En els nostres dies

VIAJE CÁTARO


Todavía en nuestros días se habla de catarismo como medio de debate pero que, aún resulta una corriente divergente y paralela a lo que representa la iglesia católica.

La iglesia persiguió hasta la muerte a estos herejes a partir del año 950 hasta el 1321, fecha que se conoce como la última cruzada de Perfectos del Lenguadoc.

La palabra lenguadoc viene de la lengua, propiamente dicha y de oc, es decir, occitania, donde se habla esta lengua, ya muerta, en el sur de Francia, que ahora es república francesa y que dice: "en el estado francés sólo se habla el francés y no cabe lugar para otras lenguas."

La sociedad de creyentes de Occitania, los llamó buenos hombres y buenas mujeres. El catarismo surgió porque se debatía la crisis de la eucaristía que ponía en cuestión la presencia real de Cristo simbolizado en la ostia....

El catarismo se puso de moda y se extendió desde los Balcanes hasta Inglaterra, Italia del norte, Champagne, Borgoña, Renania y Flandes. 

El Cardenal Lotario Conti di Segni, se convirtió en El Papa Inocencio III, que se alarmó por la situación y desde el año 1100, solicitó ayuda a los poderes feudales y al Rey de Francia Philippe Auguste, para poder frenar lo que Esteva a punto de suceder.

El impulso más mediático fue en Occitania, donde vivían católicos, romanos y cátaros.

En Pamiers, en el año 1207, un joven caballero del condado de Foix, se encontró con el obispo de Tolosa, llamado Foulque y de religión cátara. Este le dijo:

- ¿Por qué no expulsáis a los herejes de vuestra región?

El caballero le dijo.

- Tenemos amigos y primos entre ellos y nosotros queremos vivir en paz.

 

Fue así como los occitanos e convirtieron en cómplices del catarismo y como surgió la primera cruzada contra los herejes impulsada por el Papa Inocencio III.

Raimon VI se vendió y traicionó a su pueblo occitano para luchar en las cruzadas.

Pero los occitanos recibieron la ayuda del rey de Aragón, Pedro II, porque no le interesaba que el rey francés dominara partes de su dominio. Con las cruzadas, Occitania se reforzó y se unificó todavía más en su sentimiento nacional occitano.

Para los cátaros existen dos principios:

El primero son las cosas y seres vivos que son la obra de Dios, el segundo es el príncipe del mal que vive más allá del mundo lleno de corrupción.

"- El maligno subió al cielo para sentarse al lado de Dios pero Satanás, fue derrotado y cayó encima del cristal del firmamento que contiene la tierra y los cielos que él mismo había creado. El príncipe de las tinieblas estuvo muchos años a las puertas del paraíso. Sólo pensaba cómo volvería a subir al cielo.

Un día consiguió entrar en el reino y habló a los espíritus celestiales creados por el padre y les dijo que vivían sometidos como esclavos pero que si iban con él, les prometería bienes terrenales. Unas cuantas criaturas cayeron a la tierra. Dios, al darse cuenta, tapó con sus manos el agujero que había hecho Satanás para que no siguieran cayendo.

El maligno les dijo a aquellos que habían caído en la tentación, que los cubriría de una piel de la cual ya nunca más podrían salir, unos cuerpos de carne dentro de los cuales perderían los recuerdos del bien y el júbilo que habían tenido en el cielo."

En abril de 1204, el rey Pedro II de Aragón y el Conde de Tolosa Raimon VI, que había rectificado, firmaron en Millau un tratado de alianza defensiva. En 1217, Raimon VII, se presentó en Tolosa para crear un movimiento de resistencia contra Simon de Montfort.

El 24 de junio de 1218, Simon de Montfort usó una arma poderosa e innovadora para la época: la Gata, una enorme casa de madera montada sobre ocho ruedas, cubierta con cueros crudos de buey, a modo de tejado y reforzada por los lados con mamparas de hierro y acero; hasta 400 caballeros y 150 arqueros se podían alojar dentro de esta máquina.

Los cátaros, delante de esa amenaza, lucharon a muerte y Simon de Montfort, murió delante de las puertas de Tolosa.

Fue enterrado a la manera francesa: hirvieron su cuerpo para separar el esqueleto de la carne y las entrañas. En su sarcófago esculpieron un león bajo una inscripción que decía "Gloriosísimo mártir de Jesucristo".

La fe cátara prohibía no comer nada que viniera de los animales, excepto el aceite y el pescado. No juraban ni mentían. Al morir un cátaro se le cortaba las uñas y un mechón de pelo porque se creía que continuarían creciendo después de la muerte.

Milhorier, viene de la palabra latina melioramentum o adoratio. Un saludo que los creyentes usaban hacia los buenos hombres y las buenas mujeres, para mostrar su respeto y pedir su bendición.

Uno los obispos cátaros más conocidos fue Guilharbert de Castras. Este buen hombre enseñó: "quoniam trium est regnum et virtus et gloria in saecula. Amen"- Tuyos son señor, el reino, el poder y la gloria. Amen.

En el año 1226, Luís VIII, con la ayuda del Papa y de los barones franceses, prepararon un ejército que a priori debería de ser poderoso. Se unían el lirio blanco, símbolo de la monarquía y la cruz de Roma. Pero aquel mismo año, en el mes de noviembre, Luís VIII, murió de desinteria.

