Imperio Romano). Sin embargo, el Cristianismo tiene una nueva luz, un nuevo enfoque para el hombre y para la sociedad y la verdadera civilización viene con el Cristianismo. La civilización que conocemos, aunque ahora en gran parte se olvide de Dios y se olvide de Cristo, no es otra cosa que la civilización del Cristianismo, porque es el Cristianismo el que creó las escuelas, las universidades, los hospitales y el que salvó la cultura, y el que informó toda la vida del hombre en la Edad Media hasta la época actual. Ha sido el Cristianismo el que cambió todo al tener una visión tal del hombre y de la sociedad y de la mujer. Y de la mujer porque, claro, de considerarla un animal como en otras culturas, algo para el harén, un producto de intercambio y poco más, a considerarla con toda la dignidad innata que tiene la mujer en el cristianismo hay una gran diferencia. De todo hombre no dividido en castas, sino con una igualdad esencial en los hombres; esto permitió el aprovechamiento de todos los recursos, de todas las inteligencias; y el hombre iluminado por la gracia, renacido por el bautismo, renacido por la gracia de Dios, fue capaz de emprender las grandes aventuras que emprendió. Pero, claro, yo comprendo que a veces ese Cristianismo no sea grato a los jóvenes de hoy en dí;, porque hoy en día se practica, o se predica más bien, un cristianismo falsificado, un cristianismo devaluado, un cristianismo ¡qué nos lo han cambiado! Y comprendo que muchos chavales que se sienten patriotas, digan: ¡demonio! yo para ir a una religión católica que consiste en unas guitarras y ¡amor y fraternidad! y no sé qué y ¡antirracismo! y ¡solidaridad! y ¡valores democráticos! y ¡no hay que imponer nada! y ¡respeto a todos!, esto ya no lo respeto. No me extraña que ese cristianismo no sea nada atractivo para muchos de los jóvenes como el que me encontraba esta mañana en el Metro ("deja la religión, porque la religión ¿qué tiene que ver?"). Claro, es que la religión que muchas veces perciben nuestros jóvenes es una religión falsificada, adulterada. Esto lo tenéis que saber bien. Han falsificado nuestra Religión. Nuestra Religión evidentemente que tiene que ver con el amor ¡cómo no!, pero ¿creéis que tenía memos amor Fernando III ‘el Santo’ cuando combatía a los musulmanes que San Francisco de Asís o que la Madre Teresa de Calcuta cuando socorre a los menesterosos? Tenían tanto amor cualquiera de los cristianos que han combatido. El Cristianismo, que se propagó por la predicación, a costa de la persecución de innumerables cristianos que fueron mártires, que tuvo que soportar muchas persecuciones no se extendió por la imposición violenta de su creencia en los demás. Es decir, el Cristianismo siempre tuvo muy claro, aunque haya habido un abuso suelto por ahí, que no se podía convertir a los demás por la fuerza, bajo amenaza de muerte. Lo que ocurre es que el Cristianismo, al mismo tiempo descubrió que si no era capaz de defenderse con la espada de las agresiones del enemigo, el Cristianismo podría desaparecer y de hecho la Historia nos demuestra que con la llegada del Islam, el Cristianismo fue desarraigado de zonas enormes, donde era floreciente y estaba muy arraigado y lo exterminaron prácticamente, como todo el Norte de África, como Oriente Medio; sin ir más lejos en Turquía todavía a principios de siglo (XX) había un 20% de cristianos, los armenios, ¿habéis oído hablar del genocidio armenio? pues se cargaron a casi todos los armenios, todavía a principios de este siglo. Es decir, que el Cristianismo, si no es capaz de defenderse como han hecho las falanges libanesas y los cristianos maronitas en el Líbano, es que lo exterminan. Si no hubiera sido por las cruzadas, los pocos cristianos que por allí resistían no hubieran podido resistir; si no es porque nos oponemos al Islam con las armas en la mano España no sería cristiana ,porque ellos llegaron por las armas a vencernos. Y luego, en la predicación, por ejemplo, cuando se iban a América a los indios no se les obligaba por la fuerza; lo que se obligaba por la fuerza era a respetar al misionero y a no comérselo y a no matarlo, que es distinto. Fijaos ahora cuando mandan esos cooperantes internacionales, ¡cómo enseguida piden que vaya el ejército!, ¡qué venga un ejército a poner orden allí!, mira cómo se echa en falta el uso de la fuerza, porque esa también es necesaria. Cristo jamás les dijo a los soldados dejad las armas. "No creáis que he venido a traer paz sino espada -dice Cristo- por mi causa se levantará pueblo contra pueblo y nación contra nación". Hay una parábola tremenda; Él se pone como ejemplo varias veces con un señor que para hacer justicia manda ejecutar la muerte -la pena de muerte- contra malhechores que han asesinado. Eso está cinco veces en el Evangelio; pero en una de esas parábolas la de San Lucas, la parábola de las minas, termina con una frase tremenda: "cuanto a esos mis enemigos, que no quisieron que yo reinara sobre ellos traedlos aquí, delante de mí, y degolladlos". Es tremenda la frase y es de Jesucristo. Y luego se dice "no, es que a Pedro le mandó guardar la espada", sí pero es que previamente le había mandado que la llevara y que si no tenían espadas que vendieran su manto para comprar una, ¡eso es del Evangelio! Y le dicen los apóstoles "aquí hay dos", dice "basta con eso". Llevan espadas porque Cristo les ha mandado que lleven espadas. Es decir, que nos falsifican muchas veces la Religión. Entonces, claro, esa religión, a muchos chavales les resulta algo que no entienden ¿qué religión es ésta? No la pueden vivir.

