Apostillas, por José Luis Corral
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Demagogia antipatriótica
El homicidio de Aitor Zabaleta ha sido inmediatamente utilizado por todo el sistema para emprender una nueva campaña contra el patriotismo. Sin que justifiquemos de ningún modo una muerte que jamás se debe producir por esos motivos, debemos recordar que hay docenas de muertes por apuñalamiento. Cuando sus autores tienen en su casa un diario democrático o deportivo, cuando son votantes de cualquier partido del sistema, cuando han sido educados por esta democracia, no se señala tal hecho para incriminar al propio sistema. Es más, cuando las víctimas mueren por ser españoles no se les tributan tantos honores. No salen sus fotos, ni actuales ni de cuando eran adolescentes; no salen sus madres ni sus padres, ni se relatan sus aficiones y gustos; no se guardan minutos de silencio; no se habla de ellos a todas horas. Así ha ocurrido por ejemplo con el aficionado del Español asesinado por Boixos Nous; así ha ocurrido también en Valladolid y Gijón, sin que siquiera sepamos los nombres de los muertos; de eso no se habla; incluso cuando la muerte es premeditada y con chantaje, como ocurrió con Miguel Ángel Blanco, en San Mamés se negaron al minuto de silencio. El punki Ballarín casi se convierte en héroe por matar a Alberto Guindo y herir gravemente a otro joven, de los cuales no hemos podido ver el retrato. Al punki le caen 4 años, con lo que inmediatamente estará en la calle por buena conducta. Cuando Cristóbal Castejón repelió la agresión de los punkis que fueron al local de los patriotas en plan de razzia, muriendo uno de ellos en la pelea, fueron 28 años. Esta discriminación continua pone de manifiesto la injusticia y la complicidad del sistema, que utiliza sin escrúpulos todos los medios a su alcance para ensalzar a la chusma de guarros y criminalizar y satanizar el patriotismo.
Discriminación también fue lo de aquellos cientos de muertos que no pudimos enterrar libremente, cuando los atentados apenas merecían unas líneas. Los hipócritas decían que era para no desestabilizar y para que no se diera realce a los terroristas. Que si se hablaba mucho de los muertos era contraproducente, porque los terroristas se animaban con ello. Así acordonaron con miles de policías a nuestros muertos, impidiéndonos pasar a los velatorios, ir a los entierros. Todavía recuerdo cuando nos disolvían con pelotas de goma y botes de humo a las puertas de la Cafetería California, donde rezábamos por los 9 muertos y los 70 heridos. Simplemente, no les convenía que las fuerzas nacionales se recrecieran y aumentaran y salieran a la calle. Ahora, cuando ya casi las han extinguido, les interesa lo contrario. Ahora sí hay que hablar mucho de los muertos que a ellos les interesa. Lo mismo vale decir de la represión de las manifestaciones, de la libertad de expresión y de todo cuanto tiene un significado político. La ley del embudo es la constante. Lo ancho, libre y bueno es para ellos. Lo estrecho, prohibitivo y malo es para nosotros. Pero de lo que no se habla, no existe. Ello hablan de lo que quieren. Por eso debemos estar de vigilia permanente para denunciar y debelar tanta hipocresía, tanta cobardía, tanta injusticia y tanta inmoralidad.
Mientras el patriotismo español es descalificado, perseguido y afrentado con cualquier pretexto, como ahora con la muerte de Aitor Zabaleta, el nacionalismo separatista se crece desafiante ante la pasividad de un estado y un gobierno cómplices del desmantelamiento de España. En Barcelona, una selección catalana se enfrentó a Nigeria, venciendo por 5-0. 50.000 personas vitorearon a Cataluña y la independencia. Se quemaron unas 50 o 60 banderas españolas con el aplauso de todos. Pujol, con estudiada hipocresía, dijo que eso no estaba bien, porque había que respetar "a los otros". O sea que España y los españoles son los otros; su propia esposa, la Ferrusola, reclamaba por su parte la formación de una selección catalana, porque dice que "ellos no son España". Mientras, en San Sebastián, unos 10.000 espectadores aplaudieron lo mismo a favor de ese engendro ficticio llamado Euskadi con una selección regional. Durante el descanso desfilaron cientos de separatistas con sendas fotos de terroristas presos entre el aplauso de todo el estadio. Los principales medios de comunicación no se dieron por enterados. Así se engaña al pueblo español. Los políticos, el gobierno, todos los poderes del estado, que debían emprender una enérgica contraofensiva contra el separatismo, colaboran en la persecución del patriotismo, incriminándole repetidamente. Mientras, un muchacho de 17 años moría en Fuenlabrada apuñalado. Puesto que el homicida no ha sido declarado ultra hay que suponer que es un demócrata. Pero en estos casos no interesa fabricar un inmenso dolor, manifestaciones, minutos de silencio ni nada por el estilo. Porque no se puede emplear contra el patriotismo. La complicidad de los medios de comunicación y de los políticos del sistema en el antipatriotismo que estamos viviendo es total. Algún día darán cuenta de este crimen de lesa patria que estamos contemplando diariamente.
Garzón y Carrillo
El mismo juez-estrella que declara imprescriptibles los crímenes contra la humanidad y acusa de genocidio (intento de exterminio de un pueblo, raza o religión), se niega a procesar a Santiago Carrillo, el Duque de Paracuellos, como responsable del inmenso genocidio contra la religión católica, a la que se pretendió exterminar en España entre 1936 y 1939 con la mayor matanza de toda la historia de la Iglesia (6.832 sacerdotes y religiosos documentados, entre ellos 13 obispos, e innumerables fieles por el simple hecho de serlo) y que tuvo un punto culminante en las sacas del mes de noviembre de 1936, justo al hacerse cargo Carrillo de la Delegación de Orden Público en Madrid. Denunciar a éste resulta "evidente mala fe". Para Garzón , quienes promueven la querella que alcanza también al PSOE y al PCE, "abusan del derecho a la jurisdicción para ridiculizarla y utilizarla con finalidades ajenas a las marcadas en la constitución y en la ley orgánica del poder judicial", "los preceptos jurídicos alegados son inaplicables en el tiempo y en el espacio, en el fondo y en la forma que se relatan en el escrito y su cita quebranta absolutamente las normas más elementales de retroactividad y tipicidad". El juez hace "advertencia expresa de que queda en tela de juicio la deontología profesional de quien tan a la ligera se toma las normas básicas de nuestro ordenamiento jurídico". Según él, "basta leer el escrito presentado para comprobar la falta de rigor jurídico mínimo exigible y el respeto asímismo imprescindible que conlleva el acto de impetar la actuación de los órganos juridiscionales como integrantes de un poder del Estado". Debe ser porque nosotros no podemos argumentar como precedente jurídico con el regicidio de María Estuardo, el atípico Tribunal de Nuremberg ni el secuestro de Eichman, como ha hecho él para justificar su petición de extradición contra Pinochet. De manera que los 12.000 asesinados de Paracuellos, los incontables de todo el extrarradio madrileño, incluido el de Cristóbal Colón, Duque de Veragua, asesinado en la carretera de Fuencarral con la presencia de Julián "el estudiante", que lo contó durante la transición, las torturas de las más de 300 chekas de Madrid, incluida la del Círculo de Bellas Artes que dirigía el empalagoso ególatra Rafael Alberti, el saqueo del Banco de España y de las cajas particulares de los bancos, así como de innumerables bienes familiares, todo eso es extemporáneo, improcedente de juzgar, etc., etc. Está visto que el señor Garzón hace de la justicia un sayo con el que arropar sus intereses espurios al servicio del mundialismo, de la internacional socialista y de otros sectores mundiales de presión, bien organizados y adinerados para perpetrar su venganza de resentidos y frustrados.
