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Los Talleres

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Alianza de la envergadura de Montedemo no podría mantener su nivel sin un
grupo de artesanos residentes capaces de abastecer una serie de
necesidades básicas, tanto para el mantenimiento o defensa de la alianza
como para el trabajo de sus magos. Para este cometido se habilitaron
-dentro de la propia torre- un conjunto de estancias o talleres para
diferentes grupos de artesanos: alfareros, sopladores de vidrio,
tejedores, sastres, zapateros, carpinteros, herreros, armeros y curtidores
de cuero y pieles. Todos estos oficios tienen su área -más o menos
individualizada- en este nivel. La lástima es que la decadencia de la
Alianza conllevó el abandono de la mayoría de ellos, a la espera de
tiempos mejores que permitan su reactivación.
1.
Entrada
El
complejo de talleres tiene su acceso por la Escalera Sudoeste. En el ábside
de esta hay una pila con una fuente de agua tibia. La escalera sigue
descendiendo hacia los niveles de Mazmorra de la Alianza, a los
Calabozos.
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2. Almacenes
En origen aquí estuvo ubicado el Taller de
Librería, pero tras su traslado al nivel de Entrada aquí se ubicó,
mucho más acertadamente un gran almacén donde guardar herramientas,
materias primas, piezas defectuosas a reutilizar o que requiriesen
reparación. Actualmente es un maremagno de objetos revueltos,
difícilmente organizadle, aunque el Amil parece saber encontrar allí
aquello que se le requiere
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3.
Taller de los Recipientes
De
valor incalculable para las tareas de laboratorio, este taller
abandonado sirvió para alfareros y sopladores de vidrio, los cuales
compartían el mismo horno. Hay tres tornos, de diferentes tamaños, y
unas cubetas para moldear a mano las figuras. Dos grandes bancos de
trabajo, sobre caballetes, uno para los alfareros y otra para los
vidrieros. Varas de soplado, tenazas, etc.
Recuperar
cada taller llevaría una estación y tres monedas de plata por área a
rehabilitar, además de artesanos expertos.
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4.
Gran Taller
La
gran estancia de esta planta es un área polivalente destinada a
realizar en su interior las tareas más diversas, aunque con el tiempo
se fueron diferenciando dos áreas, dedicadas cada una un conjunto de
tareas diferenciado. La nave central se suele dejar despejada, es área
de paso, invadiéndose sólo cuando una tarea de especial importancia
requiere todo ese espacio.
En
el área Noroeste se concentraron las reparaciones de mobiliario,
y labores de mantenimiento varias, sirviendo de almacén. Es igualmente
el despacho del Amil o Caput Menestralis, donde habitualmente se le
puede encontrar. Hay una mesa de trabajo, bancos de carpintero,
caballetes, soportes, etc.
El
otro área es el Taller Textil, donde se fabrican los vestidos
de la Alianza. Un par de telares, varias ruecas, dos mesas de trabajo,
un par de torsos para probar piezas, bastidores para bordar, etc.
Igualmente
aquí se trabajaban los zapatos, con el cuero que producía el Taller de
las Pieles, con un banco de trabajo y mesilla auxiliar destinadas a
ello.
La ausencia de
buenas herramientas empieza a notarse, además de la falta de ayuda y mano
de obra ahora que se incrementa la demanda. Un herrero empieza a ser
altamente necesario, y por supuesto, bien auxiliado por ayudantes. Y no
estaría nada mal apoyar el trabajo del sastre y zapatero con tejedores y
curtidores.
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5.
Taller de los Metales
La Torre Norte
acoge las herrerías de Montedemo, un complejo de fraguas y forjas, cuyos
hornos están calentados por los aires ardientes del cercano corazón del
dragón, y acumulados en la contigua cárcel del fuego. En torno a la gran
columna central, toda una serie de yunques, cubetas de agua, moldes,
cestos de almacenaje, etc.
En un rincón se acumulan montones de piezas de
armadura metálica, sobrevestas, escudos y armas diversas que
pertenecieron al antiguo Custodium y a las Turbae. Habrá equipo completo
para unos veinte hombres. No está en mal estado, pero se encuentra
deslucido y algo mugriento.
Costaría
una estación y cinco monedas de plata el reacondicionar el taller para
volverlo a poner en funcionamiento, además de la presencia de un maestro
herrero y, a ser posible, oficiales ayudantes. El coste no incluye el
mineral de hierro necesario como materia prima.
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6.
Cárcel del Fuego
La
estancia sudoeste se ha convertido en un infierno cerrado, donde el aire
hirviente, reconcentrado sobre si mismo, es capaz de fundir en poco tiempo
los minerales (metalíferos, de cristal, etc) o de cocer el barro. Este
infierno tiene dos salidas cerradas herméticamente. Uno da al Taller de
los Metales y el otro al taller de los recipientes.
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7.
Taller de las Pieles
Posiblemente
el rincón más maloliente de toda la Alianza. Aunque en desuso desde hace
años, el nauseabundo olor de las pieles en proceso de curtido ha quedado
impregnado en toda la estancia. Aquí se convertía las pieles de oveja,
cabra, vaca o cerdo en cueros, así como se limpiaban y curtían las pieles
de caza para su conversión en prendas de vestir o para su venta (algo que
constituyó una notoria fuente de ingresos en algunos momentos críticos
de la Alianza).
La
sala consiste en ocho grandes cubetas donde sumergir las pieles,
dispuestas radialmente en torno a la columna central. Una de las
instalaciones especiales con las que cuenta es con un abastecimiento de
agua propio, ubicado en el muro Oeste. También hay mesas de trabajo, con,
cuchillos, raspadores, piedras pómez y otras herramientas, donde tratar
las pieles.
Costaría
una estación reacondicionar el taller para que funcionase de nuevo, así
como dos monedas de plata en materiales y sustancias de curtido
(actualmente agotadas). Por descontado, un maestro curtidor sería también
necesario.
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