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La página del oso astur. El oso
astur Pepe (yo)
La miel de los franceses de Aguasmestas |
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La
miel de los franceses de Aguasmestas A
orillas del Río Somiedo, justo en la entrada norte del Parque Natural
del mismo nombre y Reserva de la Biosfera. La tranquilidad y la
belleza del paisaje confieren a esta pequeña aldea asturiana el encanto de esos
lugares donde el tiempo se detiene y los árboles, montañas, el agua como
fuente de inspiración del paisaje, aíslan al viajero de tensiones y ajetreos
propios de otras geografías.
PP era un oso que vivía en el parque natural de Somiedo, donde se refugian los
pocos osos pardos astures que quedan. Cada vez era más difícil sobrevivir para
ellos, por la presión del hombre. Allí sin embargo, por la dureza del clima,
las dificultades de acceso o lo que fuese, sólo ellos y unos cuantos hombres
disfrutaban la belleza y la magia increible de aquella zona, que dejaban
en algunos de los que la visitaban la sensación de que inevitablemente deberían
volver. En Aguasmestas, donde se juntan las aguas de los ríos Pigueña y Somiedo,
PP bajaba de vez en cuando a chapotear y secarse al sol acurrucado junto a las
matas de salvia al lado del río, alejado incluso de sus hermanos que se
quedaban más arriba.
El
oso chapoteando, sorprendido por una cámara Stephan
y Barbara eran una pareja de franceses que estaban de viaje por Asturias.
Saliendo de Cudillero se habían metido sin querer hacia Salas y siguiendo la
carretera que lleva a Oviedo se habían encontrado el desvío al parque natural.
Algo dentro de ellos les dijo que lo cogieran y tras encontrarse con una yegua
en libertad dando de mamar a su
potro junto al río Pigüeña habían decidido quedarse allí unos días. Al
día siguiente paseaban junto al río cuando se encontraron con nuestro héroe,
que dormía con la cabezota apoyada entre las raíces de un roble. Les llamó
mucho la atención, porque llevaba una bolsita de piel líada alrededor de su
hombro, cerca de su corazón, que casi no se distinguía de su piel. Además
parecía que una inmensa tristeza le acariciaba, incluso en sus sueños. Sin que
él se diese cuenta hurgaron en su bolsita, evitando que los aplastara al darse
la vuelta en sueños y encontraron hojas mordidas de libros, que había
atesorado PP ahí. Algunas frases eran casi idénticas, como si todo lo que
buscase estuviera copiado del mismo libro. « No importa lo que sea verdad,
importa lo que uno necesita para vivir », « Entre la verdad y mi
madre me quedo con mi madre », « Oh sol, que sería de tu felicidad,
si no tuvieras aquellos a los que iluminas », « A los escritores que
dicen que escriben para sí mismos, hay que admirarlos, pero no creerlos »,
« Es preciso tener el caos dentro de sí para poder crear una estrella
danzarina » « El amor que le tengo es mi vida entera fluyendo plena,
como las aguas de un torrente, en sereno abandono » « No se puede
deshojar una margarita sin molestar a las estrellas » . Siguieron hurgando en sus hojas y encontraron unas que parecían distintas de las otras, más tristes, menos filosóficas dentro de que parecía que al oso le gustaba filosofar : « Mi tristeza es tranquila, porque es natural y justa, y es lo que debe haber en el alma, cuando piensa que existe y las manos cogen flores sin que ella se dé cuenta » « Me importa poco. Me importa poco ¿el qué ? No sé , me importa poco ». « ¡Juega niño, juega ! Si coges una piedra que te cabe en la mano, sabes que te cabe en la mano. Ninguna filosofía puede dar una certidumbre mayor, y sobre todo, ninguna puede venir a jugar a mi puerta ».Las últimas estaban escritas en francés, dos les sonaban de Camus, « Nous n’avons pas le temps d’être nous mêmes, nous n’avons que le temps d’être hereux » « L’espoir, le dernier mal qui restait dans la boite de Pandora, est le pire mal de tous, car elle equivaut a la resignation, et vivre est le contraire de se resigner » La última no les parecía de Camus, aunque también estaba en francés : « Si on raconte son secret a quelqu’un, on lui donne sa liberté. Un peu de ma liberté pour toi, en te remerciant pour ton amitié ».