Lo de Irak
Un siglo después de las agresiones yankis contra España, resulta repugnante el lacayismo con el que se comporta un gobierno español, mal que nos pese. La misma prepotencia y chulería de hace un siglo se pone en marcha para bombardear impunemente a un pueblo. Es el mismo Aznar que recibe complacido e invita al invasor y dominador de un trozo de nuestro territorio, el presidente del gobierno inglés, en el Coto Doñana, a pocos kilómetros del Peñón de Gibraltar. El mismo Coto que ha estado a punto de desaparecer por la voracidad depredadora de las multinacionales mineras, con las inglesas en primer lugar. No se trata de justificar la política que aplique Sadam Hussein, pero ello no justifica los bombardeos de quienes no se pueden defender. Aunque sean militares, porque parece como si a unos muchachos jóvenes con uniforme sí se les pudiera machacar impunemente por no ser civiles.
Los bombardeos, lanzados al tiempo que el presidente Clinton era derrotado en el Congreso y puesto en evidencia por perjurio y obstrucción a la justicia, como modo de desviar la atención pública, ponen de manifiesto otras inconsecuencias de la política y de la argumentación de los agresores:
- Si el trabajo de los inspectores sirve para que luego los enemigos de Irak puedan bombardear merced a sus informes los objetivos que ellos seleccionaron, ¿por qué dejarles que sigan investigando?.
- Si se bombardean carreteras, puentes, refinerías y los acuartelamientos de la Guardia Republicana, ¿cómo se justifica que lo que pretendan es destruir las supuestas armas de destrucción masiva que estaría fabricando Irak?.
Aquí lo único que está claro es la prepotencia y la chulería del mundialismo, con USA e Inglaterra a la cabeza. Si tan guardianes son de las resoluciones de la ONU, ¿por qué no actúan de inmediato para restablecer los derechos de Timor frente a la invasión indonesia?, o bien los del pueblo palestino, Gibraltar, Eritrea, etc. Pero eso no les importa, puesto que defender cristianos indefensos y mártires no entra en sus propósitos. Mucho menos en contra de Israel o Gran Bretaña. Y el lelo de Aznar haciéndoles el juego, sin que le sirva la cautela de los demás gobiernos del mundo, el rechazo del mundo árabe, cuyo favor estamos perdiendo a pasos acelerados; ni lo que diga el Papa, ni el Patriarca de los caldeos, ni el Cardenal de Madrid, ni la lógica más elemental. Menudo cipayo nos ha caído en suerte, justo un siglo después.
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Cataluña y el IRPF
Jordi Pujol consiguió de los socialistas la cesión del 15% del IRPF y de los peperos otro 15%, por lo que ya administra el 30% de este impuesto, que es el principal. Rato y Aznar le están haciendo la jugarreta de bajar el IRPF, cumpliendo así su promesa electoral, subiendo otro tipo de impuestos, con lo que consiguen equilibrar la recaudación y dejar en paños menores al enano catalanista. El cual solicita el 100 % argumentando que pagan 400.000 millones más al año de lo que administran. Nadie le contesta adecuadamente, porque estos politiquillos de la derecha le tienen pánico al debate. Resultaría fácil contestarle que con todas las regiones ocurre lo mismo, porque no todo el presupuesto del Estado se puede invertir en actuaciones estrictamente territoriales. No hay más que ver que el Ejército, la Diplomacia, las instituciones del Estado, la policía estatal, las ayudas al exterior, etc. Por no hablar de las inversiones territoriales que se realizan en las comunidades más deprimidas pero que favorecen directamente a las más desarrolladas. Hablo de pantanos, carreteras, reforestaciones, etc., que benefician a las regiones ricas a la hora de suministrarse, comunicarse, exportar e importar, etc. ¿Es que deberían pagarse los oscenses, turolenses y castellonenses las carreteras que van a usar los catalanes para desplazarse masivamente?. Y lo mismo digo de sorianos, toledanos, conquenses, etc., con Madrid. Esto es fácil de responder, pero no se atreven, como no se atreven a defender la Historia de España, la verdadera Religión ni nada que les pueda mostrar como ultras, convencidos, radicales, etc. El centro derecha es la chita callando, la componenda, el subterfugio, el aguantoformo, ir tirando. Su color es el gris, su estado el etéreo, su piel escamosa, su mirada esquiva, su gesto adusto.
Otro modo de quitar poder a los separatistas es aplicar los censos actuales, pues Vascongadas llega a perder población y Cataluña apenas crece, mientras que sí lo hacen Andalucía, Extremadura y otras. La actualización del censo quitaría puestos de diputados y subvenciones a catalanes y vascos a favor de regiones más pobres, pero ello, justísimo, desataría las iras de los socios del gobierno, por lo que prefiere mantener el censo de 1.980.
Vengo diciendo hace años y lo reitero que tenemos en manos de los particulares uno de los instrumentos más poderosos y prácticos para reducir el chantaje separatista, que es el boicot a los productos fabricados allí. De ese modo se reducirían la importancia económica, el IRPF, las contribuciones a organizaciones separatistas, etc, a la par que se reduciría la diferencia entre esas regiones y las más pobres. A la vez que se realizaría así una magnífica justicia social y redistribución de la riqueza se minaría el fundamento y raíz del separatismo, que no es otra cosa que el complejo de superioridad nacido al compás de una privilegiada posición económica que surgió a fines del siglo XIX y se ha incrementado durante todo el siglo XX justo hasta estos últimos años en que empieza a naufragar la otrora boyante economía de estas regiones. Por de pronto, las provincias Vascongadas perdieron la anterior posición en cabeza de la riqueza nacional.
El dinero de KIO
El rollo de la invasión iraquí sobre Kuwait le vino muy bien a medio mundo de espabilados que aprovecharon para saquear fortunas inmensas de las empresas kuwaitíes que estaban invertidos por todo el mundo. En España el consorcio de empresas se llamaba KIO y cuando quisieron darse cuenta, repuestos en su trono los jeques y emires correspondientes, detectaron que les faltaba la módica suma de 450 millones de dólares, algo así como 60.000 millones de pesetas de nada. Resulta que el principal beneficiario fue Javier de la Rosa, que se encuentra en prisión preventiva y que amenazó con divulgar el destino de parte de ese dinero, puesto que él, modestamente, sólo se reservó unos 125 millones de dólares. Otros 100 fueron para el íntimo amigo y financiero de D. Juan Carlos, actual jefe del Estado, Manuel de Prado y Colón de Carvajal, qué casualidad. Mientras que otros 27,4 millones de dólares fueron para el conocido empresario socialista Enrique Sarasola, también amigo íntimo de Felipe González, a la sazón presidente del Gobierno, mira qué casualidad también, de quien presumía su confianza y haberle colocado un capitalito. En todo esto anda investigando la Justicia de Londres, ante quien los kuwaitíes presentaron la demanda. A ver si nos enteramos de alguna nueva casualidad.
La ley del embudo
Bueno, pues según las leyes democráticas de finales del siglo XX en España, si vd. se disfraza de indio navajo con una cresta de colores y se arma de navaja en previsión de que su repugnante aspecto ocasione, lo que ocurrirá con toda seguridad, algún comentario despectivo, y vd. mata a un joven e intenta lo propio con otro al que deja gravemente herido, cuatro años de condena porque eso es legítima defensa. Que se quedan en poco más de un año. Si el incidente es al revés y los pieles rojas atacan un local porque hay elementos patriotas en su interior que se defienden y uno de los atacantes se lleva una sola puñalada y muere, entonces son 28 años. Si vende libros que ponen en duda la versión oficial de los vencedores de la Segunda Guerra Mundial, cinco años y como se atreva a dudar alguien de que aquí se rinde culto a la libertad de expresión, ya veremos cuántos caen. Pero además no podremos ver la fotografía de las víctimas del primer caso, mientras se convierte en héroes populares a los del segundo.
