Apostillas año 2000

Apostillas año 2000

176 (27-XII-2000)

 

La reacción política de los católicos

Parece que empieza a notarse el desencanto de los católicos con respecto a la política seguida por el Partido Popular. Contra todas sus esperanzas, el aborto sigue matando docenas de miles de niños cada año. La legalización de la píldora abortiva, el reparto de preservativos entre adolescentes, la procacidad de los medios de comunicación, la ruptura de la familia, la educación permisiva, son jalones del camino del desencanto.

La situación es inocultable. Tras 25 años de mal menor, de voto útil, las cosas no cambian sino a peor. Primero con la UCD, que legalizó el divorcio, troceó a España en autonomías, sucumbió ante las huelgas y el terrorismo, destruyó el Ejército e instauró la Constitución atea, abortista y divorcista. Pero había que votarla para que no vinieran los socialistas. Y llegaron los 14 años de socialismo. Y había que echar a los socialistas como fuera. Y cuando fueron echados se puso como excusa que el PP no tenía mayoría absoluta y se veía obligado a pactar. Ahora tiene mayoría absoluta, desde el mes de marzo. Y las cosas siguen exactamente igual. Millones de católicos engañados ya no podrán rectificar. Se habrán muerto.

Otros millones seguirán igual de borregos, sin conciencia crítica, sin mordiente, pasando por todo, a merced de las comeduras de coco de los medios de comunicación. Pero puede que también se vuelquen con una opción católica con posibilidades.

Aquella cristiandad combativa y heroica parece cosa de leyenda. Apenas quedan rastros. Los únicos católicos que nos hemos mantenido fidelísimos a nuestros principios y hemos combatido hasta el final hemos sido los de las fuerzas nacionales, no sin que hayamos sufrido también la deserción de miles de cansados y la indisciplina y la desobediencia a los líderes de miles de apostantes por el voto útil. Como todo el mundo se cree muy listo ahora tenemos lo que tenemos. La misma situación democrática, sin cambios de ningún género. Pero con las fuerzas nacionales al borde de la extinción por la traición de sus propios seguidores que, escuchando los cantos de sirena, arrastraron nuestras naves a los acantilados del mal menor y del voto útil, frustrando la posibilidad de una fuerza nacional con posibilidades de maniobra en el mar de la democracia.

Otro tema distinto es el de la unidad de esas fuerzas, dificilísima a causa de enfoques doctrinales e interpretaciones antitéticas, así como por la sectarización de parte de ellas. Pero el pretexto de la falta de unidad no era tal cuando sí hubo candidaturas unitarias, que las hubo, con el mismo vicio del voto útil, incluso si se trataba de elecciones que no cuestionaban la gobernabilidad, como fue el caso de las europeas en 1987 y 1989, en las que Blas Piñar encabezó una candidatura al Parlamento Europeo. Pues nuestros veleidosos seguidores prefirieron votar a Ruiz Mateos, porque les pareció que ese era un voto de castigo al partido socialista que le expropió todas sus empresas. Pero claro, esos indisciplinados patriotas no crearán ni harán surgir por su propia iniciativa otra alternativa. Desasisten y condenan a la inacción lo que tenemos, pero tampoco se arriesgan y se la juegan para hacer algo mejor.

Lo mismo se puede decir a la hora de comprar publicaciones. Todos con la prensa democrática y masona bajo el brazo, sin recato ni pudor al comprarla en el kiosco y exhibirla en la misma iglesia; pero se guardan muy mucho de comprar los periódicos patrióticos. Con lo cual estos últimos terminan por cerrar.

Bueno, pues parece que ahora hay una reacción y una indignación de miles de católicos contra la política del PP. Incluso el obispo de Mondoñedo-Ferrol (está visto que la salvación nos tiene que venir del mismo sitio), Mr. Gea Escolano, ha recomendado y propuesto la creación de un partido católico.

Ese partido ya existe. Mejor dicho, hay varios partidos que son confesionalmente católicos. Unos de raigambre carlista o falangista. Y otro, como el Movimiento Católico Español, que yo fundé, con ambos injertos a la vez, como corresponde al hecho revolucionario y fundacional del 18 de Julio, puesto en práctica por el Régimen de Franco, a quien seguimos defendiendo. Lo mismo que Fuerza Nueva, que sigue siendo un movimiento netamente político aunque no tenga ahora mismo el instrumento de un partido político con ese nombre.

 

Lo que se puede hacer

Ahora bien, conseguir la adhesión masiva de los católicos en medio de la actual mediocridad, timoratismo y ausencia de valentía apostólica, sería empresa imposible a banderas desplegadas. Extremismos no, sería la primera respuesta de esa masa aborregada.

La ciencia política consiste en conocer con exactitud la realidad de la sociedad y saber también a dónde se la quiere conducir, habilitando los medios necesarios.

Nosotros queremos llevar esta sociedad descristianizada, desmoralizada, materializada, desespañolizada, pero que conserva grandes dosis de sus mejores valores, a sacudirse los males que la aquejan y reconstruirse con los mismos principios que la convirtieron en el Imperio más poderoso del mundo, baluarte de la Cristiandad, salvaguardia de la Iglesia y civilizadora de la mitad del orbe.

¿Qué tenemos para conseguirlo?. En lo espiritual, el tesoro de nuestros principios y la Gracia de Dios que se concede en este terreno a los que son fieles a Cristo, sin mengua alguna de su Gloria y sin menoscabo de sus Divinas Enseñanzas. En lo material, unas modestísimas publicaciones quincenales y algunos boletines, el espacio de internet, algunos miles de personas bastante mayores y otros miles de jovencísimos patriotas. La materia de nuestra actuación, para esta reacción política católica, son los 9-10 millones de católicos que regularmente acuden a Misa cada semana. Esa situación no se prolongará mucho tiempo, pues los templos se llenan masivamente, pero con la gente de antes, habiendo un porcentaje ridículo de jóvenes . Dentro de unos años ya no habrá política católica si las cosas siguen así, porque los católicos practicantes serán una exigua minoría al paso que vamos.

Llegar a ellos requeriría dos cosas: un mensaje apropiado y la seguridad de que el ulterior desarrollo de ese movimiento quedara asegurado en manos ortodoxas que no olvidaran la totalidad de los principios aunque de momento no pudieran hacer excesivo hincapié en ellos.

Quiero decir que será difícil atraerlos con un ataque frontal a la democracia y al poder constituido. Sería mejor emprender un ataque lateral y parcial sobre temas concretos como el aborto, la moralidad, la educación, etc., insistiendo en que así sería posible tener votos en el Parlamento que obliguen al Gobierno de turno a legislar y gobernar más en consonancia con la realidad católica de nuestra Patria.

 

Apuntes para una estrategia

Pero ninguna política es realizable sin medios. Dada la falta de medios de comunicación y de dinero, lo más apropiado con este público católico sería una labor de APOSTOLADO. Habría que ir a las parroquias más favorables y tradicionales en principio. Desde la calle habría que dar hojas sencillas a todos los que van a Misa. Se irían formando células parroquiales que continuaran con la labor y que se extendieran a otras parroquias. Contando con la hostilidad de no pocos de los curas, lo que no debe importar si se hace fuera de las dependencias del templo. Ahora bien, esto requiere grupos dispuestos a reunirse semanalmente y actuar semanalmente. Bastaría con un par de personas por parroquia. Y podrían unirse los de parroquias próximas. Con responsables que enlacen los diferentes grupos y una dirección bien segura, unida, para evitar que católicos contaminados por las ideas liberales o infiltrados, que los habrá seguro en cuanto el movimiento se propague, terminen por conducirlo al servicio de los mismos amos.

Las reuniones y otros grandes actos periódicos darían la mística necesaria para una tarea larga, paciente y sacrificada. La presencia en otros grupos de apostolado, asociaciones marianas, uniones seglares, lucha contra el aborto, etc., daría una dimensión eclesial y social que aseguraría la eficacia y el favor de los católicos.

Tampoco me olvido que el otro polo de la reacción patriótica puede venir de gente humilde, sin especial religiosidad, que votan en su mayoría a socialistas y comunistas actualmente, pero que van a sufrir en sus carnes con especial virulencia los efectos de la invasión migratoria con su secuela de delincuencia, drogas, inseguridad, violencia, etc., y que al igual que está ocurriendo en otros países europeos termina abandonando a unos políticos corruptos que favorecen con su política mundialista a esos inmigrantes y minorías que les están haciendo la vida imposible e ingrata, para otorgar su voto a gente honrada que está dispuesta a defender políticas de preferencia nacional, protección de los naturales del país y salvaguardia de la familia.

Encajar ambos trabajos para una alternativa nacional es una tarea ardua pero necesaria. Quizá requiera de movimientos políticos distintos que se alíen posteriormente.

175 (28-XI-2000)

 

Antifranquistas a mejor vida

Definitivamente, parece ser que a los antifranquistas les iba mucho mejor contra Franco que ahora con la democracia. Tanto luchar contra el Caudillo para que ahora venga la fiera etarra, recrecida y sedienta de sangre y los mate a ellos.

Ya son unos cuantos, Enrique Casas, Tomás y Valiente, Buesa, López de Lacalle, Jáuregui. Y ahora el ex ministro Ernest Lluch. No pueden darnos su opinión post-mortem, aunque ha quedado un tal Recalde que estoy deseando que se mejore y pueda recuperar el uso de su mandíbula rota por la bala asesina para que nos cuente lo que opina. Bueno, es aquel viejo dicho, siempre cumplido, de que la Revolución devora a sus propios hijos. Desde la francesa de 1789 a la rusa de 1917, la española del 36 y esta de ahora. Los Danton y Robespierre terminaron en la guillotina que ellos usaron con profusión. La casi totalidad de los miembros del Comité Central del Partido Comunista Ruso murieron violentamente, la mayor parte fusilados, cuando no víctimas de atentados como Leon Trotsky. No falta quien supone que los mismos Lenin y Stalin no murieron por causas naturales, aunque resulte natural que el veneno acabe con la vida del paciente.

Estos socialistas revolucionarios de ahora no han sido tan espectaculares, pero han sido mucho más efectivos. Han utilizado la legalización y promoción del aborto para diezmar al pueblo español y someterlo a las directrices del mundialismo. Este ministro no sólo fue responsable, como diputado y como miembro del consejo de ministros, de la inicua ley del aborto, sino que fue el responsable directísimo de que se cometieran los primeros abortos legales, realizados en clínicas de la seguridad social en Oviedo y Torrelavega en 1985. Yo siempre dije que el que a aborto mata de eutanasia morirá. La eutanasia de Lluch ha sido bastante prematura.

