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Hoy
iremos a conocer otro paraje distinto, y no por ello menos
espectacular y bonito: subiremos hasta “La Campa” por "El
Rozo”.


Iniciaremos la subida desde "El
Pico del pueblo”, por "Los Campos” (uno de los lugares por
donde hacían su entrada en el pueblo las “veceras” de las cabras
y ovejas, y los propietarios iban a “estremar” las crías nuevas
hasta que aprendían a ir a sus casas.)
Dejamos
atrás unos pocos castaños antiguos y enormes, y a medida que vamos
avanzando a la derecha tenemos "Los Carrairiegos”, y "La
Fuente de la Encina”, lugar donde las mujeres lavaban la ropa y
luego la extendían en el campo. Este manantial hoy en día está
recogido para uso doméstico, si somos buenos observadores aún se
percibe el surco escarbado por el manantial hasta llegar a "La
Reguera”.
A
la izquierda del camino tenemos un antiguo “cortín” con una magnífica
mampostería de pizarra y canto de
planta circular. Seguimos
avanzando adéntranos en "La Chana Robleo”, especie de meseta
donde antaño sembraban centeno, hoy repleta de urces y “cepos” (el
cepo es la raíz de la urz, de forma redondeada, muy apreciada para
los braseros, por su poder calorífico.)
El
camino se parte en dos. Caminaremos por el de la derecha, pasaremos
por "Los Txaguazos” (lugar de abundantes y pequeños
manantiales que antaño el presidente del pueblo decretaba un día de
obra para correr o limpiar las presas para recoger el agua hacia
"La Reguera" para tener más agua para moler en los molinos).
De todos ellos, en verano, casi solo sobrevive "La Fuente del
Sapo” situada en la parte superior del camino. Por encima está la
montaña conocida “Don Flor”, mezcla de canchales o “txeras”
de grandes rocas cuarciticas, viejos y retorcido robles o rebotxos”,
“gamones” (planta forrajera muy nutritiva, que nuestros
antepasados recolectaban para la ceba de los cerdos), urces y algún
“piorno”.
Es
muy importante de vez en cuando hacer paradas en el camino para
observar y admirar las vistas panorámicas,
además podemos escuchar el ladrido de algún corzo. También en esta
zona nos puede sorprender el arranque de un bando de perdiz rubia,
tropezarnos con alguna liebre "encamada". Hay que ir siempre
muy atento a las sorpresas que la naturaleza pueda ofrecernos.
Continuando
con nuestro ruta, cruzaremos "La Reguera”, un arroyo que
abastece de agua el pueblo, en el paraje de "El Carroceiro”.
Siguiendo el curso del arroyo está "El Batxe”, zona muy
frondosa con abundante y espesa vegetación (robles, zarzas...), casi
inexpugnable, propiciando un cobijo perfecto al jabalí. De frente está
“El Diente de la Pena”, la atalaya por excelencia de Susañe, una
pequeña cadena de rocas pizarrosas, desde donde podemos admirar el
pueblo.
Regresamos
al camino casi paralelo a
"La Reguera”, acercándonos a "El Campo del Paredón”,
pequeña campa natural, rodeada de buenos “piornos”, donde las
cabras “sesteaban” (al mediodía los animales rumiantes se
recostaban en los “cutxaos” y a la sombra de los “piornos” o
urces rumiaban lo que habían comido durante la mañana) y las
ovejas o “agüetxas” “amaturriaban” (se protegían de los
insectos y el sol a la sombra de estos
piornales.)
Una
vez aquí haremos un alto para tomarnos un aperitivo junto al arroyo
que discurre al lado del campo. Observaremos mirando hacia el NW hacia
el alto de “Don Flor” una gran roca que parece la silueta de un
pastor llamada “La Pena del Criado del Fraile”, y por debajo
tenemos una pequeñita campa: "El Txamazo Caseiro”, zona con
grandes vistas panorámicas hacia El Bierzo.
Hacia
el este está el arroyo de "La Reguera de Reipuertas”,
siguiendo el sendero que la cruza nos adentrará en una gran mata de
robles y pequeños manantiales con abundancia herbácea, es "La
Divisina”, una zona muy buena para los corzos.
En
la parte posterior tendríamos "El Cutxao de las Txeras”, zona
también bastante boscosa de roble. Los “cutxaos” (son zonas de
la cresta de la cordillera donde hay camperas rodeadas de piornos
normalmente, donde se rejuntaba al ganado para “sestear”...).
Siguiendo
valle arriba, continua el camino, empinándose un poco, tenemos el
nacimiento de "La Reguera” y "La Reguera de Reipuertas”,
que se dividen en dos.
Hacia
la mitad del valle encontraremos una pequeña campa, con una fuente
muy fría, "La “Fuente del Rozo”, donde podemos tomar un
respiro, descansando en "El Campo del Rozo”. Desde aquí
tenemos hacia la izquierda u oeste "El
Cutxao de Gusteiril de la Fuente”, pequeño campo rodeado de
urces y piornos donde también sesteaban los animales., y hacia el
este o la derecha hay un gran canchal o “txera” e incluso hay
alguna pequeñita cabañita hecha con las grandes piedras de la
pedriza (algunas parecen losas debido a su escaso grosor a pesar de
ser tan grandes); y como en medio de un oasis hay robles, piornos, y
un arbusto: la “arandanera”, muy
apreciada por la gente por su fruto rico y sabroso como es el arándano,
que también sirve de alimento a animales salvajes como el oso pardo,
.... Este monte lo conocemos por "Los Gustetxinos”.
Ya
cerca de la primera cumbre, hacia la izquierda, tenemos otro pequeño
campo, "El Cutxao de Gusteiril Seco”, al igual que los otros
“cutxaos” reúne las mismas condiciones de flora, ubicación y
uso. Además este lugar era una de las esperas favoritas de los
cazadores, en especial de la caza del lobo o “txobo” (“falaban”
de abajo hacia arriba, los “faladores” con perros y dando voces
para ahuyentar al depredador, cercando el valle del rozo, por el que
vamos andando, hacia los cazadores que
esperaban en esta zona alta).
Tenemos
delante de nosotros hacia el NE el “Alto del Montecín”, pico
bastante elevado el cual
culmina la ascensión desde la derecha de "La Veiga de
Gusteirices”, al norte “La Campa”, al oeste “La Cheretona” y
al sur “El Rozo”, por donde hemos subido.
Yendo
por la margen izquierda hacia “La Campa”, bordeando este pico,
pasaremos por "La Fuente del Montecín”, manantial no muy
abundante pero de agua muy fría y cristalina. Un buen lugar para
comer, y observar parte del valle del río Valdeprado, el monte de
“La Espina” del otro lado del valle, y al norte, al fondo, las
montañas de nuestra vecina Asturias.
Ya
muy próximo esta nuestro final “La Campa”, es una campera natural
del tamaño de varios de campos de fútbol, situada en la cumbre de la
cordillera, con unas vistas panorámicas espectaculares. Uno de los
lugares favoritos de los pastores para “sestear” con sus rebaños,
y reunificarlos. Al fondo tenemos el pico más alto de Susañe, “La
Cueta”, junto con “El Miro” de Susañe.
Este
recorrido no es excesivamente duro, debemos tomárnoslo con calma y
apreciar lo que la naturaleza nos ofrece, tanto en flora. fauna,
paisaje....
Una
vez saboreado y disfrutado, regresaremos con calma y tranquilidad, la
puesta de sol también es bonita.

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