Y a un jefe de Estado se le puede juzgar por aniquilar el terrorismo marxista, secuestrándolo e inventándose leyes argumentando con el antecedente de María Estuardo,, asesinada con parodia de justicia por los tribunales ingleses, y Nuremberg, donde por primera vez en la historia los vencedores se atrevieron a formar un tribunal para juzgar a los dirigentes de las naciones vencidas. Con esos antecedentes, manda huevos, que diría Trillo, justifica el juez Garzón su petición de extradición. Con la añadidura de Eichman, secuestrado en Argentina por los israelíes. Pero no se puede juzgar a las docenas de jefes de estado y de gobierno responsables del genocidio de millones de niños asesinados antes de nacer, ni de los gobiernos comunistas genocidas más de 100 millones de veces, ni los gobiernos democráticos que arrasaron y aniquilaron ciudades enteras con fósforo o con uranio como Dresde, Tokyo, Hiroshima y Nagasaki. Ni a Fidel Castro, que exterminó a sus opositores y aun a sus partidarios en las purgas. Ni a Santiago Carrillo, que tan cerca lo tenemos.
Todo ello demuestra dos cosas: que la división de poderes que preconizara Montesquieu es una solemne tontería, pues sólo hay un poder, que debe tener diversas funciones con independencia, rectitud y respeto al Derecho. Y que la actual justicia no es mas que un tinglado al servicio del poder, con jueces y fiscales electos por el poder, sumisos a él y al mundialismo rampante. Ellos hacen las leyes, ellos ponen los jueces y ellos cumplen e incumplen lo que les da la gana. No hay justicia. Puede que queden algunos jueces rectos y que sea preferible una norma injusta a la inexistencia de normas, que traería el caos, pero a esto no le podemos llamar Justicia, sino Martingala. Con todos los respetos. A la Martingala, claro.
Iglesia perseguida
Están exterminando, reduciendo a esclavitud y persiguiendo la religión cristiana en Sudán. Han acabado con los católicos en Argelia. Del genocidio armenio practicado por los turcos ya no se habla. En Indonesia vemos católicos asesinados, vejados y sañudamente machacados aun después de muertos. También sufre persecución la Iglesia en China, Vietnam, Corea. En resumen, persecución a manos de musulmanes y comunistas. Mientras, nosotros les dejamos edificar mezquitas, les dejamos entrar por cientos de miles y tenemos marxistas en todos los puestos de la sociedad, tratados respetablemente. Según parece, para la mentalidad democrática intentar exterminar a la religión católica no es delito de genocidio. Ningún juez democrático quiere instruir sumarios por tal delito. Lo imperdonable es que alguien salve a su Patria y a la civilización occidental y cristiana del acoso de los bárbaros. Mal futuro se nos presenta si los católicos no vemos las orejas al lobo y empezamos a reaccionar. Parece como si el pasado, la historia, la memoria, el recuerdo, la lección, no valieran para nada. Ello nos trae el recuerdo de lo que tanto repitió el Caudillo: "los pueblos que olvidan su propia historia están condenados a repetirla".
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20-N
Se quiera o no, el 20 de Noviembre se ha convertido en un día señaladísimo en el siglo XX. Cita con la muerte de personas muy significativas. El acabarse de una vida terrena, marcando con su final toda una etapa, de modo que a partir de esa muerte las cosas ya no son como antes lo fueron porque esas personas influyen de manera decisiva en sus contemporáneos y aun en los que toman el relevo sobre la faz de la tierra. Así, ¿qué habría sucedido si José Antonio hubiera vivido?. ¿Habría chocado con el Caudillo?, ¿habrían colaborado?, ¿quién hubiera predominado?. En caso de tener poder suficiente ¿habría galvanizado a las masas y hallado fórmulas inéditas de justicia social, de participación y entendimiento? , ¿o su espíritu impulsivo nos habría metido en la Segunda Guerra Mundial? ¿y cuál hubiera sido el resultado de ésta entonces?; ¿se hubiera adaptado a las circunstancias adversas, democratizado, cambiado, desviado?, ¿habría fracasado a la hora de poner en práctica sus teorías?. Todo un universo de futuribles y acasos se nos ofrece. Pero todo fue tal y como sucedió. Si la Providencia Omnipotente hubiera querido que los destinos de España fueran regidos por él, no cabe duda que las balas de los fusiles anarquistas jamás habrían encontrado su pecho. Así como la Providencia hubo de torcer el destino del futuro Caudillo de España para que se frustrara su anhelo de ser marino y se le abriera el horizonte de la fiel Infantería, África y la Legión, Alhucemas y su "baraka", la herida mortal en el vientre, Zaragoza, Baleares, Canarias, Marruecos y la salvación de España.
La misma madrugada que José Antonio se nos marchaba Antonio Rivera, el ángel del Alcázar, el combativo dirigente de la Acción Católica. Dios pudo darle más años de vida. Pero tampoco sabemos, aunque suene ofensivo planteárselo y suponer que su vida hubiese sido distinta a lo que fue durante el tiempo en el que el Señor nos lo regaló en la tierra, tampoco sabemos si habría sido un paladín fervoroso de la España más acendradamente católica, o si al compás de los vientos eclesiales no hubiera seguido los caminos de otros fervorosos católicos de entonces como el Padre Llanos o Joaquinito Ruiz Jiménez. Sí, ya sé que parece irreverente, atrevido, irrespetuoso, suponer en una vida pura, ejemplar y santa hasta el supremo sacrificio, que pudiera luego traicionar o cambiar o desvirtuarse, simplemente. Pero dejadme pensar en alta voz. Que el 20-N es de vigilia, reflexión, rumiar una y otra vez todo aquello. Lo que fue. Lo que pudo ser. Lo que no fue. Lo que quiero decir es que los designios del Señor son inescrutables, pero que sobre todo en lo tocante a la muerte, Él sabe muy bien a quién llama y cuándo lo llama. Estamos en sus manos y Él es el Señor de la Historia. Me decía un sacerdote que morimos siempre en el mejor momento. En cuanto a los elegidos, no me cabe la menor duda.
Cuando el que se nos va deja un vacío muy grande su figura se agiganta. No es un ser inane, contingente, que estuvo y dio lo mismo, que pasó sin pena ni gloria, sino un testigo, un ejemplo, un guía para siempre. Con ese ser vivo entre nosotros más tiempo las cosas podían haber sido de otro modo. Y esa inquietud que nos deja su ausencia, su desaparición, se convierte en acicate para intentar suplir lo que él no pudo hacer. Quizá ahí está el quid del 20-N y su celebración rememorada y repetida de año en año.
También con Franco, a punto de cumplir los 83 años, porque vemos en toda su intensidad la importancia de la desaparición de un anciano. Cuántas cosas han cambiado desde entonces. Él no era joven, como aquellos, pero su longevidad nos da la medida de lo que sí pudo hacer e hizo por España. Y cómo nos ha afectado su desaparición.
Porque los principios no se defienden solos, se encarnan en las personas, que somos quienes los defendemos, y de la edificación de nuestra vida dependen muchas cosas.