El finado fue también Rector de la Universidad Menéndez Pelayo, para deshonra del gran polígrafo español, gloria de nuestras letras y facundo defensor de la España inmortal, que jamás pudo suponer que alguien tan opuesto a él dirigiría, con el presupuesto del Estado, ese cuento destinado a satisfacer la egolatría de los intelectualoides serviles del sistema, contentos de llenarse el bolsillo por tan cuco procedimiento.

 

Iglesia y funerales

Menos mal que estos últimos socialistas resultan ser medianamente consecuentes. Todos los demás tuvieron solemnes funerales católicos. Esta vez no, y no porque la cobardona iglesia española los prohíba como debiera para pecadores públicos culpables de terribles delitos, como el aborto. Sino porque ellos son más consecuentes y no los quieren. Así ha sucedido con Jáuregui y con Lluch. Me parece bien. Que se deslinden los campos.

Unos eclesiásticos a los que molestaba la secular alianza entre el Trono y el Altar, la confesionalidad católica del estado, y la presencia al frente del mismo de católicos consecuentes, como era el caso del Régimen anterior, ahora practican el servilismo más solícito en defensa del sistema democrático, anticristiano y masónico que venimos padeciendo.

El Cardenal Rouco, con motivo del XXV Aniversario de la coronación del actual jefe del estado, aprovechando su discurso de inauguración de la Asamblea Plenaria, ha hecho un panegírico de Juan Carlos que haría palidecer de envidia a Crammer, el servil obispo anglicano al servicio de Enrique VIII.

El cardenal madrileño está satisfechísimo del régimen actual. Ni la más leve crítica. Ni la matanza de 60.000 criaturas anualmente, ni la perversión de la juventud, ni el 6º ni el 9º mandamientos, ni el perjurio que supuso cambiar de Régimen, ni la invasión de las sectas y del fundamentalismo islámico. Bueno, sí, el terrorismo, pero del cual no tiene ninguna culpa el régimen actual, ni de la delincuencia, ni de la violencia juvenil, ni de la doméstica, ni del paro ni del régimen de semiesclavitud en el trabajo. Es que todo esto era una aspiración muy sentida de la sociedad española que el sucesor del Generalísimo supo interpretar muy bien, recogiendo esas "legítimas aspiraciones". Y un cuerno, señor Cardenal.

Tal lacayismo con respecto a un régimen positivamente anticristiano no tiene parangón en toda la Historia de España, incluido el régimen despótico de Carlos III. Entonces y ahora hubo un Obispo de Cuenca, siendo entonces y ahora aquella diócesis un cuenco, un remanso de fe intrépida, de solicitud apostólica y testimonio cristiano. Pero muerto D. José Guerra Campos ya no vemos el menor rastro de resistencia al poder totalitario y sin escrúpulos que nos han impuesto.

 

Gallegos por España

Bajo la férula de Fraga Iribarne, ex ministro de Franco, Galicia lleva el mismo camino de insolidaridad y rechazo de España que otras regiones, para que se vea que el resultado siempre es el mismo con independencia de las personas que lo llevan a cabo. Los mismos principios producen los mismos resultados.

Resulta difícil encontrar manifestaciones de españolismo populares en Galicia. Ni en los campos de fútbol, que suele ser el único espacio donde a veces se manifiesta el patriotismo español, especialmente de parte de la juventud. Pues han tenido que ser los gallegos, pero en París, donde han coreado con entusiasmo inenarrable el "Que viva España" para celebrar la victoria del Deportivo de La Coruña en el Parque de los Príncipes. Tendrán que ser nuestros emigrantes, nuestros hispánicos por el ancho mundo, los que un día repueblen España, devastada por esta epidemia de grafiosis que está acabando con todos los olmos de la españolía, del mismo modo que serán los evangelizados del Tercer Mundo los que habrán de venir a recristianizarnos y también a repoblarnos, si es que vuelve a ser posible la España Católica después de la desoladora y nefasta era de la segunda restauración borbónica (como debe ser denominada correctamente frente al intento de reinstauración que acometió el franquismo, desmantelada por el perjuro y la traición). ¿Qué nos depararán los siguientes 25 años?. ¿Quedará algo de España?. ¿A cuántos miles de españoles más tendrán que matar para que el pueblo reaccione y se aplique la pena de muerte y se haga lo necesario para exterminar al terrorismo y a sus nodrizas nacionalista y marxista?. ¿Cuántos millones o docenas de millones de musulmanes nos van a invadir?. ¿Nos tendremos que ir con los españoles de la diáspora para recordar y añorar lo que fue España?. ¿Resurgirá el terrible genio español y hará pagar con creces a los bribones toda su maldad?. Sólo Dios lo sabe. A Él, que todo lo puede, encomendémonos. Piedad, Señor, Piedad con España, si no por nosotros, que no lo merecemos, por nuestros antepasados, nuestros mártires, nuestros héroes y nuestros santos.

174 (19-X-2000)

 

Separatismo y democracia

Los memócratas no paran de repetir por boca de ganso que ETA atenta contra la democracia. Nada más falso. ETA sabe muy bien que sólo la democracia le permite lo que le permite: nada de pena de muerte, ni cadena perpetua, ni largas condenas; pero sí estructura política legal, medios de prensa, gobierno autónomo complaciente y en lenidad con la violencia callejera, etc, etc, etc. Si se acabara la democracia se le acabaría todo eso. Por eso pisaron el freno en los momentos posteriores al 23-F, porque un gobierno patriótico español que diera protagonismo al Ejército y actuara con contundencia se los merendaba en pocos meses. Los etarras lo saben, porque son criminales, pero no tontos, como sí resultan serlo infinidad de memócratas oportunistas que serían cualquier otra cosa si la veleta marcara otra dirección de los vientos.

Pero lo peor es que la democracia justifica el separatismo, y de rebote el terrorismo. Voy a demostrarlo. Para la democracia no hay otra cosa que la voluntad popular expresada en las urnas. Es decir, que ni ley natural, ni tradición histórica, ni costumbres, ni nada de nada. Sólo lo que digan las urnas. Y no se cansan de repetirlo. A los mismos terroristas les dicen que por las urnas todo se puede defender. Y constantemente reclaman la unión de los demócratas. Lo único ilícito es la violencia. Pero sólo es ilícita cuando ataca a la democracia. Si es contra lo que no sea democracia, entonces sí que vale, y sobre todo vale para imponer la democracia. Por eso justifican desde la bárbara Revolución de 1789, su guillotina y sus masacres, a las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki contra las dos únicas ciudades católicas del Japón, por cierto. Justifican los bombardeos contra Irak o contra Serbia, el bloqueo de sus países o la invasión, cuando no la guerra de guerrillas. Porque contra lo que no sea democracia sí valen el terrorismo y la violencia. Por eso justificaron también a ETA y se aliaron con ella y le dieron la amnistía en una de las primeras medidas legislativas de las Cortes democráticas en 1977. Ahí queda el texto para oprobio eterno de los demócratas: "Amnistía para cuantos lucharon por la democracia y las libertades de los pueblos de España", lo que tradujeron en excarcelar etarras, fraperos y grapos. Porque aquello valía contra el Régimen de Franco.

Pero resulta que la ETA no luchaba directamente por la democracia en España, sino indirectamente en cuanto sabía que la democracia en España la beneficiaría tácticamente para lograr sus propósitos, imposibles con el anterior Régimen. Y ETA, que nunca ocultó su propósito de implantar una nación independiente llamada Euskadi según el modelo socialista del marxismo-lenismo, siguió en su propósito. ETA no cambió. Cambiaron los demócratas, porque ahora mandan ellos. Esa mentalidad se les escapa de continuo. Pero hombre, ¿cómo han podido matar a López de la Calle o a Jáuregui, que lucharon contra Franco, que fueron a la cárcel, que defendieron a la ETA, que quisieron la amnistía, que eran partidarios del diálogo?. O sea, que contra otros hay una explicación, casi una justificación. Pero contra ellos mismos, no.

Pues bien, los demócratas de Herri Batasuna no cejan en proclamar lo mismo que estos demócratas. Que para implantar su democracia es lícito matar a quienes se oponen. Que ellos quieren ejercer su derecho al voto sin cortapisas históricas ni morales. Exactamente igual que los demócratas de aquí. Y la diferencia estriba tan sólo en dos cosas:

Los etarras y con ellos los nacionalistas exigen que se les reconozca el derecho de autodeterminación, es decir, el derecho a votar con sufragio universal y decidir ellos solos sin injerencias de nadie más. Democracia para ellos. Y que España se quede con su democracia, que de ninguna manera quieren impedirla. Y mientras los nacionalistas de PNV y EA junto a los comunistas de Izquierda Unida y los seudocarlistas del Partido Carlista entre otros dicen que ese objetivo de independencia y autodeterminación es el mismo que el de los etarras, dicen con la boca pequeña que no vale matar para conseguirlo, pero que sí hay que hablar y entenderse con los que matan. Y los que matan dicen que tienen los mismos objetivos que los otros, pero que sí es lícito matar porque no les dejan instaurar su democracia, tan democracia como la que hay aquí, pero con otros límites geográficos. Y que en cuanto les reconozcan su derecho a ser demócratas sin depender de los demócratas del resto del Estado español, que ellos dejan de matar.

Así pues, estamos en una guerra entre demócratas. Y los demócratas de aquí no se lo consienten, no porque les importe la unidad de España, que yo creo que en el fondo les importa un pito, como demuestran continuamente, sino porque ello podría provocar una reacción del pueblo y del ejército español, dicho con minúsculas porque está así de encogidito, y se les acababa la democracia, que es lo que verdaderamente les importa, la democracia, no España.

De hecho, ya hay proyectos en las alturas para formar esa democracia de independencias a la Commonwhealth , con el príncipe Felipe como protagonista y único lazo de unión entre estados independientes, pero menos por virtud de la Comunidad Económica Europea, ya que la moneda española desaparece y el Ejército queda integrado y a las órdenes de la Unión Europea. Independencia práctica. Y los borregos de las manos blancas votarán que sí si se les pregunta. Basta con la tele, que nosotros no somos daneses. De ahí el odio represivo contra los patriotas españoles, especialmente los jóvenes que continuamente son agredidos, vejados e intimidados por mercenarios uniformados al servicio del poder democrático y antiespañol. Porque esa juventud es la única capaz de enfrentarse a sus torvos propósitos.

