Aceitunas
Aceitunas
Tus piernas de tres a seis de la tarde
en la memoria de pronto me arden
y cuando quiero aliviar mi locura
sólo me calma comer aceitunas.

Una aceituna mordida
le ha vuelto a la vida todo su sabor.
Maravillado, respiro y siento tu olor.

O yo deliro,
o me corta tu filo
hasta el límite de la ilusión.

Como despacio,
y alargo despacio
entre el beso inicial y el de adiós.

Y aquí me tienes bien aferrado
a la semilla como colgando de ti.

Tus piernas de tres a seis de la tarde...