El dulce abismo
El dulce abismo
Amada, supón que me voy lejos,
tan lejos que olvidare mi nombre.
Amada, quizás soy otro hombre
más alto y menos viejo
que espera por si mismo,
allá lejos,
allá trepando el dulce abismo

Amada, supón que no hay remedio.
Remedio es todo lo que intento.
Amada, toma este pensamiento,
colócalo en el centro de todo el egoísmo,
y ve que no hay
ausencia para el dulce abismo.

Amada, supón que en el olvido
la noche me deja prisionero.
Amada, habrá un lucero nuevo
que no estará vencido
de luz y de optimismo
y habrá un sinfín
latente bajo el dulce abismo.

Amada, la claridad me cerca
yo parto, tu guardaras el huerto.
Amada, regresara despierto
otra mañana terca
de música y lirismo.
Regresará
del sol que alumbra el dulce abismo.