Somos un pueblo necrófilo, que ama a los muertos y los recuerda. Eso hace Tradición. Por eso el 20-N es ya una Tradición. Y la Tradición no es simple nostalgia, sino el camino por el que se hace la Historia. Caminando por él nos dirigimos por ruta segura al futuro. Olvidando el camino de la Tradición, andamos y desandamos, perdidos y cansados. Por eso nos recordaba el Generalísimo que "los pueblos que olvidan su Historia están condenados a repetirla". Así pues, no somos los españoles de la Tradición los que condenamos a España a la tragedia de sus momentos más amargos, sino los que hicieron tabla rasa de los juramentos y depósitos sagrados que recibieron. Así, volvemos a darle vueltas a la unidad nacional, tantos siglos después; volvemos a dividirnos en taifas, cantones, tribus y facciones; volvemos a la miseria de muchos en conjunción con la opulencia de los menos; volvemos a ser colonizados, cuando fuimos Imperio; volvemos al error, las herejías y las sectas, de vueltas de la Verdad Revelada; volvemos al paganismo, arrasando familia, moral y virtud; volvemos a la esclavitud, sin trabajo digno ni empresa común.
Pero mientras quede encendido el fuego sagrado de nuestra lealtad, de nuestros principios, de nuestra Tradición, será posible que encienda e ilumine a todo nuestro pueblo. Por eso quieren apagarlo. Por eso nos persiguen. No por nuestro número, sino por nuestro significado. Como se ha de apagar hasta la última pavesa si se quiere evitar la reproducción del incendio, así tratan de aniquilarnos a nosotros para que no prenda el fuego que portamos en nuestros compatriotas. En nosotros está el fuego de la Verdad. Llevamos un tesoro en vasijas de barro, como decía San Pablo. Es el Santo Grial de nuestros principios. Sólo nosotros lo tenemos. No nos lo dejemos arrebatar.
Durruti
Hubo otro muerto la madrugada del 20 de Noviembre de 1.936. Fue el máximo lìder de los anarquistas. Un asesino consumado y sin escrúpulos. Su signo es bien distinto. No murió por las balas de sus enemigos formales, contra los que combatía en el frente de batalla, sino por sus aliados comunistas. No es una muerte ejemplar, como las de aquellos, ni podía serlo, sino turbia y por sorpresa, sin tiempo a arrepentirse ni salvar su alma. Si aquellos sufrieron purificadoramente, ya la enfermedad, ya la ansiedad de un injusto fusilamiento próximo, éste tiene toda la eternidad para sufrir lo que no sufrió en vida y él hizo sufrir a los demás. Mucho se ha especulado con esta muerte, pero hubo cuatro testigos. El sargento Manzanas, comunista, que fue quien lo mató a bocajarro con 6 tiros, de los que cinco le entraron de frente y el último por la espalda al caer, y que al día siguiente salió en avión fuera de España; el chófer que debía trasladarlo; un toledano de Gálvez aún vivo e Isidro el de "Malacatín", falangista de la vieja guardia y que puede contarlo a todo el que quiera oírlo. Aquello fue parte del proceso de toma del poder por los soviéticos en el mes de noviembre del 36, Paracuellos y Santiago Carrillo incluido. Sin embargo, esa muerte es irrelevante, porque aunque hubiera seguido vivo la historia no habría cambiado ni un ápice.
Y otros
Hay más muertos violentamente el 20-N. Se trata de dos dirigentes batasunos, Santiago Brouard primero, a raíz del asesinato del senador socialista Enrique Casas, lo que puso coto a la caza de socialistas; y posteriormente Josu Muguruza. También a estos les alcanzó la muerte violenta y repentinamente, sin que seguramente tuvieran tiempo de arrepentirse. Quienes les mataron sabían de la significativa fecha del 20-N. Así se daba una pista falsa sobre la ultraderecha. Lo que se llama echarle el muerto a otros, táctica en la que son especialistas los marxistas. Tampoco esos muertos son ejemplares ni determinantes para la vida de sus coetáneos. Pero ayudan a incrementar la necrología del 20-N. ¿Quién se lo iba a decir a ellos cuando brindaban con champán el 20-N del 75?.
Ofensiva mundialista
Parece ser que la idea de establecer el supergobierno mundial para el 2.002 está siendo ya puesta en práctica. La Conferencia Bilderberg en Suiza en 1.997, con asistencia de Doña Sofía y de Narciso Serra, estableció ese objetivo, con particular atención a las economías asiáticas de Extremo Oriente de forma inmediata, determinando que los enemigos a vencer a nivel mundial eran el fundamentalismo musulmán y la extrema derecha. Por una parte estamos viendo la crisis financiera surgida en Asia. Resulta misterioso que de un día para otro dejen de funcionar unas economías que cuentan con las mismas fábricas y producciones que el día anterior. De lo que se trata es de someter a los políticos y financieros. En consonancia con el carácter totalitario de los demócratas, sin que nos despiste a nosotros su careta pacifista-dialogante-respetuosa, está la reciente declaración de Adolfo Suárez, confesando que amenazó a los banqueros con nacionalizar la banca si se oponían a sus propósitos democratizadores.
Por otra parte, ahí tenemos los ataques despiadados sobre objetivos civiles en Sudán y Afganistán con misiles USA, como la continua amenaza a los países árabes rebeldes tipo Irak, Libia, etc.
Ofensiva contra la ultraderecha
Se llama extrema o ultraderecha al patriotismo. Así se comienza a colocar una etiqueta infamante, procurando satanizar cada vez más todo lo que sea patriótico, por violento, xenófobo, racista, antidemocrático, etc. Hay que perseguir y aniquilar sus símbolos, organizaciones y dirigentes. Así es como en Francia han procesado a Jean Marie Le Pen con el pretexto de que agredió a una alcaldesa socialista que fue a reventarle un mitin. Si hubiera sido al revés hubiéramos visto el escándalo que se habría suscitado. Le habrían aplicado al líder galo la ley que prohíbe las anti-manifestaciones. Pero como ha sido al revés, aunque él sea el provocado y asaltado, hay que condenarle de todas todas. El incidente fue recogido por las cámaras y en ningún momento se aprecia golpe alguno, salvo la airada respuesta del líder francés, bien justificada. Bueno, pues a condenarle y a inhabilitarle para que no se pueda presentar a las elecciones, porque su casi 20% de votos es muy peligroso. Al mismo tiempo, el Parlamento Europeo le levanta la inmunidad para que pueda ser juzgado en Alemania por haber restado importancia al supuesto holocausto judío. Ya se sabe, la sociedad laica no admite dogmas religiosos y se ríe de los mismos, juzgando intolerable que alguien los proclame, pero ella misma establece sus propios dogmas, siendo la democracia religión única celosa de su exclusividad, estableciendo que no se puede discutir sobre lo que ella determina, como por ejemplo que fueron 6.000.000 de judíos, ni uno menos, las víctimas del nazismo. Quien se atreva a disentir debe ir a la cárcel, porque disentir es tanto como hacer apología del genocidio. Sin embargo, si alguien defiende el comunismo, autor de más de 100 millones de víctimas en el presente siglo, puede hacerlo con toda legitimidad. Encima tienen el cinismo de decir que ellos permiten la libertad de expresión y dan igualdad de oportunidades. Lo mismo que me dijo a mí el locutor de una emisora que me entrevistó con motivo de los incidentes de Cercedilla. Dicen que a mí me permiten expresarme cuando me acaban de hacer una campaña bestial de desprestigio por llevar la bandera de España. Me difaman, me llaman de todo, me salen al paso en la calle, me prohíben usar los albergues, me amenazan con el fiscal, me mandan a la Guardia Civil y a la Policía, me dan dos líneas para responder a páginas enteras y me echan en cara que tengo libertad. O son tontos o son unos cínicos de campeonato.
