Rutas en Coche
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Ruta de los Baños
Esta propuesta parte de Navahermosa, primer pueblo de los Montes de Toledo en su zona histórica. Puerta por la que vamos a penetrar en las tierras altas de la comarca después de cruzar el río Torcón. Desde el puente, donde sugerimos una parada, podemos practicar una corta ruta a pie siguiendo los márgenes del río, unos tres kilómetros aguas abajo, para descubrir el puente Canasta, de origen romano, que salva uno de los más profundos tajos del Torcón.

De regreso a la C-401 y tomando la dirección Sur, nos acercamos a la cordillera entre cientos de olivares que visten rañas, alternando con viejas encinas, restos de antiguos bosques que cubrieron estas navas.

En Navahermosa, antigua cabeza de partido, podemos visitar las ruinas del castillo de Dos Hermanas, del siglo XIII, levantado para proteger la colonización de la zona, en un paraje tranquilo, sobre una de las dos grandes moles de cuarcita entre las que discurre el arroyo Merlin, de sugerente nombre. Recomendamos visitar el entorno de la ermita de la Milagra en un valle interior, por el que pueden practicar los amantes del senderismo varias rutas.

Desde la Milagra y continuando por el camino asfaltado, llegamos a Hontanar, pueblo de agradable conjunto donde desaparecen los ritmos urbanos, cuyos caseríos se distribuyen entre frondosas huertas regadas por fuentes que le dieron origen. Dos pequeños bares aliviarán al caminante. Salimos de Hontanar hacia el lugar de Malamoneda, para ello llegaremos al cruce de Navas de Estena y de frente encontrará un camino de tierra, que le conducirá a "La Torre", nombre por el que se conoce aquí al despoblado. Misterioso paraje habitado desde la Prehistoria hasta nuestro siglo por todas las grandes civilizaciones que se asentaron en la Península. Romanos, visigodos, árabes y cristianos. Todos dejaron alguna huella, especialmente los hispanorromanos y repobladores medievales. Los restos de una fuerte torre defienden la entrada al valle del río Cedena, en sus cercanías se extiende una necrópolis tardorromana y en el valle los restos de "castillo", antiguos baños de posible origen romano. Si este lugar es visitado en época estival podrá gozar de refrescantes baños en el Cedena y degustar las sabrosísimas frutas de las huertas cercanas.

Volviendo a la carretera principal, tomaremos la dirección de Navas de Estena, que serpentea por las laderas de la sierra Traviesa, apareciendo a nuestra izquierda el majestuoso circo de montañas del Corral de Cantos. Al coronar el puerto se hace obligado un alto en el Risco de las Paradas, para disfrutar de las profundidad de los valles y las cercanas crestas de los montes, que la erosión esparce por las faldas en forma de canchales o pedrizas. Un kilómetro más adelante, otro cruce nos indicará dos direcciones, a la derecha baja la carretera con dirección a Portillo de Cíjara y entrará el viajero en los límites del Parque Nacional de Cabañeros. Si se decide por esta ruta durante una veintena de kilómetros recorrerá los más hermosos parajes con vegetación boscosa, cruzará el río Estena en su curso alto y llegará a otro cruce que le indica la dirección a Valdeazores, pequeña aldea de Los Navalucillos, nuestro inmediato destino.

Antes cruzará la pedanía de los Alares y pasará no muy lejos de Robledo del Buey. En el valle de Pusa disfrutará de dilatados paisajes monteños de suaves perfiles serranos, alterados por serpenteantes cresterías de cuarcita y pizarra que se agrupan en torno al macizo de Rocigalgo, cuya altura, de 1448 metros es la mayor de los Montes de Toledo. Las navas y valles se suceden y antes de llegar al municipio es obligado visitar "Las Becerras", donde el aficionado a la pesca truchera podrá disfrutar practicando este deporte en un entorno natural que cuenta con un Aula de Naturaleza y lugares de recreo y descanso.

