VIVIR
EN INTERNET
LA
CONJURA DE LOS NECIOS II
(El
mal uso de la red nos afecta a todos)
"Nunca
atribuyas a la malicia lo que pueda explicarse adecuadamente por simple
y vulgar estupidez". Usenet dixit, y si lo dice Usenet
será mejor que te lo creas. Si la red se cae por la propagación
desbocada de virus y gusanos ¿a quién hay que agradecerselo?
A una panda de estúpidos que abren adjuntos obviamente infectados
en Outlook.
Si
la gente es malencarada, grosera y no atiende a razones haciendo que
la red se esté transformando en un sitio crispado y lleno de
vibraciones negativas ¿a quién le podemos echar la culpa?
A una panda de anormales que no conocen las reglas de la netiquette
(ni de la etiqueta en el mundo real, para ese caso). Si la red se
está convirtiendo en territorio de portales y portalones vacuos
e inútiles que sólo sirven los intereses de las megacorporaciones
que los plantan en el ciberespacio y para nada los intereses de los
internautas ¿a quién hemos de colgar el sambenito? A
los imbéciles que no sólo no conocen otra cosa, sino
que se niegan a aprender y se refocilan en su ignoranacia y que, cuál
marranos que acuden sumisos al matadero, apoyan con su inmovilismo
la creacion de esos horrendos sites comerciales.
Más,
no están solos. Efectivamente, no lo están. Cuentan
con ayuda. La primera de todas proviene de los medios de comunicación,
no sólo los pseudo-veraces (telediarios, informes semanales,
No-Dos...) que se dedican a propalar bulos y calculadas exageraciones
sobre la red y sus habitantes, sino los de ficción. Una de
mis áreas favoritas de estudio a este respecto son las películas
de hackers que nunca cesan de asombrarme. Tomemos el caso de La Red.
En la cual, a pesar de su título, casi nada de lo interesante
¡..? ocurre en la red del título. Podemos aprender que
los virus tienen un interesante interfaz gráfico. La pregunta
del millón es ¿cuándo aprenderán los señores
guionistas que el momento más terrorífico con el que
se enfrenta un usuario es cuando se enciende el ordenador y la pantalla....
se queda en blanco? Vamos, que no hay nada pero, bueno sí,
tal vez hay uno peor, enfrentarse a un escueto mensaje en el que se
nos informa que el disco duro C: no contiene sistema operativo alguno,
que por favor insertemos el disco de arranque.
En
Operación Swordfish el espectador atónito asiste a la
increible proeza del juacker de turno que consigue reventar el algoritmo
RC5
de 128 bits de la RSA
en 45 segundos mientras se le realiza una felación y se le
apunta con una pistola a la sien. Esto es una de las cosas que no
se recomiendan intentar en casa..... a no ser que se disponga de un
cluster
de varios centenares de superordenadores, te sobren cuatro o cinco
meses para que se pongan a ello y puedas controlarte todo ese tiempo.
Sin
embargo, mi película de hackers gilipollas favorita es sin
duda, y precisamente, la titulada Hackers, donde se pueden escuchar
las inmortales líneas:
Kate:
Es demasiado máquina para ti.
Dade: Tiene una velocidad de refresco alucinante.
Kate: Chip P6. Tres veces la velocidad de un Pentium.
Dade: Si. Pero no es sólo el chip, tiene un bus PCI. Pero
eso ya lo sabías.
Kate: Efectivamente. La arquietectura RISC, lo va a cambiar todo.
Dade: Si. RISC está bien.
Si
alguien alguna vez confudió el tocino con la velocidad ese
fue el guionista de Hackers. Es como si que para investigar el asunto
se hubiera acercado a la sección técnica de la biblioteca
pública de su barrio y le hubiera echado un vistazo a los lomos
de unos cuantos tomos:
Guionista:
(Silabeando a medida que lee con el dedo)"In-tro-duc-ción-a-la-Ar-qui-tec-tu-ra-RISC
Mola, este me vale. Im-ple-men-ta-ción- del-bus
-PCI
.
Este también. Ya he acabado"
El
problema más común de los que escriben y dirigen en
Hollywood, es que, aparte de no tener ni puta idea de nada, la tienen
mucho menos de ordenadores y de hackers, lo cual da pie a no pocas
mezclas de churras con merinas. Efecto de lo anterior: tratar los
ordenadores como si fueran coches. Cuanto más grandes, potentes
y de carrocería más psicodélica, mejor. Gilipollez
máxima donde las hubiere. No hace falta un ordenador "potente"
para hackear. cualquier ordenador, incluso un XZ Spectrum
puede procesar información más rapido de lo que la conexión
más rápida puede proporcionar: si un Spectrum funciona
a 3,45 MHz, esto es procesa 3,45 millones de instruciones por segundo,
y el ADSL más rápido transmite a 384 Kbps, haz tú
los cálculos; el problema del Spectrum no es su procesador,
sino ese horrible teclado de goma ;-)) Pero claro, ¿cómo
se nos ocurre exigirle a los creadores de una película sobre
una temática dada que sepan de esa temática? ¡Eso
es pedir demasiado!