El caso Pinochet
La ofensiva mundialista no se detiene ante un anciano de 82 años convaleciente de una grave operación. Se atrevió a vencer la subversión comunista con un golpe de estado y con un gobierno que enderezó económicamente a su país y logró la convivencia pacífica, extirpando el cáncer subversivo. Quizá su error fue restablecer la democracia, como le advertí en su momento al embajador chileno, en vez de apostar por un modo de representación política basado en entidades naturales de convivencia, municipios, profesiones, milicia, religión, cultura, etc., así como en una economía participativa de los trabajadores.
En cualquier caso hizo lo principal, salvar a su país de la amenaza marxista, la vía democrática al socialismo que protagonizó el masón Salvador Allende, que no dudó en saltarse repetidas veces la constitución y la legalidad para nacionalizar empresas, prohibir publicaciones y entidades contrarias, socializar y marxistizar a Chile. Había llegado al poder con una coalición socialista-comunista apoyada por los grupos más extremistas. Tuvo un mayoría relativa de un tercio, frente a otros dos tercios de la Democracia Cristiana de Frei y de los conservadores de Alessandri. Sin embargo, esa calamidad planetaria que ha sido en el presente siglo la Democracia Cristiana, que no ha dado una a derechas, decidió por pulcritud democrática mal entendida dar sus votos en el Parlamento a la Unidad Popular de los marxistas, como si los votantes de su partido les hubieran dado el voto para eso, para apoyar a los marxistas. Cuando los marxistas hicieron de su capa un sayo y no respetaron nada, tanto el Poder Judicial como el Poder Legislativo declararon la ilegitimidad del Gobierno, por lo que el Ejército, instado por los poderes constitucionales y por el pueblo, sumido en la miseria, el caos, la desorganización y el desabastecimiento, tomó el poder. No pudo hacerlo pacíficamente porque el mismo presidente y sus guardias personales, gentes de partido, extremistas, se enfrentaron con las armas en la mano, habiendo de ser reducidos. Allende se suicidó con una metralleta regalada por Fidel Castro, como ha reconocido su médico personal y amigo en reciente gira por España. Los 25.000 guerrilleros armados por el mismo presidente, toda la chusma de Hispanoamérica y del resto del mundo, incluida España, se opusieron también violentamente, por lo que el Ejército de la nación andina hubo de reducirlos, resultando muertos muchos de ellos. Según parece, no pocos después de detenidos. Pero aquí no se puede juzgar moralmente la muerte de estos individuos como un simple abuso de poder, dada la presión sicológica mundial contra la pena de muerte y la capacidad de movilización subversiva del marxismo, apoyado por multitud de países en aquel entonces, con Rusia a la cabeza. Los muertos eran terroristas, peores y más peligrosos que aquí la ETA. Dejarlos vivos era como operar y dejar el quiste cancerígeno dentro. La guerra subversiva es así. La misma que se vio obligado a afrontar el general español de la Guardia Civil Rodríguez Galindo por orden de un gobierno democrático. No es igual a la banda terrorista del GAL, porque aquí son los políticos los que desmontan primero la lucha antiterrorista, legalizan las organizaciones separatistas y marxistas, amnistían a los terroristas, suprimen la pena de muerte y la cadena perpetua y luego contratan mercenarios para secuestrar a un inocente o ametrallar indiscriminadamente ciertos bares del sur de Francia, intentando luego echar la culpa a la extrema derecha. Nosotros mantenemos que un juicio justo y la pena capital deben ser instrumentos adecuados para combatir el terrorismo, sobre todo en sus comienzos. Cuando la lucha es generalizada y la subversión se ha extendido no queda más remedio que dar carta blanca a las Fuerzas de Seguridad del Estado. Lo mismo que ahora están haciendo en Argelia, por ejemplo, con el beneplácito de todas las potencias mundiales, con tal de no aceptar la victoria electoral de los integristas islámicos.
La peligrosidad de los extremistas chilenos se hizo patente con el atentado contra el propio general Pinochet o el reciente asesinato del Senador Guzmán, líder de la derecha, ya restaurada la democracia. En Argentina eran capaces de tomar provincias enteras como Tucumán y Córdoba, volaban el más moderno barco de guerra de la Armada argentina, asaltaban cuarteles como el de Moncada, ya con la democracia de Alfonsín. También allí los militares cumplieron el mandato constitucional de la presidenta Isabelita Perón para hacer frente a la subversión comunista. También ellos han tenido que pasar por la cárcel, después de la encerrona anglosajona de las Malvinas.
Ahora, contra todo el derecho internacional, se detiene a un senador y expresidente de la República provisto de pasaporte diplomático y que goza de inmunidad. Y se hace por mandato de unos jueces estrella como Garzón y García-Castellón, que jamás se han preocupado por ningún crimen del ancho mundo. Tan sólo de unos gobernantes patriotas, de unas dictaduras militares que fueron absolutamente necesarias para salvar a sus países del comunismo. Se contradice así también otro principio del derecho internacional, por el que los delitos deben juzgarse por jueces y tribunales del país donde se cometió el delito. Mientras, aquí siguen genocidas como Carrillo, Duque de Paracuellos, sin que le moleste ningún Garzón.
En España también
La ofensiva contra el patriotismo nos afecta muy gravemente. En ella van codo con codo todos los partidos democráticos. Por eso se engañan los que pretenden diferenciar el voto al PP del que se da al PSOE. En todo lo esencial es un voto igualmente antipatriótico. Ahí tienen la prohibición de exhibir o vender banderas de España con el águila en los estadios de fútbol que el Ayuntamiento derechista hace cumplir escrupulosamente. Pues prepárense con el proyecto que los peperos han preparado. Quienes exhiban esos símbolos deberán ser retenidos en comisaría los días de fútbol. Toma libertad y toma democracia y toma voto útil de franquista llorón. Hasta la izquierda ha dicho que es demasiado, que eso es volver a los campos de concentración y que hay que buscar medidas más imaginativas. Y el librero Pedro Varela juzgado y despojado de sus libros de la Librería Europa en nombre del mismo sacrosanto derecho a la libertad de expresión. Palo y tentetieso. Es lo que nos aguarda en los años venideros. Aquí con más motivos, porque estorbamos para la merienda de negros que se avecina. Pero tampoco hay que asustarse mucho. Son crueles y despiadados, prepotentes e inescrupulosos. Pero son cobardes y astutos. Nos tienen miedo y será por algo. Habrá que demostrárselo.
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ALERTA
La tregua de ETA no es sino el intento de proseguir por vías políticas lo que no fue capaz de conseguir por la vía terrorista. Con la espada de Damocles de la violencia pendiendo sobre el frágil hilo del diálogo. Con el refuerzo de los nacionalistas de todos los pelajes y el oportunismo advenedizo y antipatriótico de los comunistas. No falta ni siquiera un espúreo Partido Carlista, el del socialismo autogestionario de Carlos Hugo, PC que tampoco faltó a la fundación de Izquierda Unida. Y otros que también se dicen carlistas en compadreo con el PNV. Eso demuestra a dónde se puede llegar por el desviacionismo ideológico de no aceptar el hecho decisivo del 18 de Julio. Unos acaban por creerse carlistas de Carlos Marx y otros terminan por ponerle el yugo y las flechas al Che Guevara. Por un falso purismo ideológico le dieron la espalda al Caudillo y caminando, caminando, han llegado hasta ahí.
