Susañe del Sil

 

 

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Susañe del Sil

 
 

Ruta: Alto de la Txeirona  

 

(Paseo en la libertad)                 

 

 
 

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NOTA: (El texto entre corchetes y en color gris, señala distintas salidas o accesos que se pueden tomar a partir de la ruta principal)

Si deseas relajarte y liberar tu estrés nada mejor que pasear a la sombra de antiguos y frondosos castaños, escuchando el canto de los pájaros y el rugir de las hojas de los árboles, movidas por el aire puro y limpio que te rodea en tu lento y tranquilo caminar.  

 

 

Acercándote a la iglesia del pueblo, y bordeándola por el sur hay una antigua era de “matxar” (majar o trillar) la llamada “Era de La Torre”, desde donde hay un perfecto mirador hacia la lejanía. En  primer término te encuentras las casas del barrio de “El Txano”, la zona del pueblo más meridional, rodeado por unas tierras de labranza llamadas igual que el barrio con el que limitan, hoy convertidas en pastizales en su mayoría (como ocurre con las de todo el pueblo). También hay un pequeño bosquecito de “rebotxos” (robles) y castaños llamado “El Pascón”. Y a lo lejos vemos el pueblo de Páramo del Sil, y sus montañas.

Iniciaremos el paseo por el camino que pasa por debajo de la era, dejando atrás la última casa que hay en el pueblo por ese lado.

A medida que vamos caminando, tenemos las “Txinares (linares) de la Peligra” (pequeñas huertas de regadío, donde observamos muy bien el minifundismo, gran predominante de las fincas del pueblo). A la izquierda está  “El Pascón” y a continuación se nos unirá un pequeño camino procedente del pueblo, y de los “eiros” (fincas) de “El txano”, una tierra muy fértil y  muy llana (de ahí su nombre “txano” = llano).

Más adelante, con una pequeña cuestecita, llegamos a “Tarañeiros”, una vega fértil para el cultivo, en forma alargada. Esta vega limita a la derecha con “El Teso Ciprietxo” (pequeña montaña de escasa altitud, rodeada de mata de “gamatxos” o robles y en el cerro o parte superior poblada de monte bajo como urces, escobas o piornos que servían para hacer escobas o “manizos” para barrer), y a la izquierda, casi paralelo a ella hay un frondoso soto de castaños enormes y legendarios, algunos de seis, siete y hasta diez metros de circunferencia.

Al fondo o “Cabo de Tarañeiros” está “El Poulo de la Tía Dulia”, finca cerrada de pared de piedra cuarcitita y arenisca, poblada de castaños y robles.

[Un poco antes de llegar a “El Poulo de la Tía Dulia”, hacia la derecha parte una pequeña rodera o camino que nos lleva a los “eiros” de “El Requeisao”].

[Y un poco más adelante, surge hacia la izquierda, con una pendiente pronunciada, una rodera que nos conduce a “Txamazales”, otra pequeña meseta de cultivo rodeada de castaños,  limitada al norte por “Las Txeras” (pedriza o canchal de enormes piedras cuarcitita y arenisca) y regada por un pequeño manantial.  

Continuando por en medio de “Las Txeras”, llegamos a la zona de “Resmundo”,  con “La Txama Margarita” casi en el centro, con un rico manantial de agua pura y cristalina, y prosiguiendo, aunque parezca increíble, en la pendiente de la montaña encontramos una roca casi llana o plana, denominada “La Pena Bailadera”.

Y llegamos a “La Txera de los Moflancos”, con un “cortín” en perfecto estado de conservación, en medio del canchal como si se tratase de un oasis.

Retornando a “Txamazales”, hay un pequeño camino que parece que volvemos hacia atrás. Tropezaremos con más castaños en medio de “Las Txeras” o pedrizas, un “cortín” semiderruido, otro manantial (en cuya zona aun se puede apreciar los restos de pequeños pozos  o mini lagunillas, donde antiguamente lavaban el “txino” o lino) en la zona conocida como “Los Pozos”].

Volviendo a “El Poulo de la Tía Dulia”, dejando atrás un camino casi llano, iniciamos una pequeña bajada. Si nos asomamos en dirección al pueblo de Páramo, al final de las fincas, parece que viajamos al precipicio hacia el río Sil. A esto, nuestros antepasados le llaman “Los Encinales”, zona de difícil acceso por su inclinación,  muy boscosa (encinas, robles, castaños, zarzas, urces) y buen cobijo para animales como el “txabalí” o jabalí, “raposo” o zorro, perdiz y  “txobo” o lobo.

A la parte de abajo del camino, prosiguiendo con nuestro paseo, llegamos a “Las Txamas”, antiguos y pequeños prados que, por su situación al sol del mediodía o solano y las buenas aguas procedentes del manantial de “Txamazales”, hacían que produjesen abundantes pastos de primavera, hoy convertidos en perfectos bosques de “aumeiros” o alisos.

[Al final de estos prados o mini bosques, parte una rodera bordeando por debajo de estos prados que nos conduce hasta “La Txama de Aníbal”, rico prado de pronunciada pendiente y plantado de árboles frutales (manzanos, perales, y alguna “consial” o nogal), regada con agua de manantial que baja de “Las Txamas”  superiores.

Esta “Txama” limita por el oeste con “Los Encinales”, hacia el noreste con “El Matxuelo” y más adelante “Matacaliente”. Estas dos zonas en su parte más próxima al camino están llenas de castaños, y la parte más próxima al río Sil está poblada de “rebotxos” o robles, como si formasen franjas vegetales bien diferenciadas paralelas entre sí].

Regresando al final de “Las Txamas”, encontramos una pequeña pero pronunciada pendiente para adentramos en “Los Batxes”, con un bonito soto de castaños tanto en la parte superior como inferior del camino, donde puede sorprendernos algún “esquilo” o ardilla trepando por los árboles. Si nos fijamos observaremos en la  parte superior del camino un antiguo “cortín”.

Llegando a una zona llana tenemos “La Parra”, con castaños en la parte más cercana, y robles en la más alejada y limitada por otro “cortin” bien conservado en la parte inferior del camino,  y unas pocas de encinas en la parte superior del camino. Mirando hacia el norte, en medio de “La Txera de los Moflancos” tenemos el “cortín” que antes hemos descrito como un oasis.

Ya estamos en el final de nuestro paseo, en “El Alto de la Txeirona”. Perfecto observatorio para mirar al monte de “La Cuba”, al otro lado del río Sil, y  a “La Pasada de la Raposa” al noroeste (unas grandes rocas a modo de pasadizo, lugar estratégico como espera de caza).

En nuestro, paseo aunque sea difícil pero no imposible, podemos ver huellas del oso (por ser una zona de abundante comida para los animales) sobretodo en otoño. O sorprendernos el ladrido de algún corzo, aprender algún nido de alguna “cochorla”, “picatuero”..., y deleitarnos durante todo el año con su canto.

[Este camino llega hasta la carretera C 631 (Ponferrada – La Espina), pero a partir de aquí es de difícil acceso. Podemos encontrar “La Fuente de las Torronteras”, casi perdida por la espesura de los “aumeiros” o alisos, y pasando por “La Txeirona” (zona de “txeras”, mezclada con robles, urces, piornos.....) después de bajar por una pronunciada cuesta se llega a la carretera.]

El regreso desde “El Alto de la Txeirona” debe ser lento y tranquilo saboreando y deleitándonos con lo que hemos visto, escuchado y olfateado.

 

Seguro que no te arrepentirás.