Dejando atrás "Las Becerras" llegamos a otro lugar de expansión y recreo conocido como El Mazo, dónde en otros tiempo existió la explotación minera San José, que proporcionaba hierro sacado de las entrañas de los montes, existiendo numerosas bocaminas esparcidas por todo el territorio cercano.

Ya en Los Navalucillos, los amantes de la artesanía encontrarán en la "cacharrería" como llaman aquí a los alfares, alguna pieza interesante. En otros tiempos fueron famosas sus industrias de curtidos, especialmente los cordobanes. Debemos seguir hacia Los Navalmorales, pueblo industrial, donde podrá encontrar todo tipo de servicios para hospedarse: restaurantes, tiendas y una magnífica confitería con deliciosos mazapanes. Los Navalmorales es un importante cruce de caminos que nos conducen a la Jara, Talavera y de nuevo a Navahermosa.

Si volvemos a situarnos en el cruce del Risco de las Paradas y tomamos la segunda alternativa, la carretera nos conducirá a Navas de Estena, por donde entramos en la provincia de Ciudad Real, entre terrenos pizarrosos que imprimen al paisaje un color negro y cenizo que alterna con el verde de los jarales, madroños, alcornoques y encinas, entre los que discurre la carretera que se antoja más estrecha. Permanentemente nos vemos rodeados de vallas que cercan los grandes latifundios de los Montes a las que nos tendremos que acostumbrar en estas rutas, ya que no las perderemos de vista en muchos kilómetros. A la entrada de Navas de Estena sale el camino de "El Boquerón del Estena", por donde el río entra en un sorprendente callejón, cortando un anticlinal y modelando en su interior las densas paredes de cuarcitas que se levantan en unas caprichosas formaciones llamadas "Torres de Estena". Es un lugar de recreo con una piscina natural, fuentes y zonas de esparcimiento. La taxidermia es una de sus ofertas artesanales.

De Navas de Estena nos dirigimos a Retuerta del Bullaque, en cuya iglesia parroquial se celebraron la ultimas "llegas", nombre por el que se conocía a las Juntas de los pueblos de los Montes que allí se reunían, como lo recuerda una placa de cerámica en la puerta; en este pueblo se puede degustar buena cocina.

Salimos en dirección a los Baños del Robledillo que se encuentra en un recorrido zigzagueante a nueve kilómetros de San Pablo de los Montes, en un valle cubierto de encinas, robles, rebollo, fresnos y abundantes aguas. Un pequeño caserío deja paso a un magnífico conjunto de instalaciones con hotel, albergue, restaurante, zonas de recreo y, cómo no, baños medicinales. Las aguas de las fuentes y arroyos surcan el valle entre huertos y praderas donde pasta el ganado. La cocina del restaurante es casera, con exquisitos y sabrosos platos monteños. En sus inmediaciones se encuentra el campamento Montes de Toledo, por donde pasan centenares de jóvenes y niños en la época estival.

Dejando atrás este sosegado lugar, subimos a San Pablo de los Montes, un pueblo de verano, el más alto de la provincia. La fama de su cocina monteña ha creado una variopinta oferta de restaurantes donde poder degustar platos de caza mayor. Por una calle que parte de la plaza podemos ascender caminando a la ermita de la Virgen de Gracia y no muy lejos se encuentran las ruinas del convento de los agustinos, desde donde se divisan espléndidas vistas. (Es probable que este convento, denominado de El Castañar, sea del que se cuenta que poseía una espina de la corona de Jesús por cuya posesión disputaban con Yébenes (villa y lugar). La solución fue cortar la espina con unas tijeras de plata. Cuentan que al hacerlo brotó sangre. En Los Yébenes se conserva la mitad de dicha espina, la parte puntiaguda)

El día 25 de enero se celebra San Pablo, su patrón. Durante el desarrollo de las fiestas en esta localidad, alcanzan un destacado papel los mozos que han cumplido el servicio militar en el último reemplazo. Ellos tendrán la obligación de prepararla hoguera la víspera de la fiesta por la noche, al igual que lo tuvieron que hacer la víspera de San Sebastián.