El problema de ETA y su solución lo venimos explicando en las fuerzas nacionales con mucha claridad y lo que está pasando nos da la razón una vez más. ETA nace del contubernio nacionalista separatista en colusión con la subversión marxista de carácter mundial, incluido el progresismo eclesial. La debilidad de una democracia que les amnistía, les concede libertad de expresión y poderosos medios políticos, desde los escaños y concejalías a los Estatutos y Gobiernos y Parlamentos Autonómicos, desmantelando los servicios de seguridad del Estado y eliminando la pena de muerte y la cadena perpetua, es la responsable del crecimiento terrorista. A lo que hay que añadir la protección francesa y de otros países que les asila como románticos luchadores de un pueblo oprimido. La situación de terror aplaca la españolidad de la población y potencia el sentimiento nacionalista. Los más españolistas huyen o mueren o se esconden. Las razones de la españolidad de las Vascongadas son ocultadas. En pocos años se pasa de un Jefe de Estado, Franco, que veraneaba tranquilamente en San Sebastián, a otro, Juan Carlos, que tiene que ir de tapadillo y sin publicidad.
La solución la hemos dado repetidas veces. Se hace necesario ilegalizar y destruir la hidra nacionalista en todas sus cabezas. Hay que cegar las fuentes políticas del nacionalismo y destruir sin contemplaciones a los terroristas, que deben saber que matar les ha de costar morir. Era necesario también obligar a los vecinos franceses a cesar en su complicidad y complacencia con los terroristas.
En la medida en que, siquiera levemente, se ha empleado esta política, el terrorismo ha entrado en franca decadencia. Primero fue Francia, obligada en parte por las acciones del GAL, que terminó por capturar y entregar a los terroristas, dificultando mucho la organización desde suelo galo. Luego vino la desaparición de la URSS y sus satélites comunistas, que privó de un apoyo muy importante a esta guerrilla urbana, como también ha sucedido en otros países del mundo, lo que se ha notado con la desaparición de grupos como las Brigadas Rojas, Fracción del Ejército Rojo, Baader-Meinhoff, etc. Asímismo, el decrecimiento subversivo en Centro y Sudamérica es evidente. Por último, en la medida en que la Justicia española ha actuado sobre los centros neurálgicos del terrorismo, su economía, la dirección de Herri Batasuna encarcelada junto a los directivos de Egin y la prohibición del mismo y su radio paralela, el mundo terrorista se ha debilitado de manera sustancial. Han tardado más de 20 años los poderes del Estado democrático en rectificar, siquiera sea leve y parcialmente, su suicida lenidad frente al terrorismo. E inmediatamente éste ha sentido el golpe. La tregua le permite proseguir su intentona criminal contra España con el auxilio de todos los nacionalistas, incluidos los de fuera de las provincias Vascongadas, ofrecer expectativas a sus presos y tomar resuello para poder reiniciar los atentados si fracasan las vías políticas o si hay que acelerarlas presionando con la violencia.
El lenguaje engañoso
De ese modo, quien se oponga a sus pretensiones se opone a la paz, porque paz significa concederles sus reivindicaciones. A ese punto llega la insensatez. Hablan de paz, cuando la paz significaría el fin de las hostilidades bélicas entre dos ejércitos. Pero nunca ha habido tal enfrentamiento. La palabra guerra es demasiado noble para describir lo que pasa en España, no sólo en Vascongadas. Se trata de una acción política criminal organizada que consiste en matar a personas inocentes e indefensas para aterrorizar a toda la población y a la clase política sin que haya correlativa respuesta. Esa diferencia es muy importante frente a otros conflictos, donde unos y otros matan y mueren en un enfrentamiento mutuo. Aquí, salvo el periodo de la banda terrorista socialista del GAL, eso no ha sucedido. La pescadilla democrática se muerde la cola, porque el argumento separatista es de carácter inequívocamente democrático, la autodeterminación. Es decir, que se deje votar a los ciudadanos de un territorio si desean ser independientes. Ese es el modo de destruir a cualquier nación. Ya no vale nada la historia ni la razón. Sólo cuenta el recuento democrático de votos, que fatalmente será más de una vez contrario a la unidad de cualquier país. No se reconoce como autodeterminación la ejercida por un pueblo a lo largo de los siglos, en indisoluble unidad de luchas y esfuerzos comunes, de sangre, religión y lengua, de cultura y costumbres, que son iguales en todo lo esencial y en el 95 por ciento de lo accidental. Ahora cuentan los votos. Por encima de todo. Y como los votos son manipulables como las opiniones y la poderosa influencia de los medios de comunicación y los poderes económicos y políticos mundiales pueden determinar que sean más los votos favorables a la separación, ya está legalizada y formalizada la destrucción de una nación bimilenaria como España. A ese callejón sin salida nos han llevado todos los traidores a los juramentos sagrados de defender el Régimen del 18 de Julio. De ellos es la culpa. Si España perece en este trance, a ellos hemos de pedir cuentas. Y a todos los demócratas que sacralizan el voto por encima de cualquier norma moral, poniendo a la Constitución por encima de España.
Los padres ayudan a sus hijos
Aunque el doble lenguaje nacionalista condenara de boquilla los atentados, peneuvistas, garaicoecheístas y comunistas aprovechaban la menor ocasión para compadrear y manifestarse con Herri Batasuna, sin que el partido en el gobierno tuviera los arrestos suficientes para llamar a los socialistas o a los españoles todos, explicar la situación y pedirles el voto para acabar de una vez con todos estos enemigos de la Patria, prometiendo su definitiva eliminación del panorama político y social. La repugnante alianza entre el gobierno central, sea socialista o pepeísta, con los separatistas, fomenta la arrogancia de estos últimos, que no tienen reparo en apoyar gobiernos débiles que les conceden cada vez más favores y financiación mientras ellos se preparan para la independencia. Cuando han visto que la fiera terrorista tenía heridas de importancia se han apresurado a acudir en su auxilio a la vez que hacían el paripé de haber conseguido una tregua. Si ahora no se les permite negociar la paz, es decir, la independencia, será culpa del gobierno, que no quiere la paz. Ya están juntos todos los separatistas. Les apoyan Pujol y Beiras, representando al separatismo catalán y gallego. La encerrona está preparada. Tienen que negociar y el trato es independencia a cambio de paz, o sea, a cambio del cese del terrorismo. Y si no que se consulte al pueblo. La consulta es paz o pistolas, independencia o seguir unidos a España. Paz es independencia y bombas es seguir unidos a España. Elijan. Mientras, el nuevo jefe del Ejército, un tal Pepe Faura, dice que él es un ciudadano más y su opinión una más. Pues la mía es que no él debía ser jefe del Ejército, salvo que piense y esté dispuesto a actuar de otra forma, que todo puede ser, en cuyo caso ¡a sus órdenes!; aunque bien pensado, mejor sería que se pusiese vd. a las mías. Yo le diría y le mandaría lo que hay que hacer para salvar a España. Mucho mejor que el abuelo de Froilán.
La doctrina de la intervención
Dicen los mundialistas que se puede intervenir en un país y atacarlo cuando comete delitos contra la humanidad. Con ese criterio atacaron Irak por invadir Kuwait. Con ese criterio piensan atacar a Serbia por lo de Kosovo. Por ese mismo criterio habría que atacar a EEUU. por destruir una fábrica de medicamentos y matar gente en Sudán. Por ese mismo criterio habría que atacar a todos los estados democráticos que practican el abominable crimen del aborto. Claro que, aunque nadie lo diga, ese principio tiene la premisa de que el atacante ha de ser más fuerte. Dicho de otro modo, la ley de la fuerza. Nada ha cambiado del Paleolítico hasta aquí. Cómo se deben reír de Hobbes, Bodino, Rousseau, Voltaire, Montesquieu, Diderot y compañía sus compañeros del infierno.
