El mundo de Menalcas

El mundo de Menalcas

 

 

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El placer llamaba a mi puerta; el deseo le contestó en mi corazón; yo permanecí de rodillas, sin abrir.

 

 

 

 

 

¡Es cierto, sí!, mi juventud fue tenebrosa;

Me arrepiento de ella.

No saboreaba la sal de la tierra

Ni la sal de la gran mar salada.

Creía que yo era la sal de la tierra

Y tenía miedo de perder mi sabor.

 

 

André Gide