¿Qué la religión es una fuerza impresionante? Ahí tenéis todo el mundo musulmán. La religión cuando se vive verdaderamente es capaz de mover a batallas impresionantes. Uno de estos integristas musulmanes en plan suicida, llega con un camión y se carga a todos los marines americanos. ¿De qué valen todos los misiles, todos los radares, todos los satélites, todas las armas, todo el entrenamiento, todos los tíos de 1,80 y 1,90 fortachones, con mucha gimnasia? ¿De qué valen todos los marines frente a un solo fanático integrista que se carga de bombas con un camión, que se tira contra ellos, muere contra ellos, pero se los carga a todos y se tienen que ir del Líbano? ¿Os imagináis?. O los kamikaces japoneses que estuvieron a punto, cuando ya el Imperio Nipón no tenía prácticamente nada, de hacer retroceder a una escuadra poderosísima de los aliados, especialmente los americanos, cuando ya Alemania estaba rendida. Los kamikaces se cogían un avioncito y unas bombas y adelante. Y ésta es la Historia de la Religión Cristiana que se ha salvado por hombres así de valientes y así de tenaces. Con el Islam nos las hemos tenido que ver durante siglos y siglos en batallas y en contiendas ferocísimas y los musulmanes eran como siguen siendo ahora; lo que pasa que los cristianos de entonces no eran como los de ahora. Los cristianos de entonces eran capaces de batirse, ¡pero muy bien batidos!. Ahí tenéis Lepanto y ahí tenéis un Cervantes que manejaba la pluma, pero manejaba la espada y que quedó manco en Lepanto y ahí tenéis la victoria de las armas cristianas por todo el orbe. No existiría la Iglesia Católica, prácticamente, si no se hubiera defendido con las armas. Lo cual ¡no es imponérselo a nadie! ¡es defenderse!; defendernos nosotros. Como no estemos dispuestos a defendernos es imposible. No digamos nada aquí en nuestra Cruzada; se ganó la Cruzada y se ganó por la Religión, por el espíritu místico, porque los soldados rezaban en las trincheras, porque los requetés se lanzaban al combate al grito de ¡viva Cristo Rey! Y no había quien los detuviera. ¡Y cuántas batallas que hemos librado nosotros en la calle! ¡cuántas veces nosotros en inferioridad numérica con chavales más pequeños, sin apenas medios, al grito de ¡viva Cristo Rey!. Y nos hemos enfrentado a enemigos más poderosos y ¡cómo han salido despavoridos huyendo! Sabed, pues, que Cristo está con vosotros, que tenéis un Ángel de la Guarda y que las batallas, también las físicas, va a haber que librarlas. Y que sois invencibles, sois invencibles junto a Dios. Pero que sin Dios no podemos nada. Por eso, todos los que se lanzan a defender a España sin tener en cuanta la Religión Católica, sin estar muy asentados en Jesucristo, pierden el tiempo, pierden el tiempo, se quemarán, irán a la cárcel, se cansarán, al cabo de unos pocos años se vuelven tan demócratas como todos los demás y no harán nada. Los únicos que perseverarán (que esta es otra cosa evidente), los únicos que se mantienen en la lucha (yo llevo ya más de veinte años en todo esto, luchando políticamente por todas estas ideas. He conocido a muchísima gente) los únicos que de verdad se mantienen todo este tiempo son los católicos. Los que no lo eran han abandonado todo eso. Parecen, de repente, muy revolucionarios, más machos que nadie, más brutos que nadie, más capaces de no sé que... Pero al cabo de un tiempo lo dejan. Los católicos siguen porque están en la Verdad y porque Dios les ayuda y Dios les consuela.