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Ya se lo dije
Hace bastantes meses advertí a mis lectores sobre las inversiones en bolsa. Era de prever lo que ha sucedido. El capitalismo financiero y especulativo no iba a desaprovechar la ocasión de hacerse con fabulosas ganancias, no sólo en dinero contante y sonante, sino en posición en las grandes empresas.
Tenía primero que subir la bolsa por varios motivos: la drástica bajada de los tipos de interés en primer lugar. Eso es bueno. Porque los altos tipos de interés benefician a los capitales inertes y dificultan mucho la economía productiva y el consumo de los particulares. A ver quién es el guapo que pide préstamos al 30% para crear o ampliar empresas con los riesgos añadidos de impuestos abusivos, desmotivación laboral de los empleados, huelgas sindicales, impuestos revolucionarios, mordidas de los que otorgan las licencias, etc. Era más práctico invertir el dinero que se tuviera o vender la empresa y colocar el dinero con una buena rentabilidad. No había que esforzarse, ni trabajar, ni bregar con morosos, acreedores, inspectores de hacienda, del ministerio y del ayuntamiento, los trabajadores, etc. Comprar a plazos era otra temeridad, porque en 4 años se pagaba el doble del precio. Ese dogal en el cuello de la economía que suponían los altos tipos de interés lo denunció hasta la sociedad el economista Manuel Funes Robert en las páginas de "El Alcázar", cuyos 3.000 y pico millones de indemnización no quieren pagar las Cortes democráticas a pesar de la sentencia judicial que así lo reconoce y lo manda. Por tanto, era bueno que bajaran los tipos de interés, pero eso llevaba el dinero de inmediato a la bolsa, tratando de conseguir una mayor rentabilidad.
Por otra parte, la próxima desaparición de la peseta y la implantación del euro como moneda única en el espacio de la CEE, salvo algunos casos como Inglaterra, obliga también a aflorar el dinero oculto, sea de procedencia dudosa o de ahorros de cualquier tipo. Porque esas pesetas no van a valer nada dentro de dos años si no se cambian por euros. Y a ver qué alega el que se presente en ventanilla con varios cientos o miles de millones de pesetas para que se los cambien. Sin embargo, la inversión diversificada en valores bursátiles evita el problema, porque la conversión será automática.
A eso hay que añadir la venta masiva de las grandes empresas públicas, que salían a un precio de ganga, lo que atrajo de paso al dinero extranjero.
Todo ello provocó la supervalorización de las empresas, que manteniendo su mismo capital real, producción, beneficios y propiedades, tenían una suma de acciones que al valor bursátil multiplicaban varias veces el valor real. Era el momento propicio para hacer pingües beneficios y quedarse con importantes paquetes accionariales a precios irrisorios.
Resultado, que de la ilusionada inversión de millones de ahorradores se han beneficiado por arte de magia unos cuantos especuladores. La coartada de la crisis asiática, los rusos y Sudamérica no ha sido mas que el pistoletazo de salida.
¿Que cuál es el remedio? Primero, la participación de los trabajadores en las empresas, en su capital y en su consejo de administración, como era obligado por la ley de sociedades anónimas que se aprobó siendo ministro de Comercio Raimundo Fernández-Cuesta. Segundo, el intervencionismo estatal en las bolsas para que no se superen ciertos límites de cambio diario frente al actual laissez faire, laissez passer liberal, tan distinto al totalitarismo férreo que practican en otras materias. Claro que todas las leyes se hacen a su medida, blandas o duras según les conviene.
Las 35 horas
La pescadilla del igualitarismo se muerde la cola. Claro que algunas empresas se podrían permitir reducir la jornada laboral, merced a los impresionantes avances técnicos, como la informática. O pueden trabajar por turnos, cubriendo la atención al público todo el día. Pero imponer a todos el férreo corsé de las 35 horas aplastará las costillas de más de uno. Las más perjudicadas serían las pequeñas y medianas empresas que deben cubrir una producción o atender al público unas horas mínimas. Además de ser poco práctico en sectores como la agricultura, la pesca y el turismo, que en muchos casos requieren temporadas intensivas y en otras el asueto forzoso.
Nuevamente, el igualitarismo es antinatural y forzado como el lecho de Procusto, el célebre bandido de Ática que, según la leyenda, no contento con despojar a los viajeros les tumbaba en una cama de hierro, haciéndoles cortar las piernas tanto como sobresaliesen del borde o estirándoselas con cuerdas hasta el mismo borde si no llegaban.
España va bien.....
Esta frase que repite como un papagayo ese soso personaje del guiñol llamado José María Aznar, fiel a la manoseada máxima de "una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad" que unos atribuyen al ministro nazi de propaganda, Goebbels, y otros la remontan a mucho antes, parece referida principalmente al terreno económico. Todo es propaganda para tapar la realidad. Del déficit de caja del Estado, dicen que ha disminuido. Pero es falso, la deuda se incrementa, sólo que lo hace en menor cantidad de lo que lo hizo el año pasado. Pero sigue aumentando. Que disminuye el paro, pero es a base de jubilaciones anticipadas y de excluir de las listas del paro el año pasado a 1.750.000 demandantes de empleo por las siguientes causas: por buscar un empleo de menos de 3 meses de duración o menos de 20 horas semanales; los estudiantes que demandan el primer empleo; los que siguen estudiando; los jubilados que quieren seguir trabajando para completar su pensión; los que asisten a un curso de formación con beca del INEM; los que rechazan alguna oferta de empleo o formación; los eventuales agrarios de Andalucía y Extremadura; los que caen enfermos estando registrados como parados; o los trabajadores a los que afecte algún expediente de regulación de empleo. ¿Qué les parece?.
Así, Fraga no paraba de presumir de que había parado los incendios forestales en Galicia. Claro que casualmente fue los años pasados de copiosas lluvias veraniegas; en cuanto ha llegado la ola de calor y la sequía el monte ha ardido por los cuatro costados y no por casualidad, sino por manos criminales y tramas que nadie descubre. Los jóvenes peperos acusan a los separatistas gallegos y no tiene nada de extrañar, porque el fanatismo nacionalista y pseudoecologista lleva a considerar los pinos y los eucaliptos como instrumentos de opresión del centralismo invasor. Son los resabios de llevar la contraria al régimen de Franco porque sí, porque hizo una amplísima y sanísima política de repoblación forestal y de reconstrucción del patrimonio nacional, así como de creación de riqueza. Les molestan los pinos como los pantanos y saltos eléctricos, los astilleros, las carreteras y autopistas. A eso se ha reducido la política radical izquierdista que bautizan con el pomposo nombre de ecologismo, a obstruir el desarrollo, la industrialización, la modernización de las infraestructuras. Son las consecuencias de actuar como satélites de la Unión Soviética, que en su día utilizó a estos movimientos en su confrontación total con Occidente para debilitar a éste.
¿Qué fue lo que dijo ahora?
El distinguido califa Julio Anguita ha vuelto a sufrir un infarto. No sé qué diría ahora, pero la vez anterior, en 1993, durante la campaña electoral dijo "a nosotros no nos para ni Dios". Inmediatamente, cayó fulminado por un infarto.
Y conste que el líder comunista me parece de los pocos que dicen cosas consecuentes y acertadas, como pedir que se investigue a todos los responsables de la guerra sucia, incluidos Suárez, Fraga, Martín Villa, Ibáñez Freire y compañía. Y cuando le preguntan por el actual jefe del estado dice que de momento se queda ahí. Pero solo de momento. Bueno, hay alguien que señala. Algo es algo, entre tanto cómplice.
Mientras, su díscola disidente, la Cristina Almeida, ha soltado la genialidad de que "Ruiz-Gallardón es más de derechas que Franco". Claro, tontina, es que Franco no era de derechas ni de izquierdas, con lo cual cualquiera puede ser más de derechas o más de izquierdas que él. Has descubierto el Mediterráneo.
