Hombre
Hombre
(A Che, tras veinte años) 

De quererte cantar sufro disnea
bastante más allá de los pulmones.
Tu sombra brilla hoy en la pelea
mayor de la conciencia y las razones.
Por ti canto de pecho,
como el sueño en que giro
y leve, como aún respiro.
Por ti adelanto trecho 
a lo que falta en tono 
y canto lo que no perdono.

Hombre, hombre y amigo,
aún queda para estar contigo.
Hombre, hombre sin templo,
desciende a mi ciudad tu ejemplo.

Supiste cabalgar contra quien odia
desde su torre de odio y exterminio,
pero, en mi parecer, te dio más gloria
el alma que tallaste a tu dominio.
La medicina escasa,
la más insuficiente
es la de remediar la mente.
Y la locura pasa
risueña cuando engaña,
cual odio de la propia entraña.

Hombre sin apellido,
un poco de piedad te pido:
hombre, ay, todavía,
que un tanto más allá está el día.

De la melena inculta a la calvicie, 
del número inicial a lo incontable,
desde la tumba hasta la superficie, 
tras breve veinte tan multiplicable,
me llega un canto halado 
de fiebres de la infancia,
me brota la invención del ansia,
y entero y mutilado, 
furiosamente a besos, 
te doy mi corazón travieso:

Hombre, hombre sin muerte, 
la noche respiró tu suerte,
hombre de buen destino, 
y hay luces puestas en camino.