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Trycky!
Fotos:
Dena Flows
Entrevista y Textos:
Bedwyr
(haz click
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Ese es el título
del recopilatorio de Kepa Junkera que se publicó exclusivamente
en Japón hace apenas dos años. Y es que este “monstruo” de
la trikitixa ha sabido llevar su propuesta musical más allá de
nuestras fronteras. Mucho más cerca de casa, en Basauri,
presentaba su última aventura discográfica “Maren” el pasado
mes de Febrero y antes de salir al escenario nos recibió en su
camerino y esto fue lo que nos contó...
¿Cuanto
tiempo llevas tocando la trikitixa?, ¿por qué empezaste a
tocar?, ¿cuál ha sido tu camino hasta llegar aquí?
Bueno,
para situar un poco el contexto, soy de Rekalde un barrio de
trabajadores de Bilbao y pertenezco a una familia humilde. Mi ama
bailaba y tocaba la pandereta junto con el albokari
“Txilibrin” y mi aitite, su padre, también tocaba la
pandereta con gente como Salvador Ugarte que tocaba la triki. Y
bueno, mi madre siempre tuvo claro que, además de ir a la escuela
debíamos estudiar música y haciendo un gran esfuerzo por su
parte, porque en aquel momento los estudios de música no eran tan
accesibles como lo son ahora, me llevó a estudiar solfeo y acordeón.
Pero a mi no me atraía demasiado ese mundo clásico y de
estudiar, no lo entendía en aquel momento, tenía unos nueve o
diez años. Entonces empecé a escuchar los sonidos de la triki,
sobre todo cuando volvía mi aitite con Salva y terminaban tocando
en los bares que estaban cerca de casa, y me gustó, de repente me
sentí llamado
por esa música, muy alegre, muy divertida, con
mucho ritmo... y de una forma inconsciente, porque era todavía
muy pequeño, me fui metiendo un poco en ese mundo. Además en
aquel momento esta música estaba un poco escondida, no es como
ahora que más o menos se puede conocer. Entonces el tío de un
amigo, Jose María Santiago, que más tarde tocó conmigo como “Motriku”,
me dejó una trikitixa vieja y empecé, escuchando alguna cinta
que tenía, a sacar las notas, a investigar un poco por mi
cuenta... a sacar canciones. Empecé entonces un poco con el
txistu y la alboka, también entré en un grupo de danzas y empecé
a conocer los bailes, a la vez que me iba metiendo un poco más
con la triki. Esos fueron un poco los orígenes. Luego, ya con
catorce o quince años, empecé poco a poco a tocar en alguna
fiesta o a animar algún pasacalles. También participaba en unas
concentraciones de los albokaris, trikitrilaris y dulzaineros de
Bizkaia, que se celebraban en Iurreta el primer domingo de
octubre. Y a través de ahí me iban conociendo y me llamaban para
tocar en distintos pueblos, y así me fui introduciendo poco a
poco en ese mundo de la trikitixa más tradicional. En ese momento
yo tuve la suerte de que aquí en Bizkaia todavía estaban León,
Maurizia, Fasio, Piti etc... y estaban también los grandes
maestros de Gipuzkoa como Laja, Epelde, Sakabi, Martín, etc...
Conocí también a Joseba Tapia, que formaba parte de una nueva
generación de trikitrilaris. En Gipuzkoa se iban cubriendo todas
las generaciones, sin embargo aquí en Bizkaia había un desfase,
estaban esos mayores y luego ya no había nadie. Por supuesto
también comencé a escuchar a Oskorri, a Benito Lertxundi... todo
lo que se escuchaba por aquí entonces. Con el tiempo, empecé a
presentarme a concursos y a pensar en hacer mi propia música, en
aquellos concursos ya presentaba temas propios. Me llamaron
entonces para colaborar con Oskorri, lo que era un sueño para mi,
y gracias a ello pude conocer otra dimensión de la música: pude
ver como funciona un grupo profesional, como se graba... Se puede
decir que he tenido diferentes escuelas sin ir a ninguna academia,
que ahora están muy de moda. Más tarde empecé a grabar mis
propios discos, a viajar, a formar grupos con gente del jazz, del
rock o de la música tradicional, empecé a soñar con hacer
proyectos con otros músicos... Esa ha sido más o menos mi
trayectoria hasta llegar ahora, con 36 años, que si pensamos que
empezaría con 14 o 15 años, son ya más de veinte años en la música.
