Rosana
Rosana
Ya te estoy recordando, Rosana,
aunque no te hayas ido,
y el lucero que brilla mañana
es lo que te he querido.

Ya te estoy recordando, elegida,
como un reo en la sombra
resucita el color de la vida
lo acaricia y lo nombra.

Ni un centavo te cuesta este beso,
pues mi alma lo paga.
Sólo espero lo mismo por eso,
hasta el fin de la saga,
cuando escriban la vida los buenos,
al final vencedores,
se sabrá que no usamos veneno
como aroma de flores.

Rosana ven.

Brotará de la sangre ternura,
inocencia y espejos,
donde irán a correr travesuras
nuevos niños y viejos.
Servirá de señal cada huella
de las horas felices
se sabrá tanto de las estrellas
como de cicatrices.

Rosana ven.

Y el camino que emprendas, Rosana,
será mejor a veces,
porque en otros momentos, cubana,
tú llorarás con creces.
Ya te vas, yo me quedo y no atino
a saber que ha pasado,
sólo sé que, por causa o destino,
ya no estás a mi lado.

Rosana ven.