 Los que nos faltan

Nos van dejando amigos entrañables. Quiero recordar a Luis Lavaur, que nos deleitaba con sus crónicas de viajes repletas de anécdotas y apuntes históricos. Estaba muy documentado sobre la masonería y antes de morir nos legó su obra "Ejército y Masonería durante la II República española". Ayudó económicamente, aconsejó y siempre fue muy franquista. Siempre me decía que debíamos sacar fotos del Caudillo joven, no sólo de sus últimos años. Otro amigo entrañable fue el Padre jesuita Baltasar Pérez-Argos, hombre santo y sabio, que irradiaba bondad. Siempre atento y siempre cercano, siempre solícito si se le reclamaba. Su libro "Política básica" es fundamental. Siempre que había elecciones me llamaba y me preguntaba: "José Luis, ¿a quién debemos votar esta vez?". Y él, que sabía muchísimo más que tantos enteradillos presumidos, obedecía con sencillez. Tenía muy claro el papel que nos corresponde a cada uno. Aquí todo el mundo piensa por su cuenta, se lo sabe todo, y no obedece. Así nos va. El Padre Baltasar entendía con claridad meridiana cuál era el papel de cada uno, lo que significa la gracia de estado, y que si él decía Misa y predicaba con ardor y con pasión, y las almas debían obedecerle espiritualmente si las dirigía, él y todos deben obedecer a los líderes políticos en lo que es materia de ellos. Quede su ejemplo para pedir más sabiduría y más santidad y menos "enteradillos". Que ellos nos lo alcancen de la Providencia desde el más allá.

173 (13-VII-2000)

 

Sueños de verano ( III )

Los terroristas

Los presos terroristas ahora sí que estaban concentrados. En caso contrario habrían sido linchados por los delincuentes comunes. Lo curioso era que se comportaban ejemplarmente. Nada de bravuconadas, ni visitas masivas de familiares con ikurriñas, pancartas y parafernalia. Algo había pasado.

Me enteré de que todos tenían penas de muerte sobre sus cabezas. Pero su cumplimiento estaba dilatado hasta el momento en el que los terroristas cometieran nuevos asesinatos. Cada víctima inocente suponía que cinco de ellos serían ajusticiados a la madrugada siguiente. Al principio se lo tomaron en broma:

En eso que llegó todo azorado y nervioso un colega que estaba en el puesto 59 de la lista.

Estos sabrosos diálogos escuchaba yo entre los terroristas presos, paseando mi ectoplasma sonambular entre ellos sin que advirtieran mi presencia. Tiempo después, la escena resultaba parecida, pero con algunos menos, pues cuando llegaron a 125 fusilados los terroristas cesaron sus acciones y ETA quedó desarticulada. Los mismos presos y sus familias los delataron.

Quizá porque sólo me fue dado escuchar los diálogos, esta vez me desperté mucho menos sobresaltado. Ver las escenas en directo resulta muy duro para mi sensibilidad.

 

Sueños de verano ( IV )

Los exiliados

Playas soleadas, música de mariachis, bellísimas mujeres en ceñidos bikinis, palmeras y cocoteros, una terraza y unos personajes que me parece reconocer. Están muy, pero que muy viejos; pero sí, son ellos. Lleno de escamas, semejante a un batracio, pegado a la hamaca y moviendo lentamente su enorme cabezón, con lento parpadeo y cansado perorar:

El otro yergue la testuz, escupe las palabras por la comisura derecha del labio:

Aparece una señora de buen porte aún, aunque su pelo rojizo no se corresponde con sus arrugadas facciones. Con un mohín hipócrita saluda:

Un sonriente camarero mulato les renovó los daikiris, comentando desenfadadamente:

Los dos carcamales se congestionaron y enrojecieron, presos de rabia y furor. Sus nietos fueron a darles la pastilla, pero ellos, puestos en pie gritaron airados al camarero:

Yo me desperté, esta vez sin sobresaltos, más bien divertido y alegre. Será que se acaba el verano.

172 (8-VII-2000)

 

Sueños de verano ( II )

El empalado

Ya era un anciano y parecía muy asustado. Su rostro desencajado no me permitió reconocerle al instante. Balbuceaba frases entrecortadas:

El fiscal blandía su dedo acusatorio y desgranaba acusaciones con tono firme:

Vi luego a la muchedumbre colérica, gritona, histérica. El viejete paseaba desnudo sobre un borrico. Recibía escupitajos e insultos por doquier. Las cámaras transmitiendo. El anciano se encogía aterrado. Entraban en la Plaza Mayor. Los guardas de la Revolución Nacional le descabalgaron sin miramientos y le obligaron a subir al estrado a empujones, lo que hizo a cuatro patas, llorando y gimiendo. El alguacil demandó silencio y leyó la sentencia, que la plebe celebró con un aullido de júbilo:

Aquel palo largo y fino, de punta afilada y bien engrasada, aguardaba impaciente. El anciano fue empujado de espaldas hasta el borde. Sus sollozos eran inaudibles por el griterío. Sobre la misma punta lo sentaron. Sendas patadas en las espinillas y quedó con los pies colgando. Las cámaras daban un primer plano. Su grito fue terrorífico. Se iba hundiendo en el palo hasta que la punta afilada salió por el cuello. Sus brazos nadaban en el aire, agitándose convulsos. Los guardas le elevaron un tanto para lograr la verticalidad, hasta que el palo, siguiendo el cuello, encontró como tope la bóveda del cráneo.

Allí seguía expuesto quince días después. La plebe tomó otro camino, dejó la plaza vacía. Vi arder un edificio moderno, como un chalet con gran jardín. Me acerco a la puerta y leo: Nunciatura Apostólica. La gente grita alterada:

Veo a una matrona de aspecto fiero y grandioso. Es la España que despertó, terrible, furiosa, dominadora, vengadora de su Honor. Ella arenga a las masas. Con ella, otras dos matronas, una de ojos vendados sujetando una balanza en su mano derecha; la otra escribe en un cuaderno.

Intento decirle algo, aplacarla, templar su ira. Me mira con desprecio. Sigue gritando:

Y me despierto, convulso y agitado, sudando mucho. ¡Líbranos, Señor!

171 (29-VI-2000)

 

Sueños de verano ( I )

Los mercenarios

Aquellos viejos policías jubilados miraban al suelo cabizbajos. Ya lo habían dicho todo:

 

Las respuestas del Comité de Patriotas Agraviados se atropellaban con ira:

 

Corría el 2015 o el 2020. No sé bien. Yo pretendía convencer a aquellos jóvenes patriotas, ansiosos de desquite, de que es mejor la templanza; que la fortaleza no consiste en desahogarse, sino en saber contenerse. Pero la ira acumulada era mucha. Los afectados por la larga y siniestra tiranía mundialista y democrática no estaban dispuestos a consentir que aquellas vilezas quedaran impunes. En el alma del pueblo y de la Milicia Nacional se había instalado un ardiente espíritu purificador. La complacencia, la desidia, la tolerancia y el pasotismo de antaño se habían trocado en una inmensa sed de justicia y ninguno de los responsables se iba a quedar sin recibir su merecido.

 

Los antiguos polis osaron manifestarse. Contra ellos arremetió una muchedumbre de patriotas enardecidos que les dieron una paliza homérica entre la Cibeles y el Bernabéu. pero nadie creía que hubieran recibido tanto como dieron antaño. Pero eso sí; esta vez era todo junto. Terminaron en cueros vivos.

 

El viejo Próspero me imploraba piedad:

 

La Guardia Civil no consintió ser el amparo de los miserables. Ella misma depuró a muchos. Lo más divertido era ver a los antiguos, duros y terribles mercenarios convertidos en delatores de sus compañeros para excusarse de sus propias culpas.

Los que habían sido honrados, buenos, nobles y leales dirigían ahora la Milicia Nacional y se mostraban implacables contra sus antiguos compañeros, a los que conocían demasiado bien para tenerles compasión.

 

Intenté convencer a los dirigentes sobre los que yo tenía algún ascendiente para que borraran los archivos de los ordenadores. Pero es que estaba todo registrado. El mundialismo, en su afán persecutorio, en su voracidad recaudatoria y en su enfermiza curiosidad de "Gran Hermano", había dejado rastros y datos de todo. Del guardia urbano que disfrutaba poniendo multas a los coches con bandera nacional en los 20-N, en los triunfos del Madrid y de la Selección; del inspector de hacienda que se divertía persiguiendo a los anunciantes del "Alcázar"; de los jueces inicuos y prevaricadores que sentenciaban contra toda justicia y todo derecho. De los chivatos que enseguida delataban patriotas por lo más mínimo también quedó constancia, números de teléfono, identidades. Fue muy notable comprobar que incluso había algunos religiosos. Todos recibieron notificaciones y se las tuvieron que ver con los perjudicados para explicar su actitud tan pluralista, democrática, respetuosa y abierta.

 

Yo quería decir que todo aquello tenía aires de venganza y que algo había que dejarle a Dios para el Juicio Final. Pero el pueblo español volvía a sentirse instrumento de los designios de la Providencia; extrañamente, vestía indumentaria goyesca. Era como si se repitiera la historia con los "afrancesados". Sí, también ahora había muchos exiliados. Pero no eran bien vistos en la Europa de las Patrias. Se tenían que ir más lejos.

- ¡Qué calor!, - dije al despertar.

170 (6-VI-2000)

 

El negocio de la libertad

Así se titula un grueso volumen en el que el conocido periodista Jesús Cacho cuenta algunas de las claves del proceso democrático español. La tesis central viene a ser la historia de un proceloso contubernio que tiene como eje la relación Jesús Polanco - Felipe González - Juan Carlos de Borbón. Todos ellos se estarían beneficiando mutuamente desde el poder del estado, el poder político y el poder mediático.

En el relato aparecen personajes intercambiables, como Mario Conde, ahora caído en desgracia, pero que llegó a doctor honoris causa por intervención directa del actual jefe del estado; Manuel Prado y Colón de Carvajal, financiero de las necesidades del mismo señor; Ricardo Díaz-Hochtleiner, favorecedor de los negocios del cántabro dueño de Prisa desde los entresijos del Ministerio de Educación ya en tiempos de Franco y recién nombrado para un alto cargo del gobierno Aznar; Javier de la Rosa, que hizo rebatiña del imperio KIO, con 100 millones de dólares (18000 millones de pesetas) para los aledaños de la Zarzuela; Villalonga, que se ha hecho con la mayor empresa de España, Telefónica, por la continuada amistad desde la infancia con el de Quintanilla de Onésimo, ahora rota por sus devaneos sentimentales, que no por su escandalosa política de hacer multimillonarios a sus amigos ejecutivos; más toda la prensa del pesebre, con Ansón, Godó, Asensio, Campo Vidal, Cebrián, Pradera (nieto del eximio prócer tradicionalista,, ¡qué pena!).

Algo huele a podrido en Dinamarca, que decía el clásico. Y eso que el autor se reserva mucha munición contra los que pretendan atacarle por este libro que ninguna editora importante se atrevió a publicar y que se está vendiendo como rosquillas. El resumen de su trabajo de investigación es que "la corrupción es consustancial a la democracia". Para esa conclusión no hacía falta buscar y trabajar tanto. Nosotros, los patriotas, lo venimos diciendo desde antes de que aquí llegara este castigo que supera con mucho a las plagas de Egipto.

