Entre el espanto y la ternura (A Oswaldo Guayasamín)
Entre el espanto y la ternura (A Oswaldo Guayasamín)
Entre el espanto y la ternura 
trascurre todo,
vuelve a apresarte con la moldura, 
la mano, el codo.

Entre el espanto y la ternura 
crece la hiedra,
en sano juicio con la locura,
la flor, la piedra.

Entre el espanto y la ternura
la vida canta
una tonada clara y oscura,
profana y santa.

Entre el espanto y la ternura
corre la suerte
con él abajo y con la altura.
Con vida y muerte,
con vida y muerte.

Entre el espanto y la ternura
ayer el día,
las horas verdes y las maduras
hay todavía.
Entre el espanto y la ternura,
hora temprano.
Y abajo el hombre y la locura
para mañana.