Conceptos Fundacionales

 

CONCEPTOS FUNDACIONALES

SINARQUÍA.

"Es decir que nosotros, frente al poder imperialista y frente a la gran Sinarquía internacional, manejada desde las Naciones Unidas, donde están el comunismo, el capitalismo, el judaísmo, la Iglesia Católica ‑ que también cuando la pagan entra ‑ la masonería; todas esas fuerzas que tienen después miles de colaterales en todo el mundo son las que empiezan a actuar..." (Diálogo Perón ‑ Cornicelli, Revista Las Bases, n° 17, 18 de julio de 1972, pág. 34‑47).

"Sinarquía significa según su contexto etimológico: la convergencia radical de principios de poder que obran en el mundo desde los orígenes de la humanidad. Esta convergencia de los principios de poder contrapuestos es la que nos indica que estamos en un nuevo momento de los procesos del Gobierno mundial, porque esto no ha ocurrido en el nivel de las logias iluministas de los siglos XVII y XVIII, ni en las revoluciones del siglo XIX; ocurre en cambio a nivel del siglo XX, después del proceso de liquidación que significan las guerras mundiales." (Cf. Carlos A. Disandro, La conspiración sinárquica y el estado argentino, pág. 55).

GOBIERNO SINARQUICO.

"Sobre la tarea de captación con que se amenaza al peronismo por parte de la dictadura, debe tenernos sin cuidado. Mientras los dirigentes sean leales hay que seguir el juego, veremos hasta cuando les llega. Si se trata de dirigentes desleales, en el pecado llevarán la penitencia, porque el fracaso al que la dictadura está abocada les envolverá también a ellos, Este es un juego muy difícil en el que no sólo hay que ser buen jugador, sino que también hay que tener una prudencia extraordinaria: hay que considerar que se trata de un poder sinárquico mantenido por un "entourage" en el que se mezcla el jesuitismo de Onganía con la masonería de Busso y compañía, el judeo‑marxismo de Frondizi con el liberalismo estúpido de los demás. Todos ellos enfrentados a la línea nacionalista de las Fuerzas Armadas que comienza a alborotarse impulsada por los disparates gubernamentales que, en algunos casos se cometen por incompetencia de unos pero en la mayoría de los casos por los intereses de otros. A todo esto hay que sumarle las ambiciones de los Osiris Villegas y otros y se tendrá un claro panorama de la quilombificación dominante." (Carta del General Juan D. Perón a Andrés Framini, del 30 de setiembre de 1966).

PATRIA.

"La Patria tiene en este momento una causa justa que cuidar y objetivos que cumplir y mantener. Ese debe ser el significado de esa llama de la argentinidad, que podríamos hoy fijar como causa de nuestra revolución salvadora de la nacionalidad; y como objetivos que ningún argentino debe olvidar, la independencia económica de la Nación y la institución en nuestra Patria de una economía social que reemplace a la antigua economía capitalista de la explotación." (Discurso del General Juan D. Perón del 8 de setiembre de 1949).

"Cuando todos los argentinos comprendan que la grandeza de la Patria es la grandeza de los argentinos, cuando todos los argentinos comprendan que cualquiera sea la lucha que emprendan en el orden interno ella no puede estar jamás dirigida contra el país, ese día la Argentina comenzará una marcha de ascensión que no se detendrá hasta la gloria y hasta el logro venturoso de la Gran Argentina que todos soñamos." (Discurso del General Juan D. Perón del 29 de julio de 1949).

NACION.

La Nación es la unidad histórica perdurable. Ella constituye, por lo tanto, el substractum de todos los procesos, el objetivo de la vida histórica de un pueblo, la meta de un Estado que la sirve y engrandece. El Estado y el Pueblo hallan su realización plena, en el marco pleno de la Nación.

La Nación es superior a las formas de gobierno, a las constituciones políticas, a las estructuras técnico-administrativas, al desarrollo moderno de los llamados partidos políticos, etcétera. La Nación es independiente de las tendencias centralizadoras mundiales, y su destino no debe someterse, por ningún concepto, a los dictados de potencias internacionales y destructivas: el dinero, la banca, la propaganda, la tecnología bélico-política, las sectas esotéricas, etcétera. Cada uno de esos factores debe ser estudiado, a fin de poder sobrellevar sus ataques y acechanzas, ya que ellos buscan el aplastamiento de la Nación.

