Obra

 

 

I.

 

[No tengas nada en las manos]

No tengas nada en las manos

ni una memoria en el alma,

que cuando un día en tur manos

pongan el óbolo último,

cuando las manos te abran

nada se te caiga de ellas.

¿Qué trono te quieren dar

que Átropos no te lo quite?

¿Qué laurel que no se mustie

en los arbitrios de Minos?

¿Qué horas que no te conviertan

en la estatura de sombra

que serás cuando, de noche,

estés al fin del camino?

Coge las flores, mas déjalas

caer, apenas miradas.

Al sol siéntate. Y abdica

para ser el rey de ti mismo.

 

[Saudoso ya de este verano que veo]
Saudoso ya de este verano que veo
lágrimas para las flores de él empleo
En la memoria invertida
De cuando habré de perderlas.
Traspuestos los portales irreparables
De cada año, me anticipo a la sombra
En que he de errar, sin flores,
En el abismo rumoroso.
Y tomo la rosa porque la suerte manda.
Ajada, la guardo; se marchita conmigo
Antes que con la curva
Diurna de la amplia tierra.

 

[En los altos ramos de árboles frondosos]
En los altos ramos de árboles frondosos
El viento hace un rumor frío y alto;
En esta floresta, en este sonido me pierdo
Y solitario medito.
Así en el mundo, por encima de lo que siento,
Un viento hace la vida, y la deja, y la toma,
Y nada tiene sentido - ni el alma
Con que pienso solitario.

 

[Nadie ama a otro, sino que ama]
Nadie ama a otro, sino que ama
Lo que de sí hay en él, o lo supone.
Nada te pese que no te amen. Siente
	Quien eres, y eres extranjero.
Cuídate de ser quien eres, ya te amen o nunca.
Firme contigo, sufrirás avaro
De penas.

 

[Ya sobre la frente vana se me encanece]
Ya sobre la frente vana se me encanece
El cabello del joven que perdí.
Mis ojos brillan menos.
Ya no tiene derecho a besos mi boca.
Si aún me amas, por amor no me ames:
Me traicionarías conmigo.

 

 

[Sin gloria es la vida y sin gloria el conocerla]
Sin gloria es la vida y sin gloria el conocerla.
¡Cuántos, si piensan, ya se desconocen
Como se conocieron!
A cada hora cambia no sólo la hora
Sino lo que se creyó en ella, y la vida pasa
Entre vivir y ser.

 

 

[Niégueme todo la suerte, menos verla]
Niégueme todo la suerte, menos verla,
	Que yo, estóico sin dureza,
En la sentencia grabada del Destino
Quiero gozar las letras.

 

 

[No sólo quien nos odia o nos envidia]

No sólo quien nos odia o nos envidia

nos limita y oprime; quien nos ama

no menos nos limita.

Los dioses me concedan que, desnudo

de afectos, de la fría libertad

de las cumbres yo goce.

Quien quiere poco, tiene todo; quien

nada, es libre; quien no tiene o desea,

hombre, es como los dioses.

 

 

 

[Para ser grande, sé entero: nada]

Para ser grande, sé entero: nada

tuyo exageres o excluyas.

Sé todo en cada cosa. Pon cuánto eres

en lo mínimo que hagas.

Así la luna entera en cada lago

brilla, porque alta vive.

 

 

 

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