Los cátaros no veneran a la Cruz de cristo porque es el instrumento de su suplicio, al igual que las estatuas de los santos porque son pedazos de madera o de mármol trabajados por la mano del hombre.

Raimon VII, tuvo que asumir la sumisión del Lenguadoc a la corona francesa y a someterse a diversos acuerdos.

Uno de ellos, quizá el más importante, fue de hacer justicia a los herejes. Pagarían dos marcos de plata (200 ) a aquel que vendiera un cátaro hereje.

Este acuerdo fue ratificado en París el jueves santo del año 1229.

Pero Raimon VII, fue despojado de sus vestidos y se quedó en calzoncillos y en camisa. Entró en Notrê Dame y fue azotado en el altar delante de obispos y abates.

Tolosa fue dominio del poder francés y la hija de Raimon VII, tuvo que casarse con el rey de Francia.

A principios del siglo XIII, nace la "inquisitio hereticae pravitatis", conocida mundialmente por la Santa Inquisición.

En el año 1215, en Tolosa, Doménico de Guzmán funda la orden de los dominicanos.

En 1232, Montsegur se convierte en la caza y captura de la iglesia cátara. Un año después, el Papa se dirige a los dominicanos para que escojan un predicador que les sirva como descubridor de herejes. Fue entonces, que el Papa Gregorio IX, confió la tarea a los hermanos priores. Fue el 20 de abril de 1233.

El primer inquisidor de la historia fue Guilhem Arnaut de Montpeller. En 1234 se autorizó a juzgar herejes.

La primera mujer cátara que confesó sus costumbres y al quien declaró en contra de la iglesia católica fue Sibila Peire, que en el año 1235, fue condenada a la hoguera por el inquisidor Jaques Fournier.

La proclamación d la inquisición por las calles de Tolosa en el año 1237 era: "Qui atal fara, atal perira" - tanto harás, tanto morirás-.

En el año 1235, en la cima de Montsegur, vivían los buenos hombres y las buenas mujeres con Guilharbert de Castras a la cabeza.

El señor originario del castillo era Raimon de Perelha y su primo Peire Rotger de Mirapeis.

El castillo lo formaba una torre maestra y unas murallas, con las casa adosadas a su alrededor, construidas en diferentes niveles, cubiertas de ramaje o de tejas de color rojizo y separadas por sinuosas y frondosas calles y pasajes.

Un muro que serpenteaba hecho de piedra y un par de barbacanas protegían todo el recinto.

Fuera del castillo, en la cara sur de la montaña, había un estrecho pasadizo destinado a permitir que, en caso de peligro, los soldados pudieran moverse con rapidez.

Las casa estaban construidas de madera, barro y paja. La planta baja tenía un pequeño recibidor y una sola cámara que hacía de fogata-cocina, comedor y sala con una pequeña chimenea en el centro. Arriba, había una pequeña habitación con un único dormitorio, sujetado con vigas encaradas en la roca. La casa tenía una ventana por piso.

En el año 1241, un grupo de cátaros encabezado por Peire Rotger de Mirapeis, fueron a asaltar el castillo de los condes de Tolosa y mataron al fraile principal que tanto daño les había causado, Guilhem Arnaut. El mes de mayo d 1242, en Avignonet, asesinaron a un grupo de inquisidores de Tolosa.

Raimon VII, perdió la guerra contra el ejército francés y en la primavera de 1243, se firmó un nuevo tratado de paz donde los herejes y sus partidarios, deberían juar fidelidad a la iglesia.

En el año 1244, Montsegur fue sitiado. Las esperanzas eran puestas en el conde de Tolosa para salvar los últimos vestigios del castillo, pero el tiempo pasaba, la comida escaseaba y la ayuda no venía.

El 2 de marzo, Peire Rotger, pidió ayuda a Carcasona. Esto obligaba a bajar de la montaña y presentarse delante de la iglesia y abjurar de la fe. El 16 de marzo, los jefes militares y religiosos tomaron posesión de Montsegur.

Todos aquellos que no querían renegar de su condición de buen hombre, sería quemado en la hoguera sin compasión. La hoguera, no era un castigo, ni un tormento, ni ningún suplicio, era entonces una fuerza irresitible, una puerta luminosa de la tierra de los vivientes.

Quemaron a 225 personas. Fue el fin de las iglesias cátaras organizadas en Occitania.

La inquisición fue sistematizada en Carcasona, Albi y Tolosa.

Desde el año 1307 hasta 1324, Bernard Gui fue uno de los inquisidores de Tolosa más duros que la iglesia pudiera tener. Fue el mejor fichaje que les resultó más rentable porque tenía unos métodos personales para hacer hablar a la gente.

En 1231, fue quemado en Villerouge-Termenès, el último de los buenos cristianos, Guillaume de Belibaste, prefecto cátaro.

Es de manifiesto que la inquisición, mandó que fueran destruidos los cimientos del castillo de Montsegur.

En 1249, murió Raimon VII y tal y como estaba previsto en el tratado de París, su hija Juana, se casó con el hermano del rei, pero como murió sin descendencia, el condado de Tolosa pasó en manos de la corona francesa.

A comienzos del siglo XVI, se edificó una fortaleza que es lo que hoy en día se puede visitar del castillo de Montsegur. Un magnífico lugar, un rincón cargado de silencio y reinado por la naturaleza y la tranquilidad.

Todavía hoy, si se sabe escuchar, se puede oír en el viento mensajes que nos traen los buenos hombres y las buenas mujeres.

Más información: www.cathares.org