Falta establecer la relación profunda que mueve a esos personajes, algo más que la ambición personal y la falta de escrúpulos que se ponen de manifiesto a cada paso. Me refiero a su relación con las sociedades ocultas, ya que muchos de ellos pertenecen a la masonería, como la Logia Royal Alfa; otros en la Trilateral, el Club Bilderberg y el Club de Roma.

 

Desde el banquillo

Uno de los principales agraviados por la prepotencia de Polanco y el felipismo es el juez Javier Gómez de Liaño, que ha escrito un libro con el titulillo de este párrafo. Se le ocurrió procesar al cantabrón dueño de Prisa, El País, la cadena Ser, Canal Plus, Sogecable, etc., porque había usado los depósitos de los clientes para financiar otras actividades, lo que no está permitido legalmente. Toda la maquinaria judicial, infestada de socialistas, se puso en marcha para que Polanco fuera absuelto y para que el juez, caso rarísimo, fuera a su vez procesado por prevaricación. Con Clemente Auger al frente de la Audiencia, sus adláteres Bacigalupo y García-Ancos, y el famoso Garzón actuando de testigo.Gómez de Liaño fue condenado y separado de la carrera judicial, lo que le ha hundido su vida. Se despacha a gusto en el libro. Dice, entre otras cosas, que el gobierno socialista entre 1982 y 1996 "fue fascismo técnico, como los trágicos gobiernos de Hitler y Stalin". Afirma que "las instituciones básicas del Estado están en quiebra", que la Administración de Justicia "es un foco de pestilencia y refugio de delincuentes"; que el Consejo General del Poder Judicial "no es mas que una caja donde se guarda lo peor de la política y se apesebran los jueces que no lo están ya". Califica al magistrado García-Castellón de "Sancho Panza de Banesto y Biscúter del comisario Carvalho en el asunto de la niña Olga Sangrador". A Garzón le trata de "un pez muerto que flota en el mar de la mentira, que deja escapar el olor de la ignominia propio de la halitosis de un perjuro".

Cuando se inicia su proceso tiene el presentimiento de que "la injusticia lleva muchos meses gritando con voz de prostituta borracha", pero que al fin "la batidora de la historia lo tritura todo y que estos canallas morirán ahogados en sus propios excrementos".

Pues si los jueces piensan esto de la Justicia española, supongo que si llegamos al poder tendremos que desmantelarla. ¿Y la Medicina, la Prensa, la Banca, el Ejército, la Policía, la Universidad, la Enseñanza...?. ¿Habrá algún ámbito de la pública sociedad que no esté manchado por la lepra de la corrupción democrática?.

 

Liberales, rojos y judíos

Mis amigos del voto útil y del mal menor estarán que no caben de gozo. Ya tenemos gobierno con unos cuantos rojos de la extrema izquierda reconvertidos, como Celia Villalobos y Pilar del Castillo. Otros son de familia republicana, de los que cerraban su comercio en Palma cuando iba Franco por allí. No faltan divorciados como Álvarez-Cascos y otros presumen de no haber bautizado a su hijos, como el secretario de Estado de Asuntos Exteriores, Miquel Nadal Segalá. El enigmático Eduardo Serra, ministro de Defensa con sociatas y peperos, se lleva el momio de la Presidencia de la Fundación del Museo del Prado. A ese lo tuvo que poner Aznar en su primer gobierno por indicación directa de Juan Carlos. Según Jesús Cacho fue porque Felipe llamó alarmado a la Zarzuela al enterarse de que los papeles del CESID podían darse a la publicidad, con el consiguiente encausamiento de todos por la guerra sucia y otros asuntos no menos vergonzosos. Por fin, al judío Enrique Múgica Herzog le hacen Defensor del Pueblo con el beneplácito de todos los partidos, excepto el PNV, que se siente atacado por el resentido hermano de un recién asesinado por ETA. Menos mal que nos han quitado del medio a ese inepto que lucía de Delegado del Gobierno en Madrid, responsable entre otras cosas de los brutales ataques al patriotismo, ora por las fuerzas de orden público a su servicio, como sucedió en la Cibeles en 1998 y recién ahora mismo, en los estadios de fútbol o en la detención de los militantes de AJE por llevar banderas de España; ora por su seguidismo de las campañas ultraizquierdistas, como en el caso del Movimiento Católico Español en Cercedilla. Por no hablar del desmadre permanente, delincuencia, gamberrismo y vicio, en que se halla convertida la capital de España; aunque eso se extiende por toda la geografía nacional.

 

169 (26-III-2000)

 

El perdón del 12 de Marzo

Ha tenido lugar un acto sin precedentes el pasado 12 de marzo, en el que Juan Pablo II ha pedido perdón por los pecados de los hijos de la Iglesia a lo largo de los siglos. Ese perdón se basa en un documento llamado "Memoria y Reconciliación" del que paso a extractar algunos pasajes significativos con mis comentarios en negrita para mejor contraste del lector.

...La purificación de la memoria. Ésta consiste en el proceso orientado a liberar la conciencia personal y común de todas las formas de resentimiento o de violencia que la herencia de culpas del pasado puede habernos dejado, mediante una valoración renovada, histórica y teológica, de los acontecimientos implicados, que conduzca, si resultara justo, a un reconocimiento correspondiente de la culpa y contribuya a un camino real de reconciliación. Un proceso semejante puede incidir de manera significativa sobre el presente, precisamente porque las culpas pasadas dejan sentir a todavía menudo el peso de sus consecuencias y permanecen como otras tantas tentaciones también hoy día. Mayor peso deberían tener las culpas recientes y presentes. Y en cualquier caso aquellas culpas debieran contrastarse con las de los enemigos y contrarios. Sin olvidar que el señalamiento de supuestas culpas puede suponer un nuevo resentimiento y enfrentamiento para quienes defienden la memoria histórica de aquellos actos. Puede suponer también un complejo de inferioridad y puede dar lugar a nuevos enfrentamientos y resentimientos.

La finalidad del texto no es someter a examen casos históricos particulares, sino esclarecer los presupuestos que hayan fundado el arrepentimiento relativo a las culpas pasadas. O sea, nada de nada, que se quede todo en generalidades.

No faltan, sin embargo, fieles desconcertados, en cuanto que su lealtad hacia la Iglesia parece quedar alterada. Algunos de ellos se preguntan cómo transmitir el amor a la Iglesia a las jóvenes generaciones, si esta misma Iglesia está imputada por crímenes y por culpas. Otros observan que el reconocimiento de las culpas es al menos unilateral y se ve aprovechado por los detractores de la Iglesia, satisfechos al verla confirmar los prejuicios que ellos mantienen a su respecto. Otros ponen en guardia ante la culpabilización arbitraria de generaciones actuales de creyentes por deficiencias en las que ellos no han consentido en modo alguno, aun declarándose dispuestos a asumir su responsabilidad en la medida en que grupos humanos se pudieran sentir todavía hoy afectados por las consecuencias de injusticias sufridas en otros tiempos por sus predecesores. Algunos, además, retienen que la Iglesia podrá purificar su memoria respecto a las acciones ambiguas en las que ha estado implicada en el pasado tomando simplemente parte en el trabajo crítico sobre la memoria, que se está desarrollando en nuestra sociedad. Así ella podría afirmar condividir con sus contemporáneos el rechazo de lo que la conciencia moral actual reprueba, sin proponerse como la única culpable y responsable de los males del pasado, buscando al mismo tiempo el diálogo en la comprensión recíproca con cuantos se sintieran todavía hoy heridos por hechos pasados imputables a los hijos de la Iglesia. Finalmente, es de esperarse que algunos grupos puedan reclamar una petición de perdón en relación con ellos, o por analogía con otros o porque retengan haber sufrido comportamientos ofensivos. En cualquier caso, la purificación de la memoria no podrá significar jamás que la Iglesia renuncie a proclamar la verdad revelada que le ha sido confiada, tanto en el campo de la fe como en el de la moral. Se olvidan de los que nos sentiremos agredidos, pensando que se ataca la Tradición y se juzgan como malos hechos que fueron buenos, los que juzgamos que se trata de satanizar métodos, ideas y doctrinas ligadas al pasado pero que algunos consideramos que deben aplicarse hoy. En otras palabras, que se pretende evitar una vuelta al pasado desde un camino erróneo que se ha seguido ahora, en el presente, desde las reformas litúrgicas a las complacencias con la democracia, la tolerancia, etc.

Se perfilan así diversos interrogantes: ¿se puede hacer pesar sobre la conciencia actual una "culpa" vinculada a fenómenos históricos irrepetibles, como las cruzadas o la inquisición? Ya se está citando expresamente, ya se está condenando sin hacer siquiera el juicio. Se ataca el uso de la violencia, contra el enemigo exterior y contra el enemigo interior. Así quedaremos a merced de los que nos agreden, que triunfarán según la ley natural.

Además, actos de violencia perpetrados por Israel contra otros pueblos, que parecerían exigir una petición de perdón a aquellos pueblos o a sus descendientes, son comprendidos como la ejecución de directrices divinas respecto a ellos, como, por ejemplo, Jos 2-11 y Dt 7,2 (el exterminio de los cananeos) o 1 Sani 15 y Dt 25,19 (la destrucción de los amalecitas). En tales casos, el mandato divino implicado parecería excluir toda posible petición de perdón que habría de hacerse (20). Las experiencias de malos tratos por parte de otros pueblos, sufridas por Israel, y la animosidad así suscitada, podrían haber militado también contra la idea de pedir perdón a estos pueblos por el mal causado a ellos (21). Claro, majetes, no vais a condenar a los judíos por ser violentos. A ellos se lo manda Dios. [...] nosotros hemos pecado, hemos actuado como inicuos, alejándonos de ti, hemos faltado en todo modo y manera. No hemos obedecido tus mandatos’ (Dan 3,26.29). Así oraban los hebreos después del exilio (cf. también Bar 2,11-13), haciéndose cargo de las culpas cometidas por sus padres. La Iglesia imita su ejemplo y pide perdón por las culpas también históricas de sus hijos" (22). Pero era porque ellos, en conjunto, se apartaron de los mandatos de Dios.