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¿Hasta cuándo?
Los concejales del PP están siendo cazados como conejillos indefensos. Ya pronostiqué en este espacio hace años que cuando llegaran al poder les iban a hacer la vida imposible. Tan imposible que les dan muerte. Ya veremos ahora cuánto les dura la valentía. Por lo pronto, muchos de ellos no quieren ocupar los puestos, otros dimiten y otros se largan a cualquier parte para salvar la vida. Porque esto que llaman conflicto tiene caracteres únicos en el mundo. En cualquier parte, si hay conflicto, los unos matan y los otros responden. Los palestinos matan israelíes y viceversa; los integristas argelinos y los ateos del poder lo mismo; los católicos y los protestantes irlandeses, ídem de ídem; talibanes y prosoviéticos, jemeres rojos y gubernamentales camboyanos, contras y recontras contra sandinistas; zapatistas y priístas, tirios y troyanos, la busca y la biga, moros y cristianos. O bien hay estados con los atributos bien puestos que se las apañan para que los delincuentes, terroristas, guerrilleros o lo que sea se mueran bien muertos, porque muerto el perro se acabó la rabia. Pero aquí, por arte y gracia de la democracia, sin pena de muerte, sin cadena perpetua y sin ganas de suicidarse de los etarras, ya que gozan de magníficas perspectivas de convertirse en unos héroes populares euskadianos con derecho a munificiente pensión, los que se deciden a ser españoles están condenados a morir o exiliarse. Con semejante estado de cosas el final es previsible: triunfarán los terroristas, aunque sean muchos menos; salvo que se produzca una reacción entre los españoles, que puede tener tres vías: cambio de la opinión pública que lleve al gobierno a políticos capaces de aplicar la pena de muerte y exaltar la españolidad de los territorios afectados por el separatismo; golpe de estado de un hipotético ejército; o reacción en legítima defensa de los españoles particulares a falta de un estado que defienda sus vidas y su Patria.
Mientras, seguiremos asistiendo al triste espectáculo de los asesinatos ante un cuerpo social cada vez más insensible, excepto cuando se produzcan nuevas circunstancias particularmente repugnantes y morbosas, que provocarán nuevas manifestaciones, lacitos azules, manitas blancas, enérgicas repulsas y aburridas monsergas completamente ineficaces. Y si a alguien se le ocurre sacar la bandera de España o pronunciarse por la pena de muerte, "vosotros fascistas sois los terroristas" , que lo mismo que los terroristas es comportarse como español y desear algo tan de ley natural que la misma sangre exige y que todo alma no cloroformizada por la democracia apreciaría como lo más natural y justo del mundo. Pero la democracia, causa y raíz de todos nuestros males, es tan perversa que obstruye las entendederas de todo infeliz que cae en sus redes, hipnotizado y aterrorizado por la serpiente del mal.
Una sutil muestra de inteligencia
Mi colega de la última de "El País", Maruja Torres, me tiene admirado. Esa lógica implacable de la democracia en su variante feminista luce en todo su esplendor para terminar de catequizar a los sadomasocas compradores del diario filomasónico. Pues ahora resulta que el caos de Barajas, que no se producía en ningún aeropuerto español cuando el oscurantista periodo nacional-católico del Spain is different y del desarrollismo industrial y turístico, es culpa de un ministro por ser católico, porque va y se confiesa y el cura le absuelve con unas oraciones. Hasta ahí la lógica de la susodicha filósofa. Que lo remata diciendo que le encanta el catolicismo porque siempre puedes volver a empezar a joder al prójimo. Para ella eso es la confesión. Claro, como para ella, según el mejor catecismo democrático no hay pecado cuando se hace lo que a ellos les conviene, ni arrepentimiento ni volver a jorobar al prójimo, que todo lo que hacen está bien. Pues a mí me aterrorizan los seres sin conciencia ni escrúpulos como ella que se piensan que todas sus maldades son una maravilla y que no necesitan ni confesarse ni arrepentirse. Que se arrepientan los santos, que son los únicos que se consideran pecadores. Si uno va a una cárcel, como si va a una logia, como si va a una casa de lenocinio, como si va a la guarida de los terroristas o a donde trapichean con droga, ninguno se confesará mala persona. Han tenido algún fallo, pero no son malas personas. Lo mismito que en "El País".
El caos
Volviendo a la ineficacia democrática en orden a los servicios que se prestan al ciudadano, desde la sanidad a la enseñanza, las obras públicas o el medio ambiente, todo se encamina a la catástrofe. No porque lo digamos los "catastrofistas", sino porque así lo provocan los gestores de la cosa pública. Un ejemplo, las calles y las carreteras, que nos provocan cada vez más horas perdidas, más cansancio y más estrés, más accidentes y averías. Uno se mosquea, por no decir algo más fuerte y sonoro, cuando oye a las emisoras decir que el tráfico está normal, con alguna pequeña retención en no sé qué sitio. Mientras esto oímos estamos aguantando un parón absoluto entre miles de coches y familias en la misma situación. Los mandamases se podrán justificar con que siempre hubo atascos y con que han construido varios cientos de kilómetros de autovías, pero la realidad es que la ratio automóvil-asfalto disponible disminuye cada vez más. Es decir, que cada automóvil dispone de menos espacio asfaltado por el que moverse o aparcar libremente, sin que esté ocupado por otro automóvil. Si en esa ratio incorporamos la variante de impuestos pagados la relación es cada vez más desfavorable al automovilista, que paga cada vez más caros los peajes, la gasolina, los seguros, los impuestos y las multas, viéndose obligado a perder más tiempo en retenciones, lo que significa que los servicios son mucho menores. Y así en todo lo demás. Pero basta con falsear las estadísticas, decir que la vida ha subido el cero coma no sé cuántos, repetirlo por boca de ganso la prensa del pesebre y los sindicatos paniaguados y los stultorum numerus infinitus est (Verbum Dei).
La pera limonera
En un pueblo leridano han tenido que cerrar los bares ante las continuas reyertas que protagonizan los trabajadores temporales magrebíes que acuden a la recogida de frutas y que dirimen sus diferencias a punta de navaja. El pedrisco ha dañado la cosecha y ello ha traído como consecuencia la disminución del número de contratados. De modo que la culpa es de la pera limonera, que hay poca. Lo mismo sucede en toda España, donde la habitual presencia de inmigrantes legales e ilegales con la tendencia que nuestros antepasados conocieron muy bien a tirar de faca y pespuntear las chicas de los semejantes, provoca numerosos altercados, heridos y muertos. La prensa del sistema que defiende una mano de obra en régimen de semiesclavitud calla pudorosamente estos hechos, ocultándolos con el velo de las iniciales. Porque no hay que fomentar la xenofobia y el racismo. Pero tal inmigración masiva, verdadera invasión silenciosa, es una bomba de relojería sobre nuestra convivencia social y nuestra identidad nacional futura. Aquí lo único que provoca campañas furiosas de la prensa es que alguno de los protagonistas, aunque sea como víctima que ya convertirán ellos en culpable y si no pueden se callarán, tenga alguna vinculación con el patriotismo; es decir, que pueda ser tildado de ultraderechista. En ese caso sí, se encienden todas las alarmas y la demagogia progresistas aúlla estentóreamente. Si no, se hacen los suecos y el suceso pasa inadvertido, aunque haya muertos de por medio. Pero del enemigo el consejo. Si así odian al patriotismo es porque saben bien que es el único remedio y la única alternativa al tinglado mafioso que han organizado.