Mario Moreno Reyes

"......nací en la sexta calle de Santa María la Redonda número 182, a las doce y media de la madrugada, del sábado 12 de agosto de 1911. Como es testimonio de mi padre, tiene que ser cierto, pero no es   importante".  

Mario Moreno viajaba en el carro postal del ferrocarril, escondido entre las valijas, del que su padre, Pedro Moreno Esquivel, era funcionario. Confesaría después que esos viajes cortos se le hacían "transoceánicos", y estimulaban su imaginación. Precisamente a ellos atribuyó Mario Moreno Reyes, "Cantinflas", sus deseos de conocer el mundo y de conservar su niñez. Por ello guardaba para sí la cronología y prefería jugar con las edades, usando la mejor según la necesidad. Cuando le preguntaban su fecha de nacimiento, respiraba profundamente y rezaba. Sus primeros recuerdos se ubican en la colonia Guerrero, cuando fue monaguillo, por la religiosa influencia materna y por la sobrada disciplina paterna, según el libro "Mario Moreno y Cantinflas rompen el silencio".  Fue creciendo y más que popular se hizo amiguero. Tuvo un humor rápido que hacía reír a sus compañeros y maestros. Pero su carácter explosivo le acarreó muchas peleas escolares y callejeras. Lo sacaba de quicio la injusticia. Nunca terminó una carrera, la vida se encargó de distraerlo. Lo ahogaba la monotonía, por ello no trabajó, como su padre, en el correo. Abandonó la Escuela de Agronomía y huyó de casa. A los 16 años fue soldado, aventura que duró poco tiempo; lo dieron de baja por ser menor de edad.
Entonces pensó en ser boxeador. El y su hermano José tomaron el mismo camino. Dicen que ganaron mucho dinero peleando como contrincantes, porque acordaban quién caería para cobrar los siete pesos del ganador.  Por esos años se aficionó al billar y al dominó: "anduve de vago y supe lo que era el hambre y la necesidad".  Buscó empleo y se acomodó como bailarín de Charleston, pero por su romance con la hija del dueño, lo corrieron.  En 1929, en Cuernavaca, comenzó a dibujarse el nombre de su personaje, "Cantinflitas", inicialmente. La aceptación del público llegó a oídos de los empresarios de Ciudad de México, donde la competencia por un cartel de categoría era feroz.  Celia Tejeda, "la Reina de las Carpas", creyó en él  y  le dió trabajo en el salón Mayab, Salón Rojo y de ahí en el teatro Follies Bergeres de José Furstemberg. A lo largo de 45 años filmó como protagonista y director, 43 cintas y más de siete cortometrajes. Se ubicó en el peldaño más alto de la comedia mexicana, creando un nuevo estilo: el cantinflear. Fue un 'self-made man' por excelencia.
Su gusto por el toreo era conocido, afirma Pepe Garfias, ganadero mexicano muy amigo de Mario Moreno. "Los becerros que toreaba Don Mario eran de bastante respeto. Algunas veces lo vi sufrir fuertes revolcones". Relata Garfias que "leía el periódico tirado en el suelo o acostado arriba del toro". Dice que sus cualidades eran naturales. "Su forma de caminar en el ruedo era para morirse de risa; su simpatía era arrolladora, se imponía al público desde que salía. Hacía tantas cosas insólitas, que ni el toro sabía qué hacer", recuerda: "Mario le hablaba y le platicaba no sé cuántas cosas, después al torito iba quitándosele la intención de embestir, hasta que terminaban los dos muy amigos".  El becerro se le entregaba por completo, y eso era lo increíble de su espectáculo.
 

Fue, posiblemente, el actor más popular y admirado del cine de habla hispana, fama que debe al personaje cómico "Cantinflas", que le da nombre. Cantinflas, creado desde su primer film en 1936, a partir de unos ensayos en teatros de variedades, alcanzó su forma actual en 1940 con "Ahí Está El Detalle". Su comicidad, que no debe nada a la mediocridad de su habitual director, Miguel M. Delgado, reside en la extraordinaria expresividad de su caracterización física (pantalones caídos, camiseta de felpa, haraposa corbata atada al cuello con el nostálgico nombre de gabardina y su gesto característico de atusarse el bigote cuando quiere ponerse guapo) y en su lenguaje hecho de frases entrecortadas y sin sentido, llenas de modismos y formas adverbiales, inteligente y cariñosa parodia de la sentenciosa habla popular. Su figura es claro símbolo del "pelado" mexicano, de sus problemas, aspiraciones y características: pobreza, presunción social, respeto mítico por la cultura y bondad natural. Y, por extensión de las clases proletarias de la América Latina. Si, pese a la opinión de algunos críticos, no alcanza la categoría de un Charlot, que lo aventaja en universalidad, su humor, aunque basado en gran parte en la palabra, ha conseguido traspasar fronteras lingüísticas e imponerse a públicos de habla inglesa en películas como "La Vuelta Al Mundo En Ochenta Días" y "Pepe". Alcanzó gran altura en sus recreaciones de tipos nacionales, a los que aportó la expresiva dulzura y agudeza de su mirada y sus grandes dotes de bailarín cómico. En 1935 contrajo matrimonio con la bailarina rusa Valentina Subarey. Mario Moreno "Cantinflas" falleció en 1993, a los 81 años de edad, víctima de un cáncer pulmonar, cumpliendo, según él, la primera obligación del hombre: "ser feliz y hacer feliz a los demás".

FILMOGRAFÍA:

Ahí Esta El Detalle 

Around The World In 80 Days 

Gran Hotel 

El Bolero De Raquel 

El Pardrecito 

El Patrullero 777 

El Portero 

El Sr. Doctor 

Entrega Inmediata 

Pepe 

Por Mis Pistolas 

Sube Y baja 

Un Quijote Sin Mancha