En una estructura social hecha de tribus, clanes y familias se creaban inevitablemente situaciones de desorden cuando individuos o familias de condiciones precarias debían "rescatarse" a sí mismos de las propias dificultades, entregando la propiedad de su tierra o casa, siervos o hijos a aquellos que se encontraban en condiciones mejores que las suyas. Un sistema como éste producía el efecto de que algunos israelitas llegaban a sufrir situaciones intolerables de deuda, pobreza y esclavitud, para beneficio de otros hijos de Israel, en aquella misma tierra que les había sido dada por Dios. Todo esto podía traer consigo que en períodos más o menos largos de tiempo un territorio o un clan cayeran en las manos de pocos ricos, mientras que el resto de las familias del clan llegaba a encontrarse en una forma tal de endeudamiento o de esclavitud que les obligaba a vivir en total dependencia de los más acomodados. Pues imaginemos lo que ocurre cuando los esclavizados por ese sistema de actuar no son judíos, sino gentiles y goims. Empezaremos a comprender por qué les han odiado todos los pueblos del mundo.

De todo lo dicho se puede concluir que la llamada dirigida por Juan Pablo II a la Iglesia para que caracterice el año jubilar con una admisión de culpa por todos los sufrimientos y las ofensas de que se han hecho responsables en el pasado sus hijos (cf. TMA 33-36), así como la praxis unida a ello, no encuentran una verificación unívoca en el testimonio bíblico. A confesión de parte...

"Es justo que, mientras el segundo milenio del cristianismo llega a su fin, la Iglesia asuma con una conciencia más viva el pecado de sus hijos recordando todas las circunstancias en las que, a lo largo de la historia, se han alejado del espíritu de Cristo y de su evangelio, ofreciendo al mundo, en vez del testimonio de una vida inspirada en los valores de la fe, el espectáculo de modos de pensar y actuar que eran verdaderas formas de antitestimonio y de escándalo. Siempre que se demuestra taxativamente

. Juan Pablo II ha afirmado respecto a la valoración histórico-teológica de la actuación de la Inquisición: "El Magisterio eclesial no puede evidentemente proponerse la realización de un acto de naturaleza ética, como es la petición de perdón, sin haberse informado previamente de un modo exacto acerca de la situación de aquel tiempo. Ni siquiera puede tampoco apoyarse en las imágenes del pasado transmitidas por la opinión pública, pues se encuentran a menudo sobrecargadas por una emotividad pasional que impide una diagnosis serena y objetiva... Esa es la razón por la que el primer paso debe consistir en interrogar a los historiadores, a los cuales no se les pide un juicio de naturaleza ética, que rebasaría el ámbito de sus competencias, sino que ofrezcan su ayuda para la reconstrucción más precisa posible de los acontecimientos, de las costumbres, de las mentalidades de entonces, a la luz del contexto histórico de la época" (34). Pero no se nos ha comunicado el resultado de esa investigación. Se podían haber ahorrado la molestia y haber leído a Menéndez y Pelayo, resumido en su famoso Brindis del Retiro ante toda la intelectualidad europea, donde brindó por la Santa Inquisición.

La conciencia, tanto como "juicio moral" cuanto como "imperativo moral", constituye la valoración última de un acto en relación con su bondad o maldad ante Dios. En efecto, tan sólo Dios conoce el valor moral de cada acto humano, aun cuando la Iglesia, como Jesús, pueda y deba clasificar, juzgar y en ocasiones condenar algunos tipos de comportamiento (cf. Mt 18,15-18).

Pablo VI ha pedido perdón a Dios y a los "hermanos separados que se sintiesen ofendidos "por nosotros" (La Iglesia Católica) (39). Así que hay que pedir perdón porque otros se sientan ofendidos por nosotros, aunque no les hayamos ofendido objetivamente. Los judíos también se sintieron ofendidos por Cristo, especialmente fariseos y saduceos. Así que la Iglesia Católica no habría tenido que actuar contra el cisma y contra la herejía. No tuvo suficiente amor. Y ahora sí lo han tenido con la Iglesia cismática china, con Monseñor Lefèbvre y con el Palmar de Troya. Y con la Iglesia de los 10 Mandamientos que se ha autoinmolado o que ha perecido asesinada por sus dirigentes, antiguos católicos excomulgados.

"Humildemente pedimos perdón a Dios y a los hermanos separados, así como nosotros perdonamos a quienes nos hayan ofendido" (UR 7). Sí, como lo pidió Franco contra los que se consideraron sus enemigos, que él no había tenido por tales sino a los que lo fueron de España. Pero estos son más santos que Franco y también piden perdón a los enemigos de la Iglesia. Pero no piden perdón por los pecados que han cometido ellos, sino unos antepasados de los que prejuzgan como pecadores y de los que no demuestran que hubieran pecado.

53. El uso de la violencia al servicio de la verdad

"Otro capítulo doloroso sobre el que los hijos de la Iglesia deben volver con ánimo abierto al arrepentimiento está constituido por la aquiescencia manifestada, especialmente en algunos siglos, con métodos de intolerancia y hasta de violencia en el servicio a la verdad" (TMA 35). Se está diciendo que hay que tolerar el error y que jamás es lícito combatirlo con la violencia. Es un disparate. Se refiere con ello a las formas de evangelización que han empleado instrumentos impropios para anunciar la verdad revelada o no han realizado un discernimiento evangélico adecuado a los valores culturales de los pueblos o no han respetado las conciencias de las personas a las que se presentaba la fe, e igualmente a las formas de violencia ejercidas en la represión y corrección de los errores. ¿Y cuáles han sido? Concreten, den datos. Ahora dicen que se trata de formas de violencia ejercidas en la represión y corrección de los errores. Luego hay otras formas de violencia que sí son lícitas. ¿Cuáles sí y cuáles no?.

Una atención análoga hay que prestar a las posibles omisiones de que se hayan hecho responsables los hijos de la Iglesia, en las más diversas situaciones de la historia, respecto a la denuncia de injusticias y de violencias: "Está también la falta de discernimiento de no pocos cristianos respecto a situaciones de violación de los derechos humanos fundamentales. La petición de perdón vale por todo aquello que se ha omitido o callado a causa de la debilidad o de una valoración equivocada, por lo que se ha hecho o dicho de modo indeciso o poco idóneo" (41). Pero tampoco se nos dice cuándo y de qué modo se hizo eso concretamente. Se da por supuesto y que cada uno se imagine lo que quiera. ¡Qué malicia, qué insidia!.

"De aquellos rasgos dolorosos del pasado emerge una lección para el futuro, que debe empujar a todo cristiano a afianzarse en el principio áureo fijado por el Concilio: 'La verdad no se impone más que por la fuerza de la verdad misma, que penetra en las mentes de modo suave y a la vez con vigor?'" (TMA 35; DH 1). Falso de toda falsedad. La verdad muchas veces no puede imponerse si no es auxiliada de los medios naturales humanos, entre los cuales están el poder y la fuerza. Donde la fuerza de la espada no fue capaz de resistir la violencia de quienes atacaron el cristianismo, éste fue vencido y aun extirpado, como se demuestra en todo el Norte de África, en Arabia, en Turquía durante este siglo o en los países protestantes. Ahora mismo la verdad no tiene alas para llegar a los países musulmanes como Arabia Saudita. Jesucristo lo manda de otro modo: "Cuanto a esos mis enemigos que no quisieron que Yo reinara sobre ellos, traedlos aquí y delante de Mí degolladlos" (Lc XIX, 27).

5.4. Cristianos y hebreos. La hostilidad o la desconfianza de numerosos cristianos hacia los hebreos a lo largo del tiempo es un hecho histórico doloroso y es causa de profunda amargura La Shoah fue ciertamente el resultado de una ideología pagana, como era el nazismo, animada por un antisemitismo despiadado, que no sólo despreciaba la fe, sino que negaba hasta la misma dignidad humana del pueblo hebreo. No obstante, "hay que preguntarse sí la persecución del nazismo respecto a los hebreos no haya sido facilitada por los prejuicios antijudíos presentes en las mentes y en los corazones de algunos cristianos [...] ¿Ofrecieron los cristianos toda la asistencia posible a los perseguidos, en particular a los hebreos?" (46). Franco salvó a más de 20.000, aunque justo es reconocer que sí se lo agradecen con oraciones y funerales públicos y con el recuerdo que hizo el presidente de Israel cuando visitó España. Hubo sin duda muchos cristianos que arriesgaron su vida para salvar y ayudar a sus conocidos hebreos. Pero parece igualmente verdad que "junto a tales hombres y mujeres valerosos, la resistencia espiritual y la acción cristiana de otros cristianos no fue la que se hubiera debido esperar de discípulos de Cristo" (47). Este hecho constituye una apelación a la conciencia de todos los cristianos de hoy, capaz de exigir "un acto de arrepentimiento (teshuva)" (48) y por mantener una memoria moral y religiosa" de la herida infligida a los hebreos. En este campo lo mucho que ya se ha hecho podrá ser confirmado y profundizado. Ni media palabra de por qué se producen ese odio y esos prejuicios antijudíos. Se les presenta como víctimas inocentes a través de todos los tiempos y lugares, callando irenísticamente las responsabilidades de los judíos. Ni una crítica a ellos por haber perseguido a Cristo, los Apóstoles y los primeros cristianos. Por su racismo y su codicia. Por su usura y su falta de escrúpulos con los no judíos. Por su masonería y su alianza con todos los anticatólicos en contra de la Iglesia. Por su explotación de los pueblos y su manejo del dinero y sus intrigas con los poderosos.

5.5. Nuestra responsabilidad por los males de hoy

La cuestión inquietante que hay que plantear es en qué medida los creyentes mismos han sido responsables de estas formas de ateísmo, teórico y práctico. No, el problema es en qué medida ha sido la jerarquía de la Iglesia la que lo ha propiciado estableciendo democracias y derribando estados confesionales católicos como el español, desde la promoción de obispos que no fueron franquistas con Juan XXIII hasta los conflictos con el Régimen de Pablo VI y el compadreo de Juan Pablo II con el abortista Juan Carlos I. La Gaudium et spes responde con palabras cuidadosamente elegidas: "En este campo también los mismos creyentes tienen muchas veces alguna responsabilidad. Pues el ateísmo, considerado en su integridad, no es un fenómeno originario, sino más bien un fenómeno surgido de diferentes causas, entre las que se encuentra también una reacción crítica contra las religiones y, ciertamente, en no pocos países contra la religión cristiana. Por ello, en esta génesis del ateísmo puede corresponder a los creyentes una parte no pequeña" (n. 19). Esto resulta lo mismo que decir que Cristo pudo tener parte de culpa en que no creyeran en Él; o los Apóstoles o los Santos cuando no fueron escuchados. O los mártires, que no supieron convencer a sus verdugos.

Y esto hasta el punto de poder afirmar que frecuentemente los cristianos "por descuido en la educación para la fe, por una exposición falsificada de la doctrina, o también por los defectos de su vida religiosa, moral y social, puede decirse que han velado el verdadero rostro de Dios y de la religión, más que revelarlo" (GS 19). Pero como no se les puede coaccionar, no hay que hacer nada frente a esto y dejarles actuar, según las premisas anteriores. Sin embargo, esa increencia no se manifestó ni arraigó cuando existía la Inquisición.