El día del patrón se celebra la fiesta denominada de "la Vaca", al aparecer los mozos disfrazados de personajes y animales relacionados con el mundo ganadero. Estos son el vaquero, la "madre cochina" y los cabestros, siendo los cargos más importantes los dos primeros que les corresponde a los mozos que han realizado el servicio militar más lejanos.

Mientras tiene lugar la misa y la procesión, estos personajes recorren el pueblo; una vez finalizados los actos religiosos, tienen lugar los profanos, siendo muy curioso el denominado "correr la vaca". Consiste en formar los asistentes un pasillo ancho en la plaza hasta el Ayuntamiento, por el que harán correr a todo forastero que haya acudido a la fiesta. Ninguno puede negarse, pues se considera como un ingreso en el seno de la comunidad y, en caso de no aceptarlo, un desprecio hacia la población. Esta obligada carrera cuenta con las embestidas de una fingida vaquilla hasta el final, en el Ayuntamiento. Mientras dura esta carrera, la "madre cochina" se dedica a provocar a chicas y mujeres, haciéndolas tropezar al obligarlas a saltar entre unos palo que ella maneja para verles las enaguas o "picos".

Desde San Pablo de los Montes nos encaminamos hacia Menasalbas, Cuerva y Ventas con Peña Aguilera, en dirección a El Molinillo, donde nos encontraremos la ermita y el castillo del Milagro, levantado en el siglo XIII del que no quedan sino ruinas y la cerca del poblado medieval. Aquí se celebra, el primer fin de semana de septiembre, la romería a la ermita del Milagro. A este lugar acude un buen número de personas, preferentemente jóvenes, que suben el sábado a la citada ermita y no bajan hasta el lunes, pernoctando durante esas noches en unos lugares denominados "zanchos" A la salida de Ventas, en dirección hacia Cuerva y Toledo, se divisa el castillo de los Moros, que defiende el valle del Chorrito, con su interesante necrópolis rupestre medieval.

Desde la ermita nos dirigiremos al cruce de El Molinillo, por donde deberá continuar en dirección a Marjaliza y Los Yébenes, por un valle con extensas rañas en donde nace el río Algodor. A pocos kilómetros encontramos Los Yébenes, lugar fronterizo con La Mancha, donde acaba esta ruta.

En Marjaliza, pequeña localidad, se conserva, excepcionalmente, aunque con mutaciones y variaciones sufridas por el paso del tiempo, un Auto de Navidad. Dicha representación (24 de diciembre) comienza con el anuncio del ángel a los pastores del nacimiento de Jesús. A continuación aparecen cuatro parejas de danzantes recitando unas "cuartetas" y ejecutando danzas de palos y castañuelas. A éstos los precede un niño que representa un ángel. Esta danza ha sufrido algún cambio en cuanto al sexo de los danzantes, ya que en la actualidad participan chicos y chicas, aún siendo tradicional el que tomasen parte únicamente chicos. Otra variación acontecida recientemente ha sido el cambio de día pues tradicionalmente se representaba en la misa del Gallo y hoy se celebra el 24 al atardecer y el 25 por la mañana. También ha variado el escenario, pasando del interior del templo a la plaza mayor.
Sus fiestas más relevantes son las que se celebran el día 22 de mayo, Santa Quiteria, que fue martirizada a principios del siglo II en este lugar, siendo enterrada en un lugar a las afueras de dicha localidad donde hoy existe una ermita, a la que acuden sus devotos el día de la fiesta para honrarla. A esta santa se la tiene por abogada contra el mal de la rabia por lo que este día se elaboran unos panecillos o "caridades" que comen tanto personas como animales para no contraer dicha enfermedad, y que son repartidos de casa en casa por los hermanos de la cofradía.

 

Una vez en Los Yébenes, podemos encontrar una gran cantidad de parajes apropiados para una visita turística y para realizar las actividades de ocio tan de moda hoy en día: ruta de bicicleta de montaña, senderismo, rutas en burro...

