UNA HISTORIA REAL
(Escrita por Fernando)
Sostenia un vaso de coñac en la mano. A mi padre el coñac le
hacía retroceder en
el tiempo, le hacía recordar sus tiempos pasados. De repente esbozó
una sonrisita
melancólica, yo sabía perfectamente que no tardaría en
saltar con alguna de esas
historias de su infancia que tanto le gustaba contar y a mí escuchar.
Matilde Conesa, dijo de repente, una gran actriz. Para mí ese nombre
sólo significaba
eso, un simple nombre, pero para mi padre significaba mucho, significaba un
gran
cambio en su vida. No era una novia, ni una amiga de cuando él había
sido mozo.
Simplemente era la actriz de una radio-novela, la primera que mi padre escuchó
en la
radio que tanto le había costado convencer a su padre, mi abuelo, para
que la comprara.
Corría un día frío de Octubre de 1956, mi abuelo acompañado
de sus dos hijos había
decidido ir a comprar, por fin, el gran aparato de radio. Era temprano cuando
se dirigían
a La Bañeza, a cinco kilometros del pueblo, lugar donde adquirirían
tran preciado aparato.
El viaje en bicicleta fue corto, o por lo menos a mi padre y a su hermano le
pareció muy
corto.
Una vez en la tienda, no tardaron en decidirse. La duda estaba entre una
Marconi y una
Victoria. La diferencia de precio era notable, pero mi abuelo nunca había
dudado en la
relación precio-calidad, así que se decidieron por la Marconi
de 2.956 pesetas.
Mi padre que con doce años dominaba la bicicleta como nadie, se adelantó
para llegar a
casa y ser el primero en conectar el radiofónico intrumento.
Se subió a una silla para llegar al enchufe ladrón que sostenía
una bombilla en su extremo.
Por la euforia se le resbaló la bombilla y la rompió. -¡Hacía
tiempo que mi madre no me
reñía tanto!, ¡pero mereció la pena!.
Una vez enchufado el aparato se bajo de la silla y extendió la larga
antena hasta la ventana,
seleccionó en el dial la primera emisora que encontró: Radio Madrid.
-Entoces fue cuando escuché esa voz. ¿para mí, la voz
más dulce que jamás escuché!.
Era Matilde Conesa, interpretando magistralmente el papel de Periquin en la
conocida
radio-novela "Matilde, Perico y Periquin".
Entonces sorbió el último trago de coñac y dijo: ¡eran
otros tiempos!. Con estas palabras
mi padre estaba regresando a la realidad después de un largo viaje por
el recuerdo de
su infancia.
Continuó con el discurso. Esta vez tocaba hablar del mismo tema pero
en la actualidad.
-A los jóvenes sólo os importan las emisoras de música,
yo comprendo que la música
signifique mucho para vosotros pero en la radio hay más que música,
hay tertulias muy
interesantes en las que se aprenden muchas cosas...
Un bostezo por mi parte , provocó el principio del fin de esa interesante
pero larga
conversación. -¡Ves! cuando se habla con vosotros de cosas interesantes
os entra el sueño y
os dormís. Ahora sólo os preocupan las chicas y el Rock.
Cuando me estaba acostando en la cama, pensaba en las palabras de mi padre,
esas
palabras en las que me decía: ¡eran otros tiempos!. Pero de pronto
mi mente retornó a
la morena de ojos verdes que había visto el sábado pasado en la
discoteca. Me di cuenta
que mi padre volvía a tener razón, ¡sólo nos importan
las chicas y el rock!.
Espero que sea del agrado de todos.
Un saludo.