VIVIR
EN INTERNET
LA
LIBERTAD
Aquí
estoy de nuevo, sentado frente al portátil, en una tarde lluviosa
y gris con la manta echada a la espalda y los dedos semicongelados.
Todo por unos míseros euros que seguramente habré de
gastar en el loquero o en el traumatólogo.
La
bandeja de entrada del correo está llena de basura, incluso
me quedan felicitaciones de año nuevo por abrir. Pero hete
aquí que entre todo este caos de correo inútil aparece
como perla un caso especial. Alguien pidiendo ayuda (hasta aquí
algo que ocurre con bastante frecuencia), pero desde un punto del
globo terráqueo poco común. No diré desde donde,
ya que puede correr peligro la/s persona/s implicada/s, tan sólo
diré que en el país en cuestión las libertades
individuales no son apreciadas de la misma forma que en el mundo occidental.
No hablo en presente, sino que me remonto a un par de años
atrás, escribo hoy sobre ello porque el desenlace no ocurrió
hasta hace unas semanas.
La
petición era de lo más normal, pero no la forma de hacerla.
Simplemente deseaban un contacto fuera de su país para que
les envíara algún tipo especial de software que les
resultaba difícil de encontrar aunque no parecía excesivamente
compleja su búsqueda. El primer problema se encontraba en que
habían puesto claramente sus nombres y apellidos en la configuración
de sus clientes de correo. Dudando un poco, finalmente decidí
aconsejarles en cuanto a sistemas y acciones básicas de protección
y dejarlo correr.
El
consejo era bastante simple, no poner vuestros nombres reales, utilizad
nicks y si es posible un buen remailer
Pasó el tiempo y casi había olvidado el contacto, cuando
de nuevo reapareció, siguiendo mi consejo, con un nick pero
con una cuenta que realmente era la misma persona, el estilo de redacción
era bastante peculiar y se podría definir como inconfundible.
La petición seguía siendo la misma y yo insistía
en el tema de la seguridad.
Aconsejaba
la utilización de un sistema de proxys
anónimos y les di las direcciones, por lo demás, archiconocidas,
desde donde se podían bajar toda la batería de programas
que estaban pidiendo y para todos los OS utilizados. Y ahí
volvió a quedar la cosa hasta que el contacto volvió
a reaparecer. La petición seguía ahí pero venía
acompañada de una pregunta muy explícita. ¿Cómo
se consigue una copia del PGP
sin acceso web a la red? (les había aconsejado conectarse a
la página ofical
)
Esta
era pues la situación de mi/s apadrinado/a/s, disponían
sólo de un acceso vía correo electrónico hacía
el exterior. En estas condiciones se hacía imprescindible conocer
un poco más los detalles del entorno de aquellos pobres muchachos.
Sin embargo la tarea no era nada fácil, ya que había
serios problemas de comprensión (hay muchas cosas que damos
por sentado en nuestro civilizado mundo occidental) y encima los mensajes
tardaban largos períodos de tiempo en ser respondidos. Finalmente,
tanscurridas varias semanas, llegué a comprender el motivo
(o los motivos, porque eran diversos) de su extraño proceder.
Aquellos inconscientes estaban haciendo el servicio militar (!...?),
y sólo tenían acceso a los ordenadores en los días
de permiso, esto explicaba que tardasen tanto tiempo en responder
y que los períodos de tiempo entre mensajes fueran de duración
variable. Su acceso físico era a máquinas con Windows
95 que se comunicaba con un servidor linux que era donde estaba alojado
un servidor web y otro de correo. Todo ello alimentaba una pequeña
red (a nivel de su país) donde había diversos servidores
de páginas web y algunos otros servicios como ftp
etc. De ahí venían parte de los problemas de comprensión
y comunicación, ellos en un primer momento pensaban que Inet
era sólo aquella red y no acababan de comprender desde dónde
me comunicába con ellos y de qué estabamos hablando.
Era
urgente establecer un sistema de cifrado, ya que probablemente en
su país no les iba a hacer mucha gracia de lo que íbamos
a hablar o simplemente porque se me podía escapar algún
comentario, para mi inocente, pero para otros no tan banal. Para establecer
el cifrado lo primero era poderles enviar los programas de PGP (elegí
la versión 2.6 por ser la más fácil de instalar,
y la que menos rastros deja en el sistema operativo). La primera tentativa
fue un total fracaso y casi termina en desgracia. No se me ocurrió
otra cosa que enviar los ficheros fragmentados mediante sucesivos
emails. A pesar de su poco peso, algunos de los mensajes no pasaron
el servidor de correo y encima llamó la atención del
administrador de su red.