Pero
a tí, que me estás leyendo, si te lo voy a exigir, porque
tú utilizas Internet, eres un internauta, circulas por la autovia
de la información y has de conocer su código para evitar
causar accidentes. Por ejemplo, has de saber que ahí fuera
hay algo que se llama "ancho de banda"
y por desgracia no tiene una anchura infinita, ¡¡noooooooo!!
Cada solicitud que emite tu navegador y la correspondiente respuesta
de un servidor web consumen ancho de banda y cargan un poquito más
la máquina que realiza tanto tu petición como la información
de la página servida. A su vez, cada correo electrónico
que sale de tu máquina, consume ancho de banda y quema unos
pocos ciclos más en cada máquina smtp
o router
de correo por el que pasa. No hay porqué sentirse culpable
por ello, es la ineludible ley de la entropía.
"LO
QUE NO SE PUEDE AGUANTAR SON LOS IMBÉCILES QUE FOMENTAN LA
PROPAGACIÓN DE CARTAS ENCADENADAS Y SPAM
" . Vamos a ver si aclaramos unos cuantos puntos: si te llega
un correo donde te dice que un niño se está muriendo
de cancer en algún sitio de Oregón y la única
manera de salvarle la vida es reenviando ese menasaje a tantos destinatarios
como tengas en tu libreta de direcciones porque Micorosoft/Oracle/El
Vaticano (táchese lo que no proceda) donará un centavo
para su operación por cada mensaje que detecten que haya sido
reenviado (insértese aquí rocambolesca explicación
pseudo-técnica de como piensan realizar tamaña hazaña),
punto uno: ignóralo, borrálo y después vacía
la papelera de reciclaje, escribe una carta al congreso solicitando
que prohiban las cartas encadenadas, destruye tu ordenador en el baño
y practica el onanismo hasta que te salgan callos en los dedos (si
eres chica) o en la palma de la mano (si eres chico), dedicate a disparar
contra la gente, pero hagas lo que hagas NO LO REENVIES. Punto dos:
si decides hacer caso omiso a mi consejo, haz como los parricidas
de pro y sucidate a continuación porque si no, iré personalmente
a matarte. Y procuraré que tu muerte sea lenta y dolorosa.
¿Que
a qué tanto odio? Sigamos enumerando puntos. Punto tres: supongamos
que eres idiota. Siguiendo la tendencia social que dice que la gente
de similar condición tiende a reunirse, podemos suponer que
el 90% de tus contactos son idiotas. Por tanto, si eres idiota y decides
reenviar el mensaje y tienes, digamos 20 personas en tu libreta de
direcciones, 18 de ellas serán lo bastante estúpidos
como para reenviarlo a su vez a sus (digamos) 20 contactos. Sumemos
¿vale? 1 email que te llego a ti + 20 que tu enviaste + 20x18=381
correos inútiles consumiendo ancho de banda, ocupando espacio
en servidores pop
y, en general, haciéndo la vida imposible a otros internautas
¿Que no es para tanto? Esto es sólo la segunda oleada.
Si seguimos con la misma proporción (20 contactos, 18 reenvios
por contacto) la siguiente oleada de 324 contactos manda 20 mensajes
cada uno, sumando un total de 6.480 mensajes, que sumados a los 381
mensajes de la oleada anterior, hacen un total de 6.861. Como te puedes
imaginar, en cada oleada siguiente, la cosa se dispara: 116.640 mensajes
en la cuarta oleada y 2.099.520 correos en la quinta. Y todo esto
sin contar con los que se mandan dos veces por error a la misma persona,
los devueltos por contener una dirección errónea y los
que tienen listas de contactos más extensas (yo cuento treinta
tres direcciones en mis clientes de correo personal y no me considero
para nada muy cibersociable que se diga). Y por supuesto, ni siquiera
menciono las misivas que hubieran circulado antes de que te llegara
a ti. "Bueno" dirás, "pero es por una buena
causa" Punto cuatro: pues no. En el más que improbable
caso de que al otro extremo de la madeja hubiere un infante moribundo
(y esto es tan improbable que casi no vale la pena ni considerarlo),
la supuesta legitimidad de la carta queda inmediatamente revocada
por el medio viral por el cual ha decidio hacer llegar el mensaje
al mundo, que acaba saturando la red cual pegajoso y henchido glóbulo
de colesterol.