El cristiano también piensa que hay un derecho natural y de gentes, que aquí no vale la ley del más fuerte. Cree que los pueblos, las personas, tienen un derecho. El respeto de ese derecho facilita la convivencia entre los individuos y entre los pueblos y naciones. Este derecho natural y de gentes lo desarrolló, principalmente la Iglesia, y lo desarrollaron, sobre todo, los teólogos españoles en Salamanca. Precisamente a raíz de estas contiendas con los infieles y especialmente en América es cuando se plantean (ahora nos parece una tontería) bueno y ¿éstos tienen alma?, ¿no tienen alma?, ¿son seres humanos?. ¿qué hay que hacer con ellos?, etc...

En cuanto al racismo ,España es un caso de raza universal. Primero porque nosotros nos hemos mezclado siempre mucho con todas las razas que han venido. Normalmente la mezcla de razas fortalece la raza; eso se ve en los perros, en las plantas, en todo. En nosotros se hizo una raza especialmente dura y combativa muy fuerte. Y cuando llegamos, henos sido los únicos que nos hemos mezclado con todos. No así los ingleses, ni los holandeses ni otros. Los que se han mezclado siempre han sido los españoles, porque los españoles no han ido a colonizar; han ido a civilizar (esa es la Gran Obra de España de la que hablaremos en otra lección). En gran parte tenemos una raza mestiza; y cuando se produce la sublevación de nuestras provincias americanas, Ll sublevación, la traición, la hacen españoles, descendientes de españoles completamente, mientras que los que luchan a favor de España en toda América son los indios con los generales Boves y Murillo. Excepto el caso de Méjico, y por culpa de los curas, por cierto; fueron los que los pusieron en contra, porque seguían al clero porque el sacerdote tenía un prestigio enorme.

Hay una doctrina social de La Iglesia también; es decir, la Iglesia no solamente es ese conjunto de normas, de salvar el alma, etc... sino que además es una visión del mundo y hay una doctrina social de la Iglesia, por la cual la Iglesia rechaza tanto el capitalismo como el comunismo. Entonces, en una tercera vía, de la que hablaremos también en otra lección, se propone otro tipo de soluciones como es la que proporcionan el Nacional-sindicalismo y la Tradición española, que tienen que ver con la doctrina social de La Iglesia.

REFUTACIONES

Luego habría que refutar algunas otras cosas en boga. El ateísmo, creo que lo hemos hecho al principio con el intento de demostrar la existencia de Dios. El cientifismo sería cierta confianza ilimitada en la técnica y en la ciencia; es como si una araña construye una pequeña red, una pequeña tela en la esquina de este techo, y aprende a caminar por ahí y ya por eso se cree que es suya toda la casa y que la ha construido ella; pues algo así es la ciencia con respecto a la naturaleza y el orden creado. El hombre sigue desconociendo multitud de cosas. Las teorías científicas cambian enormemente de una vez para otra. Los científicos nunca se ponen de acuerdo y lo que parece inamovible hoy pasado mañana cambia totalmente. Esto, por ejemplo, se da muchísimo con el tema del evolucionismo. Otra cosa que parece una especie de dogma que han creado, incluso recientemente parece que el Papa dijo que, en principio, no había ningún problema en que la Iglesia admitiera la idea de la evolución siempre y cuando se admita que el alma la ha creado Dios, que el alma no viene por evolución. Esto ya es conocido, verdaderamente, no habría nada que oponer a una idea de que Dios hubiera impreso en el movimiento de las células y de la naturaleza una serie de leyes que hubieran llevado a la evolución del hombre. Pero lo cierto es que la ciencia nos dice todo lo contrario (hay por ahí unos folletos muy interesantes de Roca Viva que ya os traeré y esos folletitos os demostrarán muy bien como lo que se demuestra es todo lo contrario). Primero, no hay cambio genético en las criaturas para mejorar y perfeccionarse o evolucionar bien. Los únicos cambios genéticos que se producen son las mutaciones con retrocesos y defectos.

Segundo, no se mezclan (una de las leyes de la naturaleza) las diferentes especies; sí las razas; las especies no se pueden mezclar y cuando se mezclan en algún caso como el caballo y el burro producen un híbrido que a su vez es estéril (no produce descendencia), con las plantas a veces se consiguen híbridos, pero mediante especies similares. Desde luego, no se da el hecho de que la misma especie, ni en el mundo animal ni en el mundo vegetal, cambie de una especie a otra. No se da científicamente, no se da por comprobación de la ciencia; pero, además, no se da arqueológicamente. No se han descubierto los hombre-monos, los animales que de una vez a otra pasan en sucesivas etapas.