Afortunadamente,
no fue muy estricto, sólo recordó la prohibición
de enviar y recibir mensajes superiores a los 50k y les limitó
el acceso durante una temporada aunque aparentemente no comunicó
el hecho a nadie más. Hubo que buscar otro sistema de transporte
y fue en ese momento cuando descubrí que su servidor permitía
el acceso a servidores externos ftp mediante el correo electrónico.
Puede que alguien se acuerde de los servicios tipo AGORA que existían
hace algunos años, les enviabas un mensaje indicándoles
el servidor ftp y el archivo que deseabas y él se encargaba
de trocearlo y enviártelo a pedacitos digeribles por tú
máquina y cliente de correo.
Un
sistema parecido era el que tenían allí montado, pero
con algunas limitaciones de forma que a según que direcciones
no tenían acceso, aunque debido a un error de configuración
(a mi juicio) las limitaciones eran del tipo "a este servidor
no puede acceder" en lugar de "no puedes acceder a ninguno
salvo a los que te indicamos". Una vez establecido el mecanismo
me pidieron que les colocará los ficheros en el servidor que
yo quisiera y ellos recogerían la mercancía desde allí.
Y así empezó el siguiente capitulo de la historia.
Como
no deseaba en ningún momento dar a conocer mi identidad, se
trataba de encontrar un servidor público que permitiera los
uploads.
Decidí hacerlo así ya que esconder la identidad mediante
el correo electrónico es relativamente fácil
Sin embargo, dar acceso a alguien sobre un ftp de tu propiedad deja
rastros por todo lo ancho y largo de Inet. Sin embargo un ftp de uso
público no guarda ninguna relación con el suministrador
de la mercancía y permite que el anonimato continúe,
siempre que las cosas se hagan correctamente.
El
problema se encuentra en encontrar un servidor que permita subir ficheros.
Servidores públicos que permitan bajar archivos, los hay en
todo el ancho mar de Inet, pero debido a los problemas con la gente
que se divierte enviando virus, gusanos y demás especies indeseables,
hace tiempo que no existe ningún servidor público que
no restrinja la subida de ficheros si no es a la zona de la cual eres
propietario con nombre, apellidos y filiaciones. Tampoco deseaba dar
ese tipo de información, así que seguí buscando.
Soluciones
había bastantes (por ejemplo tomar el control de una máquina
ajena e instalar un servidor ftp privado) pero lo más fácil
es encontrar un servidor existente pero mal configurado. ¿Dónde
se pueden encontrar estas rarezas? Pues la respuesta es sencilla.....en
las universidades.
En
el mundo de las universidades las excepciones son superiores a la
regla. En casi todas las universidades o centros de enseñanza,
podéis encontraros con problemas de seguridad debido a la mala
configuración y a una gestión deficiente de los recursos.
El
motivo es sencillo, se ven obligados a dar servicio a una muchedumbre
de gente de todo tipo y pelaje, sus redes son normalmente bastante
amplias, están en manos de estudiantes o de becarios (con más
voluntad que conocimientos) y muchas veces disponen de presupuestos
amplios pero mal administrados. Para acabarlo de complicar, la población
a la que se debe dar servicio cambia cada año y el trabajo
de altas, bajas y modificaciones es abrumador.
Dejando
aparte los motivos, el sistema para encontrar un servidor mal configurado
es sencillo y aunque no hay un solo método ni regla fija os
voy a mostrar el más pedestre, pero muy eficaz, y de paso alimenta
la imaginación, existen scripts
que hacen esta labor de forma automática, pero creo que como
mínimo una vez en la vida esto hay que hacerlo a mano y paso
a paso.
Se
selecciona la Universidad que más nos guste, por ej. www.uni-la-mejor.org.
Nos conectamos con nuestro navegador favorito y buscamos que servicios
ofrecen a sus estudiantes, profesores y demás gente de mal
vivir. Siempre ofrecen el servicio ftp para poderse bajar documentación
o software gratuito y normalmente hay un ftp por cada departamento.
Casi nunca fallan los departamentos de informática o de diseño
y en ellos se puede encontrar toda clase de basura informática
y a veces incluso moral.
