Algunas cosas que han escrito y a mi me gustan y otras que pude escribir yo mismo, cuando el tiempo era mío

Algunas cosas que han escrito y a mi me gustan y otras que pude escribir yo mismo, cuando el tiempo era mío

                                                                                                           

Kavafis

VOLUPTUOSIDAD

La delicia y el perfume de mi vida es la memoria de esas horas

en que encontré y retuve el placer tal como lo deseaba.

Delicias y perfumes de mi vida, para mí que odié

los goces y los amores rutinarios.

 

FUI

Nada me retuvo. Me liberé y fui.

Hacia placeres que estaban

tanto en la realidad como en mi ser,

a través de la noche iluminada.

Y bebí un vino fuerte, como

sólo los audaces beben el placer.

 

EL ANCIANO

En el interior de un ruidoso café

un anciano se apoya sobre un velador;

un periódico ante él, iluminado por la soledad.

Y en el desprecio de su miserable vejez

piensa qué poco gozó de los años

cuando tuvo vigor, y elocuencia, y belleza.

Ha envejecido tanto; lo siente; lo ve.

El tiempo de su juventud, como si hubiera sido ayer,

pasó. Qué velozmente, qué velozmente.

Medita en cómo ahora se rie de él la Sabiduría;

y cómo fió siempre - ¡qué locura! -

de esa embustera que le decía: "Mañana. Tienes mucho tiempo"

Recuerda impulsos que contuvo; y el sacrificio

de su felicidad. De su insensata prudencia

se burla hoy cada ocasión perdida.

...Hasta que de tanto evocar el pasado

se adormece. Hundido

sobre el velador solitario.

 

Federico García Lorca

SI MIS MANOS PUDIERAN DESHOJAR

Yo pronuncio tu nombre

En las noches oscuras,

Cuando vienen los astros

A beber en la luna

Y duermen los ramajes

De las frondas ocultas.

Y yo me siento hueco

De pasión y de música.

Loco reloj que canta

Muertas horas antiguas.

Yo pronuncio tu nombre,

En esta noche oscura,

Y tu nombre me suena

Más lejano que nunca.

Más lejano que todas las estrellas

Y más doliente que la mansa lluvia.

¿Te querré como entonces

alguna vez? ¿Qué culpa

tiene mi corazón?

Si la niebla se esfuma,

¿qué otra pasión me espera?

¿será tranquila y pura?

¡¡Si mis dedos pudieran

deshojar a la luna!!

 

CANCIÓN OTOÑAL

Hoy siento en el corazón

Un vago temblor de estrellas,

Pero mi senda se pierde

En el alma de la niebla.

La luz me troncha las alas

Y el dolor de mi tristeza

Va mojando los recuerdos

En la fuente de la idea.

 

 

Pablo Neruda

Para mi corazón basta tu pecho

Para tu libertad bastan mis alas.

Desde mi boca llegará hasta el cielo

Lo que estaba dormido sobre tu alma.

Por qué se me vendrá todo el amor de golpe

Cuando me siento triste, y te siento tan lejana?

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero

Es tan corto el amor, y tan largo el olvido.

 

Omar Kahiame

Borracho ya,

entré ayer en la taberna.

Allí estaba un anciano,

beodo también,

equilibrando en la espalda

su tonelito de vino.

Manteniéndome

a duras penas de pie,

lo interpelé:

¡oh, jeque,

en qué estado te encuentro!

Ahora, en el ocaso de la vida,

¿y no tienes vergüenza de Alá?

Sonriendo mansamente,

me repuso el anciano

mientras acariciaba el tonel:

A Alá, el Magnánimo,

debemos la maravilla que ves.

De Él proviene

toda esta abundancia.

bebe y calla...

 

Ahora unas frases de Hermann Hess

Hay quienes se consideran perfectos, pero es sólo porque exigen menos de sí mismos.

Creo que no soy responsable del sentido o de la falta de sentido de la vida, pero sí soy responsable de lo que haga con mi propia y única vida.

Para mí ya no hay más "patria" ni ideales, eso es todo decoración para los señores que preparan la siguiente matanza.

El hombre poderoso perece en el poder, el sumiso en el servicio, quien busca el placer en el placer.

Sin el animal dentro de nosotros somos ángeles castrados.

Quien hace del pensar lo esencial puede llegar lejos por ese camino, pero ha confundido el suelo con el agua, y algún día se ahogara.

No es una suerte ser amado. Toda persona se ama a sí misma; en cambio amar, eso sí que es suerte.

 

Que os voy a contar de Rosalía de Castro

O meu corasón che mando

cunha chave para o abrir.

Nin eu teño mais que darche,

nin ti máis que me pedir.