Cuentos 12

La pareja ideal

Nasrudin conversaba con un amigo.
- Entonces, ¿nunca pensaste en casarte?
- Sí, pensé –respondió Nasrudin. – En mi juventud resolví buscar a la mujer perfecta. Crucé el desierto, llegué a Damasco y conocí a una mujer muy espiritual y linda; pero ella no sabía nada de las cosas de este mundo.
Continué viajando y fui a Isfahan; allí encontré a una mujer que conocía el reino de la materia y el del espíritu, pero no era bonita. Entonces resolví ir hasta El Cairo, donde cené en la casa de una moza bonita, religiosa y conocedora de la realidad material.
-Y por qué no te casaste con ella?
-¡Ah, compañero mío! Lamentablemente ella también quería un hombre perfecto.                                                                                                           Paulo Coelho.

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La paradoja de nuestro tiempo…

La paradoja de nuestro tiempo es que tenemos edificios más altos pero temperamentos más cortos. Autopistas más anchas pero puntos de vista más estrechos. Gastamos más pero tenemos menos Tenemos casas más grandes pero familias más pequeñas.
Tenemos más títulos pero menos sentido común más conocimiento, pero menos criterio más expertos pero más problemas. Hemos multiplicado nuestras posesiones, pero hemos reducido nuestros valores. Hablamos mucho, amamos poco, odiamos demasiado.
Aprendimos a armar una vida pero no a vivirla plenamente. Hemos conquistado el espacio exterior pero no el interior, tenemos mayores ingresos, pero menos moral. Hemos aumentado la cantidad, pero no la calidad, estos son tiempos de personas con más libertad pero con menos alegría, con más comida, pero menos nutrición. Son días de casas más lindas pero hogares rotos. No guardes nada para una ocasión especial. Cada día, es una ocasión especial.
Por eso...Lee más y limpia menos. Siéntate en la terraza y admira la vista. Pasa más tiempo con tu familia y amigos y menos tiempo trabajando.
Habla con tu amigo, hoy.
Vive tu amor, hoy. Disfruta a tus hijos, hoy.
La vida es una sucesión de experiencias para disfrutar, no para sobrevivir... Usa tus copas de cristal, ponte tu nueva ropa para ir al supermercado. No guardes tu mejor perfume para esa fiesta especial, úsalo cada vez que te den ganas de hacerlo. Las frases "algún día", "uno de estos días"...quítalas de tu vocabulario, Si vale la pena hacerlo, oírlo, verlo, disfrútalo ahora.
Si supiéramos el tiempo de vida que nos queda, seguramente desearíamos estar con nuestros seres queridos, iríamos a comer nuestra comida preferida, visitaríamos los sitios que amamos. Son pequeñas cosas las que nos harían enojar si supiéramos que nuestras horas están limitadas. Enojados porque dejamos de ver a nuestros mejores amigos, enojados porque no escribimos aquellas cartas que pensábamos, enojados y tristes porque no dijimos a nuestros padres, hermanos, hijos, sobrinos, amigos, cuánto los queremos. Por eso...no intentes retardar o detener o guardar nada que agregaría risa y alegría a tu vida, cada día, hora, minuto, semana, es especial.
Recibes esto porque alguien te quiere. piensa que "uno de estos días" puede estar muy lejano o puede no llegar nunca. Trabaja como si no necesitaras el dinero. Ama como si nunca te hubieran herido. Baila como si nadie te estuviera mirando.

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Incongruencia

Todas las preguntas que se suscitaron aquel día en la reunión pública estaban referidas a la vida más allá de la muerte.
El Maestro se limitaba a sonreír sin dar una sola respuesta.
Cuando, más tarde, los discípulos le preguntaron por qué se había mostrado tan evasivo, él replicó:
- "¿No habéis observado que los que no saben qué hacer con esta vida son precisamente los que más desean otra vida que dure eternamente?".-
- "Pero ¿hay vida después de la muerte o no la hay?" - insistió un discípulo.
- "¿Hay vida antes de la muerte? ¡Esta es la cuestión!"- Replico enigmáticamente el Maestro.

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Disfruta cada momento

Mi amigo abrió el cajón de la cómoda de su esposa y levantó un paquete envuelto en papel de seda: "Esto (dijo), no es un simple paquete, es lencería".Tiró el papel que lo envolvía y observó la exquisita seda y el encaje. Ella compró esto la primera vez que fuimos a Nueva York, hace 8 ó 9 años.
Nunca lo usó. Lo estaba guardando para una ocasión especial".Bueno... creo que esta es la "ocasión". Se acercó a la cama y colocó la prenda junto con las demás ropas que iba a llevar a la funeraria. Su esposa acababa de morir.
Volviéndose hacia mi, dijo: "'No guardes nada para una ocasión especial, cada día que vives es una ocasión especial". Todavía estoy pensando en esas palabras... y han cambiado mi vida. Ahora estoy leyendo más y limpiando menos. Me siento en la terraza y admiro la vista sin fijarme en las malas hierbas del jardín. Paso más tiempo con mi familia y amigos y menos tiempo en el trabajo.
He comprendido que la vida debe ser un patrón de experiencias para disfrutar, no para sobrevivir.
 Ya no guardo nada. Uso mis copas de cristal todos los días. Me pongo mi abrigo nuevo para ir al supermercado, si así lo decido y me da la gana.
Ya no guardo mi mejor perfume para fiestas especiales, lo uso cada vez que me apetece hacerlo.
Las frases "algún día"...y "uno de estos días", están desapareciendo de mi vocabulario. Si vale la pena verlo, escucharlo o hacerlo, quiero verlo, escucharlo  o hacerlo ahora.
No estoy seguro de lo que habría hecho la esposa de mi amigo si hubiera sabido que no estaría aquí para el mañana que todos tomamos tan a la ligera.
Creo que hubiera llamado a sus familiares y amigos cercanos. A lo mejor, hubiera llamado a algunos antiguos amigos para disculparse y hacer las paces por posibles enojos del pasado. Me gusta pensar que hubiera ido a comer comida china, su favorita.
Son esas pequeñas cosas que he dejado sin hacer las que me harían enojar si supiera que mis horas están limitadas. Enojado porque dejé de ver a buenos amigos con quienes me iba a poner en contacto "algún día". Enojado porque no escribí ciertas cartas que pensaba escribir "uno de estos días". Enojado y triste porque no le dije a mis hermanos y a mis hijos con suficiente frecuencia, cuanto los amo.
Ahora trato de no retardar, detener o guardar nada que agregaría risa y alegría a nuestras vidas. Y cada mañana me digo a mi mismo que este día es especial... cada día, cada hora, cada minuto... es especial.

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