Una
vez localizados nos hacemos con sus nombres, supongamos que hemos
encontrado ftp.Dep-infor.Uni-la-mejor.org. Ahora nos damos
una vuelta por la red y os bajáis, si no lo tenéis ya
en vuestro flamante ordenador, un escáner de puertos. En mi
caso he utilizado la versión 4 del OstroSoft
Son versiones shareware, lo cual significa que tenéis que pagar
para tener todas las utilidades o bien.....buscar otra solución
que haberlas haylas ;-))
Con
vuestro flamante escáner buscáis dentro del dominio
Dep-Infor.Uni-la-mejor.org todas las máquinas que
tengan abierto el puerto 21, o sea el del ftp. Encontrareis sin duda
la máquina oficial que da servicio principal, pero sin duda
también encontrareis otras muchas máquinas que están
dando servicio ftp. ¿Cuál es el motivo?, pues normalmente
son máquinas que se utilizan para uso privado de los profesores
o alumnos aventajados o incluso de algunos minisubdepartamentos que
pretender hacer pruebas con distintos softwares o poner en marcha
pequeños servidores. A veces son simplemente restos de antiguas
pruebas de instalación que han sido olvidadas por todos los
que participaron en el proyecto. Incluso se puede encontrar uno con
servidores totalmente privados que algún becario avispado instaló
en su día y después olvidó o no tuvo tiempo de
desmontar cuando fue fulminantemente despedido por actividades que
rozaban la ilegalidad.
Estos
son nuestros objetivos. Nunca son actualizados y quedan con sus defectos
de instalación sin corregir. En muchos casos, basan toda la
seguridad en la dificultad teórica, de ser encontrados. A mucha
gente se le ocurre meterse con el ftp.windows.com, pero a
nadie con zeus.Dep-Infor.Uni_la_mejor.org. Mi caso no era
una excepción. El servidor principal corría bajo un
wu-2.6.1 correctamente parcheado de su última vulnerabilidad
conocida, pero había dos curiosidades más.
Un
servidor ftp que realmente era un servidor de impresoras y que, después
de conectarse como ftp y password ftp (¡¡siempre me ha
impresionado la falta de imaginación del personal en general
cuando se trata de buscar passwords!!), permitía subir archivos
y otro servidor que simplemente a todo anonymous le dejaba subir ficheros
al espacio formado por el árbol de la universidad.
Por
ser el más sencillo me quedé con este último,
aunque el servidor de impresoras, me lo guardo en la recámara
para otra ocasión, porque era una verdadera rareza. Un servidor
Axis v1.51 jul 29, 1993 EE/RW/TP/BI, no se encuentra todos los días.
A
los creadores de semejante tipo de software se les puede encontrar
todavía en Axis
pero el servidor que encontré estaba en su estado inicial,
con toda la información necesaria para cambiar la configuración
y hacer las maldades que a uno se le ocurran. De pasada me di una
vuelta por su web y
encontré
un software que permite la detección a distancia de servidores
de impresoras, agrupación de productos Axis para tratarlos
como una entidad, control de impresoras, facilidades para cambiar
el firmware
de los dispositivos Axis...en fin que si uno tiene ganas hay tema
para divertirse una buena temporadita con esa utilidad. Me recordó
a algo parecido que ocurre con los dispositivos SHIVA de acceso remoto
a redes.
Pero
volvamos a la historia. A fin de encontrar el máximo de información
sobre los servicios que corrían en el objetivo utilicé
el netcat
con un sencillo 'nc -v -t -ip_Objetivo 21' se obtiene una
conexión idéntica a la que se tendría con un
cliente ftp normal y corriente, pero con la ventaja de que también
veréis todos los caracteres que los clientes habituales os
esconden y a veces ahí hay información interesante.
En
este caso simplemente me confirmó que no había trampa
ni cartón.Todos los servidores ftp guardan los logs
de las combinaciones y no tenía ganas de que descubrieran,
si a alguien se le ocurría investigar, quién se estaba
dedicando a guardar ficheros en sus entrañas.
Casi
con seguridad no llama la atención alguna que otra visita anónima,
pero la subida de ficheros si que puede poner en alerta al administrador
más despistado y además no sabía muy bien qué
tipo de metedura de pata podían hacer mis apadrinados en el
momento de hacer los downloads
Por tanto debía subir los archivos de forma 'non traceable'
o como mínimo dejando las cosas lo más difícil
posible al presunto investigador de entradas y salidas no deseadas.
Para esta tarea una de las posibilidades es utilizar un proxy
anónimo y un cliente ftp que permita las conexiones vía
proxy. Vayamos por partes y siempre partiendo de la base de que deseamos
utilizar software libre o al menos de distribución gratuita.
