Causas y azares
Causas y azares (1984)
Cuando Pedro salió a su ventana
no sabía, mi amor, no sabía,
que la luz de esa clara mañana
era luz de su ultimo día.
Y las causas lo fueron cercando
cotidianas, invisibles.
Y el azar se le iba enredando
poderoso, invencible.


Cuando Juan regresaba a su lecho
no sabía, oh, alma querida,
que en la noche lluviosa y sin techo
lo esperaba el amor de su vida.
Y las causas lo fueron cercando
cotidianas, invisibles.
Y el azar se le iba enredando
poderoso, invencible.


Cuando acabe este verso que canto
yo no sé - yo no sé, madre mía-
si me espera la paz o el espanto
si el ahora o si el todavía.
Pues las causas me andan cercando
cotidianas, invisibles.
Y el azar se me viene enredando
poderoso, invencible.