|
|
La página del oso astur. El oso
astur Pepe (yo)
El águila y el oso |
| Novedades
|
El
águila y el oso Nuestro
héroe procuraba coger el autobús por la noche, porque así evitaba que le
radiasen los atascos del viernes por la tarde. Entendía que si todo el mundo
salía a la misma hora tenía que haber atasco, pero la gente experimentaba una
frustración terrible, que repetía periódicamente, a lo mejor les gustaba
estar frustrados. El si había atasco lo aprovechaba para leer, pero sus compañeros
de viaje, preferían ir contándole a sus novios/as donde estaban y cuanto habían
tardado hasta allí y/o lo que habían avanzado en la última hora, normalmente
poco, sobre todo hasta pasar el túnel de Guadarrama. El oso recuerda el caso de
una afligida y joven mujer, sufriendo a causa del atasco y no recordando como se
llamaban los de la película de la extraña pareja, pensó en decirle que eran
Walter Matthau y Jack Lemmon, aunque no sabía si lo quería llegar a saber o
pretendía que su novio lo adivinase. Después viendo que su novio no compartía
su aflicción le echó en cara que se estaba sacrificando para ir a verlo y a él
le daba igual, que se había montado en el autobús sabiendo que iba a haber
atasco, con lo que odiaba los atascos, todo por él y no se daba cuenta. El oso
se imaginaba al pobre novio, sin haber hecho nada, completamente feliz en su
casa, aguantando la rabieta totalmente injustificada de su novia y pensaba, a lo
mejor a él le gusta, puede que sea igual de bobo, pero yo, que estoy aquí
leyendo un libro pacíficamente, sin meterme con nadie, ¿por qué tengo que
aguantar a la mentecatina ésta montándole un pollo al novio.
El
oso cazando una trucha en las inmediaciones de su madriguera, asaz contento El
oso cuando llegaba allí, aunque estuviese cansado, después de dar un beso a
sus padres cogía o bien otro ALSA o bien el FEVE, y se iba a trabajar a su
casa, su madriguera, en las cercanías de Cudillero. La madriguera era su sueño,
donde él ponía toda su creatividad, y de dónde quería partir para volver a
la naturaleza. Allí recibía las visitas de jabalíes, que lo evitaban, aparecían
por la noche para revolcarse en el terreno detrás de su casa, y veía el vuelo
majestuoso del águila que descendía a observarle, aunque se mantenía a
distancia. Muchas veces llegando a Pravia la observaba por la ventanilla del
tren y luego la veía mientras subía andando hasta San Cristóbal, y el oso soñaba
con ella, aunque no sabía bien cómo se podría entender con un águila. Con el paso del tiempo tras muchos viajes en ALSA entre Madrid y Gijón, consiguió acabar su madriguera y arreglar la dificultad que tenía con los animales que le pagaban para hacer turbinas, a base de una solución intermedia, que implicaba seguir usando las ruedas. Y un día, mientras estaba trabajando en la parte de atrás de su madriguera el águila se posó de repente sobre su hombro. Le acarició los dedos con el dorso de su mano derecha para que guardase un poco las uñas, porque le hacía daño, y ella le acarició su cara con la parte superior del pico. Los ojos y las plumas del águila eran como una noche con luna llena, negros brillantes y cálidos, como un refugio para el oso. El águila dejó que le acariciase su cuello con la mano y después de estar un rato mirando a los ojos del oso, que creía estar soñando, se fue. Como alguien dijo, pudo transcurrir poco tiempo o mucho tiempo, pues para tales cosas, no existe en la tierra tiempo alguno
2004 2003 2002 2001 León-Santiago98
Cualquier cosa que se te ocurra al ver la página, por favor, cuéntamela, me hará ilusión |
|
Inicio | Nietzsche | Pessoa | Van Gogh | Yo | Novedades | E-mail |