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Seán
Keane, Palacio Euskalduna, Bilbao
14
de Abril de 2002
Fotos:
Dena Flows
Texto:
Sorgin Etxean
(haz click
en las fotos para verlas ampliadas y mantén el puntero sobre
ellas para ver la descripción)
Tiene
gracia que con seis días de diferencia recibamos en Bilbao la
visita de dos miembros del extinto grupo Arcady, y dos meses antes
la de un tercero. La encantadora Niamh Parsons estuvo en el
Euskalduna de Bilbao el domingo 17 de febrero, el domingo 14 de
abril y en el mismo escenario llegó Seán Keane, también dentro
del Ciclo Musiketan y por fin el sábado 20 de abril, pero
esta vez en el teatro Arriaga, Sharon Shannon.
Lo
de Seán Keane fueron dos horas en el paraíso. Entre las 20.30 y
las 22.30h. el irlandés del Co. Galway, con unos alucinantemente
bien llevados 56 años, encandiló al público allí congregado,
incluidos los que le descubrían aquella noche. Miraras donde
miraras, todo eran sonrisas.
Primero
aparecieron en escena Frankie Mulcahy (acordeón) y Peter O’Hanlon
(guitarra), siendo éste último quien presentó a Seán, que
provocó los primeros aplausos y sonrisas al aparecer en escena. Y
es que su fama de ingenioso, simpático y encantador le precede, y
todo esto se pudo comprobar desde el primer minuto.
Abrió
con “The Music of Healing”, de su 2º álbum e inmediatamente
pasó al 4º con un tono más intimista, el de “If I Needed You”,
tocando la flauta al igual que haría más tarde en varios
“jigs” (música de baile). Es en temas como éste donde su
peculiar y única forma de cantar más resalta, la misma que le
hizo ganar 13 campeonatos nacionales de canto en su país natal.
Los jigs & reels se fueron entremezclando a lo largo de la
velada.
No
faltaron temas de su último CD “Seán Songs”, recién salido
del horno. Se trata de un disco doble, estando dedicado el primero
más a música tradicional y el segundo a temas contemporáneos,
según sus mismas palabras. Hacía sólo seis días que se había
publicado aquí (Resistencia) y tres semanas de su edición
irlandesa. Sigue siendo la misma voz melosa que hace que las
nuevas canciones parezcan tradicionales y las antiguas
atemporales. “Burnt Out Star” fue la más intimista, “The Convenience”
(de John Skelton) traía historia incluida: la transcribió
durante una “house party”, con música bacalao de fondo
sonando a tope. Siendo el WC el sitio más tranquilo, se encerró
allí con el autor durante 45 minutos (uno en la bañera y otro en
la taza) provocando que se formara una larga cola en la puerta al
ser el único servicio de la casa y continuos golpes desesperados
en la puerta. En “I Heard it Joe”, pidió la colaboración del
público durante el estribillo, que fue por cierto un poco tímido
en este sentido. Más complicada fue nuestra participación en
“Tunnel Tigers”, de su 2º cd, petición habitual en sus
conciertos, por ser el estribillo mucho más difícil: “up with
the shield, jack it, ram it, drive a tunnel through the London
clay”. Esta canción está dedicada a los irlandeses que trabajaron
en la construcción del metro londinense y cada estrofa va para
los de un diferente condado de Irlanda. Sus palabras fueron: “no
os preocupéis, la canción tiene 75 estrofas, así que la
acabareis aprendiendo.”.
Con
otra de las habituales, “Home Away From Home”, la única que
cantó de su primer cd, Seán se identifica mucho al viajar tanto
y querer tanto a su país. Es otra de las canciones de Robbie O’Connell,
escrita después de una interminable sesión de música y
diferentes tipos de alcohol en un pub irlandés, camino de América,
en un avión, sintiéndose tan mal que juró que no volvería a
Irlanda. Pero en cuanto llegó ya estaba pensando en buscar un
vuelo barato para volver.
Tampoco
faltó su versión de “Fields of Gold", de Sting, preciosa,
incluida en su tercer cd, al igual que una de mis favoritas,
“May Morning Dew”, que dejó para el bis, canción tradicional
que le cantaba su madre, como él dice “totally unaccompanied”,
o sea, a capella (de poner los pelos de punta vamos).
Cerró
con “When There’s No One Around”, de su excelente “The Man
That I Am”, y nos dejó a todos como flotando y sin creernos que
habían pasado dos horas cuando en realidad parecieron dos minutos.
Esperamos
que la posibilidad de que vuelva en julio, que él mismo mencionó,
se cumpla y podamos volver a ser “transportados” a otra
dimensión.
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