DICCIONARIO PARA LOS TIEMPOS DE ESPERANZA/ ANTONIO ALEMANY
25-M: la debacle de los medios de comunicación
El espectáculo está dejando de ser los resultados de las pasadas elecciones para trasladarse a la interpretación que se está haciendo de dichos resultados que se convierte, en sí misma considerada, en sujeto de interés y de especulación sociológicas. Entre otras razones porque son inseparables los hechos analizados y su análisis en la medida que los hechos teóricamente objetivos -quién ha ganado las elecciones- son inevitablemente consecuencia de la reconstrucción que de los mismos hace el analista -por qué se han ganado o perdido las elecciones-. Vale la pena que nos detengamos en estos aspectos aparentemente marginales porque nos llevaremos algunas sorpresas y llegaremos a inesperadas conclusiones. Con una advertencia previa: me gustaría que se hiciera abstracción de mi pertenencia a este periódico, en mi periódico y fuera de él.
MEDIOS DE COMUNICACIÓN.- El Diario de Mallorca ha hecho, durante estos cuatro años, una de las campañas más feroces que se recuerdan en contra de una persona -Jaime Matas- superando, incluso, la indignidad de la legendaria campaña (después hablaremos de ella) de Ultima Hora en contra de Ramón Aguiló. Ha sido una campaña opinativa, con abundantes y frecuentes argumentos ad hominem y sistemático forzamiento de hechos circunstanciales de los cuales se extraían conclusiones y juicios de valor que, al llegar a las instancias jurisdiccionales, se han ido deshaciendo como azucarillos en vaso de agua. Han hecho sufrir mucho a los sujetos focalizados, con lo cual han demostrado la extraordinaria capacidad martirizadora que tiene un medio de comunicación.
Pero, Matas y el PP han ganado por mayoría absoluta.
Ultima Hora ha apostado durante cuatro años por Maria Antònia Munar y ha sido benevolente con el Pacto de Progreso, especialmente con algunas consellerías adictas a la casa o viceversa. La benevolencia con el Pacto se materializaba en los silencios, el castigo al PP a través del Baleares y el apoyo a Munar, a través de su omnipresencia iconográfica e informativa en Ultima Hora: creo que no ha habido un solo día en cuatro años en que Munar no haya aparecido fotografiada o tratada informativamente en sus páginas.
Pero, Munar ha sufrido un retroceso en Palma, ha perdido su condición de bisagra (devuelta por el PP en unos pactos innecesarios) y Matas y el PP han ganado por mayoría absoluta.
Las televisiones -Canal 4 y la de Pedro Serra que no se como se llama- han sido caja de resonancia y correa de transmisión del Govern hasta unos extremos vergonzosos. A estas dos televisiones, hay que añadir las nuevas, todas en la órbita del Pacto de Progreso: Localia, TV Calvià, Palma 1. Una emisora importante de radio -la SER- ha coadyuvado con el sectarismo incendiario de Marisol Ramírez devenida una especie de Pasionaria de vía estrecha a la que, con buen criterio, han dado vacaciones en su empresa.
Pero, ha ganado el PP por mayoría absoluta.
LA PROPAGANDA.- Seis mil millones de pesetas -algo nunca visto- se ha gastado el Govern en propaganda, a los que hay que añadir los miles de millones que ha invertido Nájera por su cuenta en radios, televisiones, condones, peluquerías, restaurantes, maquiavelos, avionetas y promociones de su persona. Se ha intentado, vía discriminación publicitaria, ahogar a los medios de comunicación no serviles, como es el caso de este periódico, y se ha cerrado una emisora de radio incómoda como Ràdio Marratxí. Se han provocado reuniones sólo para hacerse la foto, se han adelantado inauguraciones sólo para la foto, se han trasladado enfermos y mobiliario sólo para la foto, se han inventado premios europeos para el autobombo, diluyéndose cuando se descubrió la estafa y se han gastado fortunas en campañas de imagen y propagandas varias.
Pero, Nájera fue barrida en Calvià y el PP ganó las elecciones por mayoría absoluta en la autonomía.
