Jordania


CULTURA
Jordania posee algunos de los tesoros arqueológicos más impresionantes de todo Oriente Próximo. Pese a la aridez del territorio, las diferentes culturas que han
habitado estas tierras han dejado huellas de inigualable belleza que se han conservado hasta nuestros días de manera extraordinaria.

Cada ciudad, cada núcleo de población que se encuentra en Jordania, contiene algún vestigio de un pasado de esplendor. Sus orígenes se remontan a la Decápolis
(liga de las diez ciudades) establecida por los romanos en el año 63 a. C.

Sus múltiples monumentos son excelentes ejemplos de una cuidada arquitectura. En ella encontramos elementos tan destacables de su arquitectura como el Arco de
Adriano, el templo de Zeus, el Foro Elíptico, las columnas o el teatro.

De épocas posteriores también encontramos construcciones emblemáticas como es su iglesia bizantina.

La parte oriental de Jordania es tierra de castillos, construcciones que en ocasiones tienen un origen muy antiguo y que han perdurado al haber sido modificados y
reconstruidos por los diferentes pueblos que sucesivamente fueron habitando la zona.

Algunos ejemplos los tenemos en la fortaleza de Qsar Kharaneh, un fuerte romano transformado en Caravanserai; la fortaleza de Qasr Amra, del siglo VIII, y cuyo
origen parece corresponder a un castillo de recreo construidos por los Califas Omeyas sobre unos baños de origen romano donde los frescos originales en muy
buen estado; el fuerte romano islámico de Qasr Azrak, construido en piedra volcánica levantado en medio de un oasis y Qasr al-Hallabat, de incierto origen
romano y que fue transformado en palacio durante la época omeya.

Se hace difícil hacer una recopilación de las muchas ciudades que ofrecen verdaderos tesoros artísticos al visitante, pero a título de ejemplos se pueden
señalar: la capital, Amán, en la que merece especial atención su anfiteatro romano en la parte baja de la ciudad y el Templo de Hércules en la ciudadela.

Otra ciudad increíble es Madaba, con su iglesia de San Jorge donde se pueden admirar sus ricos mosaicos que representan el mapa más antiguo de Tierra Santa
que se conoce. También es impresionante el monasterio bizantino del siglo IV consagrado a Moisés en el monte Nebo.

El mayor orgullo de Jordania es la cautivadora ciudad nabatea de Petra, la antigua ciudad roja a orillas del mar Muerto, fundada en el siglo VI a. C. por los nabateos.

Petra fue una floreciente ciudad hasta su conquista por los romanos a principios del siglo II. Los restos más famosos son la calle de las Fachadas, con edificios como el famoso Templo del Tesoro (Al Khazneh), excavado en sus altos riscos; el Teatro Romano; el monasterio ed-Deir, lugar del sacrificio y muchas otras edificaciones impresionantes. La tumba de Aarón, gran sacerdote de los antiguos hebreos, domina las ruinas de Petra.

En Jordania encontramos también las presas más antiguas que se conocen. Se trata de presas de tierra con paramentos de piedra que se remontan al año 3.200 a. C. y que fueron descubiertas en la zona de Jawa.

Pese a las maravillas señaladas, en Jordania el desierto sigue siendo la gran atracción, la imagen de marca de un país que ha hecho de la zona de Wadi Rum un
lugar al que se debe acudir ineludiblemente para palpar toda la esencia jordana.

Toda la fascinación del desierto árabe está concentrada en este lugar, cuyo paisaje recuerda al paisaje lunar, con antiguos lechos de ríos, escarpadas formaciones
rocosas y llanuras cubiertas por arena.

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