Pero estoy muy contento porque he podido conocer a una gente que
admiraba mucho de la trikitixa, panderetas y alboka tradicionales,
luego he conocido otros músicos, he conocido muchos lugares, he
podido hacer de la música mi vida y ahora sigo estando ilusionado
con subirme a un escenario a tocar.
Ya
desde tus primeros discos empiezas a hacer cosas totalmente nuevas
y que se salen del marco de la trikitixa tradicional. ¿Cómo ha
sido ese progreso desde la música más tradicional a la música
que haces ahora?
Bueno,
en el primer disco todavía no había un choque con los discos que
había de trikitixa, porque Zabaleta, Motriku y yo hicimos unos
temas en los que había dúos de trikitixas, panderetas, etc... en
un formato bastante tradicional. Pero ya empecé a meter algún
tema con mis amigos de Oskorri, con los que había colaborado, y
fueron apareciendo el bajo, la guitarra, algunos arreglos... había
ya algo que rompía un poco con la música más tradicional. Luego
ya en el segundo disco “Triki Up” empecé a trabajar con gente
del jazz y fueron apareciendo más bajo, más batería... Esto
surgió a raíz de varios encuentros en algunos locales para tocar
y experimentar con gente que no conocía. El tercer disco
“Trikitixa Zoom” fue fruto de un premio nacional de jóvenes
intérpretes que organizaba el Ministerio de la Juventud. Éste
fue un poco la evolución más desarrollada del trabajo anterior,
entrando también en el campo de la fusión y contaba también con
bastantes colaboradores. Luego ya fue la experiencia
“Trans-Europe Diatonique” con John Kirkpatrick y Riccardo Tesi,
que me permitió hacer una música mucho más acústica y con más
contacto directo con el público. Luego ya vinieron los discos
junto con Julio Pereira e Ibon Koteron y colaboraciones con The
Chieftains en su álbum “Santiago”, con Carlos Núñez, etc...
¿Cómo
definirías tu música a alguien que nunca la ha escuchado?
Yo
siempre he intentado que mi música agrade al público, porque
para mi eso es importante. Quedar totalmente satisfecho con el
resultado es difícil porque siempre hay algo que cambiarías,
pero hay condicionantes como el tiempo de grabación y muchos
otros motivos. Dentro de eso hay que buscar un equilibrio e
intentar decir algo a los demás a través de la música y los
conciertos, para mi eso siempre ha sido primordial. He intentado,
sobre todo en estos últimos discos en los que ya soy más
consciente, aportar nuevas mezclas, intentar buscar una
personalidad dentro de lo que se y lo que escucho, que haya
contrastes en los discos: diferentes temas, sonoridades, lenguas,
instrumentos... que la gente pueda escuchar y divertirse. Creo que
es una música muy interactiva, no tiene un mensaje determinado e
intento que sea muy abstracta en cuanto a sensaciones. Por ejemplo
ahora he dedicado mi último disco a la reserva de la biosfera de
Urdaibai y el anterior a Bilbao, pero
podría ser otra reserva u
otra ciudad del mundo. También aparecen diferentes posos de
muchas culturas, aunque mi música sigue siendo la misma, al final
te dejan un poso las Voces Búlgaras, las Voces Albanesas, Glen
Velez, Hevia, Dulce Pontes, Pedro Guerra...
¿Hay
algún músico o músicos que hayan influido en tu forma de
componer y entender la música?
En
un principio esos grandes de la trikitixa que he comentado antes:
como Laja, como Tapia de los jóvenes, como los bizkainos Fasio,
León, Maurizia, etc... Luego gente como Oskorri siempre me ha
influido. También Astor Piazzola, un músico argentino... y luego
gente desde The Beatles, pasando por Silvio Rodríguez, por James
Taylor, parte de la música clásica también, la música del
mundo siempre me ha gustado, esos grandes talentos que hay un
antes y un después de ellos como Paco de Lucia o ahora por
ejemplo me gusta mucho Goran Bregovic. Se puede decir que todo lo
que voy escuchando, sería muy largo nombrar a todos y siempre se
me quedaría alguno en el tintero. También hay muchos por
descubrir, muchas veces me da pena no tener tiempo para descubrir
tanta gente como hay que yo creo que hace cosas interesantes. A mi
me gusta sobre todo la gente que busca un camino, no los que
copian. A pesar de que también tiene mérito ser intérprete y
hacerlo bien, a mi me gustan los que crean, los que buscan, esos
son los que más me atraen. Me gusta más ese aspecto de exploración
y aventura que el repetitivo, aunque tengan éxito y vendan, no me
llama tanto.