- En el plano interreligioso es oportuno poner de relieve cómo para los creyentes en Cristo el reconocimiento de las culpas pasadas por parte de la Iglesia es conforme a las exigencias de la fidelidad al Evangelio y, por tanto, constituye un luminoso testimonio de su fe en la verdad y en la misericordia del Dios revelado por Jesús. Pero es que ese valiente reconocimiento de culpas no se concreta en lo hecho tal día y de tal manera por tal o por cual, sino que se quedan en un plano genérico, como el Confíteor.

Como la historia de la humanidad está llena de violencias, genocidios, violaciones de los derechos humanos y de los derechos de los pueblos, explotación de los débiles y divinización de los poderosos, del mismo modo la historia de las religiones está revestida de intolerancia, superstición, connivencia con poderes injustos y negación de la dignidad y libertad de las conciencias. ¡Los cristianos no han sido una excepción y son conscientes de cuán pecadores son todos ante Dios! O sea, que todo da igual y que todos han actuado de la misma manera y que lo que pasa es que la única que lo reconoce es la Iglesia. Pues si todos son iguales y todo da lo mismo ¿para qué sirve la Iglesia y para qué convertir a nadie al catolicismo?

En los umbrales del tercer milenio es legítimo esperar que los responsables políticos y los pueblos, sobre todo los que se encuentran inmersos en conflictos dramáticos, alimentados por el odio y por el recuerdo de heridas muchas veces antiguas, se dejen guiar por el espíritu de perdón y de reconciliación testimoniado por la Iglesia y se esfuercen por resolver los contrastes mediante un diálogo leal y abierto" (54). De ilusión también se vive. Aunque esto es de risa.

La Verdad reconocida es fuente de reconciliación y de paz (pero no se reconoce ninguna verdad concreta, todo se queda en el aire y en el misterio). Reconocer los fracasos de ayer es un acto de lealtad y de valentía" (TMA 33). Y tildar de fracasos, pecados y errores nuestras glorias y victorias es una traición. Ello abre para todos un mañana nuevo. Sin duda, ¿pero mejor?

(10) Por ejemplo, el Papa "pide perdón, en nombre de todos los católicos, por los comportamientos ofensivos para con los no católicos en el curso de la historia", entre los moravios. ¿Qué es un comportamiento ofensivo? ¿No fue ofensivo Cristo con los fariseos a los que llamaba hipócritas, sepulcros blanqueados y raza de víboras, ni al expulsar a los mercaderes del templo? (cf. canonización de Jan Sarkander, en la República Checa, 21-5-1995). Ha deseado llevar a cabo "un acto de expiación" y pedir perdón a los indios de América Latina. Injuria y afrenta a la Hispanidad, obra magna de España y monumento de catolicidad y evangelización y a los africanos deportados como esclavos Obra de la masonería creada por los judíos (Mensaje a los indios de América, Santo Domingo, 13-10-1992, y Discurso en la Audiencia general del 21.10-1992). Ya diez años antes había pedido perdón a los africanos por la trata de negros, como si la Iglesia hubiera hecho alguna vez la trata de negros o la hubiera aprobado. Que pidan perdón los negreros ingleses y holandeses.

(15) A esta serie pueden referirse como ejemplos: Dt 1,41 (la generación del desierto reconoce haber pecado rechazando avanzar para entrar en la tierra prometida, pero no se le ocurrió pedir perdón por haber entrado, exterminado y expulsado a los pueblos que la habitaban); Esd lO, 13 (el pueblo reconoce ante Esdras haber "pecado en esta materia" grandemente, casándose con mujeres extranjeras. Hoy se tendrían que disculpar por lo contrario, por no mezclarse. Así que los judíos pecaban cuando no eran racistas, vaya, vaya.

Israel y Edom. Este pueblo, no obstante su condición de "hermano" de Israel, participó y se alegró de la caída de Jerusalén por obra de los babilonios (cf., p. ej., Abdías 10-14). Israel, como signo de ultraje por esta traición, no sintió necesidad alguna de pedir perdón por la matanza de prisioneros edomitas indefensos, perpetrada por el rey Amazías según 2 Crón 25, 12. Faltaría más, los judíos pedir perdón por matar a seres humanos indefensos.

168 (6-III-2000)

 

¿Os acordáis?

Con motivo del asesinato del socialista Fernando Buesa hemos podido contemplar las honras fúnebres con todos los honores públicos que se le han tributado. El féretro fue trasladado a hombros hasta la catedral de Vitoria con retransmisión televisiva en directo, presencia de autoridades y de toda la gente que quiso acudir. Por cierto que no he podido leer ni oír ni media palabra de lo que sucedió dentro de la catedral.

Es tiempo de recordar aquellos cientos de asesinados en la era democrática que se despachaban con unas cuantas líneas en los periódicos, aumentadas luego por las rituales "enérgicas condenas" de los 4 de siempre; los cadáveres eran secuestrados por el poder político, los funerales de cuerpo presente se hacían a escondidas, el público desconocía la hora de los entierros, que solía ser de madrugada; la fuerza pública impedía el paso a la gente que quería acudir, cargaba contra la muchedumbre que mostraba su repulsa.

Aún recuerdo el funeral y entierro por el teniente general Gómez Hortigüela, los coroneles Ávalos y Laso y el soldado conductor Gómez Borrero. Dada la categoría del teniente general no tuvieron más remedio que rendir honores en el Cuartel General del Ejército. Un 25 de mayo de 1.979 fue el atentado, con la UCD en el poder, los Suárez, Rosón, Martín Villa, Gutiérrez Mellado y compañía. El funeral era el 26. Acordonaron toda Cibeles hasta Colón, la puerta de Alcalá, Neptuno y el cruce con Gran Vía. Decenas de miles de personas que no podían acudir y asistir. Los coches fúnebres circulando a toda velocidad hacia la Almudena (cementerio). Los cordones de policía y guardia civil en todo el trayecto, los motoristas abriendo paso y escoltando, más cordones para impedir el acceso al cementerio en Ventas, en la carretera del Este, en el mismo cementerio. Una vergüenza; sin que la voluntad de los familiares importara.

Ese mismo día por la tarde estallaba la bomba del Grapo en la cafetería California 47, enfrente de la sede de Fuerza Nueva. 10 muertos y 80 heridos. La prensa se seguía dedicando a demostrar que los Grapo eran de extrema derecha. Como ahora, que resulta que la Eta es fascista. Nuevas cargas policiales contra el público congregado ante la cafetería, en la calle Goya. Botes de humo, balas de goma, detenciones, aporreamientos, así se trataba al pueblo español patriota y consciente que protestaba sin causar ningún destrozo. Toma libertad de expresión, libertad de manifestación y demás libertades.

Los casos fueron cientos. Cuando hubo empeño en llevar el féretro a hombros, como ocurrió con la todavía inesclarecida muerte de José Ignacio González, líder del Frente de la Juventud, la policía terminó cargando allá por Embajadores y el asesinado por el suelo. Así también con el magistrado Mateu y mil veces más. Compárese la actitud represiva con los miles de manifestaciones de todo tipo y a todas horas.

Otras veces se ocultaba el atentado y se achacaba a un accidente, como el incendio del Hotel Corona de Aragón, donde pernoctaban muchos familiares de los cadetes que habían de jurar bandera, entre ellos la mismísima viuda de Franco, doña Carmen Polo, que estuvo a punto de perecer. Y el choque de 2 aviones en el aeropuerto de Los Rodeos, con más de 500 muertos; ese choque se provocó indirectamente por una amenaza de bomba en el aeropuerto de Las Palmas que obligó a desviar uno de los vuelos.

Pero es que la ultraderecha desestabilizaba, manipulaba aquellas muertes. Esa era la justificación de esa tiránica actividad represiva y violenta del poder político de la modélica transición democrática.

Si hay niños en nuestros actos los manipulamos; en los de ellos son una simpática presencia; si nosotros llevábamos banderas de España, utilizábamos partidistamente y monopolizábamos; si en alguna rara ocasión lo hacen sus seguidores, ya que en los mítines les prohíben introducirlas, la cosa es de lo más natural. Y así, ad infinitum.

Ahora que la ultraderecha no existe, pasa desapercibida, no es capaz de movilizar miles de personas como entonces, ahora sí se pueden pasear los muertos y convocar manifestaciones, que sólo las pueden manipular ellos, los del sistema, mientras los aborregados ciudadanos circulan en silencio sin saber qué hacer, salvo aplaudir cuando les mandan, sacar manitas blancas o estulticias del mismo género.

Ahora la mayoría de los ultraderechistas que sufrieron aquellas injusticias votan y aplauden a quienes se las hicieron y acuden a las fiestas del partido vencedor con la plana mayor de sus dirigentes a disfrutar del momento, como perrillos apaleados que lamen la mano que les azota.

Yo, por el contrario, albergo una furia inmensa, un ansia incontenible de justicia, un odio reconcentrado contra todas esas manipulaciones, un desprecio infinito por las vaciedades, inconsecuencias, frivolidades y traiciones.

Ese sentimiento no se me vuelve frustración, porque Ira furor brevis est (la ira es un furor breve) sino espíritu de lucha, ganas incontenibles de contar la verdad, de salvaguardar los principios, de esforzarme por la victoria, de dirigirme a la juventud española y aleccionarla, de vaciarme por mi Dios y por mi Patria, de vencer a esta demoniocracia que es el conjunto de todos los males sin mezcla de bien alguno, a esta conjura perversa de las fuerzas del mal.

Cuanto más parecen crecerse y dominarlo todo, sojuzgarlo todo, mentirlo todo, yo más me elevo en el espíritu y más me acerco a Dios, seguro de que con Él todo lo puedo, a pesar de mis pecados y debilidades. Confío en Él, pues si le plugue tolerar estas iniquidades, en su infinita Sabiduría y en su misericordiosa Providencia tiene ya determinada cómo será la Victoria, rotunda, espeluznante, terrible, sobre todos los malvados. Y sé que yo, como todos los verdaderamente fieles y leales, formamos ya parte de esa Victoria. O Crux, Spes unica!

167 (14-II-2000)

 

Regusto morboso

¿Por qué será que siento ese regusto morboso cuando veo las imágenes? Si yo sé que no está bien alegrarse del mal del prójimo; si el linchamiento no está nada bien, que son muchos contra uno; si ese hombre es un don nadie; si su padre está de cuerpo presente; si la violencia...; si el racismo...; si la xenofobia... Entonces, ¿por qué sigo sintiendo ese gozo interior mal contenido cuando contemplo con fruición cómo le sacuden unos cuantos mojicones al gobernador civil de Almería, ahora llamado subdelegado del gobierno? Ya sabemos que los sopapos que se sueltan en una "melé" no hacen pupa de veras, que es más el sustito que otra cosa; que lesiones no hubo. Pues mi regusto interior no puede ser tan sólo porque la cosa no tuviera gravedad, pero se humillara un tantico la altiva dignidad de un preboste público.