Entre ellas podemos señalar:

  • La ermita de San Blas, desde donde se domina todo el pueblo. Esta ermita situada en lo alto del cerro, está construida con mampostería e hiladas de ladrillo, siendo su zócalo de cemento encalado. Es de una nave con una puerta adintelada. Se celebra una importante romería en sus alrededores el día 3 de febrero, festividad de San Blas. En sus cercanías se encuentran los parajes denominados: la Peña, lugar por donde se desliza el agua en años de abundantes lluvias y que resulta una panorámica de gran encanto.
    En la misma zona, aunque un poco más arriba, nos encontramos los yacimientos antes mencionados del Montón de Trigo, con las características antes mencionadas. Es una zona muy abundante en mineral de hierro y es fácil encontrar piedras con incrustaciones de este mineral
  • La zona de los molinos, donde se aprecia un hermoso paisaje, con los pueblos y términos circundantes. Si desde lo alto miramos en dirección a Toledo, podemos contemplar el valle o meseta donde se ubica la villa de Orgaz, así como el descender del puerto de Los Yébenes.
  • La cima de la sierra de Yébenes por la cual se puede hacer todo un recorrido de senderismo guiado por la cuerda de la montaña disfrutando de dos diferentes paisajes a norte y sur.
  • Guadalerzas, con el arroyo Bracea y el castillo en sus proximidades, dotado de una zona de esparcimiento con barbacoas y mesas para disfrutar de un buen día.
  • Finalmente, la finca de propiedad municipal "Dehesa Boyal", que pretende ser el complejo ecoturístico pionero de la provincia.

Sus fiestas más interesantes son las siguientes:

17 de enero: San Antón. Es muy común encender hogueras la víspera por la noche en diversos puntos de la localidad.

Unos días más tarde, 20 de enero, San Sebastián, santo soldado que murió asaeteado por mandato de los emperadores Diocleciano y Maximiano a fines del siglo II. Durante su celebración, la imagen del santo está adornada con laurel y naranjas, elementos que se reparten entre los asistentes y que debe consumirse hasta el año siguiente.

2 de febrero: La Candelaria: En la misa destinada a la celebración , los padres y madres que han tenido sus hijos o hijas durante el año los ofrecen y una madre, en representación de todas, hace ofrenda de un par de palomas a la Virgen. En dicha celebración, cada asistente aporta una vela que se bendice y se guardan para encenderlas en caso de necesidad, cuando hay algún moribundo en la casa, si hay tormentas o si un parto se alargaba demasiado.

3 de febrero: San Blas. Romería alrededor de la ermita donde se realizan comidas campestres, concurso de migas pastoras y la tradicional rifa de las ofrendas al santo. Era común llevar al santo una garganta de cera, como exvoto y ofrenda por una buena recuperación de afecciones de garganta.

Esta costumbre viene a consecuencia de que este santo fue obispo de Sebaste y martirizado a principios del siglo IV. Cuando este santo era conducido al martirio y debido a la fama que tenían sus milagros, una mujer se le acercó con su hijo, que se estaba ahogando con una espina que le había atravesado la garganta; el santo imploró a Dios y el niño expulsó la espina. Sin embargo, en esta población, la razón es bien distinta. Existiendo una loba salvaje que atacaba a animales y personas, con gran crueldad, los habitantes de la localidad imploraron que dicho animal fuera muerto ¿a su patrón?. Así apareció muerto en el lugar en que hoy se alza la ermita, ¿el día del santo?.

La zona en la que se asienta esta localidad es rica en restos arqueológicos, desde la edad del bronce (en los yacimientos del monte de trigo y la chorrera) hasta vestigios romanos y árabes (su propio nombre parece derivar de 'Yébel' que en árabe significa monte).

Es posible visitar su patrimonio artístico a través de sus ermitas e iglesias que atesoran en su arquitectura y en su ornamento piezas de arte muy interesantes.

Los Yébenes, por otra parte son un expléndido sitio para acabar la ruta y disfrutar de la gastronomía que ofrece la localidad.

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