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Capercaillie,
Plaza Nueva, Bilbao
17 de
Agosto de 2002
Fotos:
Txema Rojo
Texto:
Bedwyr
(haz click
en las fotos para verlas ampliadas y mantén el puntero sobre
ellas para ver la descripción)
Buen
arranque de los conciertos de la Plaza Nueva en la Aste Nagusia
bilbaína con la presencia de uno de los grupos folk escoceses con
más proyección internacional. No suele fallar en estas fiestas
la cita con lo que se ha dado en llamar música celta y así
sucedió en esta edición con Capercaillie, que consiguió llenar
la plaza con aficionados al género. La sección más tradicional
del grupo está formada por Donald Shaw
en el acordeón, Charlie McKerron
en el violín, Michael McGoldrick
en las flautas y las uillean pipes y Manus
Lunny en el buzuki, que pese a ser un instrumento
originalmente griego ha adquirido un gran arraigo en estas músicas
a partir de los años setenta y suele estar presente en bandas
como Capercaillie. El grupo se completaba con los teclados, la
batería, el bajo eléctrico, las percusiones y, por supuesto, la
incomparable voz de Karen Matheson, una de las más reconocidas
dentro de estos tipos de músicas y pilar fundamental del grupo.
La música de Capercaillie no se limita a la reproducción de los
tradicionales gigs, reels y baladas, cosa que también hacen con
gran maestría, sino que cuenta con gran cantidad de temas propios
con la tradición musical escoces a como fondo pero con arreglos y
sonidos
más cercanos al pop, lo que hace su música muy accesible al público
en general. Durante el concierto disfrutamos así de los
instrumentales reels y gigs, interpretados un tanto a medio gas,
intercalados con los temas vocales interpretados en su mayoría en
inglés por Karen Matheson, con tesituras pop en ocasiones o baladas tradicionales en otras, como la que interpreta casi “a
capella” la propia Karen en la película Rob Roy y para la que
se hizo el mayor silencio posible en la plaza teniendo en cuenta
el ambiente festivo. La mayoría de los temas interpretados
pertenecían a sus últimos trabajos discográficos “To
the Moon”, “Beautiful
Wasteland” y “Nàdurra”.
También pudimos escuchar alguna demostración p or parte de Karen
de la denominada “mouth music”, peculiar forma tradicional de
cantar en la que se enlazan interminables sílabas sin ningún
significado motivada por la ausencia de instrumentos, o temas en
gaélico como “Coisich a’ Ruin”,
que fue la primera canción en este idioma que consiguió colarse
en las listas de grandes éxitos de las islas británicas. Los
bises no se alargaron más allá de un par de nuevos temas, para
terminar el concierto con una sucesión de gigs y reels en los
que, en esta ocasión si, Donald,
Charlie y Michael se entregaron
al máximo alcanzando las velocidades endiabladas que se esperan
en estos temas instrumentales y que hicieron vibrar al público.
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