De manera que la teoría de la evolución no deja de ser más que eso, una simple teoría y nada más, con la que se ha pretendido demostrar que el mensaje de la Biblia no era verdadero (a este respecto hay que decir que la Biblia no pretende ser un libro de ciencia, no pretende ser un libro de geografía, aunque revela con Verdad las cosas que sabían los hombres de aquel tiempo, sino que es la Historia de la Salvación, sencillamente).

Y en cuanto a otras religiones. Lo de la reencarnación hay varias maneras de refutarlo: Primero. Si nosotros hubiéramos tenido otras vidas anteriores, ¿no nos acordaríamos de nada?, ¿y nadie se acordaría de nada? Más que a uno que le ponen ahí en hipnosis y le hacen decir y a saber lo que dice, ¿de dónde se ha inventado lo que dice y de qué novela o qué historia ha conseguido él sacar las cosas que dice? Pero nadie recuerda nada; al no recordar nada, además, ¿qué valor ejemplar tendría el hecho de haber vivido para bien o para mal otras vidas anteriores? Y, además, ¿quién les ha dicho a ellos que eso es así?, o sea, ¿qué autoridad? porque a nosotros Dios nos ha dicho que hay un Cielo, un Infierno, un Purgatorio, que existe el más allá, que Dios es uno y trino. Lo otro son teorías que se han ido creando los hombres a lo largo de los siglos. Pero hay más, hoy en día hay muchos miles de millones de hombres. Si todos fuera producto de una reencarnación, ¿cómo es que de muy poquitos hombres que había hace mucho tiempo hemos pasado a tantísima gente como hay ahora? ¿y en qué momento empezaron a crearse las almas y por qué?, ¿y cuándo dejarán de crearse y reproducirse y reencarnarse una y otra vez?. Todo eso no tiene ni pies ni cabeza y, desde luego, va directamente contra lo que nos ha enseñado Jesucristo y contra lo que conocemos por la Revelación y nos confirman los milagros y todo esto que hemos dicho.

Los intentos de acercarse a otras religiones, que pueden ser convenientes en el orden de la práctica convivencia pacífica, no deben dejarnos nunca perder de vista el ánimo de todos nosotros para llevar a la conversión a las otras gentes. El católico tiene que procurar que los protestantes, que los musulmanes, que los budistas o los confucionistas o los taoístas o los ateos se conviertan. Y debe saber el cristiano que no hay salvación fuera de la Iglesia y fuera de Cristo porque cualquier salvación viene por Cristo y por los méritos de Cristo en la Cruz. Eso no significa que, necesariamente, se condenen todas las personas que no sean de la Iglesia Católica, pero si se salvaran no sería por las creencias o prácticas religiosas falsas de sus falsas religiones sino por la piedad y la misericordia de Dios que habría proveído de la manera que no nos ha querido revelar para salvar a esas almas. Pero, en todo caso, les tenemos que decir que hay un camino seguro de salvarse, que es el de la Iglesia Católica y que al fin de nuestros días salvemos nuestras almas con la simple invocación del Nombre de Jesús o con cualquiera de las prácticas (procurando vivir en gracia de Dios, naturalmente) que la Iglesia nos recomienda para un mejor tránsito a la otra vida; especialmente, para pasar poco tiempo en el Purgatorio: que recen los nuestros por nosotros como nosotros rezamos por los que han fallecido; por eso decimos Misas, por eso decimos Funerales, por eso rezamos por ellos. Pero, además, cosas como el escapulario del Carmen, como la devoción de los nueve primeros viernes. Creo que todo eso es importante para asegurar la salvación de nuestras almas. Que no nos dé vergüenza nunca profesar y confesar nuestra Religión, porque es la verdadera, y darnos vergüenza sólo demuestra una poquedad de espíritu, una poca reciedumbre. El católico no se tiene que avergonzar de nada. Otra cosa es no ir haciendo el loco por ahí, ¡cuidado! porque a veces podemos ser risión de la gente y a este respecto tiene Jesucristo otra frase en el Evangelio que dice "no arrojéis vuestras perlas a los puercos, porque las pisotearán y destrozarán". Es decir, a veces, la exhibición religiosa en un ambiente que es propicio al rechazo puede provocar la blasfemia, la risa, el ataque; entonces, hay que tener la suficiente prudencia y la suficiente audacia apostólica para saber en cada momento qué hay que hacer. Lo digo porque hay gente que a lo mejor se pasa de la raya y tienden a hacer la religión un poco ridícula. Con esto hemos terminado la tercera lección que es la de "Nuestra Religión".

Vamos a cantar Juventud Española.

Tras la canción el Jefe exclama Por el Imperio hacia Dios ¡Arriba España! contestamos ¡Arriba!, a continuación pronuncia ¡Viva Cristo Rey!, respondemos ¡Viva!.