En
el caso del ftp, un buen cliente que permite la configuración
vía proxy es el WS_FTP LE
Es un software configurable con facilidad y que al permitir la conexión
vía firewall
se adapta para nuestros manejos, aunque a veces resulta un poco difícil
de hacerlo funcionar correctamente si el servidor ftp es un poco quisquilloso.
Como mínimo es una buena opción para no depender siempre
del navegador standard y del entorno que nos brinda el Sr. Gates.
Veamos
ahora el problema del anonimato. Para conseguirlo se debe establecer
la conexión a través de un proxy anónimo. De
estos hay bastantes por la red pero tienen diversos problemas, desde
la lentitud, pasando por la publicidad que te encajan y encima mueren
y resucitan como las setas en otoño.
Lo
mejor es utilizar algún software que establezca las comunicaciones
por ti y las dirija hacía tu navegador o al cliente de ftp.
Creo que el MultiProxy v1.2
es una de las mejores herramientas que hoy en día se encuentran
disponibles en la red aunque ya se sabe que sobre gustos no hay nada
escrito.
Primero
se instala el MultiProxy, se configuran los servers que harán
de proxy anónimos (cuidado con que sean todos anónimos)
después se lanza el cliente de ftp y se configura para que
lea de la dirección 127.0.01 puerto 8080. Un consejo de amigo,
antes de lanzaros a hacer nada, verificar si realmente es anónimo:
un método sencillo es conectarse con Anonymizer y allí
se busca el enlace que dice más o menos "Here is just
some of the information we know about you" y hacen una descripción
gratuita de lo que, por el solo hecho de pasar por su web, conocen
acerca de nuestras vidas y milagros.
Si
en el informe que aparece veis cosas como la dir IP o el nombre del
proveedor de Inet, hay que comprobar si los proxys que estamos utilizando
son realmente anónimos.
Existen
otras posibilidades. Si el ftp permite acceso anónimo, simplemente
hay que configurar el navegador para que utilice el mismo proxy y
su mismo puerto, y también se puede navegar y enviar ficheros
de forma anónima aunque esto sólo funciona si el usuario
es anonymous. Todavía existen otras posibilidades Se
puede seguir a partir de estas máquinas
una navegación sin control (ajeno e indeseado). De todas formas
no estoy muy seguro de que si la que se arma es demasiado gorda, este
proxy no guarde algún log que pueda ser comprometido. No aconsejo
este tipo de acciones salvo que sean para cosas inocuas como enviar
mensajes a tablones de anuncios y temas parecidos.
A
partir de aquí las cosas fueron trilladas. Les subí
unos cuantos ficheros y les envíe por correo anónimo
las instrucciones para encontrar los tesoros, después espere
con paciencia su respuesta, deseando con todo mi corazón que
tuvieran la mayor suerte del mundo.
Os
preguntareis que tipo de software les he enviado, pues la respuesta
técnicamente hablando es el PGP 2638.ZIP
¿y qué contiene ese fichero? Pues simplemente la versión
2.6 del PGP, o sea un programa para cifrar. Costará, tal vez,
creerse la historia, pero uno de los motivos por los que estaban limitados
los accesos a Inet de esa pobre gente, era para evitar que se bajaran
programas de cifrado.
Según
parece, aunque no explícitamente prohibido, si que esta muy
mal visto en su país el cifrar los mensajes. El motivo es obvio,
pretenden evitar que su gente envíe panfletos que ellos no
sean capaces de leer, (¿tendrán esos censores la avanzadísima
capacidad de leer y entender lo que leen?) pero siempre ocurre lo
mismo en casa de los tiranos. Creen que salvo ellos, el mundo está
compuesto por un conjunto de débiles mentales incapaces de
decidir su propio futuro.
La
realidad es muy otra, no cuentan con que no se puede encerrar a la
libertad ni bajo rejas ni mucho menos bajo limitaciones virtuales.
No hay nada que pueda evitar que las personas piensen y actúen.
El poder de la mente humana es inmenso sobre todo si se encuentra
bajo presión. Aconsejo que cada vez que se utilicen herramientas
como los remailers y cifradores, se gasten dos segundos en desear
lo mejor a la gente que se encuentra en la situación de no
poder utilizar cosas tan simples, sencillamente porque la ley de su
país se lo impide.
También
animo a oponerse a cualquier tentativa de recortar este tipo de libertades
basándose en mejoras hipotéticas de la seguridad común.
Cuando
tenga noticias nuevas de esta gente (y siempre que se puedan contar)
seréis los primeros en saberlo....palabrita del niño
Jesús. @
Enero
2002