Miro y remiro mi interior y creo que mis ancestros genéticos y espirituales son los que me hacen sentir ese morboso gustillo. Lo que pasa es que veo un brote de indignación y cólera popular; como si el rebaño se sublevara; como si el permanente engaño y la manipulación se vieran descubiertos y denunciados. Estoy tan harto de la pasividad y resignación del pueblo español, un pueblo que parece castrado y sin voluntad, como si se hubiera producido una mutación biológica y este pueblo no tuviera nada que ver con el de Viriato, Pelayo, el Cid Campeador, Hernán Cortés, Pizarro, el Gran Capitán, los Tercios de Flandes, la Reconquista, la Independencia, la Cruzada.

Y aquella indignación popular de El Ejido me ha traído aromas de Fuenteovejuna, del Motín de Esquilache, del 2 de Mayo, de la "gamazada", de la plaza del Castillo un 18 de julio. Brotes o chispas que antes he visto en Ermua y en Pamplona cuando asesinaron a Miguel Ángel Blanco; capacidad de enfrentarse, sublevación, rebeldía, indignación, cólera popular. Signos todos ellos de vida. Lo de menos es el chivo expiatorio del momento; lo importante es que se produce la reacción. Queda pueblo español; quedan españoles. En El Ejido. Y en toda España. Que la pólvora mojada se va secando. Y puede estallar con otras chispas. Aún hay esperanza.

Ya sabemos de la brutalidad del poder contra los que osan sublevarse. Lo de Esquilache lo pagaron los jesuitas, inicuamente expulsados de España y sus bienes confiscados por los masonazos Aranda, Campomanes, Floridablanca y demás conmilitones. Al 2 de Mayo sucedieron los fusilamientos del 3 de Mayo inmortalizados por Goya. A la reacción popular del Ejido suceden las detenciones, la condena de todos los politicastros y de todos los medios de comunicación. Duro con ellos y que todos escarmienten. Como en Tarrasa y en Premiá de Mar, donde hace pocos meses se han vivido los mismos problemas.

 

Los nuevos moriscos

De la imposibilidad de adaptación e integración de los musulmanes sabían mucho nuestros antepasados y siguen sabiendo allí donde el Islam tiene adeptos. Es imposible convivir con el Islam. O se deja uno dominar por los seguidores de Mahoma hasta la paulatina extinción o se guerrea con ellos hasta expulsarlos. No hay término medio. Donde hay moros hay conflicto. Por eso hubo que terminar expulsando a los moriscos en 1619, con Felipe III, 127 años después de la Toma de Granada por los Reyes Católicos. Continuas sublevaciones y la posibilidad real de que sirvieran de cabeza de puente para una invasión de los suyos obligaron a esa medida radical. También entonces era perjudicial para los intereses económicos de España y de los potentados de determinadas zonas el echarlos. Pero se hacía de todo punto necesario si se quería conservar la unidad de España. Ahora se argumenta de la misma manera, que son necesarios para las plantaciones agrícolas de Almería.

 

La situación del Ejido

El Ejido era un modelo político, económico y social del nacional-sindicalismo. Sin expropiar a nadie, sin violencias, sin quitar a uno para dar a otros. Tierras áridas. Se descubre el plástico y su capacidad de conservar el calor, beneficioso para las plantas. Se poseen los medios de horadar hasta encontrar agua en el subsuelo. Se entregan viviendas y ejidos (rectángulos de terreno; 20.000 metros cuadrados: 100x200); se organizan en cooperativas para comprar semillas y aperos de labranza, así como para vender en común los productos. Son varias cosechas al año, porque el calor se mantiene todo el año merced al abundante sol y al uso de los plásticos. El resultado es que se produce como para abastecer a toda España y media Europa, a precios muy competitivos.

Llega la democracia con su mentalidad consumista, permisiva, hedonista, antifamiliar. Ahora hay pocos hijos para seguir cultivando. Pero es que además los hijos tienen que tener carrera. Todo el mundo con carrera liberal. Que los trabajos físicos los hagan otros. Primero de otras zonas. Luego, de donde quieran venir. Además, ¿por qué conformarse con un sólo invernadero, pudiendo tener varios?. Es la mentalidad capitalista, a pequeña escala. Si al lado hay una nación sin aborto ni anticonceptivos, en condiciones de vida míseras, con cuatro perras estamos arreglados. Y empiezan a llegar, cada vez más. Legales e ilegales. Y pasa lo que pasa. Al principio son humildes. Luego se crecen. Van en grupos numerosos. Los infieles son despreciables para ellos. Comienzan los robos, las violaciones, las agresiones. Llegan las muertes. El pueblo se subleva. Pero no se puede consentir. El sistema exorciza al pueblo, lo acompleja, lo somete. Los moros no van a ser expulsados en ningún caso, tengan o no trabajo. Se les dará casa y trabajo; y centros donde reunirse. Se les indemnizará por todo lo destruido, mezquita incluida. A los españoles más decididos, encarcelados o amedrentados. Y luego vendrán las palizas y las represalias, uno a uno. Si los propietarios intentan sustituirlos por hispanoamericanos o europeos orientales, de nuestra misma religión y cultura, se lo impedirán con la huelga y los piquetes. Y se advierte a todos los españoles que deben prepararse para aceptarlos y recibir muchos más. Un número aproximado al de los que son abortados en España. Cruel paradoja.

Por otra parte, España tiene que aceptar complacida que los productos agrícolas de Marruecos entren en Europa por nuestro país, haciendo la competencia a nuestros propios productos. Y no podemos pescar en las 70 millas próximas a la costa marroquí, incluida la costa saharaui que graciosamente regalamos al hermano de Juan Carlos, el buenazo de Hassán II.

 

Colofón optimista

Menos mal que en Ceuta el GIL está impidiendo que entren cuantos moros quieran y automáticamente obtengan todos los derechos de cualquier español por el simple hecho de pisar nuestra tierra, como estúpidamente les otorga la nueva ley de extranjería. Otro motivo para votarle, además de ser el único que habla bien de Franco, no como otros que van de puros y de auténticos y son incapaces de reconocer quién es el español más grande de los últimos siglos desde Felipe II. A ver si les hace rabiar un poco a los figurones del sistema. Que eso es lo que nos hace falta. Algún gesto destemplado, alguien que desafíe al sistema y se cisque en sus escaños y se ría en su hemicirco y les cante las cuarenta. Y que el pueblo español aplauda, se sacuda la modorra, se indigne y se encolerice.

¿Por qué no mandamos cartas al alcalde de El Ejido?. Que nos empadrone allí, que somos ciudadanos ejidenses. Que no somos eunucos. Que somos del Ejido.

166 (27-I-2000)

 

A vueltas con el terrorismo

Tener que hablar de esta lacra que nos corroe desde hace 30 años es irritante y empalagoso para quienes estamos hartos de denunciar el fenómeno. Pero la mentira oficial y las mentiras de todas clases que nos bombardean nos obligan a repetir una vez más la verdad desnuda, aunque sólo sea por los más jóvenes que se van incorporando a nuestras filas y para cualquier alma inocente que se lo merezca. Para los que gritan "Vosotros fascistas sois los terroristas" cuando se reivindica la pena de muerte no cabe otra postura que el consejo evangélico: "No arrojéis vuestras perlas a los puercos".

Lo primero que hay que recomendar a la juventud es que guarde en su memoria, grabados a fuego, los momentos que viven, todo lo que ven; porque llegará el día en que se lo negarán, en que tergiversarán todo lo que ahora ocurre, igual que adulteran todo el pasado. La verdad siempre será una; la mentira, múltiple. Que se acuerden bien de todo, porque sin esa potencia del alma que es la memoria no podremos ejercitar el entendimiento ni la voluntad.

 

Breve apunte histórico

El nacionalismo vasco, como el catalán y el gallego, no se fundamenta en unas naciones o pueblos invadidos, oprimidos o sojuzgados. Jamás fueron reinos o naciones independientes. Centrémonos en los vascos. Siempre fueron españolísimos. Son el último resto de los pueblos autóctonos de la península, los únicos que no se romanizaron. Conservan la lengua íbera que se habló en toda la península. Ni siquiera ocupaban las Provincias Vascongadas actuales, donde estaban bárdulos, caritios y autrigones. Vivían en Navarra, hasta que la invasión musulmana les empujó a las inhóspitas montañas lindantes con el mar Cantábrico. Vascos como Íñigo Arista dan lugar al nacimiento del Reino de Navarra en la Reconquista. Son fundamentales en el nacimiento de Castilla independiente del Reino de León. Sus Fueros son los usos castellanos; sus Señores, los Reyes de Castilla. Ellos jamás tuvieron reyes propios, capitales propias. Sus ciudades, como Bilbao, las fundan castellanos como López de Haro.

Los vascos son universales con Castilla y al servicio de los Reyes. Elcano da la vuelta al mundo. Legazpi descubre y conquista las Filipinas, así llamadas en homenaje a Felipe II. Urdaneta establece la ruta comercial con aquel lejano archipiélago. Blas de Lezo defiende como un león los oceános para España. Ignacio de Loyola crea la Compañía de Jesús. Garay funda Buenos Aires y Echevarría es el primer obispo de Méjico. La lista sería interminable.

 

Del siglo XIX hasta Franco

El problema empieza en el siglo XIX cuando liberalismo y masonería se apoderan de España. Los vascos se baten por la España tradicional. Son los carlistas, con Zumalacárregui como prototipo. Las capitales de aquella España tradicional son ciudades vascas y navarras: Oñate, Durango, Estella. La traición de Maroto en Vergara, abrazándose con el masón y nefasto Espartero, y dos nuevas guerras de las que el carlismo vuelve a salir derrotado militarmente, aunque victorioso en mantener los Fueros de Vascongadas y Navarra, así como la unidad católica de España, marcan el comienzo de un resentimiento que algunos carlistas como Sabino Arana van a convertir en nacionalismo y deseo de separarse de España, aunque él mismo se arrepentirá pocos años antes de su muerte. Hasta bien adentrado el siglo XX ese nacionalismo va a ser cosa de cuatro chalados. La II República, potenciadora de todos los males, acrecentó ese fuego hasta el punto de que al llegar la confrontación civil el PNV, pese a su rancio catolicismo, prefirió unirse a marxistas, masones y anarquistas contra sus hermanos católicos del resto de España, de la Navarra originaria de los vascos, que movilizó tres generaciones de requetés, y la propia Álava, levantada con su Obispo, que también lo era de Vizcaya y de Guipúzcoa, pues aún no existían esos obispados.