Ellos tenían pues, un poco de la libertad de ese oso extraordinario, y le dejaron una nota medio en castellano medio en francés que decía : Nos hemos asomado al interior de tu tesoro, y nos has conmovido con la belleza de algunas frases que guardas junto a tu pecho. ¿Quién eres tú, dónde estás ? ¿En esas frases, en otras que tienes que escribir tú ?¿Por qué estás tan triste ? Parecía que estabas a punto de llorar incluso en medio de tus sueños, ¿Como es posible, rodeado de tanta belleza ? Nosotros seríamos felices si viviéramos aquí. Nos gustaría hablar contigo mañana, así podrías practicar tu francés con nosotros, echamos de menos nuestra lengua.
PP saliendo de detrás del árbol
PP
estaba asustado, porque no sabía si sería una trampa, los hombres casi han
aniquilado a los osos, pero decidió ir a hablar con ellos.
También había cierta curiosidad en él. Si sabían que serían felices
viviendo allí, ¿por qué no lo hacían ? Cuando aparecieron ellos, PP
estaba escondido encogido detrás del roble y ellos no lo veían. PP les avisó
que no se asustasen, que de pie parecía más agresivo que dormido, pero que no
tenía intención de hacer daño a los que se habían atrevido a acercarse a él,
que de todas maneras se quedaría a la distancia que ellos quisieran. Salió
detrás del árbol y les preguntó pues, por qué no vivían allí. Ellos
se extrañaron de la pregunta, muchas veces uno se niega hacer una cosa, y llega
un momento que ni se tiene que explicar por qué no la hace. No sabían, no querían
dejar su país, allí nadie hablaba francés, estaban muy apartados de todo, no
querían dejar su trabajo, cómo iban a vivir allí. PP conocía a todos los
habitantes de Aguasmestas, 18 personas, y la verdad es que nadie hablaba francés,
pero seguro que los acogerían con cariño, vivir podían vivir como vivían
ellos, para ellos era algo tan natural
como respirar y andar, una vez que lo aprendían,
no se planteaban ninguna dificultad. Como a PP le gustaba mucho la miel,
les propuso que la hicieran, seguro que el olor de la salvia se mezclaría con
su sabor. Además, él hablaba francés y quería que se quedasen. Lo discutieron un momento y concluyeron que pocos sitios habría
tan llenos de magia como áquel, en que se escuchaba tan nítidamente la canción
del agua y de los pájaros, y que había hasta un oso que hablaba francés. Así
pues se quedarían a vivir y hacer miel allí y la llamarían la miel del oso.
Para celebrarlo le dijeron a PP que bailase con ellos, pero PP dijo que era un
oso y que no sabía bailar. Hay que estar loco y hacer las cosas que uno no sabe
hacer bien, si no, nunca las hará ni bien ni mal, y además desaparecerá la
vida, tú que eres un oso filósofo lo tienes que saber, así que venga, baila
con nosotros. PP se sacudió, se irguió sobre sus patas traseras y empezó a
correr y saltar alrededor de ellos, y a dar vueltas y rascarse la espalda en los
troncos de los robles, mientras rugía y lloraba lleno de alegría. Así al
cabo de un año, Stephan y Bárbara empezaron a vender su miel, a la que
llamaron como había dicho la miel
del Oso, en Pola, Castro y otros pueblos de los alrededores, también hacían
cera y tenían su huerta como otros
habitantes de Somiedo. Sus etiquetas llevaban una pequeña foto de PP y hablaban
de la reserva natural de Somiedo donde se encuentran los últimos osos de España,
y de lo característico de la miel por la salvia y otras plantas aromáticas
silvestres de la zona. En Pola, la gente pedía su miel de esta manera :
« Dame un bote de la miel de los franceses, que ye muy rica » 2004 2003 2002 2001 León-Santiago98
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