Fetichismo Travestista El fetichismo travestista implica, básicamente, vestirse con ropa de mujer con el propósito de obtener excitación sexual. El DSM-IV propone los siguientes criterios diagnósticos para este trastorno:
- En un hombre heterosexual, durante seis meses por lo menos, intensos y recurrentes impulsos, fantasías o conductas que entrañan vestirse con ropa del sexo opuesto, y
- Los impulsos, fantasías o conductas provocan un malestar o un deterioro importantes en el funcionamiento social, laboral o en otras áreas importantes del funcionamiento.
Se pide también que se especifique si la persona sufre "disforia de género", es decir, un malestar persistente con su papel o identidad de género.
En 1988 Docter realizó una revisión de la investigación relevante, identificando una serie de características esenciales al fetichismo travestista, como son las que siguen:
- a) Orientación heterosexual.
- b) Activación sexual al vestirse con ropa de mujer.
- c) La conducta de vestirse con ropa de mujer es periódica.
- d) No existen deseos de reasignación del género por medios hormonales o de operaciones quirúrgicas.
- e) La identidad de género es masculina excepto cuando se visten con ropa de mujer.
La especificación de que el fetichismo travestista ocurre sólo en hombres heterosexuales elimina a todos los hombres homosexuales que se visten con ropas del sexo opuesto. Además, si el vestirse con ropa de mujer ocurre sólo en ocasión con la insatisfacción subjetiva hacia el propio género biológico, entonces no se debe hacer el diagnóstico. La diferencia básica se encuentra en que vestirse con la ropa del sexo opuesto es "por sí mismo" sexualmente excitante en el fetichismo travestista, pero no en los otros casos. Es esencial el comportamiento fetichista en un hombre heterosexual.
En los casos en que las propiedades eróticas de vestirse con ropas del sexo opuesto decaen con el tiempo, se debería revisar el diagnóstico y considerar la posibilidad de un trastorno por identidad de género.
Mientras están vestidos con ropas del sexo opuesto, los fetichistas intentan aparecer como mujeres. No muestran gestos afeminados poco habituales, sino que parecen hombres vestidos como mujeres. Es frecuente que trabajen en empleos tradicionalmente "masculinos". Gosselin y Eysenck (1980) encontraron que los travestidos se sentían más relajados, seguros y sociables cuando están vestidos con ropas de mujer. Pueden poseer un extenso guardarropas o utilizar un único elemento de vestir femenino bajo su atuendo masculino habitual.
Como grupo, los travestidos parecen ser más ansiosos, introvertidos y neuróticos que los hombres que no se visten con ropa de mujer. La existencia de clubes y publicaciones que abastecen a los travestidos sugiere que no es un fenómeno raro. Sin embargo, no se encuentran disponibles estimaciones sobre la prevalencia debido a la naturaleza clandestina de la conducta de vestirse con ropas del sexo opuesto. McConaghy (1993) estimó la prevalencia de la "conducta travestida en grado notable" en menos del 1% de la población.