Esa circunstancia movió al Generalísimo a suprimir los Fueros de ambas provincias, mientras mantuvo los de Navarra y Álava. La experiencia no se puede decir que fuera desfavorable a Vizcaya y Guipúzcoa, pues se colocaron en primer lugar de la riqueza nacional.

 

Fase terrorista

En el contexto de la guerra fría, la III Guerra Mundial, con una subversión mundial atizada por la Unión Soviética, nace la ETA. Tendrá un importantísimo respaldo en un clero progresista y nacionalista que hace eclosión tras el Vaticano II. Su primer atentado es en 1.968. Detenidos los más importantes etarras, se les juzga en Burgos en 1970, cometiendo el Gobierno de Franco de aquella época un terrible error: someterse a las presiones internacionales y eclesiásticas y conmutar las penas de muerte. Era aquel gobierno tecnocrático del Opus y sus Lópeces: Rodó, Bravo, Letona. Aquella debilidad envalentonó a los terroristas. Tuvieron que venir los atentados contra Carrero Blanco, la cafetería Rolando de la calle del Correo, etc., para que se produjeran detenciones masivas y se aplicaran varias penas de muerte. Aquello fue mano de santo, pero inmediatamente se murió el Caudillo y Juan Carlos dejó muy claro que él no pensaba aplicar ninguna pena de muerte.

 

La democracia

Vino la democracia y una de las primeras reuniones de las Cortes fue para aprobar la amnistía "para cuantos habían luchado por la libertad, la democracia y la libertad de los pueblos de España", lo que incluía Grapo, Frapp y Eta. Fue aprobado por todos los grupos parlamentarios, con la cobarde excepción de AP, entonces muy minoritaria. La mayoría era de UCD, trasunto del actual PP. No afectó, sin embargo, a quienes habían cometido atentados de signo contrario, como los del caso Atocha (5 abogados y empleados comunistas disidentes de Carrillo), a quienes todavía se sigue persiguiendo rabiosamente hoy en día.

De manera que quedó muy claro, en boca de los actuales partidos, que Eta no luchaba contra la democracia, sino por la democracia. Ahora dicen todo lo contrario, que luchan contra la democracia y que todos los demócratas deben unirse para combatir el terror. No todos los españoles, sino todos los demócratas. Pero está muy claro que lo que le molesta a Eta no es la democracia, que le permite actuar sin pena de muerte, ni cadena perpetua, con derechos humanos, parlamentarios, políticos y periodísticos. Lo que le molesta a Eta es España. Por eso agrede y mata a sus representantes, como los militares o los concejales no nacionalistas del País Vasco.

Ello está en perfecta consonancia con la aceptación de los terroristas en cuanto dejen de matar. Terroristas de Eta y del Frapp han militado posteriormente en el PSOE. La antigua ETA político-militar tenía su partido, Euskadiko Esquerra, con Bandrés al frente, que se integró de pleno en el PSOE. Todos son primos hermanos de estirpe marxista. Por eso tratan con más dulzura a los terroristas que a los patriotas españoles que se atreven a pedir lo que es de justicia y de ley natural, lo que sería de verdad efectivo contra ETA: la pena de muerte. Como en el juicio de Salomón, se descubre la maternidad de la criatura por quien quiere salvarla, no por quien quiere matarla.

Pero la bestia terrorista se mostró tan intransigente en su afán que no dudó en matar socialistas, lo que fue respondido por estos de manera inmediata. Al asesinato del senador Enrique Casas respondieron con el asesinato del dirigente batasuno Santiago Brouard. Vino luego la guerra sucia del Gal, que debilitó notablemente a la banda y provocó la colaboración de Francia, con el desmantelamiento de gran parte de la mafia terrorista. Ello fue lo que motivó la tregua, su debilidad, aprovechando para reorganizarse en el ínterin. A su auxilio corrió inmediatamente el nacionalismo con el Pacto de Estella. Pretendieron formar una Asamblea de Municipios Vascos como base de la independencia, pero el resultado electoral fue contrario a ellos y después de obtener la liberación o prisión atenuada de cientos de sus terroristas, que así mantienen la esperanza, vuelven a la carga.

 

Situación actual

Mientras, a ver quién es el guapo que se atreve a decir públicamente en Vascongadas lo que yo escribo aquí. El terror y la coacción son capaces de imponer la mentira, la injusticia y el mal. La historia lo demuestra trágicamente.

Solución, duro con ellos y urgente reespañolización con los medios de comunicación, que han mostrado su poder mediático para manejar una vez más al borrego pueblo español, convertido en masa dócil a lo que esos medios determinen. Todo lo que se les ocurre decir es que el terrorismo no es democrático, que si las mismas ideas las defiende democráticamente no hay nada que objetar. Lo que equivale a decir que si democráticamente votan y obtienen la independencia así será. Triste es que no se invocara el nombre de España, sino las tontadas inanes de siempre: manos blancas, nucas de eunucos, Eta no, vascos sí, aquí estamos, nosotros no matamos. Con los máximos responsables de todo el tinglado al frente, los presentes y los pasados. Puede que algún día la masa engañada que va detrás despierte, brame, salga de estampida y los aplaste.

165 (12-I-2000)

 

María de las Mercedes

La muerte de S.A.R. Doña Mercedes de Borbón y Orleáns ha vuelto a suscitar el viejo tema de la Monarquía instaurada por Franco. Los más destemplados y rabiosos monárquicos liberales no se resignan a la designación de Juan Carlos pasando por alto a su padre, D. Juan de Borbón y Battenberg. Tal designación se produjo de acuerdo a la Ley de Sucesión refrendada por las Cortes y el pueblo español en 1947 y a la Ley Orgánica de 1.966, aprobada del mismo modo, así como por la propuesta del Caudillo a las Cortes en 1969. Pero aquellos recalcitrantes liberales no se resignan por dos motivos fundamentales. El primero, porque consideran España como una finca con derecho de propiedad sobre la misma; si la pierden, quienes la recuperan están obligados a devolvérsela a ellos. El segundo, porque no quieren admitir la legitimidad del 18 de Julio, hecho constituyente fundamental de la Nación Española en este siglo, reconocido por todos los Pretendientes a la Corona, que fueron varios y cualquiera de los cuales podía haber sido designado.

Los de Estoril (residencia de D. Juan de Borbón) argüían con toda frescura que en su Juan III confluían ambas legitimidades (la carlista y la alfonsina). Pero además de que ambas se excluyen mutuamente, pretendían basar tal derecho genealógico en la descendencia, extinguida la carlista según la ley sálica que ellos no aceptan, de Francisco de Paula, hermano menor de Fernando VII y que fue excluido de esa descendencia por las Cortes de Cádiz (unos dicen que para evitarle presiones como rehén en la Corte de Bayona; otros, que porque era hijo de María Luisa de Parma, pero no de Carlos IV). El de Paula llegó a jefe máximo de la masonería en España. Su hijo Francisco de Asís, reconocido homosexual, fue casado con su prima Isabel II; de ahí arrancan las dos legitimidades pretendidas por los liberales. Pero de ahí precisamente arranca toda ilegitimidad desde cualquier ley de sucesión, por muy liberal que sea, ya que verdaderamente Alfonso XII no era hijo del de Asís, sino del Sr. Puigmoltó, verdadero apellido primero, por tanto, del actual jefe del estado español. Por lo tanto, al ser hijo natural, fuera de matrimonio legítimo, no podía ser rey.

Valga el ejemplo de un buen candidato como D. Carlos de Hagsburgo-Lorena y Borbón, aclamado como Carlos VIII por una buena porción de carlistas. Era nieto de Carlos VII, hijo de Doña Blanca. Para el legitimismo carlista, si la ley de Felipe V de 1713 era sálica absoluta como en Francia, quedaban excluidas todas las hembras y sus descendientes, como si no existieran. Si era semisálica, como propugnaba Vázquez de Mella entre otros, las hembras no reinaban pero sí transmitían el derecho a sus hijos varones cuando no había otros varones directos ni colaterales. Era el caso de Carlos VIII, como magníficamente demostró Javier Lizarza, que sigue dando vida a un carlismo sin desviaciones, al frente de numeroso Círculos por toda España. Por desgracia, Carlos VIII murió repentinamente la Nochebuena de 1953, a los 40 años. Fue enterrado con honores reales en el Monasterio de Poblet, panteón de la Corona de Aragón.

También falleció otro hijo de D. Juan, el infante Alfonso de Borbón y Borbón, que a los 14 años recibió un tiro en la frente de una pistola disparada por su hermano Juan Carlos, que tenía 18 años de edad (un accidente, según se dijo). Alfonso era vivo, simpático, muy inteligente, muy distinto a su hermano, y podía haber sido un buen candidato.

Así que se le cerraban las posibilidades al Generalísimo. Porque otros pretendientes, como Javier de Borbón-Parma y su hijo Carlos Hugo, aparte de su nacionalidad francesa y sus inveteradas indecisiones propias de los Borbones, se desviaron hacia el progresismo, el socialismo autogestionario y la autodeterminación, formando el Partido Carlista que llegó a fundar con el Partido Comunista la coalición Izquierda Unida y más recientemente se ha ligado al Pacto de Estella con batasunos y nacionalistas.

Otros candidatos pudieron ser D. Alfonso de Borbón y Dampierre, D. Otto de Hagsburgo, algún Braganza (difícil estos dos últimos por no ser españoles). D. Juan no podía serlo por causa de sus veleidades, llevado de sus dispares consejeros, ora apoyando a Franco, ora atacándolo; bien definiéndose tradicionalista, bien demócrata. Sus partidarios reconocen a D. Juan Carlos desde que D. Juan renunció en él sus pretendidos derechos en 1977. Con lo cual llaman implícitamente usurpador a D. Juan Carlos entre 1975 y 1977. Y rebelde desde 1969, en que aceptó la sucesión y juró ante las Cortes, hasta 1977.

Los aduladores que pretenden tratar de reyes a D. Juan y Doña Mercedes hacen flaco favor al actual jefe del estado, pues tiene que salir a relucir todo lo que antecede. Si éste quiere enterrar a sus padres en El Escorial, contra la tradición de que sólo haya reyes y reinas que hayan sido madres de reyes, allá él. Pero más les valía callarse prudentemente. Por mi parte, con todo el respeto para Doña María, que me parece de lo mejor de la familia y que bastante tuvo que sufrir con el exilio (bien remunerado por Franco, por cierto), la muerte de su hijo Alfonso, la ceguera de la infanta Margarita y el distanciamiento de su hijo Juan Carlos más el de su propio esposo. Con la cruz de 15 años en silla de ruedas. Descanse en paz.