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Benito
Lertxundi, Palacio Euskalduna, Bilbao
30
de Noviembre de 2002
Fotos:
Disco
Texto:
Bedwyr
(mantén el puntero sobre
las imágenes para ver la descripción)
Rompiendo con lo que ya casi se
había establecido como una tradición, Benito Lertxundi adelantó un
mes su habitual visita a Bilbao durante las fechas navideñas. El
motivo de este adelanto no era otro que la presentación de su
recién sacado del horno nuevo disco
“Nere
Ekialdean”, trabajo que rompía con la ausencia de nuevas canciones
desde la publicación del anterior “Hitaz Oroit” unos seis años
atrás. Como cabía esperar, el Auditorio del Euskalduna, pese a sus
más de dos mil localidades, se quedó pequeño y el ambiente previo
al concierto era inmejorable. La amplia banda de Benito Lertxundi
estaba compuesta por: Fernando Ederra y Gurutz Bikuña al fondo con
el bajo y guitarra eléctricos respectivamente, Juantxo Zeberio que
dejaba escapar algún que otro arreglo jazzístico desde los
teclados, Jose Mari Irastorza encargado de abrir el concierto con
la introducción de “Belatsarena” en las flautas y gran variedad de
instrumentos de viento, Pello Ramírez tan impasible en su gesto
como expresivo y hondo con el chelo y el acordeón, Kutxo Otxoa
completando con el violín la parte más melódica del grupo, Olatz
Zugasti en los teclados, en su inseparable arpa y aportando su
cálida voz en los coros y, sumando un total de ocho músicos, la
última incorporación del grupo Angel Unzu con la guitarra acústica
y el bouzouki. Sin duda una banda de gran nivel que ofrece el
abrigo perfecto a la profunda y sosegada voz de Benito acompañada
también, por supuesto, por la irreemplazable guitarra que cuelga
del hombro de todo cantautor. La noche empezó con varios temas del
nuevo disco, temas basados en los versos del poeta portugués
Fernando Pessoa, con melodías calmadas, sonidos suaves y cierto
sabor melancólico. Las introducciones melódicas de los temas,
dónde el violín, el chelo, la flauta o el arpa toman especial
protagonismo antes de que entren las guitarras y se desarrolle el
tema
en si, tienen mucho que ver con estas sensaciones y, aunque
presentes también en el disco, se aprecian de una forma más
intensa en directo. En una de estas introducciones pude reconocer
el tema tradicional irlandés “Carrighfergus”, al que siguió una
emotiva dedicatoria al recientemente fallecido Derek Bell, arpista
del legendario grupo The Chieftains, entre los aplausos del
público. También hubo tiempo para la declaración pública por parte
de Benito de su admiración hacia el octogenario músico
norteamericano Pete Seeger, tras la que interpretó, acompañado por
los coros del público, “Zergatik Utzi Kantatzeari”, versión de uno
de los temas del propio Pete. A medida que el concierto iba
avanzando las canciones se hacían más conocidas para los
presentes, lo que, junto con algunos temas instrumentales
tradicionales en un tono más dinámico, hizo que el ambiente en la
sala fuese creciendo y que los generosos bises se prolongasen casi
tanto como el propio concierto. Así, entre las innumerables
peticiones por parte del público de las canciones más míticas de
Benito, no faltó por supuesto “Bizkaia Maite”, éste reapareció por
tercera vez en el escenario, poniendo fin a las para nada largas
casi tres horas de música cantando “Oi Ama Euskal Herri” a coro
con los complacidos asistentes.
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