¿Ha
cambiado tu música desde el primer disco hasta ahora?
Si
cambia porque yo mismo he cambiado, son muchos años, son muchas
experiencias, es un aprendizaje con los técnicos y los músicos
que he estado... A mi me gusta aprender no solo de la música sino
de las personas: por qué hacen música, los que crean, los que
no... yo creo que si evolucionas. Para descubrir la evolución
también hay que hacer un esfuerzo por parte del oyente. Además
la música puede cambiar mucho, la misma música según como la
vistas puede sugerir muchas cosas. Por ejemplo, si mis
composiciones las toco exclusivamente con una pandereta y un
txistu suenan de una forma muy distinta a si lo hago con una
orquesta de cámara. La misma música podría sugerir diferentes
cosas aún teniendo el mismo espíritu.
Es
increíble la cantidad de músicos que colaboran en tus discos, en
tu último disco por ejemplo hay unos cuarenta músicos invitados.
¿Qué aportan estas colaboraciones a tu música?
Si,
algún día sacaré por gusto la cuenta de toda la gente que he
conocido en los discos. Siempre que he conocido gente que admiro o
que me gusta he intentado colaborar con ellos en sus discos o en
los míos, creo que así consigues un toque muy especial. Estas
colaboraciones aportan muchas cosas, muchas veces aunque el
espacio igual es pequeño y da pena, porque por ejemplo las Voces
Búlgaras merecerían hacer un disco o dos con ellas, estas pequeñas
colaboraciones son también un símbolo. Para mi estos símbolos
son importantes, que alguien me deje un pequeño detalle, una
pincelada, es importante. Otro ejemplo es el de María del Mar
Bonet que ha cantado en un tema y un poquito de otro, esto es para
mi un símbolo de una mujer que admiro y que en si misma
representa una cultura mediterránea y tenerla en mi disco es para
mi muy emocionante, a pesar de que la colaboración podría haber
sido mucho más extensa. En estas colaboraciones siempre hay cosas
que te sorprenden, cosas que quedan mejor de lo que en un
principio pensabas y al revés. Al final se trata de ir probando
dentro de los límites que tienes, porque a lo mejor uno solo
tiene un día, otro dos, otro tiene más tiempo...
Apareces
muy a menudo en discos de músicos que han colaborado contigo. ¿Te
gustan estos intercambios musicales o los haces para devolver el
favor?, ¿con quiénes has colaborado últimamente?
No,
yo creo que aquí no hay favores ni nada, si te llama alguien me
imagino que es porque le apetece que estés y si yo llamo a
alguien es por lo mismo. Los favores yo creo que son otra cosa. En
la música creo que es distinto, yo por lo menos cuando llamo a la
gente es porque quiero que estén, no se trata de decirles “oye
por favor ven, aunque no te guste, ven...”. Hace poco he
colaborado con Susana Seivane, con Juan Antonio Ramos, con Bunbury
acabo de colaborar ahora...
Esa
última colaboración me sorprendió bastante...
No,
pero bueno, al final Enrique es un tío muy interesante, con
muchas ganas de hacer cosas y de buscar sonidos. Toqué
percusiones, toqué acordeones... y tengo muchas ganas de ver cómo
ha quedado. Estuvimos muy a gusto, es un tío muy majo, muy
trabajador y con muchas ganas de hacer cosas.
¡¿Queda
alguien con quien no hayas tocado todavía?!, ¿con quién te
gustaría hacerlo?
Hombre
quedan muchísimos, es
que el formato discográfico al final se te
queda pequeño, no puedes tampoco sacar discos todos los meses y
siempre hay gente con la que harías cosas.
¿Qué
es más importante para ti, la música en directo o los discos?¿Con
qué disfrutas más, con una sesión de grabación o con un
concierto?
Todo
lo que haces tiene una importancia, no se, para mi todo es
importante. Sobre todo cuando lo siento como algo muy vital, muy
personal. Para mi no es un trabajo al que dedique un tiempo y
después haga otra cosa. Un disco es diferente a un directo y
disfruto igual con las dos cosas.
Para
terminar, supongo que tendrás miles de anécdotas en tanto
tiempo, ¿nos puedes contar alguna?
