La víspera de Navidad, el New York Times se puso a batir tambores de guerra. “Sólo hay una forma de parar a Irán”, declaraba Alan J. Kuperman, y “es mediante ataques aéreos del ejército contra sus instalaciones nucleares”. Suele designarse a Kuperman como “director del Programa para la Prevención de la Proliferación Nuclear”, pero su llamamiento a la guerra en la víspera de Navidad se basaba en la desinformación y en las contradicciones, no en un análisis académicamente objetivo.