La primera mentira
La primera mentira
Cuando estuve en un bosque encantado
noté con asombre que una piedra me cantaba,
que una piedra me cantaba
con modulaciones
y con timbre de tenor, de tenor.

Debajo de la piedra había un sapo invernando
y supe que era el sapo el que cantaba,
que era el sapo el que cantaba
y seguí buscando maravillas que saber, que saber.

Quería una princesa convertida en un dragón,
quería el hacha de un brujo para echarla en mi zurrón,
quería un vellocino de oro para un reino,
quería que Virgilio me llevara al infierno,
quería ir hasta el cielo en un frijol sembrado
y ya.

De lejos vi una fuente que brillaba y corrí hacia ella,
pues tenia aguas de oro,
pues tenia aguas de oro.
Era inconfundible aquel color como miel, como miel.

El sol se reflejaba en la fuente abandonada
y supe que era el sol el que brillaba
que era el sol el que brillaba.
Desilusionado por dos veces me aleje, me aleje.

Quería una princesa convertida en un dragón...

Después de mil fracasos como estos
me sentí muy tonto, nos habían engañado,
nos habían engañado
y me fui a buscar al primer hombre que mintió, que mintió.

Camine los caminos, recorrí los recorridos,
pero cuando halle al culpable, ¡ah!
pero cuando halle al culpable
hecho un mar de lagrimas al verme me pidió, me pidió:

Yo quiero una princesa convertida en un dragón...