En tantos años hay muchas. Una vez me llamaron de Segovia para tocar en
un festival y era en julio, pero yo me presenté allí en junio,
justo un mes antes. Llegué al hotel preguntando por las
habitaciones y me dijeron que no había ninguna. Llamé entonces
al organizador y resulta que me dice “no, no, si es el mes que
viene”... De ese tipo tienes muchas anécdotas muy divertidas.
Yo le hice un tema a esto además, se llama “Hila Bat Lehenago”
y está en el “Triki Up”. Era cuando empezaba que no tenía ni
manager ni nada y confundí junio con julio sin darme cuenta, a lo
mejor hablé veinte veces con el tío. Pero si no andas nunca te
pasa nada, al final quien anda y quien prueba siempre tiene anécdotas
de todo tipo.
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Kepa
Junkera, Social Antzokia, Basauri
23 de Febrero de 2002
Dentro
de la gira de presentación de su último trabajo “Maren”, que
comenzó con la presentación del disco en el Festival de Folk de
Getxo en septiembre del año pasado, llegaron Kepa Junkera y su
grupo a Basauri el pasado mes de Febrero. A diferencia de los
primeros conciertos de la gira, en los que Kepa contaba también
con algunos de los muchos
colaboradores en su último trabajo
como: Olga Cerpa, Anton Latxa de Oskorri, el coro de Voces Búlgaras
e Ibon Koteron entre otros, en esta ocasión se presentaba en el
escenario con la única compañía de su grupo habitual. La
formación la componían: Angel Unzu en la guitarra, mandolina y
percusiones; Blas
Fernández en la batería; Julio Andrade en el contrabajo; Igor
Otxoa y Harkaitz Martínez, que publicaron el año pasado su
propio disco bajo el nombre de Oreka TX, en las txalapartas y por
supuesto el propio Kepa en las trikitixas (hasta siete distintas
llegué a contar desde el lugar que estaba). Tampoco acompañaba
esta vez a Kepa el cuarteto de cuerda Alos Quartet que suele añadir
a los conciertos de Kepa una sonoridad muy especial. Pudimos
disfrutar en Basauri, por tanto, de un concierto de Kepa Junkera
en estado puro, tan sólo con su formación básica. Realmente
merece la pena escuchar sus directos en los dos formatos: tanto
con colaboradores como con el grupo habitual, sin duda nos
encontramos, en cualquiera de los dos casos, ante uno de los
mejores directos de los que se pueden disfrutar hoy en día.
El
concierto comenzó con los ritmos pausados de “Oliene” y ya en
el segundo tema “Kaixarranka” fue ganando intensidad, ambos
temas pertenecientes al último trabajo “Maren”. Ya desde el
principio quedó patente la gran personalidad de la música de
Kepa Junkera, que desborda ritmo, color, calidad, mestizaje de
sonidos y sobre todo una gran creatividad musical, un bien casi en
peligro de extinción en estos tiempos que corren. Fue avanzando
el concierto intercalando temas tanto del último disco como del
anterior “Bilbao 00:00h”, temas en los que, pese al
distanciamiento de Kepa de los sonidos más tradicionales que se
le suponen a alguien que toca la trikitixa, dejan entrever un
trasfondo de una música muy arraigada a la tierra que sin duda
tiene su origen en la música tradicional. Esto se notó
especialmente en algunos temas pertenecientes a los primeros
trabajos de Kepa como “Irlanda” o “Zolloko San Martinak”,
en éste tema aparecieron en el escenario dos miembros del grupo
de danza Aukeran, que mezcla la danza moderna con los bailes
tradicionales, lo que dio al concierto un bonito ambiente de romería.
También tuvimos la oportunidad de comprobar la sensibilidad con
la que Kepa y su grupo interpretan algunos temas muy lentos como
“Balea”, en la que Harkaitz e Igor tocan una txalaparta de
piedras desarrollada por ellos mismos, o “Maren”, la nana que
pone el título al último disco y que tarareó todo el público
para suplir las ausencias de Anton Latxa y María del Mar Bonet
que le ponen su voz en el disco. Ya en la recta final del
concierto llegaron los temas con más ritmo y fuerza del
repertorio de Kepa: “Ortigueira Dantza”, “Gaztelugatxeko
Martxa” y “Bok-Espok”. Merecen una mención especial los
increíbles solos de Harkaitz e Igor en las txalapartas durante
estos temas, no creo que sea muy exagerado decir que son
simplemente los mejores con la txalaparta. “Ny Hirahira” puso
el punto final a un gran concierto, como no podía ser menos tratándose
de Kepa Junkera.
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