La realidad histórica que llamamos Nación no es pues excluyente, sino creativa; no es tampoco de una apertura indiferente, sino que cumple una misión precisa e inconfundible; no constituye una mezcla de conceptos tomados al azar, sino que se apoya en el mundo como unidad y como una constante incambiable, a la cual deben someterse los diversos aportes de los tiempos y de los hombres." (Cf. Carlos A. Disandro, Principios de una política fundacional, Mar del Plata, Editorial Montonera, Colección Estado Nuevo, Cuaderno 1, 1968).

ESTADO.

"El Estado es la estructura consciente de la Nación. Sirve a la Nación de la cual es como la manifestación superior y nítida. Porque el Estado sirve a la Nación y no a la inversa, todas sus estructuras políticas, administrativas, pedagógicas y financieras deben ordenarse a:

1) Mantener la unidad histórica de la Nación;

2) Acrecentar su empuje creativo o su expansión histórica;

3) Incorporar al desarrollo vertebral de la Nación todos los elementos más o menos periféricos. `

En consecuencia, el Estado está obligado a:

1) Rechazar los elementos y procesos disolventes respecto de aquella unidad histórica;

2) Impedir el asalto interno y externo al empuje creativo advirtiendo lo que constituye un desvío de esa orientación y reprimiéndolo;

3) Desalojar aquellos factores periféricos que, como consecuencia de su desarrollo o de su violencia pueden transformarse en factores revolucionarios, contrafuertes del contenido mismo de la Nación."

(Cf. Carlos A. Disandro, Principios de una política fundacional, Mar del Plata, Editorial Montonera, Colección Estado Nuevo, Cuaderno 1, 1968).

PUEBLO.

"El Pueblo es el sujeto concreto donde se realiza la historia viva de la Nación. La Nación está expresada en el Pueblo, aunque no se confunda con él. El nexo entre la Nación y el Pueblo es precisamente el Estado; por ello, cuando el Estado declina o se corrompe, o cae en manos de facciosos, tiende a destruir la Nación y a esclavizar al Pueblo. Se impone, entonces, o la trasformación del Estado o la creación de un Estado nuevo, que sirva a la Nación, ordene las estructuras político‑administrativas, pacifique al Pueblo y lo cohesione sobre la base de la Justicia y el Bien.

Nación, Estado y Pueblo representan el punto de partida para una concepción de la historia, en donde intervienen las razas, las estirpes, el hombre, las instituciones y sus obras." (Cf. Carlos A. Disandro, Principios de una política fundacional, Mar del Plata, Editorial Montonera, Colección Estado Nuevo, Cuaderno 1, 1968).

CIPAYO.

"Hace pocos días consultaba a letrados si correspondía alguna pena a un hombre argentino que sale del país y en el extranjero trabaja con sus actos y con su propaganda para deshonrar a su Patria; preguntaba si le correspondía alguna pena a ese hombre que en el extranjero se alía a las fuerzas contrarías a su nacionalidad para denigrar a sus conciudadanos y a su Patria. La ley no lo reconoce como delincuente. Pero ¿cómo es posible eso si el honor, la dignidad, la ética nos están diciendo a gritos que ese es el peor delito que puede cometer un ciudadano, que esa es la mayor traición que puede cometer un argentino?" (Discurso del General Juan D. Perón del 25 de julio de 1949).

"Sin embargo, no debemos culpar a los colonizadores, sino a los nativos que se dejaron sobornar por una paga que, como la de todas las traiciones, lleva el estigma de la infamia. Una legión de hombres indignos se ha formado en la "escuela de la entrega" tolerados por nuestra desaprensión y nuestro olvido y estimulados por las ventajas materiales y la propaganda falaz e interesada, a través de la cual se han forjado artificialmente "grandes hombres" en los que no existía sino la acumulación de todas las miserias... Esta "escuela de la traición" va prosperando y hoy "entregar el país" es más bien un acto de "buena diplomacia" aunque ello implique la miseria, el hambre y el dolor de muchos millones de seres dignos de mejor suerte." (Cf. General Juan D. Perón, Los vendepatrias. Las pruebas de una traición, capítulo "Vendepatrias y cipayos", Buenos Aires, Editorial Freeland, 1972, pág. 163).

 

[Texto tomado de ‘La Hostería Volante’, N° 50, órgano del pensar Americano para una cultura humanística y política, Americana, publicación fundada por el Dr. Carlos A. Disandro y actualmente dirigida por el ingeniero Jorge M. Disandro – Dirección postal: Casilla de Correo 700 (1900) La Plata República Argentina – E-Mail: la_hosteria_volante@hotmail.com]