Y
ya que hablamos de saturaciones ¿qué decir de aquellos
inútiles que no saben distinguir entre un documento de texto
y un script
ejecutable? ¿Acaso permitimos a los invidentes conducir maquinaria
pesada? Entonces ¿por qué dejamos a quienes una lobotomía
prefrontal les mejoraría su CI usar un ordenador, especialmente
un ordenador enganchado a la red? Pero vamos a ver ¿es tan
difícil? Los arhivos, TODOS los archivos, tienen una extensión
una serie de tres letras separada del nombre por un punto y que se
supone ha de describir el contenido. Así un archivo con la
extensión ".txt" se supone que contiene texto, un
archivo con la extensión" .doc" contiene un documento
con Word de Microsoft, un" .zip" contiene archivos comprimidos.
Pero a partir de W 95 es posible tener más de una extensión.
Así podemos tener perfectamente un documento llamado Mi Carta.doc.vbs
(por cierto que esto es algo que se puede hacer de toda la vida en
entornos UNIX). El problema es que por una de esas retorcidas razones
que sólo conocen en Redmond, el Güin2 viene por defecto
con una opción activada que esconde la última extensión,
así el archivo anterior se vería en una carpeta como
Mi carta.doc y un usuario inexperto nunca llegaría a sospechar
que no es un archivo de Word. Y lo que es más grave es que
para desactivar esta opción tienes que rebuscar en los más
recondito de un desplegablede de una pestaña de un cuadro de
dialogo que se abre con un menú nada obvio y menos utilizado.
No sólo eso, sino que cuando llegas a la opción de marras,
la frase descriptiva está escrita al revés, es decir,
pone algo así como: "Si no desea que no se vean las extensiones
de archivo, no desmarque este botón de radio", ante lo
cual uno siempre se queda con la duda de marcar o no el circulito
de marras. Y este es el arma, la ignorancia, siempre la ignorancia
que utilizan los escritores de virus y gusanos de email para poner
en jaque a la red cada dos por tres. Así al llegar un correo
de algún conocido con un adjunto con un título tan sugerente
como "La Sorpresa de Blancanieves.doc" o "I LOVE YOU.doc
¿quién puede resistirse a abrirlo? Pues aparentemente
muy pocos: en las útimas veinticuatro horas se han infectado
29.421 mensajes de email con el virus W32Klez.E@mm, 142.832 en lo
que va de mes (datos de
a 24 de abril de 2002).
¿Cómo
puede ser la gente tan tonta? Pues lo es. Lo malo de todo esto es
que las cosas sólo pueden ir a peor... Hasta ahora el único
consuelo de los nodos y servidores de Inet (ya fuesen HTTP o de correo
o de lo que fuese) y a veces su última línea de defensa
era que las conexiones de estas maquinas eran mucho más rápidas
que las de los clientes que se conectaban a ellos. si una bandada
de internautas descendia sobre un servidor en busca de.... que sé
yo.... descargas del último video promocional de Britney Spears,
normalmente el servidor se defendia bien puesto que podía enviar
los engendros a una velocidad muy superior a lo que eran capaces de
recibirlos los clientes. Esto se acabó. Con la popularización
de las líneas de banda ancha
tipo ADSL o cable, los sevidores van a estar tan inundados de peticiones
que van a pasarse más tiempo colgados por el volumen a sevir
que en funcionamiento. Vale, así que digamos que la mayoría
de los servidores funcionan a cuatro veces la velocidad de la conexión
ADSL más rápida. Pues entonces sólo hacen falta
cinco usuarios descargando AVIs
MP3s
warez
y fotos guarras para tenerlo de rodillas implorando clemencia. Unamos
a esto cartas encadenedas y virus rampantes vomitando emails aleatorios
a miles por cada puerto y socket
y la perspectiva es apocalíptica como pocas. Porque, diréis
los portales multimedia estarán ubicados en servidores con
conexiones potentillas ¿o no? Sí, pero hemos de tener
en cuenta que rara vez nos conectamos directamente con el servidor
que nos proporciona el material, sino que este nos llega a través
de una serie de saltos (en forma de servidores nodo) que pueden contarse
por decenas, y la facilidad con la que una de estas máquinas
se atranganta es asombrosa.
Dicen
las estadísticas que hasta el 2004 el 50% de los americanos
seguirán conectándose con módems telefónicos
a la red. A partir de este momento la mayoría ya habrán
migrado a líneas de alta velocidad. Echémosle un par
de años más para alcanzar las mismas cifras en Europa.
Pues bien, en vista de los datos y sin temor a equivocarme predigo
que: el fin de mundo se producirá a causa de una sobrecarga
de estupidez en la red a las doce de la noche GMT del 31 de Diciembre
de 2006. Ya sabes, búscate un buen abogado, que viene el juicio
final.
Dale
a una panda de oligofrénicos pastilleros borrachos y malencarados
de quince años un coche a cada uno un sábado por la
noche ¿y a que te enfrentas? Pues al equivalente de una multitud
de ignorantes armados de conexiones de alta velocidad pululando por
la red, colapsando servidores, propagando inadvertidamente virus y
en general haciéndose odiar. Pero, je ¿quién
se lo puede prohibir? Vivimos en democracia ¿o no? @
Aaaadios.