Llover sobre mojado
Llover sobre mojado
Despierto de una erótica caricia
y sin amanecer me estoy quemando.
Ruego que antes del fin de la delicia
la luz me diga a quien estoy amando.
Hago un café romántico, barroco,
recorro mi cabeza en agua fría,
y en el espejo veo el viejo loco
que cada día piensa que es su día,
que es su día,
vaya forma de saber
que aun quiere llover
sobre mojado.
Vaya forma de saber
que aun quiere llover
sobre mojado.

Leo que hubo masacre y recompensa,
que retocan la muerte, el egoísmo.
Reviso pues la fecha de la prensa,
pareció que ayer decía lo mismo.
Me entrego preocupado a la lectura
del diario a acontecer de nuestra trama
y sé por la sección de la cultura
que el pasado conquista nueva fama.
Nueva fama,
vaya forma de saber...

Salgo y pregunto por un viejo amigo
de aquellos tiempos duramente humanos,
pero nos lo ha podrido el enemigo.
Degollaron su alma en nuestras manos.
Absurdo suponer que el paraíso
es solo la igualdad, las buenas leyes.
El sueño se hace a mano y sin permiso
arando el porvenir con viejos bueyes.
Viejos bueyes,
vaya forma de saber...

Un obrero me ve, me llama artista.
Noblemente, me suma a su estatura
y por esa bondad, mi corta vista
se alarga como sueño que madura.
Y así termina el día que relato
con un batir de alas en las cenizas
mañana volverá con nuevo impacto
el sol que me evapora y me da prisa
me da prisa,
vaya forma de saber...