EL AGIT-PROP.- La Obra Cultural, el GOB, los sindicatos han cumplido su función de correas de transmisión mediante la agitación en la calle: manifestaciones, proclamas, insultos, utilización de desgracias (el Prestige) y de guerras (Irak) para deslegitimar al adversario. El ejército de profesores y maestros enquistados en la Universidad, en los Institutos, en los colegios privados y en las escuelas primarias han cumplido su función de adoctrinamiento y, lo que es más grave, de inducción al agit-prop a alumnos menores de edad.
Pero, el PP ha ganado las elecciones por mayoría absoluta.
REFLEXION.- ¿Qué ha pasado aquí? ¿Cómo es posible que, con semejante despliegue mediático, propagandístico, dinerario y de agitación callejera, sus impulsores hayan perdido de forma clamorosa las elecciones? Algunas reflexiones y conclusiones cabe hacer:
Primera.- La debacle electoral no ha sido sólo del Pacto de Progreso y de los partidos que lo integraban, sino de los medios de comunicación que han sufrido una derrota espectacular que pone en entredicho su poder o, para ser más exactos, la naturaleza del poder que creían tener.
Segunda.- Diario de Mallorca ha demostrado ser un tigre de papel, con notable capacidad para el mamporrerismo y nula capacidad de influencia. No ha comprendido -probablemente no lo comprenden ninguno de los medios de comunicación, incluido mi periódico- que la opinión sólo convence a los convencidos y no cambia, probablemente, ni un sólo voto. Y no ha comprendido que un periódico no debe aspirar al poder, sino a la influencia que se desprenda de un juicio ponderado, elaborado e inteligente.
Tercera.- Pedro Serra no derribó a Ramón Aguiló, pero consiguió transmitir la imagen de que lo había derribado y en esta imagen -falsa- ha basado su capacidad para el terror, su leyenda y los réditos dinerarios que, gracias a esta falsedad, ha obtenido de una clase política acojonada, inculta e incapaz de hacer una análisis medianamente objetivo e inteligente de los hechos. Pedro Serra no tiene ni poder ni capacidad para ganar unas elecciones, ni para derribar políticos, ni para conformar la opinión pública. Encima está en una fase terminal muy parecida a la que se vivió entre el Baleares omnipotente y el Diario de Mallorca que yo dirigía en aquellos tiempos. En el ámbito mediático, cada equis tiempo, las nuevas generaciones deben «matar al padre» si se me permite el símil freudiano, hiperbólico, desde luego, para identificar a Serra con el «padre». Ahora, Pedro Serra tiene enfrente a dos periódicos dirigidos por dos directores jóvenes, que no tienen ni miedo ni complejos y que minarán -por la cuenta que les trae a los sujetos pasivos del terror- la fuente de financiacdión esencial del grupo Ultima Hora. No entiendo cómo no ha vendido su periódico, ahora que vale dinero. Si no lo hace, le pasará lo mismo que al Baleares de mis tiempos. Es el principio del fin.
Cuarta.- Los medios de comunicación tienen «apariencia de poder» cuando sintonizan con esto misterioso que se llama «opinión pública» y cuya formación es multifactorial. Esta ha sido la gran intuición de EL MUNDO/El Día de Baleares: ha canalizado y ha sintonizado -no lo ha creado- esto que se llama malestar social y que es un estado colectivo de ansiedad. Haría mal mi periódico si se creyera que «ha ganado las elecciones». Las elecciones las ha ganado la ciudadanía en contra de la «opinión publicada» generalizada.
Quinta.- La propaganda no suple la comunicación y la información. Saber comunicar es uno de los atributos más inteligentes de los que gobiernan. E informar es el auténtico poder de los medios de comunicación: esto lo ha comprendido EL MUNDO mucho más que sus colegas. La opinión es secundaria en términos de poder y su importancia radica en su capacidad analítica y en su función cohesionadora de la tribu que participa del mismo sistema de valores. Lo cual no es poco.
En resumen, el 25-M ha constituido una soberbia lección de humildad para los medios de comunicación y una seria advertencia a los gobernantes: no hay realidades virtuales que puedan alterar la percepción que tiene el ciudadano de su bienestar, de sus derechos y de sus libertades. El resto, «opinión publicada». Fantasía pura.